Cuando nos sentamos a meditar, usualmente traemos un montón de cuestiones relacionadas con lo que es nuestra percepción, cómo es nuestra experiencia meditativa o cómo la misma debería ser. Como meditadores, nuestra tarea consiste en aprender a plantear las preguntas correctas: preguntas que nos ayudarán a penetrar una capa tras otra de estas falsas nociones preconcebidas. Este artículo de Thanissaro Bhikkhu, basado en una plática del Dhamma, está lleno de consejos prácticos para meditadores de todos los niveles.
Mes: junio 2009
AN 7,6 Vitthatadhana Sutta – Discurso sobre las riquezas en detalle
Cuando uno posee estos siete tesoros en su corazón, la vida de uno no será vivida en vano.
SN 55,23 Godhasakka Sutta – Discurso con Godha, el sakya
Dos sakyas discuten sobre los rasgos que debe poseer un discípulo que ha alcanzado la corriente (sotapanna). El asunto lo llevan al Buda y aunque el debate no se resuelve explícitamente, resalta la importancia de la fe en este camino.
Buddho
Ya os comenté que desde hace unos días he empezado a usar Buddho como objeto de meditación, para darle un toque tailandés a mis sentadas. En principio, sirve para desarrollar concentración, y posteriormente, observar lo que pasa en la mente cuando dices «Buddho«. Llevo todavía poco, y mi concentración no es muy buena, pero como no me puedo quedar quieto y soy muy impaciente, me he puesto a observar qué pasaba con la mente cuando decía» buddho«: ¿quién o qué está diciendo «buddho«? ¿quién o qué lo escucha? ¿lo que dice «buddho» es lo mismo que lo que piensa todo lo demás que hay por aquí? ¿dónde está eso que dice «buddho«? ¿en la cabeza? etc etc etc El resultado ha sido bastante confuso. Me he hecho ligeras ideas de lo que estaba viendo, pero eran demasiadas cosas a la vez para poder sacarles un sentido claro. No es por nada que casi todos los maestros de meditación recomiendan alcanzar primero un gran dominio del samadhi para después poder observar (Ajahn Brahm afirma rotundamente que para obtener grandes «insights» hay que pasar por jhana primero).
Moraleja: no por mucho madrugar, amanece más temprano. No hay prisa. Disfruta de la sentada: «bud«…»dho«…»bud«…»dho«…
Atención abierta, atención capturada o atención centrada.
En el proceso de la consciencia interviene una de las múltiples funciones de la mente que es la de servir de gran pantalla invisible o de espejo, donde se reflejan las informaciones que nos aportan los sentidos. Para el Budismo, existen seis sentidos: vista, oído, olfato, tacto, gusto y la propia mente que genera ideas, » sensaciones «, emociones …funcionando pues también como un sentido más. Existen 6 órganos sensoriales, 6 tipos de objetos sensoriales (imágenes, sonidos, olores, gustos, sensaciones corporales y emociones , ideas , «sensaciones» …) y 6 tipos de conciencia sensorial (visual ,auditiva ,… y mental).
El contacto (phassa) tiene lugar cuando se encuentran un órgano de los sentidos con un objeto sensorial y la conciencia sensorial correspondiente (por ejemplo un sonido con el órgano del oído y la conciencia auditiva). Al margen de que exista un tipo de contacto para cada sentido, nos interesa distinguir entre la multitud de contactos que ocurren cada segundo y definen «la realidad» tal como nos la representamos en nuestra pantalla mental, aquellos donde la atención se queda capturada.
La atención (sati) puede ser comparada al foco de luz que ilumina la pantalla mental. Puede moverse a una velocidad impresionante definiendo «al mismo tiempo» la imagen de la habitación en la que nos encontramos, los sonidos, olores, etc. así como las ideas y emociones que nos sugiere. En realidad, la atención sólo puede estar en un punto a la vez y es su velocidad la que nos da la ilusión de sincronicidad o de continuidad (como en el cine).
En estados de atención abierta, este foco de luz se mueve libremente iluminando los diversos «objetos» que provienen de los múltiples contactos, sin pararse en ninguno en especial. Se acompaña de sensaciones agradables de amplitud, luminosidad, novedad, descanso y bienestar, desarrollándose la acuidad sensorial y la claridad mental. Conectamos cada vez más con el presente, con el aquí y el ahora, y la dimensión intemporal y no dual del universo. Es lo que desarrollamos más específicamente con el ejercicio que hacemos antes de meditar, sintiendo el cuerpo y abriendo la atención.
En estados de atención capturada, el foco de luz se detiene en un contacto en particular, reduciendo considerablemente el número de otros contactos y la atención que se les presta. La atención ilumina otro contacto pero vuelve al objeto de capturación constantemente, que pasa a ocupar un alto porcentaje de la atención disponible. Esto ocurre involuntariamente y casi inconscientemente. Este tipo de contactos donde la atención es capturada, generan de inmediato en la mente «sensaciones» (vedana), es decir reacciones no verbales de tres tipos: agradables, desagradables o ambiguas. Las agradables serán a menudo intensas y provocarán deseos, excitación y euforia, más que descanso y bienestar. Las desagradables provocarán todo tipo de rechazos y emociones negativas. Las ambiguas podrán despertar la curiosidad o provocar dudas e indecisión, inhibiendo la acción. De cualquier forma, la mente en estado de atención capturada se volverá generalmente más agitada y presa de deseos, rechazos y dudas, con una consiguiente pérdida de descanso, simple bienestar y claridad mental. Existen evidentemente grados de capturación (hasta llegar a la obsesión), ligados a la intensidad de las «sensaciones». Como ejemplos podemos citar que cuando estamos seriamente preocupados por algo, estamos mucho menos disponibles a la vida en general; cuando nos hablan y no escuchamos bien, tenemos la atención capturada en lo que queremos contestar o en otra cosa. La atención capturada se caracteriza también por los sobresaltos que damos al no estar atentos a lo que nos rodea, distraídos.
La atención centrada puede confundirse con la capturada, en la medida en que la atención está más ocupada por un objeto o un contacto que con los otros. Pero existen varias diferencias fundamentales por ser un hecho voluntario, consciente, sin apego y sin pérdida de la percepción o de la» intuición «de lo que nos rodea, salvo en estados de concentración profundos donde se trata más de una absorción que de una capturación. Es un estado tan agradable o más que el de atención abierta, que ocurre espontáneamente en la meditación o que podemos utilizar para observar más precisamente una cosa, o reflexionar (reflectar) sobre una cuestión. Pero mientras no haya capturación, seguimos intuyendo o percibiendo lo que nos rodea y no nos sobresaltamos porque no estamos distraídos. El foco de luz simplemente se concentra en el objeto, sin perder la globalidad de la atención. Es posible, pero a veces difícil, pasar del estado de capturación al de atención centrada, con el mismo objeto.
Pero en una primera etapa basta con entrenarnos simplemente a tomar cada vez más consciencia de los estados de atención abierta y atención capturada.
Perfil de Jerome Lamarlere
Jerome Lamarlere es el fundador de la Asociación Española de Meditación Vipassana en la que imparte clases semanales. Posee una amplia experiencia en la páctica de la meditación (27 años de experiencia en la práctica de la meditación, con estancias de más de 4 años en monasterios de Tailandia, India y Nepal, principalmente en Suan Mokkh , con Ajhan Buddhadasa)
Jerome también responde a cuestiones relativas a la práctica de la meditación en el foro.
Siempre negatifo, nunca positifo
Estas eran las palabras del infame Van Gaal, antiguo entrenador del Fútbol Club Barcelona, cuando los periodistas le acosaban a preguntas. Se quejaba de que en España la gente era muy negativa, y que siempre sacaba lo peor de cada situación.
Una sensación similar se me queda cuando oigo a las personas de mi alrededor criticar a la Iglesia Católica por sus cuestionables puntos de vista en temas socialmente conflictivos. Una frase que escucho a menudo es «¿Y dónde pone eso en la Biblia?». Casi te da la sensación de que todo el mundo se ha leído la Biblia, y la aplican a todos los aspectos de su vida, pero esto no es así. Es muy fácil criticar lo negativo, pero, ¿qué pasa con toda esa sabiduría que te encuentras dispersada por toda la Biblia?
Todo esto viene a colación de un fragmento del Evangelio de San Mateo que me encontré mientras echaba un vistazo al libro The Good Heart, del Dalai Lama, donde Su Santidad interpreta algunos textos del evangelio desde un punto de vista budista (Mahayana, claro). El texto en cuestión es este:
«Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;
y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.»
Mateo 5 : 38-48
Wow. Se me ponen los pelos de punta solo de pensar en poder llegar a alcanzar eso que dice ahí: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Solo con estas líneas ya tendríamos para una vida entera de práctica. Pero, ya que estamos, os copio un fragmento de otro chico que conocemos un poco mejor, aunque nació un poco antes que Jesús:
«Monjes, incluso si unos bandidos viniesen a cortaros salvajemente, miembro a miembro, con una sierra de dos manos, aquel de vosotros que dejase que su corazón se enfadase incluso ante eso no estaría siguiendo mis enseñanzas. Incluso entonces deberíais entrenaros así: ‘Nuestras mentes no serán alteradas y no emitiremos palabras malvadas. Permaneceremos compasivos, con una mente llena de buena voluntad, y sin ningún odio interno. Seguiremos llenando a esta gente con amor incondicional y, empezando por ellos, seguiremos llenando a todo el mundo con amor incondicional, abundante, exaltada, inconmensurable, libre de hostilidad y de mala voluntad.’ Así es como deberíais entrenaros.»
MN21, El símil de la sierra (traducido de aquí)
¿Nos atrevemos?
Khn 1,13 Dutiyamarakatha – Segunda porción con el Mara
El Buda enfatiza que la liberación suprema y su realización, dependen sóla y exclusivamente de uno mismo. El malvado Mara, es desenmascarado aquí por segunda vez.
Khn 1,11 {3V.1.8,32-33} Marakatha – Porción con el Mara
El Buda envía a sus discípulos a enseñar el Dhamma y desenmascara a Mara, el Malvado.
Khn 1,7-10 {3V.1.7,25-31} Pabbajjakatha – Porción sobre la elección de la vida monástica
Narración sobre cómo, a partir del caso de Yasa –hijo de un rico comerciante que, siendo laico alcanza el arahantado e inmediatamente se convierte en monje- las diferentes personas eligen la vida monástica y alcanzan la meta última de la enseñanza del Buda, llegando a 61 el número de los arahants en la tierra.