SN 15,10 Puggala Sutta – Persona

Lo incomprensiblemente largo del samsara, está representado aquí por la imagen del  montón de huesos que una persona deja detrás de haber transcurrido un solo eón.

 


[Leer en pali]

[10] En cierta ocasión el Bienaventurado estaba morando en el monte Pico de Buitre, cerca de Rajagaha. Estando allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes así: “Monjes”.

“Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, este samsara es sin un comienzo discernible. El primer momento de esa itinerancia y deambulación de los seres, entorpecidos por la ignorancia y encadenados por la codicia, no se discierne. Una persona que vaga y deambula, entorpecida por la ignorancia y encadenada por el ansia, dejaría detrás una pila de huesos, un montón de huesos, un cúmulo de huesos tan grande como este monte Vepulla, si hubiera alguien que los recolectase y si lo recolectado no pereciese. Y, ¿por qué así? Porque, monjes, este samsara es sin un comienzo discernible. El primer momento de esta itinerancia y vagabundeo, obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el deseo de los seres, no es discernible. Por semejante largo tiempo, monjes, habéis experimentado el sufrimiento, la angustia, el desastre y el hecho de hincharse en los cementerios. Esto es suficiente como para experimentar repugnancia hacia todas las formaciones, suficiente para llegar a ser desapasionados hacia ellas, suficiente para liberarse de ellas”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado. Y habiendo dicho eso, el Afortunado, el Maestro, agregó esto:

 

“El montón de huesos dejado detrás por una persona,

Que transcurre tan sólo un eón,

Sería un montón tan alto como una montaña:

Esto lo dijo el Gran Sabio.

Se declaró que esto sería de la envergadura

Del tamaño del monte Vepulla

Que está al norte del Parque de los Buitres,

En el rango de las montañas Magadhan.

            Pero cuando uno ve con la correcta sabiduría

            Las verdades de los nobles

            —La insatisfacción y su origen,

            La superación de la insatisfacción,

            Y el Óctuple Noble Sendero,

            Que conduce al apaciguamiento del sufrimiento—,

            Entonces aquella persona, habiendo deambulado

            Por siete veces más como máximo,

            Pone el fin a la insatisfacción

            Destruyendo todos los grilletes”.


           

FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «Person», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 839-840.

«Puggalasuttam», en Digital Pali Reader. 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 15,9 Danda Sutta – La estaca

Símil de una estaca echada al aire.

 


[Leer en pali]

[9] En Savatthi.

«Monjes, este samsara es sin un comienzo discernible. El primer momento de esa itinerancia y deambulación de los seres, entorpecidos por la ignorancia y encadenados por la codicia, no se discierne. Al igual que una estaca tirada al aire cae hacia un lado, después al otro o luego se eleva, así también los seres vagan y deambulan entorpecidos por la ignorancia y encadenados por el ansia de este mundo al otro, y del otro a este. Y, ¿por qué así? Porque, monjes, este samsara es sin un comienzo discernible. El primer momento de esta itinerancia y vagabundeo, obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el deseo de los seres, no es discernible. Por semejante largo tiempo, monjes, habéis experimentado el sufrimiento, la angustia, el desastre y el hecho de hincharse en los cementerios. Esto es suficiente como para experimentar repugnancia hacia todas las formaciones, suficiente para llegar a ser desapasionados hacia ellas, suficiente para liberarse de ellas”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «The Stick», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 838.

«Dandasuttam», en Digital Pali Reader. 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 15,8 Ganga Sutta – El río Ganges

Un símil sobre la duración de los eones que debe conducir a la liberación del samsara.

 


[Leer en pali]

[8] En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los bambúes, donde la gente alimenta a las ardillas, cerca de Rajagaha. Entonces, cierto brahmán se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Cuando los saludos y cordiales palabras de bienvenida llegaron a su fin, se sentó a un lado y dijo:

“Maestro Gotama, ¿Cuántos eones han transcurrido uno por uno?”.

“Brahmán, muchos eones han transcurrido uno por uno. No es fácil contarlos ni decir qué tantos eones, qué tantos cientos de eones, qué tantos miles de eones o qué tantos miles de miles de eones [fueron]”.

“Entonces, ¿sería posible expresarlo a través de un símil, Venerable Señor?”.

“Sí, esto es posible, brahmán”, respondió el Bienaventurado.

“Imagina, brahmán, los granos de arena que se encuentran entre el punto en el cual el río Ganges se origina hasta donde entra al gran océano, no es fácil contarlos y decir tantos granos de arena, tantos cientos de granos de arena, tantos miles de granos de arena o tantos miles de miles de granos de arena. Brahmán, los eones que transcurrieron y pasaron son aún más numerosos que aquello. No es fácil contarlos ni decir qué tantos eones, qué tantos cientos de eones, qué tantos miles de eones o qué tantos miles de miles de eones [fueron]. Y, ¿por qué así? Porque, brahmán, este samsara es sin un comienzo discernible. El primer momento de esta itinerancia y vagabundeo, obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el deseo de los seres, no es discernible. Por semejante largo tiempo, brahmán, habéis experimentado el sufrimiento, la angustia, el desastre y el hecho de hincharse en los cementerios. Esto es suficiente como para experimentar repugnancia hacia todas las formaciones, suficiente para llegar a ser desapasionados hacia ellas, suficiente para liberarse de ellas”.

Cuando esto se dijo, aquel brahmán dijo al Bienaventurado: “¡Excelente, maestro Gotama! !Excelente, maestro Gotama! El maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2000). «The River Ganges», en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications.

«Gangasuttam», en Digital Pali Reader 4.1.


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2014.  

 

 

SN 15,7 Savaka Sutta – Disc&iacutepulos

Símil que ilustra cuántos innumerables eones ya transcurrieron en este samsara.

 


[Leer en pali]

[7] En Savatthi.

Entonces, un grupo de monjes se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y, sentándose a un lado, le dijeron:

“Venerable Señor, ¿cuántos eones ya han transcurrido y han pasado?”.

“Muchos eones han transcurrido y han pasado, monjes. No es fácil contarlos ni decir cuántos eones, cuántos cientos de eones, cuántos miles de eones o cuántos cientos de miles de eones han transcurrido y han pasado”.

“Entonces, ¿sería posible hacerlo a través de un símil, Venerable Señor?”.

“Esto sí es posible, monjes”, respondió el Bienaventurado.

“Imaginad, monjes, a cuatro discípulos cuyo espacio vital fuera de cien años, viviendo cien años y cada día recordasen un cien mil de eones. Cuando muriesen estos discípulos, llegando al fin de sus cien años, aún habría eones no recordados por ellos. Porque no es fácil contar ni decir cuántos eones, cuántos cientos de eones, cuántos miles de eones, o cuántos cientos de miles de eones han transcurrido y han pasado. Y, ¿por qué así? Porque, monjes, este samsara es sin comienzo discernible. El primer momento de esta itinerancia y vagabundeo, obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el deseo de los seres, no es discernible. Por semejante largo tiempo, monjes, habéis experimentado el sufrimiento, la angustia, el desastre y el hecho de hincharse en los cementerios. Esto es suficiente como para experimentar repugnancia hacia todas las formaciones, suficiente para llegar a ser desapasionados hacia ellas, suficiente para liberarse de ellas”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «Disciples», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 836.

«Savakasuttam», en Digital Pali Reader. 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 15,6 Sasapa Sutta – La semilla de mostaza

Símil de las semillas de mostaza, que ilustra el incalculablemente largo tiempo del samsara.

 


[Leer en pali]

[6] En Savatthi.

Entonces, cierto monje se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y, sentándose a un lado, le dijo:

“Venerable Señor, ¿qué tan largo es un eón?”.

“Un eón, monje, es largo. No es fácil contarlo ni decir cuántos años, cuántos cientos de años, cuántos miles de años o cuántos cientos de miles de años es”.

“Entonces, ¿sería posible hacerlo a través de un símil, Venerable Señor?”.

“Esto sí es posible, monje”, respondió el Bienaventurado.

«Imagina, monje, una ciudad con muros de hierro de una yojana de largo, una yojana de ancho y una yojana de alto, llena de semillas de mostaza tan densos como un rodete. E imagina que un hombre removiese una semilla de mostaza de allí cada cien años. El gran montón de semillas de mostaza podría agotarse y eliminarse por medio de este esfuerzo, pero, aún así, un eón no llegaría a su fin. Así de largo es un eón, monje. Y hemos deambulado a través de eones semejantemente largos, por cientos de eones, por miles de eones y por cientos de miles de eones. Y, ¿por qué así? Porque, monje, este samsara es sin comienzo discernible. El primer momento de esta itinerancia y vagabundeo, obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el deseo de los seres, no es discernible. Por semejante largo tiempo, monje, habéis experimentado el sufrimiento, la angustia, el desastre y el hecho de hincharse en los cementerios. Esto es suficiente como para experimentar repugnancia hacia todas las formaciones, suficiente para llegar a ser desapasionados hacia ellas, suficiente para liberarse de ellas”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). «The Mustard Seed», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 835.

«Abhinandasuttam», en Digital Pali Reader. 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 15,5 Pabbata Sutta – La montaña

Un símil sobre la duración de un eón que debe conducir a la liberación del samsara.

 


[Leer en pali]

[5] En Savatthi.

Entonces, cierto monje se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y, sentándose a un lado, le dijo:

“Venerable Señor, ¿qué tan largo es un eón?”.

“Un eón, monje, es largo. No es fácil contarlo ni decir que tanto de años, qué tanto de cientos de años, qué tanto de miles de años o qué tanto de miles de miles de años tiene”.

“Entonces, ¿sería posible expresarlo a través de un símil, Venerable Señor?”.

“Sí, esto es posible, monje”, respondió el Bienaventurado.

“Imagina, monje,  una gran montaña de piedra de una yojana de largo, una yojana de ancho y una yojana de alto, sin hoyos ni grietas, sino una sólida masa rocosa. E imagina que cada cien años un hombre la frotase suavemente con una pieza de tela del país de los kosianos. Entonces, es más probable que aquella pieza de tela se desgastase o eliminase antes que un eón llegase a su fin. Así de largo es un eón, monje. Y hemos pasado por eones semejantemente largos, por cientos de eones, por miles de eones y por miles de miles de eones. Y, ¿por qué así? Porque, monjes, este samsara es sin comienzo discernible. El primer momento de esta itinerancia y vagabundeo, obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el deseo de los seres, no es discernible. Por semejante largo tiempo, monjes, habéis experimentado el sufrimiento, la angustia, el desastre y el hecho de hincharse en los cementerios. Esto es suficiente como para experimentar repugnancia hacia todas las formaciones, suficiente para llegar a ser desapasionados hacia ellas, suficiente para liberarse de ellas”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2000). «The Mountain», en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications.

«Pabbatasuttam», en Digital Pali Reader 4.1.


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2014.  

 

 

SN 15,4 Khira Sutta – Leche materna

Buda usa el símil de la leche materna, que tomamos durante el incontable tiempo del samsara, para ilustrar su magnitud.

 


[Leer en pali]

[4] En Savatthi.

“Monjes, este samsara es sin comienzo discernible. El primer momento de este itinerario y vagabundeo, obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el deseo de los seres, no es discernible. ¿Qué opináis, monjes? ¿Qué es mayor, la leche materna que habéis tomado durante vuestro itinerario y vagabundeo a través de este largo curso, o el agua de los cuatro grandes océanos?”.

“Así cómo entendemos el Dhamma enseñado por el Bienaventurado, Venerable Señor, la leche materna que hemos tomado durante nuestro itinerario y vagabundeo, a través de este largo curso, es mayor que el agua de los cuatro grandes océanos”.

“Bien, muy bien, monjes, habéis entendido bien el Dhamma enseñado por mí de esta manera. La leche materna que habéis tomado durante vuestro itinerario y vagabundeo, a través de este largo curso, es mayor que el agua de los cuatro grandes océanos. Y, ¿por qué así? Porque, monjes, este samsara es sin comienzo discernible. El primer momento de este itinerario y vagabundeo, obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el deseo de los seres, no es discernible. Esto es suficiente como para experimentar repugnancia hacia todas las formaciones, suficiente para llegar a ser desapasionados hacia ellas, suficiente para liberarse de ellas”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2000). «The Mother’s Milk», en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications, (versión digital), p. 833.

«Pabbatasuttam», en Digital Pali Reader 4.1.


Traducido por Anton Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

SN 15,2 Pathavi Sutta – La tierra

Un símil sobre la duración del samsara que debe conducir a la liberación.

 


[Leer en pali]

[2] En Savatthi.

“Monjes, este samsara es sin comienzo discernible. El primer momento de esta itinerancia y vagabundeo, obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el deseo de los seres, no es discernible. Imaginad, monjes, que un hombre redujera esta gran tierra a unas bolas de arcilla del tamaño de granos de azufaifo y las colocara abajo, diciendo [a cada una de ellas]: ‘Este es mi padre, este es el padre de mi padre’. La secuencia de los padres y abuelos de aquel hombre no tendría fin, y esta gran tierra podría seguir siendo usada y no terminaría. Y, ¿por qué así? Porque, monjes, este samsara es sin un comienzo discernible. El primer momento de esta itinerancia y vagabundeo, obstaculizado por la ignorancia y encadenado por el deseo de los seres, no es discernible. Por semejante largo tiempo, monjes, habéis experimentado el sufrimiento, la angustia, el desastre y el hecho de hincharse en los cementerios. Esto es suficiente como para experimentar repugnancia hacia todas las formaciones, suficiente para llegar a ser desapasionados hacia ellas, suficiente para liberarse de ellas”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2000). «The Earth», en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications.

Pathavisuttam en Digital Pali Reader 4.1.


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2014.  

 

 

SN 15,1 Tinakattha Sutta – Hierba y madera

El Buda ilustra la interminable rueda del samsara.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado.

En cierta ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta, en el Parque de Anathapandika, cerca de Savatthi. Estando allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes:

“Monjes”.

“Sí, Venerable Señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, este samsara es sin comienzo discernible. El primer momento de esa itinerancia y deambulación de los seres, entorpecidos por la ignorancia y encadenados por la codicia, no se discierne. Imaginad, monjes, a un hombre que haya cortado toda la hierba, palos, ramas y follaje que hay en este Jambudipa y recogiese todo en una sola pila. Y que, habiendo hecho esto, ese hombre colocase todo hacia abajo, y dijese [a cada uno]: ‘Esta es mi madre, estas es la madre de mi madre’. La secuencia de las madres y abuelas no tendría fin. Antes, bien, se usaría y se acabaría toda la hierba, los palos, las ramas y el follaje de este Jambudipa. Y, ¿por qué así? Porque, monjes, este samsara es sin comienzo discernible. El primer momento de esa itinerancia y deambulación de los seres, entorpecidos por la ignorancia y encadenados por la codicia, no se discierne. Por tan largo tiempo, monjes, habéis experimentado la insatisfacción, la angustia y la desesperanza, y os habéis hinchado en los cementerios. Es suficiente con sentir repugnancia hacia todas las formaciones, suficiente con llegar a ser desapasionados hacia ellos, suficiente para liberaros de ellos”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2000). «Grass and Wood», en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Somerville, EE.UU.: Wisdom Publications.

«Tinakatthasutta», en Sutta Centra, http://suttacentral.net/pi/sn15.1


Traducido por Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2014.  

 

 

SN 14,37-39 Samanabrahmana, Dutiya y Tatiyasamanabrahmana Sutta – Ascetas y brahmanes

Importancia de la comprensión de los cuatro elementos, su gratificación, el peligro y el escape de ellos.

 


SN 14,37 Samanabrahmana Sutta – Discurso con ascetas y brahmanes

[Leer en pali]

[37] En Savatthi.

“Monjes, he aquí estos cuatro elementos. Y, ¿cuáles son esos cuatro? El elemento de la tierra, el elemento del agua, el elemento del fuego y el elemento del aire.

“A aquellos ascetas o brahmanes, monjes, que no comprenden cómo realmente es la gratificación, el peligro y el escape en el caso de estos cuatro elementos, yo no les considero ascetas entre los ascetas, ni brahmanes entre los brahmanes; y estos venerables señores no descubrirán por sí mismos, con el conocimiento directo, en esta presente vida, la meta del estado ascético ni bráhmánico, ni tampoco morarán en ella.

“Pero, monjes, a aquellos ascetas o brahmanes, monjes, que comprenden cómo realmente es la gratificación, el peligro y el escape en el caso de estos cuatro elementos, yo les considero ascetas entre los ascetas y brahmanes entre los brahmanes; y estos venerables señores descubrirán por sí mismos, con el conocimiento directo, en esta presente vida la meta del estado ascético y bráhmánico, y morarán en ella”.

 

SN 14,38 Dutiyasamanabrahmana Sutta – Segundo Discurso con ascetas y brahmanes

[Leer en pali]

[38] En Savatthi.

“Monjes, he aquí estos cuatro elementos. Y, ¿cuáles son esos cuatro? El elemento de la tierra, el elemento del agua, el elemento del fuego y el elemento del aire.

“A aquellos ascetas o brahmanes, monjes, que no comprenden cómo realmente es el origen y la desaparición, la gratificación, el peligro y el escape en el caso de estos cuatro elementos, yo no les considero ascetas entre los ascetas, ni brahmanes entre los brahmanes; y estos venerables señores no descubrirán por sí mismos, con el conocimiento directo, en esta presente vida, la meta del estado ascético ni bráhmánico, ni tampoco morarán en ella.

“Pero, monjes, a aquellos ascetas o brahmanes, monjes, que comprenden cómo realmente es el origen y la desaparición, la gratificación, el peligro y el escape en el caso de estos cuatro elementos, yo les considero ascetas entre los ascetas y brahmanes entre los brahmanes; y estos venerables señores descubrirán por sí mismos, con el conocimiento directo, en esta presente vida, la meta del estado ascético y bráhmánico, y morarán en ella”.

 

SN 14,39 Tatiyasamanabrahmana Sutta – Tercer Discurso con ascetas y brahmanes

[Leer en pali]

[39] En Savatthi.

“Monjes, aquellos ascetas y brahmanes que no comprenden el elemento tierra, su origen, su cese y el camino que conduce a su cese; que no comprenden el elemento agua… no comprenden el elemento fuego… no comprenden el elemento aire, su origen, su cese y el camino que conduce a su cese, yo no les considero ascetas entre los ascetas, ni brahmanes entre los brahmanes; y estos venerables señores no descubrirán por sí mismos, con el conocimiento directo, en esta presente vida, la meta del estado ascético ni bráhmánico, ni tampoco morarán en ella.

“Pero, monjes, aquellos ascetas y brahmanes que comprenden estas cosas, les considero ascetas entre los ascetas y brahmanes entre los brahmanes; y estos venerables señores descubrirán por sí mismos, con el conocimiento directo, en esta presente vida, la meta del estado ascético y bráhmánico, y morarán en ella”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2000). “Ascetics and Brahmins”, en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 649-650.   

«Dhatunanattasuttam», en Digital Pali Reader 4.1.


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.