SN 7,18 Katthahara Sutta – Recolectores de madera

Unos jóvenes brahmanes estudiantes con su maestro, se impresionan al ver al Buda meditando sólo en el bosque.

 


 [Leer en pali]

[18] En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los kosalas, en cierto matorral del bosque. En aquella ocasión un grupo de muchachos brahmanes, estudiantes de cierto brahmán del clan de Bharadvaja, se acercó a aquel matorral del bosque para recolectar madera. Habiéndose acercado, vieron al Bienaventurado sentado, con sus piernas cruzadas, manteniendo el cuerpo erecto y habiendo puesto su atención consciente enfrente. Habiéndolo visto, se acercaron al brahmán del clan de Bharadvaja y le dijeron:

“Mira, maestro, deberías saber que en tal y tal matorral del bosque un asceta está sentado con sus piernas cruzadas, manteniendo el cuerpo erecto y habiendo puesto su atención consciente enfrente”.

Acto seguido el brahmán del clan de Bharadvaja, junto con aquellos muchachos brahmanes, se fue a aquel matorral del bosque y vio al Bienaventurado con sus piernas cruzadas, manteniendo el cuerpo erecto y habiendo puesto su atención consciente enfrente. Entonces se acercó al Bienaventurado y se dirigió a él en verso:

“Habiendo entrado en el vacío y desolado bosque,

En lo profundo del bosque, donde asechan muchos terrores,

Con un cuerpo inmóvil, estable, encantador,

¡Qué bellamente meditas!

En el bosque donde no hay canciones ni sonidos musicales,

Un solitario sabio ha restaurado los bosques.

Esto me parece una maravilla: cómo moras

Con la mente dichosa solo en el bosque.

Supongo que tu deseo es el supremo triple cielo,

La compañía de los señores del mundo divino.

Por eso te apoyas en el desolado bosque:

Practicas aquí la penitencia para alcanzar al Brahma”.

[El Bienaventurado:]

“Cualquiera que fueran los muchos deseos o deleites,

Todos están atados a múltiples elementos,

 Los anhelos surgidos de la raíz de lo desconocido:

Yo los demolí a todos junto con sus raíces.

Soy sin deseos, desapegado, desenganchado;

Mi visión de todas las cosas ha sido purificada.

Habiendo alcanzado lo auspicioso —la suprema iluminación—

Con autoconfianza, brahmán, medito solo”.

Cuando se dijo esto, el brahmán del clan de Bharadvaja dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el maestro Gotama me considere como su seguidor laico que ha ido por refugio de por vida a partir de ahora”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). The Wood Gatherers en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 408-409.

Katthaharasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,17 Navakammika Sutta – Navakammika

Buda explica a un brahmán por qué encuentra el deleite en la soledad del bosque.

 


 [Leer en pali]

[17] En cierta ocasión el Bienaventurado moraba entre los kosalas, en un matorral del bosque. En aquella ocasión, el brahmán Navakammika Bharadvaja se encontraba trabajando en aquel matorral del bosque. Entonces, el brahmán Navakammika Bharadvaja vio al Bienaventurado sentado al pie de un árbol sala con sus piernas cruzadas, manteniendo el cuerpo erecto y habiendo puesto su atención consciente enfrente. Habiéndolo visto, pensó así: “Yo tomo deleite consiguiendo un trabajo para hacer en este matorral del bosque. ¿Qué deleite consigue el asceta Gotama aquí?”.

Acto seguido el brahmán Navakammika Bharadvaja se acercó al Bienaventurado y se dirigió a él en verso:

“¿A qué clase de trabajo te dedicas

Aquí en el Bosque Sala, monje?

¿En razón de qué encuentras el deleite

Solo en el bosque, Gotama?”.

[El Bienaventurado:]

“No hay nada en el bosque que necesite hacer;

Cortadas las raíces, mi bosque se secó.

Sin madera ni dardos, con el descontento deshecho,

Encuentro deleite en la soledad del bosque”.

Cuando se dijo esto, el brahmán Navakammika Bharadvaja dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el maestro Gotama me considere como su seguidor laico que ha ido por refugio de por vida a partir de ahora».

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Navakammika en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 407.

Navakammikasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,16 Paccanika Sutta – Paccanika

Un brahmán, que ama contradecir a todo el mundo, recibe una buena enseñanza.

 


 [Leer en pali]

[16] En Savatthi.

En aquella ocasión un brahmán de nombre Paccanikasata, Aquel-que-saborea-la-contradicción, estaba residiendo en Savatthi. Entonces esto se le ocurrió al brahmán Paccanikasata: “Acerquémonos al asceta Gotama para contradecir cualquier cosa que diga”.

En esta ocasión el Bienaventurado estaba caminando de arriba abajo al aire libre. Entonces, el brahmán Paccanikasata se acercó al Bienaventurado y le dijo, mientras estaba caminando de arriba abajo: “Habla del Dhamma, asceta”.

[El Bienaventurado:]

“Un consejo bien dicho es difícil de entender

Por alguien que saborea la contradicción.

Por alguien de mente corrupta

Que se engrosa en la agresión.

            “Pero si uno ha removido la agresión

            Y la desconfianza de su corazón,

            Si uno desechó la aversión,

            Uno puede entender el consejo bien dicho”.

Cuando se dijo esto, el brahmán Paccanikasata dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Paccanika en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 406.

Paccanikasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,15 Manatthaddha Sutta – Manatthaddha

Un brahmán presuntuoso se vuelve humilde en la presencia del Buda.

 


[Leer en pali]

[15] En Savatthi.

En aquella ocasión un brahmán de nombre Manatthaddha, el Rígido en la Presunción, estaba residiendo en Savatthi. Y él no rendía homenaje a su madre ni a su padre, a su maestro ni a los hermanos mayores. En esta ocasión el Bienaventurado estaba enseñando el Dhamma rodeado por una gran asamblea. Entonces, esto se le ocurrió al brahmán Manatthaddha:

“Este asceta Gotama está enseñando el Dhamma rodeado por una gran asamblea. Acerquémonos a él. Si el asceta Gotama se dirige a mí, le responderé. Pero si no lo hace, tampoco me dirigiré a él”.

Acto seguido, el brahmán Manatthaddha se acercó al Bienaventurado y se quedó silenciosamente a un lado, pero el Bienaventurado no se dirigió a él. Entonces el brahmán Manatthaddha, pensando: ‘Este asceta Gotama no sabe nada’, quiso retroceder pero el Bienaventurado, habiendo conocido con su propia mente la reflexión de la mente del brahmán, se dirigió al brahmán Manatthaddha en verso:

“El fomentar la presunción nunca es bueno

Para alguien que está interesado en su bienestar, brahmán.

Realmente debes promover aquel propósito

Por el cual llegaste aquí”.

Entonces el brahmán Manatthaddha, pensando: “El asceta Gotama conoce mi mente”, se postró delante del Bienaventurado con su cabeza a sus pies. Besó los pies del Bienaventurado, acariciándolos con sus manos y anunciando su nombre así: “Soy Manatthaddha, Maestro Gotama; soy Manatthaddha, Maestro Gotama”.

Entonces aquella asamblea fue impresionada y maravillada, y aquella gente decía:

«¡Esto es realmente maravilloso, es realmente asombroso, señor! Este brahmán Manatthaddha no rinde homenaje a su madre ni a su padre, a su maestro ni a los hermanos mayores, y con todo muestra semejante y suprema honra al asceta Gotama”.

Entonces el Bienaventurado dijo al brahmán Manatthaddha: “Es suficiente, brahmán; ve y siéntate en tu asiento, ya que tu mente tiene confianza en mí”.

Entonces el brahmán Manatthaddha se sentó en su asiento y se dirigió al Bienaventurado en verso:

“¿Hacia quién uno debe evitar la presunción?

¿A quién uno debe mostrar reverencia?

¿Con quién uno siempre debe ser respetuoso?

¿A quién es apropiado venerar profundamente?”.

[El Bienaventurado:]

“Primero hacia su propia madre y padre,

Luego hacia sus hermanos mayores,

Luego hacia el maestro de uno, como cuarto:

Hacia ellos uno debe evitar la presunción;

A ellos uno debe mostrar reverencia;

Con ellos uno siempre debe ser respetuoso;

A ellos es apropiado venerar profundamente.

            “Habiendo sujetado la presunción, humilde,

            Uno debe rendir homenaje a los arahants,

            Aquellos templados de corazón con la tarea realizada,

            Los que están sin contaminaciones, insuperables”.

Cuando se dijo esto, el brahmán Manatthaddha dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Manatthaddha en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 404-405.

Manatthaddhasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,14 Mahasala Sutta – El rico

Historia de un brahmán rico echado de su casa por sus propios hijos, a quien el Buda ayuda a recuperar su hogar.

 


 [Leer en pali]

[14] En Savatthi.

Entonces cierto brahmán rico, en mal estado, vestido con un manto lamentable, se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Cuando terminaron estas amables palabras de bienvenida y cordiales saludos, se sentó a un lado y el Bienaventurado le dijo: “¿Por qué, brahmán, estás en mal estado y vestido con un manto tan lamentable?”.

“He aquí, Maestro Gotama, mis cuatro hijos, instigados por sus esposas, me expulsaron de mi propia casa”.

“Entonces bien, brahmán, aprende estos versos y recítalos cuando la multitud se reúna en el salón de las reuniones, con tus hijos sentados también juntos allí:

“Aquellos que toman deleite en el nacimiento

Y cuyo éxito tanto deseaba,

Siendo instigados por sus esposas,

Me persiguen como los perros persiguen a los cerdos.

            “Esto significa que estos prójimos son realmente malvados,

            A pesar de que me llamaron ‘papá, querido papá’.

            Son demonios disfrazados de hijos

            Que me abandonaron cuando llegué a la vejez.

“Como a un viejo caballo a quien no se le da más uso,

Se lo lleva lejos de su forraje,

Así el viejo padre de esos muchachos

Mendiga la limosna en otras casas.

            “Mejor para mí es el personal a mi servicio

            Que estos desobedientes hijos;

            El personal que lleva al toro salvaje

            Ahuyenta al perro salvaje.

“En las tinieblas que están delante de mí,

En sus profundidades busco apoyo.

Por el poder de la gracia de mi personal,

Si me tropiezo, aún me mantengo firme”.

Entonces aquel rico brahmán, habiendo aprendido estos versos en presencia del Bienaventurado, los recitó cuando la multitud se reunió en el salón de las reuniones, con sus hijos sentados también juntos allí:

“Aquellos que toman deleite en el nacimiento […]

Si me tropiezo, aún me mantengo firme”.

Entonces los hijos llevaron a aquel brahmán rico a su casa, lo bañaron y cada uno le ofreció un par de ropas. Acto seguido aquel brahmán rico, habiendo tomado un par de ropas, se acercó al Bienaventurado, intercambió con él cordiales saludos, se sentó a un lado y dijo:

“Maestro Gotama, nosotros los brahmanes buscamos recompensas para nuestros maestros. Que el Maestro Gotama acepte esta recompensa de mí”.

Y el Bienaventurado lo aceptó por compasión. Entonces aquel brahmán rico dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). The Affluent One en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 402-403.

Mahasalasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,13 Devahita Sutta – Devahita

Un brahmán ofrece al Buda agua caliente que mejora su malestar y, como recompensa, reciba una enseñanza que le impulsa a ir al Buda por refugio.

 


 [Leer en pali]

[13] En Savatthi.

En aquella ocasión el Bienaventurado estaba afligido por los vientos y el Venerable Upavana era su asistente. Entonces el Bienaventurado se dirigió al Venerable Upavana así: “Ven, Upavana, encuentra un poco de agua para mí”.

“Sí, Venerable Señor, respondió el Venerable Upavana. Acto seguido se vistió, tomó su cuenco y hábito exterior, y fue a la residencia del brahmán Devahita, donde se puso silenciosamente a un lado. Y el brahmán Devahita vio al Venerable Upavana, estando silenciosamente a un lado, y se dirigió a él en verso:

“Silencioso, el digno está a un lado,

Con la cabeza rapada, vestido con un hábito cosido.

¿Qué quieres? ¿Qué buscas?

¿Qué cosa viniste a mendigar aquí?”.

[El Venerable Upavana:]

“El Arahant, el Afortunado en el mundo,

El Sabio, está afligido por los vientos.

Si hay aquí algo de agua caliente, brahmán,

Por favor, dámela para el Sabio.

            “Él es alabado por aquellos que son dignos de alabanzas,

            Honrado, por los que son dignos de honra,

            Respetado por aquellos que son dignos de respeto:

            Es para él que estoy deseando tomarla”.

Entonces, el brahmán Devahita ordenó a un hombre que trajera un pote con agua caliente y ofreciera al Venerable Upavana una bolsa con melaza. Acto seguido el Venerable Upavana se acercó al Bienaventurado, lo bañó con agua caliente y, mezclando la melaza con el agua caliente, se lo ofreció. Entonces la enfermedad del Bienaventurado amainó.

Entonces el brahmán Devahita se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos, se sentó a un lado y se dirigió al Bienaventurado en verso:

“¿Dónde uno debe ofrecer una dádiva apropiada?

¿Dónde una dádiva trae un gran fruto?

¿Cómo la limosna que uno otorga

Como ofrenda, trae éxito, aquí y ahora?”.

[El Bienaventurado:]

“Alguien que ha conocido sus moradas pasadas,

Que ve el cielo al igual que el plano de aflicción,

Que ha llegado a la destrucción del nacimiento,

[Y es] un sabio consumado en el conocimiento directo.

“Aquí es dónde uno debe ofrecer una dádiva apropiada.

Aquí una dádiva trae un gran fruto.

Aquella es la limosna que, cuando uno la otorga

Como ofrenda, trae éxito, aquí y ahora”.

Cuando se dijo esto, el brahmán Devahita dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Devahita en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 400-301.

Devahitasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,12 Udaya Sutta – Udaya

Un brahmán se molesta porque el Buda aparece varias veces en su casa pidiendo la comida de las limosnas y recibe una valiosa enseñanza.

 


 [Leer en pali]

[12] En Savatthi.

Entonces, por la mañana temprano, el Bienaventurado se vistió, tomó su cuenco y hábito exterior, y se acercó a la residencia del brahmán Udaya. En esta ocasión, el brahmán Udaya llenó el cuenco del Bienaventurado con arroz. Y por segunda vez, por la mañana temprano, el Bienaventurado se vistió… y el brahmán Udaya llenó el cuenco del Bienaventurado con arroz. Y por tercera vez el Bienaventurado se vistió, tomó su cuenco y hábito exterior, y se acercó a la residencia del brahmán Udaya. Y por tercera vez el brahmán Udaya llenó el cuenco del Bienaventurado con arroz, después de lo cual dijo al Bienaventurado: “Este molesto asceta Gotama sigue apareciendo una y otra vez”.

[El Bienaventurado:]

“Una y otra vez, siembran la semilla;

Una y otra vez los devas del cielo mandan la lluvia;

Una y otra vez el labrador trabaja el campo;

Una y otra vez el grano llega a su reino.

            “Una y otra vez el mendigo pide limosna;

            Una y otra vez los donadores la ofrecen;

            Cuando los donadores ofrendan una y otra vez,

            Una y otra vez van al cielo.

“Una y otra vez la lechería del pueblo extrae la leche;

Una y otra vez el becerro va junto a su madre;

Una y otra vez uno se cansa y tiembla;

Una y otra vez el idiota entra en el vientre;

Una y otra vez uno nace y muere;

Una y otra vez le llevan a uno al cementerio.

            “Pero cuando uno alcanzó el sendero

            Que conduce a la no-renovación de la existencia,

            Habiendo llegado a una amplia sabiduría,

            Uno ya no nace una y otra vez”.

Cuando se dijo esto, el brahmán Udaya dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Udaya  en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 398-399.

Udayasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,11 Kasibharadvaja Sutta – Kasi Bharadvaja

Un brahmán labrador reprocha al Buda por querer comer sin trabajar y recibe a cambio una enseñanza que cambia su vida.

 


 [Leer en pali]

[11] Esto he escuchado:

En cierta ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los magadhans, en Dakkhinagiri, cerca de una villa de los brahmanes de nombre Ekanala. En esa ocasión el brahmán Kasi Bharadvaja, Bharadvaja el Labrador, tenía quinientos arados sujetos a sus yugos en la época de la siembra. Entonces, por la mañana temprano, el Bienaventurado se vistió, tomó su cuenco y hábito exterior, y fue al lugar donde trabajaba el brahmán Kasi Bharadvaja.

En aquella ocasión, tuvo lugar la distribución de la comida por parte del brahmán Kasi Bharadvaja. Entonces, el Bienaventurado se acercó al lugar de la distribución y se quedó a un lado. Y el brahmán Kasi Bharadvaja, viendo al Bienaventurado esperando a un lado por la comida de las limosnas, le dijo:

“Asceta, yo aré y sembré, y al haber arado y sembrado, como. Tú también, asceta, deberías arar y sembrar; entonces, cuando ares y siembres, comerás”.

“Yo también aro y siembro, brahmán, y al haber arado y sembrado, como”.

“Pero nosotros no hemos visto el arado ni yugo del Maestro Gotama; tampoco la reja de arado, la aguijada ni los bueyes; y aún así el Maestro Gotama afirma: ‘Yo también aro y siembro, brahmán, y al haber arado y sembrado, como”.

Entonces el brahmán Kasi Bharadvaja se dirigió al Bienaventurado en verso:

“Tú reivindicas ser un hombre que trabaja arando,

 Pero yo no vi tu arado.

Si eres un labrador, respóndeme:

¿Cómo debo entender tu arado?”.

[El Bienaventurado:]

“La fe es la semilla, austeridad, la lluvia,

La sabiduría, mi yugo y arado;

La vergüenza es la estaca, la mente, la cuerda del yugo,

La atención consciente es mi arado y aguijada.

“Resguardado en el cuerpo, resguardado en el habla,

Controlando mi apetito por la comida,

Uso la verdad como mi gancho escarda,

Y la gentileza como mi desacople.

“La energía es mi mejor carga,

Que me lleva a la seguridad de la esclavitud.

La misma va por delante sin detenerse,

Adonde, habiendo llegado, uno no sufre más.

            “De esta manera se hace mi arado,

            Que tiene como fruto lo Inmortal.

            Habiendo concluido este trabajo de arar,

            Uno queda liberado de toda insatisfacción”.

[Kasi Bharadvaja:]

“Que el Maestro Gotama coma. Es digno de un brahmán”.

[El Bienaventurado:]

“La comida sobre la que se han cantado versos,

No está en condiciones para que la consuma.

Este, brahmán, no es el principio

Observado por aquellos que ven.

Los Iluminados rechazan semejante comida

Sobre la que se han cantado versos.

Como existe tal principio, brahmán,

Esta es su regla de conducta.

            “Servir otra comida y bebida

            A alguien que es consumado, al Gran Visionario,

            Con las contaminaciones destruidas y el remordimiento calmado:

            Este es el campo para alguien que busca el mérito”.

Cuando se dijo esto, el brahmán Kasi Bharadvaja dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Kasi Bharadvaja en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 396-393.

Kasibharadvajasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,10 Bahudhitara Sutta – Varias hijas

Este sutta, con un toque de humor, describe el contraste entre los opresivos cuidados de la vida hogareña y la destrabada libertad de la vida renunciante.

 


 [Leer en pali]

[10] En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los kosalas, en un matorral del bosque. En esta ocasión, catorce bueyes pertenecientes a un cierto brahmán del clan Bharadvaja se habían perdido. Entonces el brahmán del clan Bharadvaja, mientras buscaba aquellos bueyes, se fue al matorral del bosque en el cual estaba el Bienaventurado. Allí vio al Bienaventurado sentado con las piernas cruzadas, manteniendo el cuerpo recto, habiendo puesto su atención consciente delante de él. Habiéndolo visto, se acercó al Bienaventurado y recitó estos versos en presencia del Bienaventurado:

“Ciertamente este asceta no tiene

Los catorce bueyes.

Que no se han visto en los pasados seis días:

De ahí que este asceta es feliz.

            “Ciertamente este asceta no tiene

            Un campo de plantas de sésamo que se marchitan,

            Algunas con una sola hoja y otras con dos:

            De ahí que este asceta es feliz.

“Ciertamente este asceta no tiene

Ratas dentro de un granero vacío

Danzando alegremente alrededor:

De ahí que este asceta es feliz.

            “Ciertamente este asceta no tiene

            Una manta que por siete meses

            Está cubierta con enjambres de bichos:

            De ahí que este asceta es feliz.

“Ciertamente este asceta no tiene

Siete hijas dejadas a ser viudas,

Algunas con un hijo, otras con dos:

De ahí que este asceta es feliz.

            “Ciertamente este asceta no tiene

            Una mujer morena con la cara picada de viruela

            Que lo despierta con una patada:

            De ahí que este asceta es feliz.

“Ciertamente este asceta no tiene

Acreedores que le llaman a uno de madrugada,

Reprendiendo, ‘¡pague, pague!:

De ahí que este asceta es feliz”.

[El Bienaventurado:]

“Ciertamente no tengo

A los catorce bueyes.

Que no se han visto en los pasados seis días:

De ahí, brahmán, que soy feliz.

            “Ciertamente no tengo

            Un campo de plantas de sésamo que se marchitan,

            Algunas con una sola hoja y otras con dos:

            De ahí, brahmán, que soy feliz.

“Ciertamente no tengo

Ratas dentro de un granero vacío

Danzando alegremente alrededor:

De ahí, brahmán, que soy feliz.

            “Ciertamente no tengo

            Una manta que por siete meses

            Está cubierta con enjambres de bichos:

            De ahí, brahmán, que soy feliz.

“Ciertamente no tengo

Siete hijas dejadas a ser viudas,

Algunas con un hijo, otras con dos:

De ahí, brahmán, que soy feliz.

            “Ciertamente no tengo

            Una mujer morena con la cara picada de viruela

            Que me despierta con una patada:

            De ahí, brahmán, que soy feliz.

“Ciertamente no tengo

Acreedores que me llaman de madrugada,

Reprendiendo, ‘¡pague, pague!:

De ahí, brahmán, que soy feliz”.

Cuando se dijo esto, aquel brahmán del clan Bharadvaja dijo al Bienaventurado: “¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. ¿Puedo recibir el renunciamiento bajo el Maestro Gotama y recibir la plena ordenación?”.

Entonces, aquel brahmán del clan Bharadvaja recibió el renunciamiento bajo el Bienaventurado y recibió la plena ordenación. Y pronto, no mucho después de su plena ordenación, morando en soledad, apartado, ardiente y resuelto, el Venerable Bharadvaja, al descubrirlo por sí mismo con el conocimiento directo, en esta presente vida entró y permaneció en aquella insuperable meta de la vida santa por la cual, correctamente, los hombres de clan renuncian a la vida hogareña y asumen el estilo de vida sin hogar. Y conoció esto directamente: “Destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que tenía que hacerse ha sido hecho y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia”. Y el Venerable Bharadvaja llegó a ser uno de los arahants.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Bahudhitara en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 391-393.

Bahudhitarasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 7,9 Sundarika Sutta – Sundarika

Buda enseña a un brahmán que las oblaciones hechas con el fuego, como un mero acto exterior, no tienen poder de purificación.

 


 [Leer en pali]

[9] En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los kosalas, en la orilla del río Sundarika. En esa ocasión, el brahmán Sundarika Bharadvaja estaba ofreciendo un sacrificio de fuego y realizando la oblación del fuego en la orilla del río Sundarikaya. Entonces, el brahmán Sundarika Bharadvaja, habiendo hecho el sacrificio del fuego y realizado la oblación del fuego, se levantó de su asiento y, examinando alrededor de los cuatro puntos cardinales, se preguntó: “¿Quién es digno de comer este pastel del sacrificio?”.

Entonces, el brahmán Sundarika Bharadvaja vio al Bienaventurado sentado al pie de un árbol, con su cabeza cubierta. Habiéndolo visto, tomó el pastel del sacrificio en su mano izquierda y el cántaro en su mano derecha y se acercó al Bienaventurado. Cuando el Bienaventurado escuchó el sonido de los pasos del brahmán descubrió su cabeza. Entonces el brahmán Sundarika Bharadvaja, pensando: “Este digno tiene la cabeza afeitada, este digno es un rapado”, quiso volver atrás, pero se le ocurrió esto: “Algunos brahmanes aquí también son cabezas rapadas; me acercaré a él e indagaré acerca de su nacimiento”.

Entonces, el brahmán Sundarika Bharadvaja se acercó al Bienaventurado y le dijo:

“¿Cuál es el nacimiento del digno?”.

[El Bienaventurado:]

“No preguntes por el nacimiento, sino pregunta por la conducta:

El fuego, en realidad, se produce de cualquier madera.

Un sabio resuelto, aunque de baja familia,

Es alguien de pura raza, restringido por el sentido de la vergüenza

        El que sacrifica debe invocar a este:

        Alguien amansado por la verdad, perfecto en el amansamiento.

        Alguien que llegó al fin del conocimiento,

        Que completó la vida santa.

        Entonces hace oportuna oblación

            A alguien que es digno de las ofrendas”.

[El brahmán Sundarika Bharadvaja]

“Ciertamente mi sacrificio está bien realizado,

Tal como lo he visto del Maestro de Conocimiento.

Porque no he visto a aquellos como tú,

Otra gente que coma el pastel del sacrificio.

Que el maestro Gotama coma. Es digno de un brahmán”.

[El Bienaventurado:]

“La comida sobre la que se han cantado versos,

No está en condiciones para que la consuma.

Este, brahmán, no es el principio

Observado por aquellos que ven.

Los Iluminados rechazan semejante comida

Sobre la que se han cantado versos.

Como existe tal principio, brahmán,

Esta es su regla de conducta.

        Servir otra comida y bebida

        A alguien que es consumado, al Gran Visionario,

        Con las contaminaciones destruidas y el remordimiento calmado:

        Este es el campo para alguien que busca el mérito”.

“Entonces, ¿el Maestro Gotama debe ofrecer este pastel del sacrificio a alguien más?”.

“Yo no veo a nadie, brahmán, en este mundo con sus devas, Mara y Brahma, en esa generación con sus ascetas y brahmanes, sus devas y seres humanos, que podría comer y digerir apropiadamente este pastel del sacrificio, excepto el Tathagata o el discípulo del Tathagata. Por lo tanto, brahmán tira el pastel de sacrificio a algún lugar de escasa vegetación o deposítalo en el agua que no tenga seres vivos”.

Acto seguido, el brahmán Sundarika Bharadvaja depositó el pastel de sacrificio en el agua que no tuviera seres vivos. Cuando fue depositado en el agua, aquel pastel de sacrificio crepitó y silbó, con el vapor y humo que salía de él. Así como una rejilla de arado calentada todo el día crepita y silba, sacando vapor y humo cuando se la deposita en el agua, así también aquel pastel de sacrificio, cuando fue depositado en el agua, crepitó y silbó con el vapor y humo que salía de él.

Entonces el brahmán Sundarika Bharadvaja, conmocionado y aterrado, se acercó al Bienaventurado y se quedó a un lado. Entonces, el Bienaventurado se dirigió a él en verso:

“No me imagino, brahmán, cómo el hecho de encender la madera,

Este acto externo puede traer la purificación;

Los sabios enseñan que la purificación no puede ser ganada

Por alguien que busca afuera.

            “Habiendo abandonado el fuego hecho de madera,

            Sólo enciendo la luz interior, oh brahmán.

            Siempre encendida, mi mente siempre está concentrada,

            Soy un arahant que vive una vida santa.

“La presunción, oh brahmán, es tu carga en el hombro,

La ira, el humo, el habla falso, las cenizas;

La lengua es el cucharón, el corazón, el altar,

Y el bien amansado «yo» es la luz del hombre.

            “El Dhamma es un lago con vados de virtud

            —Límpido, elogiado por los bueno a los buenos—

            Donde el conocimiento de los maestros va a bañarse,

            Y con las extremidades secas, cruza a la orilla lejana.

“La verdad, el Dhamma, la restricción, la vida santa,

El logro del Brahma tiene fundamento en el medio:

Rinde homenaje, oh brahmán, a los rectos;

Yo llamo a aquella persona impelido por el Dhamma”.

Cuando se dijo esto, el brahmán Sundarika Bharadvaja dijo al Bienaventurado: “¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. ¿Puedo recibir el renunciamiento bajo el Maestro Gotama y recibir la plena ordenación?”.

Entonces, el brahmán Sundarika Bharadvaja recibió el renunciamiento bajo el Bienaventurado y recibió la plena ordenación. Y pronto, no mucho después de su plena ordenación, morando en soledad, apartado, ardiente y resuelto, el Venerable Sundarika Bharadvaja, al descubrirlo por sí mismo con el conocimiento directo, en esta presente vida entró y permaneció en aquella insuperable meta de la vida santa por la cual, correctamente, los hombres de clan renuncian a la vida hogareña y asumen el estilo de vida sin hogar. Y conoció esto directamente: “Destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que tenía que hacerse ha sido hecho y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia”. Y el Venerable Sundarika Bharadvaja llegó a ser uno de los arahants.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Sundarika en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 388-390.

Sundarikasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.