SN 11,17 Buddhavandana Sutta – Veneración al Buda

Sakka recita un verso de alabanza al Buda en su presencia y en la presencia de Brahma Sahampati.

 


[Leer en pali]

[17] En la arboleda de Jeta, cerca de Savatthi.

En esa ocasión el Bienaventurado se había ido a su morada diurna y estaba en reclusión. Entonces Sakka, el señor de los devas, y Brahma Sahampati se acercaron al Bienaventurado, manteniéndose cada uno en ambos lados de la puerta. Entonces Sakka, el señor de los devas, recitó este verso en presencia del Bienaventurado:

 

“¡Levántate, héroe victorioso en la batalla!

Tu carga cayó, libre de deudas recorres el mundo.

Tu mente ha sido plenamente liberada

Como la luna en la noche de quincena”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «Veneration of the Buddha», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications, pp 511.

«Buddhavandanasuttam», en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,16 Yajamana Sutta – Otorgar limosnas

Entre todas las limosnas, las más fructíferas son aquellas que se hacen a las personas nobles o iluminadas.

 


[Leer en pali]

[16] En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en el monte Pico de Buitre, cerca de Rajagaha. Entonces Sakka, el señor de los devas, se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se quedó a un lado. Estando a un lado, se dirigió al Bienaventurado en verso:

 

“Para esa gente que otorga las limosnas

A los seres vivos buscando el mérito,

Haciendo el mérito del tipo mundano,

¿Dónde sus dádivas producen gran fruto?”.

[El Bienaventurado:]

“Cuatro son los que practican el sendero,

Y cuatro que se establecen en el fruto [1]:

Este es el Sangha de la recta conducta,

Dotado de la sabiduría y virtud.

Para esa gente que otorga las limosnas

A los seres vivos buscando el mérito,

Haciendo mérito del tipo mundano,

La dádiva hecha al Sangha produce un gran fruto”.

 


NOTA:

[1] Se refiere a las cuatro clases de personas nobles: el que entra-en-la-corriente, el de un-retorno, el que no-retorna y el arahant, que conforman el verdadero Sangha de los nobles discípulos.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «Bestowing Alms», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, p. 510.

«Yajamanasuttam», en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,15 Ramaneyyaka Sutta – El lugar encantador

Un lugar encantador es aquel donde moran los arahants.

 


[Leer en pali]

[15] En la arboleda de Jeta, cerca de Savatthi.

Entonces Sakka, el señor de los devas, se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se quedó a un lado y le dijo:

“Venerable Señor, ¿cuál es el lugar más encantador?”.

 

[El Bienaventurado:]

“Los santuarios en los parques y los santuarios en los bosques,

Estanques bien hecho con lotos:

Todos ellos no valen ni una decimosexta parte

De un encantador ser humano.

Sea en un pueblo o en el bosque,

En el valle o en la planicie

—Dondequiera que moren los arahants—,

Este es, realmente, el lugar más encantador”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «A Delightful Place», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publication, p. 509.

«Ramaneyyakasuttam», en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,14 Dalidda Sutta – Pobre

No importa que alguien sea pobre e indigente para que pueda dar sentido a su vida.

 


[Leer en pali]

[14] En cierta ocasión el Bienaventurado moraba en el Santuario de las Ardillas, en la arboleda de los bambúes cerca de Rajagaha. Estando allí se dirigió a los monjes así: “Monjes”.

“Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, una vez en el pasado remoto, en este mismo Ragajaha, vivía un hombre pobre, paupérrimo e indigente. [A pesar de ello] él adquirió la fe, la virtud, el aprendizaje, la generosidad y la sabiduría en el Dhamma-y-Disciplina proclamado por el Tathagata. Habiendo hecho esto, con la desintegración de su cuerpo, después de la muerte renació en un buen destino, en el mundo celestial, en la compañía de los devas del Tavatimsa, donde eclipsó a otros dioses en cuanto a gloria y belleza.

“Por eso los devas del Tavatimsa encontraron defecto en esto, gruñeron y se quejaron sobre esto diciendo: ‘¡Qué maravilloso es esto! ¡Realmente asombroso! Anteriormente este joven deva, cuando era un ser humano, era pobre, paupérrimo, indigente. Y aún así, con la desintegración de su cuerpo, después de la muerte, renació en un buen destino, en el mundo celestial, en la compañía de los devas del Tavatimsa, donde eclipsó a otros dioses en cuanto a gloria y belleza’.

“Monjes, entonces Sakka, el señor de los dioses, se dirigió a los devas del Tavatimsa así: ‘Queridos señores, no encuentren falta en el joven deva. Anteriormente, cuando era un ser humano, este joven deva era pobre, paupérrimo e indigente, [sin embargo,] adquirió la fe, la virtud, el aprendizaje, la generosidad y la sabiduría en el Dhamma-y-Disciplina proclamado por el Tathagata. Habiendo hecho esto, con la desintegración de su cuerpo, después de la muerte, renació en un buen destino, en el mundo celestial, en la compañía de los devas del Tavatimsa, donde eclipsó a otros dioses en cuanto a gloria y belleza’.

“Entonces, monjes, habiendo instruido a los devas del Tavatimsa, Sakka, el señor de los dioses, recitó estos versos:

 

“’Cuando uno tiene fe en el Tathagata,

Inquebrantable y bien establecida,

Y una buena conducta construida sobre la virtud,

Es querido y alabado por los Nobles.

Cuando uno tiene confianza en el Sangha

Y la visión de uno es recta,

Ellos dicen que aquel no es pobre;

La vida de alguien así no se vive en vano.

Por lo tanto, la persona inteligente

Recordando las Enseñanzas del Buda,

Debe dedicarse a la fe y a la virtud.

A la confianza y a la visión del Dhamma”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «Poor», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications, pp. 507-508.

«Daliddasuttam» en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,13 Mahali Sutta – Mahali

El Buda repite el contenido de los dos suttas anteriores a un discípulo laico que desconfia que el Bienaventurado haya conocido a Sakka, el señor de los dioses.

 


[Leer en pali]

[13] Esto he escuchado.

En cierta ocasión el Bienaventurado estaba morando en el pabellón con el techo de dos aguas, en el Gran Bosque, cerca de Vesali. Entonces el licchavi Mahali se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:

“Venerable Señor, ¿ha visto el Bienaventurado a Sakka, el señor de los dioses?”.

“Sí, lo he visto, Mahali”.

“Seguramente, Venerable Señor, habrá sido alguien que se parece a Sakka, el señor de los dioses; porque a Sakka, el señor de los dioses, es muy difícil de ver”.

“Yo conozco a Sakka, Mahali, y conozco sus cualidades que lo hicieron ser Sakka, a través de las cuales alcanzó el estatus de Sakka.

“En el pasado remoto, Mahali, cuando Sakka, el señor de los dioses, era un ser humano, era un brahmán joven de nombre Magha; por tanto se lo llamaba Maghava.

“Además, Mahali, en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los dioses, era un ser humano, ofrecía dádivas de una ciudad a otra; por tanto se lo llamaba Purindada, el Dador Urbano.

“Además, Mahali, en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los dioses, era un ser humano, ofrecía dádivas considerablemente; por tanto se lo llamaba Sakka.

“Además, Mahali, en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los dioses, era un ser humano, ofreció una casa de retiro; por tanto se lo llamaba Vasava.

“Además, Mahali, Sakka, el señor de los dioses, piensa mil cosas al mismo tiempo; por lo tanto se lo llama Sahassakkha, el de los Mil Ojos.

“Además, Mahali, la mujer de Sakka es la doncella asura de nombre Suja; por tanto se lo llama Sujampati, el Marido de Suja.

“Además, Mahali, Sakka, el señor de los dioses, ejerce soberanía y gobierno sobre los devas del Tavatimsa; por tanto lo llaman el Señor de los Devas.

“Además, Mahali, en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los dioses, era un ser humano, adoptó estos siete votos y se comprometió con ellos. Y al haberse comprometido con ellos, alcanzó el estatus de Sakka».

 

Cuando una persona ayuda a sus padres,

Y respeta a los ancianos de la familia;

Cuando su habla es gentil y cortés,

Y se refrena del habla que causa divisiones;

Cuando se esfuerza en la remoción de la mezquindad,

Es veraz y hace desaparecer la ira,

Los devas de Tavatimsa le llaman

Una persona realmente superior.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «Mahali», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications, p. 506.

«Mahalisuttam» en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,12 Sakkanama Sutta – Los nombres de Sakka

Los nombres que tenía Sakka, el señor de los dioses, en sus vidas anteriores, indican el mérito que acumuló para llegar a esta posición.

 


[Leer en pali]

[12] En Savatthi.

Estando allí el Bienaventurado se dirigió a los monjes:

“Monjes, en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los dioses, era un ser humano, era un brahmán joven de nombre Magha. Por tanto, se lo llamaba Maghava.

“Además, monjes, en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los dioses, era un ser humano, ofrecía dádivas de una ciudad a otra. Por tanto, se lo llamaba Purindada, el Dador Urbano.

“Además, monjes, en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los dioses, era un ser humano, ofrecía las dádivas considerablemente. Por tanto, se lo llamaba Sakka.

“Además, monjes, en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los dioses, era un ser humano, ofreció una casa de retiro. Por tanto, se lo llamaba Vasava.

“Además, monjes, Sakka, el señor de los dioses, piensa mil cosas al mismo tiempo. Por tanto, se lo llama Sahassakkha, el de los Mil Ojos.

“Además, monjes, la mujer de Sakka es la doncella asura de nombre Suja. Por tanto, se lo llama Sujampati, el Marido de Suja.

“Además, monjes, Sakka, el señor de los dioses, ejerce soberanía y gobierno sobre los devas del Tavatimsa. Por tanto, lo llaman el Señor de los Devas.

“Además, monjes, en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los dioses, era un ser humano, adoptó estos siete votos y se comprometió con ellos. Y al haberse comprometido con ellos, alcanzó el estatus de Sakka».

 

Cuando una persona ayuda a sus padres,

Y respeta a los ancianos de la familia;

Cuando su habla es gentil y cortés,

Y se refrena del habla que causa divisiones;

Cuando se esfuerza en la remoción de la mezquindad,

Es veraz y hace desaparecer la ira,

Los devas del Tavatimsa le llaman

Una persona realmente superior.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «Sakka’s Names» en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, p. 505.

«Sakkanamasuttam» en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,11 Vatapada Sutta – Votos

Sakka, el gobernador de los devas, ganó su lugar cuando era todavía un ser humano, mediante el cumplimiento de los siete votos que encarnan los estándares del hombre hogareño virtuoso.

 


[Leer en pali]

[11] En Savatthi.

“Monjes, una vez en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los devas era un ser humano, adoptó los siete votos y se comprometió con ellos. Y al haberse comprometido con ellos, alcanzó el estatus de Sakka. Y, ¿cuáles son esos siete?

“’Mientras viva voy a ayudar a mis padres. Mientras viva voy a respetar a los ancianos de la familia. Mientras viva voy a hablar con gentileza. Mientras viva no voy a usar el habla que pueda traer divisiones. Mientras viva voy a morar en el hogar con mente que evite la mancha de la tacañería, libre y generosa, de mano abierta, que se deleite en el renunciamiento, devota a la caridad, que se deleite en dar y compartir. Mientras viva voy a hablar la verdad. Mientras viva voy a ser libre de la ira y, si la ira surgiese en mí, la disiparé rápidamente’.

“En el pasado remoto, monjes, cuando Sakka, el señor de los devas, era un ser humano, adoptó estos siete votos y se comprometió con ellos. Y al haberse comprometido con ellos, alcanzó el estatus de Sakka.

“Cuando una persona ayuda a sus padres,

Y respeta a los ancianos de la familia;

Cuando su habla es gentil y cortés,

Y se refrena del habla que causa divisiones;

            “Cuando se esfuerza en la remoción de la mezquindad,

            Es veraz y hace desaparecer la ira,

            Los devas del Tavatimsa le llaman

            Una persona realmente superior”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «Vows», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications, p. 503.

«Vatapadasuttam» en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,10 Samuddaka Sutta – Los videntes a la orilla del océano

Puesto que los devas honran a los sabios y los hombres santos, mientras los asuras los desprecian, los sabios ayudan a los devas y maldicen a los asuras.

 


[Leer en pali]

[10] En Savatthi.

[Dijo el Bienaventurado:]

“Monjes, una vez en el pasado remoto, un grupo de videntes que eran virtuosos y de buen carácter, se había establecido en unas chozas de hojas a lo largo de la orilla del océano. En aquella ocasión, los devas y los asuras se enfrentaron en una batalla. Entonces ocurrió que aquellos videntes, que eran virtuosos y de buen carácter, dijeron: ‘Los devas son rectos y los asuras no lo son. Puede haber peligro para nosotros por parte de los asuras. Acerquémonos a Sambara, el señor de los asuras, y preguntémosle por las garantías de la seguridad’.

“Entonces, monjes, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo doblado o dobla su brazo extendido, aquellos videntes que eran virtuosos y de buen carácter, desaparecieron de sus chozas de hojas que estaban a lo largo de la orilla del océano y reaparecieron en la presencia de Sambara, el señor de los asuras. Acto seguido aquellos videntes se dirigieron a Sambara en verso:

“’Los videntes que llegaron junto a Sambara

Lo preguntan por las garantías de la seguridad.

Puedes decirles lo que deseas,

Sea esto peligroso o seguro’.

[Sambara:]

“’Yo no ofrezco garantía alguna a los videntes

Que son unos odiosos devotos de Sakka;

Aunque apeláis a mí por la seguridad,

Yo solo les daré el peligro’.

[Los videntes:]

“’Aunque pedimos por la seguridad,

Solamente nos diste el peligro.

Recibimos esto de tus manos:

¡Que el incesante peligro llegue a vosotros!

            “’Cualquier clase de semilla que se siembra,

            Aquella clase de semilla uno cosecha:

            El hacedor del bien cosecha el bien

            Y el hacedor del mal cosecha el mal:

            Así vas a experimentar tu fruto’.

“Entonces, monjes, habiendo puesto la maldición sobre Sambara, el señor de los asuras, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo doblado o dobla su brazo extendido, aquellos videntes que eran virtuosos y de buen carácter, desaparecieron de la presencia de Sambara, el señor de los asuras, y reaparecieron en sus chozas de hojas que estaban a lo largo de la orilla del océano. Pero después de haber recibido la maldición de los videntes, que eran virtuosos y de buen carácter, Sambara, el señor de los asuras, fue atenazado por la alarma tres veces en el transcurso de la noche”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Verocana, Seers by the Ocean en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 499-500.

Samuddakasuttam en Digital Pali Reader  


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,9 Arannayatanaisi Sutta – Los videntes en el bosque

Este sutta demuestra que Sakka y los devas honran a los sabios y los hombres santos, mientras los asuras (representados aquí por Vepacitti, su señor) los desprecian.

 


[Leer en pali]

[9] En Savatthi.

[Dijo el Bienaventurado:]

“Monjes, una vez en el pasado remoto un grupo de videntes, que eran virtuosos y de buen carácter, se habían establecido en unas chozas de hojas en una extensión del bosque. Entonces Sakka, el señor de los devas y Vepacitti, el señor de los asuras, se acercaron a aquellos videntes.

“Vepacitti, el señor de los asuras, se puso las botas, tomó su espada con firmeza y, con su sombrilla levantada en alto, entró a la eremita por la puerta principal; entonces, habiendo vuelto su lado izquierdo hacia ellos, pasó al lado de aquellos videntes que eran virtuosos y de buen carácter. Pero Sakka, el señor de los devas, sacó sus botas, dejó su espada a otros y, bajando su sombrilla, entró a la eremita por la puerta [ordinaria]; entonces, habiéndose quedado a un lado, levantó sus manos con las palmas juntas en un reverencial saludo y rindió homenaje a aquellos videntes que eran virtuosos y de buen carácter.

“Entonces, monjes, aquellos videntes se dirigieron a Sakka en verso:

“’El olor de los videntes está atado a sus votos,

Emitido por sus cuerpos, va con el viento,

Y retorna de allí, oh dios de mil ojos,

Para quien el olor de los videntes es tonto, oh rey de los devas”.

[Sakka:]

“’Que el olor de los videntes esté atado a sus votos,

Emitido por sus cuerpos, vaya con el viento;

Nosotros añoramos este olor, oh Venerables Señores,

Como las flores de la guirnalda en la cabeza,

Los devas no lo perciben como repulsivo”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Verocana, Seers un a Forest en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 498.

Arannayatanaisiuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,8 Verocanasurinda Sutta – Verocana, el señor de los asuras

Las dos divinidades opuestas en la mitología budista, pronuncian sus versos en presencia del Buda.

 


[Leer en pali]

[8] En la arboleda de Jeta, cerca de Savatthi.

En esa ocasión el Bienaventurado había ido allí para su morada diurna y estaba en  reclusión. Entonces Sakka, el señor de los devas, y Verocana, el señor de los asuras, se acercaron al Bienaventurado y se quedaron cada uno al lado de un poste de la puerta. Acto seguido, Verocana, el señor de los asuras, recitó este verso en presencia del Bienaventurado:

“Un hombre debe hacer el esfuerzo

Hasta que su meta sea alcanzada.

Las metas brillan cuando son alcanzadas:

Esta es la palabra de Verocana”.

[Sakka:]

“Un hombre debe hacer el esfuerzo

Hasta que su meta sea alcanzada.

De las metas que brillan al ser alcanzadas:

No se puede encontrar otra mejor que la paciencia”.

[Verocana:]

“Todos los seres se empeñan en [conseguir una] meta

Aquí o allá, dependiendo de cada caso.

Pero para todas las criaturas, la asociación

Es lo supremo entre los goces.

Las metas brillan cuando son alcanzadas:

Esta es la palabra de Verocana”.

[Sakka:]

“Todos los seres se empeñan en [conseguir una] meta

Aquí o allá, dependiendo de cada caso.

Pero para todas las criaturas, la asociación

Es lo supremo entre los goces.

De las metas que brillan al ser alcanzadas:

No se puede encontrar otra mejor que la paciencia”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Verocana, Lord of the Asuras en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 496-497.

Verocanasurindasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.