En esta colección se describen los detalles del denominado «Primer Concilio Budista» que tendría lugar en Rajagaha casi inmediatamente después de la muerte del Buda (o el Parinibbana), en el cual participaron sus 500 discípulos que, en su totalidad, alcanzaron previamente el estado de arahantado.
Vinaya Pitaka
Khn 2,1-2 Sannipatanujanana – Porción sobre la causa de la convocatoria de la asamblea
El rey Bimbisara de Magadha observa cómo las reuniones relacionados con las fases del calendario lunar ayudan a los líderes de otros credos a ganar la fe de los adherentes. Entonces, sugiere al Buda que haga algo parecido, originándose de esta manera la regla sobre la convocatoria del día de la observancia (Uposatha).
[1] En cierta ocasión el Bienaventurado, el Buda, estaba morando en la montaña Pico de Buitre cerca de Rajagaha. En aquel tiempo, los ascetas errantes pertenecientes a otros credos, se reunían juntos los días catorce, quince y ocho de la media luna, para hablar sobre el Dhamma. Y la gente también se iba junto a ellos para escuchar el Dhamma. De esta manera, los ascetas errantes pertenecientes a otros credos ganaban el afecto, la gente ponía fe en ellos y los ascetas pertenecientes a otros credos ganaban adherentes.
Entonces, en la mente del rey Seniya Bimbisara de Magadha surgió este razonamiento, mientras estaba meditando recluido:
“Ahora bien, los ascetas errantes pertenecientes a otros credos, habiéndose reunido juntos los días catorce, quince y ocho de la media luna, hablan sobre el Dhamma. También la gente se va junto a ellos para escuchar el Dhamma. De esta manera, los ascetas errantes pertenecientes a otros credos ganan el afecto, la gente pone fe en ellos y los ascetas pertenecientes a otros credos ganan adherentes. ¿Qué tal si el Maestro también convoca a la gente los días catorce, quince y ocho de la media luna?”.
Entonces el rey Seniya Bimbisara de Magadha se acercó al Bienaventurado y, habiéndose acercado, intercambió con el Bienaventurado cordiales saludos y se sentó a un lado. Una vez sentado a una distancia respetuosa, el rey Seniya Bimbisara de Magadha habló así al Bienaventurado:
“Venerable Señor, mientras estaba sentado recluido en la meditación surgió en mí este razonamiento: ‘Los ascetas errantes pertenecientes a otros credos, se reúnen juntos los días catorce, quince y ocho de la media luna y hablan sobre el Dhamma. También la gente se va junto a ellos para escuchar el Dhamma. De esta manera, los ascetas errantes pertenecientes a otros credos ganan el afecto, la gente pone fe en ellos y los ascetas pertenecientes a otros credos ganan adherentes. ¿Qué tal si el Maestro también convoca a la gente los días catorce, quince y ocho de la media luna?’”.
Entonces, el Bienaventurado se regocijo, se alegró, se elevó espiritualmente y se deleitó con las palabras del Dhamma del rey Seniya Bimbisara de Maghada. Luego, el rey Seniya Bimbisara de Maghada, habiéndose también regocijado, alegrado, elevado espiritualmente y deleitado el las palabras del Dhamma del Bienaventurado, se levantó de su asiento y, al intercambiar las habituales ceremonias de despedida, se fue, manteniendo siempre al Bienaventurado a su derecha. Entonces, el Bienaventurado, en esa ocasión, en conexión con este hecho, habiendo ofrecido una plática motivadora, se dirigió a los monjes, diciendo:
“Os permito, monjes, reuniros juntos en asamblea los días catorce, quince y ocho de la media luna”.
[2] Ahora bien, en ese tiempo los monjes pensaban: “Está permitido reunirse juntos en asamblea los días catorce, quince y ocho de la media luna”; luego, se reunían en asamblea, permaneciendo sentados y en silencio. Y la gente que venía para escuchar el Dhamma, mirando a los monjes, los criticaba y difundía ésto acerca de ellos: “¿Cómo es que estos ascetas, hijos de los sakias, habiéndose reunido en asamblea los días catorce, quince y ocho de la media luna, se sientan en silencio como unos cerdos mudos? ¿No deberían hablar del Dhamma cuando hay una asamblea como ésta?”.
Y los monjes, al escuchar que la gente que venía para escuchar el Dhamma, los miraban, criticaban y difundían ésto acerca de ellos, se fueron junto al Bienaventurado para contarle lo sucedido. Entonces el Bienaventurado, en esta ocasión y en conexión con lo sucedido, habiendo ofrecido una plática motivadora, se dirigió a los monjes, diciendo:
“Os permito, monjes, reuniros juntos en asamblea los días catorce, quince y ocho de la media luna para hablar del Dhamma”.
FUENTES:
“Sannipatanujanana” en The World Tipitaka Edition http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/3V/2/2.1 (13/05/2008)
Horner, I.B. (2000) The Book of the Discipline: Vinaya-Pitaka. Vol. IV: Mahavagga. Oxford, Pali Text Society. Págs. 130-131.
Traducción: Anton P. Baron.
Edición: Anton P. Baron y Federico Angulo
Publicación de Bosque Theravada, 2009, 2010, 2019.
Khn 10,2,3-3 {3V.10.2,458-464} Dighavuvatthu – Porción con Dighavu
Ésta es una de las más dramáticas historias del Canon Pali: el cuento del asesinato, intrigas y revanchismo, con una sabia enseñanza acerca de cómo arreglar las «viejas cuentas».
Resumen de Adhikaranasamatha
Estas reglas, llamadas «de solución de controversias», son las que especifican las formas de llegar a un acuerdo, en caso en que surja alguna controversia dentro del Sangha.
Resumen de Sekhiya
Esta sección se compone de setenta y cinco reglas del entrenamiento divididas en siete capítulos. El término “sekhiya”, usado como adjetivo calificativo de un deber, significa algo que “ha de ser practicado” o algo en que uno “ha de entrenarse”.
Resumen de Patidesaniya
Son cuatro reglas que implican admisión o reconocimiento.
Resumen de Pacittiya
Noventa y dos reglas que implican la confesión y están divididas en nueve capítulos.
Resumen de Nissaggiya Pacittiya
Son treinta reglas que ponen freno a la avidez desordenada del monje por poseer objetos materiales, tales como los hábitos amarillos, los cuencos para mendigar la comida, etc. Las ofensas, en estos casos, consisten en poseer algún objeto no permitido, o, poseer una cantidad mayor de la permitida de un objeto permitido. La penalidad consiste, primeramente en devolver el objeto que fue causa de la ofensa, seguido por la confesión de haber quebrado la regla y la promesa de no repetirla otra vez. Este acto se hace frente a toda la Comunidad del Sangha, o frente a un grupo de monjes solamente o frente a un monje particular a quien el objeto malhabido ha sido entregado.
Resumen de Aniyata
Estas dos reglas se llaman «indefinidas» en el sentido de que no establecen una penalidad determinada, pero permiten el juzgamiento de la conducta del monje que las transgrede por parte del Sangha.
Resumen de Samghadisesa
Son trece reglas de disciplina que requieren de la participación formal del Sangha en todo el proceso punitivo: el Sangha llama la atención al monje que trasgredió la regla, le impone la disciplina, vela por su cumplimiento y, finalmente, levanta la pena.