SN 11,7 Nadubbhiya Sutta – No debería transgredir

Los eternos enemigos, Sakka y Vepacitti —señores de los devas y los asuras, respectivamente—, esta vez tienen un encuentro pacífico.

 


[Leer en pali]

[7] En Savatthi.

[Dijo el Bienaventurado:]

“Monjes, una vez en el pasado remoto, cuando Sakka, el señor de los devas estaba sólo en reclusión, esta reflexión surgió en su mente: ‘Por más que alguien fuera mi enemigo jurado, no debería transgredir incluso en contra de él’.

“Entonces, monjes, Vepacitti, el señor de los asuras, habiendo conocido con su propia mente la reflexión en la mente de Sakka, se aproximó a Sakka, el señor de los devas. Sakka, viendo a Vepacitti venir desde cierta distancia, le dijo: ‘¡Detente, Vepacitti, estás atrapado!’. — ‘Querido señor, no abandones la idea que se te acaba de ocurrir’. — ‘Júrame, Vepacitti, que no quieres transgredir en contra de mí’.

[Vepacitti:]

“’Cualquier malvado que viene para mentir,

Cualquier malvado que maldice a los nobles,

Cualquier malvado que traiciona a sus amigos,

Cualquier malvado sin gratitud:

Aquel mismo malvado toca a uno

Que transgrede en contra de ti, esposo de Suja’” [1].

 


NOTA:

[1] “Esposo de Suja” es el nombre de Sakka, quien, según las historias post-canónicas relacionadas con los versos del Dhammapada, conquistó a Suja, la hija de Vepacitti, y se casó con ella.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). One Should Not Transgress en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 495.

Nadubbhiyasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

 

SN 11,6 Kulavaka Sutta – Los nidos de las aves

Sakka, el señor de los devas, a pesar de ser derrotado en la batalla, finalmente la gana mediante su propia rectitud.

 


[Leer en pali]

[6] En Savatthi.

[Dijo el Bienaventurado:]

“Monjes, una vez en el pasado remoto, los devas y los asuras se enfrentaron en una batalla. En aquella batalla los asuras resultaron victoriosos y los devas, derrotados. Tras la derrota los devas se retiraron, mientras los asuras los perseguían. Entonces Sakka, el señor de los dioses, se dirigió a su auriga Matali en verso:

“’Evita, Matali, con tu poste del carruaje

Los nidos de los pájaros en los bosques con algodón de seda;

Es mejor rendir nuestras propias vidas a los asuras

Que dejar estas aves sin sus nidos’.

“Sí, señor’, respondió el auriga Matali y retrocedió su carruaje de un millar de caballos purasangre.

“Entonces, monjes, esto se les ocurrió a los asuras: ‘Ahora el carruaje de Sakka, con su millar de caballos purasangre, ha retrocedido. Los devas se están preparando para entrar en batalla contra los asuras por segunda vez’. Y afligidos por el miedo, entraron en la ciudad de los asuras. De esta manera, monjes, Sakka, el señor de los devas, ganó la victoria por medio de su propia rectitud”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). The Bird Nests en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 494.

Kulavakasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,5 Subhasitajaya Sutta – Victoria a través de un buen consejo

Una batalla ganada por medio de un concurso de versos.

 


[Leer en pali]

[5] En Savatthi.

[Dijo el Bienaventurado:]

“Monjes, una vez en el pasado remoto, los devas y los asuras se enfrentaron en una batalla. Entonces Vepacitti, el señor de los asuras dijo a Sakka, el señor de los dioses: ‘Señor de los dioses, hágase la victoria mediante un consejo bien dado’. [Sakka respondió:] ‘Vepacitti, hágase la victoria mediante un consejo bien dado’.

“Entonces, monjes, los devas y los asuras nombraron un panel de jueces, diciendo: ‘Ellos van a determinar lo que haya sido bien o mal dicho por nosotros’.

“Acto seguido Vepacitti, el señor de los asuras, dijo a Sakka, el señor de los dioses: ‘Dí un verso, señor de los dioses’. Cuando dijo eso, Sakka replicó a Vepacitti: ‘Tú, Vepacitti, siendo el señor asura aquí, di un verso’. Cuando se dijo esto, Vepacitti, el señor de los asuras, recitó este verso:

 

’Los tontos podrían desahogar su ira aún más,

Sin uno no los tuviera bajo control.

Por lo tanto, con un castigo drástico

El hombre sabio debe restringir al tonto’.

 

“Cuando Vepacitti, el señor de los asuras, dijo este verso, monjes, los asuras lo aplaudieron, pero los devas permanecieron en silencio. Entonces Vepacitti dijo a Sakka: ‘Di un verso, señor de los dioses’. Cuando se dijo esto, Sakka, el señor de los dioses, recitó este verso:

 

’Yo creo que ésta solamente

Es la manera de tratar a un tonto:

Cuando uno sabe que la ira es la enemiga de uno mismo,

Uno, atentamente consciente, mantiene su propia paz’.

 

“Cuando Sakka, el señor de los dioses, dijo este verso, monjes, los devas lo aplaudieron, pero los asuras permanecieron en silencio. Entonces Sakka dijo a Vepacitti: ‘Di un verso, Vepacitti’. Cuando se dijo esto, Vepacitti, el señor de los asuras, recitó este verso:

 

’Yo veo esta falta, oh Vasava,

En la práctica de la paciencia:

Cuando el tonto piense de ti:

«Él es paciente porque me teme»,

El idiota te perseguirá aún más

Como un toro lo hace cuando huyes’.

 

“Cuando Vepacitti, el señor de los asuras, dijo este verso, monjes, los asuras lo aplaudieron, pero los devas permanecieron en silencio. Entonces Vepacitti dijo a Sakka: ‘Di un verso, señor de los dioses’. Cuando se dijo esto, Sakka, el señor de los dioses, recitó estos versos:

 

’Sean así o no las cosas,

«Él es paciente porque me teme»,

De las metas que culminan en el propio bien de uno,

Ninguno es mejor que la paciencia.

 

Cuando una persona dotada de fuerza

Soporta pacientemente a un debilucho,

Lo llaman la paciencia suprema

Porque el débil tiene que ser paciente siempre.

 

Llaman a aquella fuerza no-fuerza en absoluto

—La fuerza que es la fuerza de la insensatez—,

Pero nadie puede reprochar a una persona

Que es fuerte en tanto está resguardado por el Dhamma.

 

Alguien que responde con la ira a la ira,

Realmente hace las cosas peores para sí mismo.

No respondiendo con la ira al hombre airoso,

Uno vence una batalla difícil de vencer.

 

Aquel practica para el bienestar de ambos,

Su propio y el de los demás,

Entonces, sabiendo que la ira es su propia enemiga,

Atentamente consciente, mantiene su propia paz.

 

Cuando alcanza la cura de ambos

—La propia y la de los demás—,

La gente que lo considera un tonto,

No es hábil en el Dhamma’.

 

“Cuando Sakka, el señor de los dioses, dijo este verso, monjes, los devas lo aplaudieron, pero los asuras permanecieron en silencio. Entonces el panel de los jueces nombrado por los devas y los asuras dijo esto: ‘Los versos dichos por Vepacitti, el señor de los asuras, están en la esfera del castigo y la violencia; por eso [implican] el conflicto, la contienda y la lucha. Pero los versos dichos por Sakka, el señor de los dioses, están en la esfera del no-castigo y la no-violencia; por eso [implican] libertad del conflicto, libertad de la contienda y libertad de la lucha. Sakka, el señor de los devas, ha ganado la victoria a través de un buen consejo’.

“De esta manera, monjes, Sakka, el señor de los dioses, ganó la victoria a través de un buen consejo”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Victory by Well-Spoken Councel en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 492-493.

Subhasitajayasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,4 Vepacitti Sutta – Vepacitti

Sakka, el señor de los dioses, defiende la gentileza y la paciencia incluso frente a los insultos, y se convierte, así, en un ejemplo para los monjes.

 


[Leer en pali]

[4] En Savatthi el Bienaventurado dijo esto:

“Una vez en el pasado remoto, monjes, los devas y los asuras se enfrentaron en una batalla. Entonces Vepacitti, el señor de los asuras dijo así: ‘Queridos señores, en la inminente batalla entre los devas y los asuras, si los asuras ganan y los devas quedan derrotados, atad a Sakka, el señor de los devas, por sus extremidades y cuello, y traedlo ante mí, a la ciudad de los asuras’. Mientras tanto Sakka, el señor de los devas, se dirigió a los devas del Tavatimsa así: ‘Queridos señores, en la inminente batalla entre los devas y los asuras, si los devas ganan y los asuras quedan derrotados, atad a Vepacitti, el señor de los asuras, por sus extremidades y cuello, y traedlo ante mí, al salón de la asamblea de Sudhamma’.

“Y en la batalla, monjes, los devas ganaron y los asuras fueron derrotados. Entonces los dioses de Tavatimsa ataron a Vepacitti, el señor de los asuras, por sus extremidades y cuello, y  lo llevaron ante Sakka, al salón de la asamblea de Sudhamma. Y cuando Sakka se enteró y llegó al salón de la asamblea de Sudhamma, Vepacitti, atado por sus extremidades y cuello, abusó y vilipendió a Sakka, con palabras duras y groseras.

“Entonces, monjes, el auriga Matali se dirigió a Sakka, el señor de los devas, en verso:

 

’Cuando estás así cara a cara con Vepacitti,

¿Maghava, es por debilidad o miedo

Que soportas pacientemente

Escuchar sus duras palabras?’.

 

[Sakka:]

’No es por miedo ni debilidad

Que soy paciente con Vepacitti.

¿Cómo puede una persona sabia como yo

Involucrarse en combate con un tonto?’.

 

[Matali:]

’Los tontos podrían desahogar su ira aún más,

Sin uno no los tuviera bajo control.

Por lo tanto, con un castigo drástico

El hombre sabio debe restringir al tonto’.

 

[Sakka:]

’Yo creo que ésta solamente

Es la manera de tratar a un tonto:

Cuando uno sabe que la ira es la enemiga de uno mismo,

Uno, atentamente consciente, mantiene su propia paz’.

 

[Matali:]

’Yo veo esta falta, oh Vasava,

En la práctica de la paciencia:

Cuando el tonto piense de ti:

«Él es paciente porque me teme»,

El idiota te perseguirá aún más

Como un toro lo hace cuando huyes’.

 

[Sakka:]

’Sean así o no las cosas,

«Él es paciente porque me teme»,

 De las metas que culminan en el propio bien de uno,

 Ninguno es mejor que la paciencia.

 

’Cuando una persona dotada de fuerza

Soporta pacientemente a un debilucho,

Lo llaman la paciencia suprema

Porque el débil tiene que ser paciente siempre.

 

’Llaman a aquella fuerza no-fuerza en absoluto

—La fuerza que es la fuerza de la insensatez—,

Pero nadie puede reprochar a una persona

Que es fuerte en tanto está resguardado por el Dhamma.

 

’Alguien que responde con la ira a la ira,

Realmente hace las cosas peores para sí mismo.

No respondiendo con la ira al hombre airoso,

Uno vence una batalla difícil de vencer.

 

’Aquel practica para el bienestar de ambos,

Su propio y el de los demás,

Entonces, sabiendo que la ira es su propia enemiga,

Atentamente consciente, mantiene su propia paz.

 

’Cuando alcanza la cura de ambos

—La propia y la de los demás—,

La gente que lo considera un tonto,

No es hábil en el Dhamma’.

 

“Y así, monjes, si Sakka, el señor de los devas, subsistiendo por el fruto de su mérito propio, ejerciendo la soberanía suprema y el reinado sobre los devas del Tavatimsa, habla alabanzas sobre la paciencia y la gentileza, entonces cuánto más apropiado sería para vosotros, que habéis renunciado en este bien expuesto Dhamma-y-Disciplina, ser pacientes y gentiles”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Vepacitti (or Patience) en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 489-491.

Vepacittisuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,3 Dhajagga Sutta – La cresta de la norma

En este sutta, el Buda recomienda a los monjes el recordamiento de las Tres Joyas (el Buda, el Dhamma y el Sangha) como antídoto para el miedo.

 


[Leer en pali]

[3] En Savatthi.

Estando allí el Bienaventurado se dirigió a los monjes así: “Monjes”.

“Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, una vez en el pasado remoto, los devas y los asuras se enfrentaron en una batalla. Entonces Sakka, el señor de los devas, se dirigió a los devas del Tavatimsa así: ‘Queridos señores, cuando los devas están involucrados en la batalla, cuando surge el miedo, la trepidación o el terror, en esta situación debéis echar una mirada a la cresta de mis normas. Y cuando echéis una mirada a la cresta de mis normas, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar.

“’Si no podéis echar una mirada a la cresta de mis normas, entonces debéis echar una mirada a la cresta de las normas de rey de los devas Pajapati. Y cuando echéis una mirada a la cresta de sus normas, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar.

“’Si no podéis echar una mirada a la cresta de las normas del rey de los devas Pajapati, entonces debéis echar una mirada a la cresta de las normas de rey de los devas Varuna… Si no podéis echar una mirada a la cresta de las normas del rey de los devas Varuna, entonces debéis echar una mirada a la cresta de las normas de rey de los devas Isana. Y cuando echéis una mirada a la cresta de sus normas, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar’.

“Monjes, para aquellos que echan una mirada a la cresta de las normas de Sakka, el señor de los dioses, rey de los devas Pajapati, rey de los devas Varuna o el rey de los devas Isana, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podrían abandonar o no. Y, ¿por qué así? Porque Sakka, el señor de los devas, no está libre de la codicia, no está libre del odio ni está libre de la falsa ilusión. Él puede estar intimidado, petrificado, temeroso y pronto para la huida.

“Pero, monjes, yo declaro esto: cuando vosotros vais al bosque, al pie de un árbol o a una choza vacía, y el miedo, la trepidación o el terror se apodera de vosotros, en esta ocasión debéis recordarme a mí de esta manera: ‘El Bienaventurado es un arahant, perfectamente iluminado, realizado en el conocimiento verdadero y la conducta, el Afortunado, conocedor del mundo, insuperable líder de personas que han de ser amansadas, Maestro de los devas y seres humanos, el Iluminado, el Bienaventurado’. Y cuando me recordéis de esta manera, monjes, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar.

“Si no podéis recordarme a mí, entonces debéis recordar el Dhamma de esta manera: ‘El Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, directamente visible, inmediato, que invita a una a llegar y ver, aplicable, experimentable personalmente por el sabio’. Y cuando os recordéis de esta manera del Dhamma, monjes, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar.

“Si no podéis recordar el Dhamma, entonces debéis recordar al Sangha de esta manera: ‘El Sangha de los discípulos del Bienaventurado practica de buena manera, practica de manera recta, practica de manera verdadera, practica de manera apropiada; es decir, los cuatro pares de personas, los ocho tipos de individuos, este Sangha de los discípulos del Bienaventurado, es digno de ofrendas, digno de hospitalidad, digno de dádivas, digno de reverenciales saludos y un insuperable campo de méritos para el mundo’. Y cuando os recordéis de esta manera del Sangha, monjes, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar.

“Y, ¿por qué así?, monjes. Porque el Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado está libre de la codicia, está libre del odio y está libre de la falsa ilusión. Él es bravo, valiente, intrépido y pronto para permanecer en su lugar”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado y, habiendo dicho esto, el Afortunado, el Maestro, agregó esto:

 

“En medio del bosque, al pie de un árbol

O en una choza vacía, oh monjes,

Debéis recordaros del Buda,

Para que el miedo no surja en vosotros.

 

Pero si no podéis recordaros del Buda,

El más grande en el mundo, el toro de los hombres,

Entonces debéis recordar el Dhamma,

Emancipador y bien expuesto.

 

Pero si no podéis recordaros del Dhamma.

Emancipador y bien expuesto,

Entonces debéis recordar al Sangha,

El insuperable campo de mérito.

 

En aquellos, monjes, que así recuerdan al Buda,

Al Dhamma y el Sangha,

No surge el miedo ni la trepidación,

Tampoco ninguna clase de terror espeluznante”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). The Crest of the Standard of the Buddha en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 487-488.

Dhajaggasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 11,1-2 Suvira y Susima Sutta – Suvira y Susima

Dos suttas que nos introducen en el reino de los devas de Tavatimsa presididos por el Sakka, que, de acuerdo con la mitología budista, fueron devotos al Buda, creyentes pero propensos a ser negligentes.

 


SN 11,1 Suvira Sutta – Discurso con Suvira

[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado.

En cierta ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta del Parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Estando allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes: “Monjes.”

“Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, una vez, en el pasado remoto los asuras marcharon en contra de los devas [1]. Entonces Sakka, el señor de los devas se dirigió a Suvira, un deva joven de esta manera: ‘Querido Suvira, estos asuras están marchando en contra de los devas. Ve, querido Suvira y lánzate en un contra-marcha en oposición a los asuras’. – ‘Sí, su señoría’, respondió Suvira pero permaneció negligente. Entonces, por segunda vez… por tercera vez Sakka, el señor de los devas se dirigió a Suvira, un deva joven de esta manera: ‘Querido Suvira, estos asuras están marchando en contra de los devas. Ve, querido Suvira y lánzate en una contra-marcha en oposición a los asuras’. – Y por tercera vez Suvira respondió: ‘Sí, su señoría’, pero por tercera vez permaneció negligente. Entonces, monjes, Sakka se dirigió a Suvira en verso:

 

Cuando alguien no necesita trabajar duro ni esforzarse,

Aún así puede alcanzar la dicha:

Ve allí, Suvira

Y llévame contigo.

 

Que el hombre perezoso no se esfuerza

Ni atiende a sus tareas,

Aún así complete todos sus deseos:

Concédeme esto como una bendición.

 

Cuando el hombre perezoso no se esfuerza

Y aún alcanza la dicha sin fin:

Ve allí, Suvira

Y llévame contigo.

 

La dicha, oh supremo deva, puede ser encontrada

Sin realizar el esfuerzo, oh Sakka,

El estado sin dolor sin desesperanza:

Concédeme esto como una bendición.

 

Si existe algún lugar por ahí,

Donde sin esfuerzo uno no va a declinar,

Este es, sin lugar a dudas, el sendero del Nibbana:

Ve allí, Suvira

Y llévame contigo.

 

“De este modo, monjes, si el señor de los devas, subsistiendo en el fruto de su propio mérito, ejerciendo la suprema soberanía y el gobierno sobre los devas de Tavatimsa, es alguien que habla bien sobre la iniciativa y la energía, cuánto más sería apropiado para ti, que has salido hacia el bien expuesto Dhamma y Disciplina, trabajar duro, esforzarse y luchar por alcanzar lo aún no alcanzado, lograr lo aún no logrado y realizar lo aún no realizado”.

 

SN 11,2 Susima Sutta – Discurso con Susima

[Leer en pali]

[2] Esto he escuchado.

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta del Parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Estando allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes: “Monjes.”

“Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, una vez, en el pasado remoto los asuras marcharon en contra de los devas [1]. Entonces Sakka, el señor de los devas se dirigió a Susima, un deva joven de esta manera…

[El sutta es idéntico que al anterior, con la excepción que se trata de Susima].

 


NOTA:

[1] El texto describe a los devas del Tavatimsa y a los asuras involucrados en una perpetua lucha. Los devas representando las fuerzas de la luz, paz y armonía, y los asuras o “celosos titanes” como las fuerzas de la violencia, el conflicto y el disenso.

Los Comentarios explican que los devas son protegidos por cinco líneas de defensa: los nagas, los supannas, los kumbhandas (o el rey de los duendes), los yakkhas y los Cuatro Grandes Reyes, las deidades que presiden el cielo más bajo de la esfera sensorial. Cuando los asuras penetran estas cinco líneas, los Cuatro Grandes Reyes informan al Sakka, quien monta su carro y va él mismo al frente de la batalla, o comisiona a uno de sus hijos a conducir a los devas dentro de la batalla. En esta ocasión, quiere enviar a su hijo Suvira.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Suvira y Susima En The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 317-318.

Suvirasuttam y Susimasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2014.  

 

 

SN 7,22 Khomadussa Sutta – Khomadussa

Buda explica a sus paisanos cómo debe constituirse un buen concilio.

 


 [Leer en pali]

[22] Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado moraba entre los sakias, cerca de una de sus ciudades de nombre Khomadussa. Entonces, de mañana temprano, el Bienaventurado se vistió, tomó su cuenco y  hábito exterior, y entró a Khomadussa por la comida de las limosnas.

En aquella ocasión, los brahmanes hombres hogareños de Khomadussa estaban reunidos en un concilio sobre algún tema de negocios, mientras estaba lloviznando. Entonces el Bienaventurado se acercó al concilio y los brahmanes hombres hogareños vieron al Bienaventurado llegando desde cierta distancia y dijeron: “¿Quiénes son esos ascetas rapados? ¿No conocen las reglas del orden?”.

Entonces el Bienaventurado se dirigió a los brahmanes hombres hogareños de Khomadussa en verso:

“No es un concilio aquel en el que los buenos se ausentan;

No son buenos los que no hablan del Dhamma.

Pero habiendo abandonado la codicia, el odio y la falsa ilusión,

Aquellos que hablan del Dhamma, sólo son los buenos”.

Cuando se dijo esto, los brahmanes hombres hogareños de Khomadussa dijeron al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora vamos por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que, a partir de ahora, el Maestro Gotama nos considere como sus seguidores laicos que han ido por refugio de por vida”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Khomadussa en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 414.

Khomadussasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,21 Sangarava Sutta – Sangarava

Buda muestra a un brahmán, devoto a las purificaciones en el agua, lo inútil que son esas ceremonias para la limpieza interior.

 


 [Leer en pali]

[21] En Savatthi.

En cierta ocasión un brahmán de nombre Sangarava estaba residiendo en Savatthi. Él era un practicante de la purificación por el agua, alguien que creía en la purificación por el agua, que moraba con devoción en la inmersión de sí mismo en el agua al amanecer y al anochecer.

Entonces, de mañana temprano, el Venerable Ananda se vistió, tomó su cuenco y hábito exterior, y entró a Savatthi por la comida de las limosnas. Habiendo recorrido en búsqueda de la comida de las limosnas en Savatthi, cuando retornó de esa su habitual ronda y comió, se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:

“He aquí, Venerable Señor, un brahmán de nombre Sangarava está residiendo en Savatthi. Él es un practicante de la purificación por el agua, alguien que cree en la purificación por el agua, que mora con devoción en la inmersión de sí mismo en el agua al amanecer y al anochecer. Sería bueno, Venerable Señor, que el Bienaventurado se acercara a la residencia del brahmán Sangavara por compasión”. Y el Bienaventurado consintió en silencio.

Entonces, de mañana temprano, el Bienaventurado se vistió, tomó su cuenco y hábito exterior, y se acercó a la residencia del brahmán Sangarava, donde se sentó en el asiento que estaba preparado para él. Acto seguido, el brahmán Sangarava se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos, después de lo cual, se sentó a un lado. Y el Bienaventurado le dijo:

“¿Es verdad, brahmán, que eres un practicante de la purificación por el agua, alguien que cree en la purificación por el agua, que mora con devoción en la inmersión de sí mismo en el agua al amanecer y al anochecer?”.

“Sí, Maestro Gotama”.

“¿Lo consideras beneficioso para ti, brahmán?”.

“He aquí, Maestro Gotama, cualquier mala acción que hago durante el día, la limpio mediante el baño del anochecer. Y cualquier mala acción que hago durante la noche, la limpio mediante el baño del amanecer”.

[El Bienaventurado:]

“El Dhamma, brahmán, es un lago con vados de virtud

—Un lago limpio alabado por los buenos—

Donde los maestros de conocimiento van a bañarse,

Y, con extremidades secas, cruzan a la orilla lejana”.

Cuando se dijo esto, el brahmán Sangarava dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que, a partir de ahora, el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico que ha ido por refugio de por vida”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Sangarava en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 412.

Sangaravasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,20 Bhikkhaka Sutta – El mendicante

Un brahmán mendicante comprende que el renunciamiento no es solamente un acto externo.

 


 [Leer en pali]

[20] En Savatthi.

Entonces un brahmán mendicante se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos… y le dijo: “Maestro Gotama, soy un mendicante y tú eres mendicante. Maestro Gotama, ¿cuál es la diferencia entre nosotros a este respecto?”.

[El Bienaventurado:]

“No es así cómo uno llega a ser un mendicante,

Sólo porque uno mendiga las limosnas.

Si uno toma las prácticas domésticas,

Uno aún no ha llegado a ser un monje.

            Pero alguien que lleva aquí la vida santa,

            Habiendo expelido el mérito y el mal,

            Quien transita por el mundo con la comprensión:

            Este se llama monje con justeza”.

Cuando se dijo esto, el brahmán mendicante dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que, a partir de ahora, el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico que ha ido por refugio de por vida”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). The Mendicant en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 411.

Bhikkhakasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,19 Matuposaka Sutta – El apoyo de la madre

Un brahmán, que ayudaba a sus padres, recibe un elogio por parte del Buda.

 


 [Leer en pali]

[19] En Savatthi.

Un brahmán —que ayudaba a su madre— se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos… y le dijo: “Maestro Gotama, yo busco la comida de las limosnas rectamente y ayudo a mi madre y mi padre. Haciendo esto, ¿estoy cumpliendo con mi deber?”.

“Ciertamente, brahmán, haciendo esto, estás cumpliendo con tu deber. Alguien que busca la comida de las limosnas rectamente y ayuda a su madre y su padre genera mucho mérito:

“Cuando el mortal rectamente ayuda a sus padres,

Por el servicio que les ofrece,

El sabio lo alaba aquí y en este mundo

Y después de la muerte se regocija en el cielo”.

Cuando se dijo esto, el brahmán que ayudaba a su madre dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que, a partir de ahora, el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico que ha ido por refugio de por vida”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). The Mother Supporter en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 410.

Matuposkasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.