AN 10,92 Bhaya Sutta (o Vera Sutta) – Discurso sobre el miedo y la animadversión

Qué debe hacer un seguidor laico para convertirse en el “ganador de la corriente”, o sea, alguien que entra en la corriente que lleva a la Iluminación.


[Leer en pali]

Entonces, el hombre hogareño Anathapindika se fue juntó al Bienaventurado y, al llegar, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Estando sentado ahí, el Bienaventurado se dirigió a él con estas palabras:

“Hombre hogareño, cuando el quíntuple terror y la animadversión son disipados en el discípulo del noble, cuando él posee los cuatro factores de la entrada a la corriente y cuando ha visualizado correctamente y ha penetrado bien el método de los nobles, entonces él puede, si lo desea, proclamarse a sí mismo de esta manera: ‘Soy uno que ha cortado con el infierno, con el renacimiento en los úteros de los animales, con el plano de los espíritus hambrientos; soy uno que ha cortado con el derroche, con los malos nacimientos y con la ruina. Soy el Ganador de la Corriente, uno que ha superado la ruina y se ha asegurado un destino hacia la Iluminación’.

“Ahora, hombre hogareño, ¿en qué consiste el quíntuple miedo y animadversión que son disipados?

“Cuando alguien, hombre hogareño, causa la muerte, entonces el hecho de causar la muerte como requisito condicionado, produce en él el miedo y la animadversión aquí y ahora, como también produce el miedo y la animadversión en las vidas futuras; él experimenta estados mentales de pena y desesperanza. Pero, cuando alguien se abstiene de causar la muerte, entonces él no produce ni el miedo ni la animadversión aquí y ahora, como tampoco produce el miedo y la animadversión en las vidas futuras; él no experimenta estados mentales de pena ni desesperanza: para alguien que se abstiene de causar la muerte, el miedo y la animadversión se han disipado.

“Cuando alguien, hombre hogareño, toma lo que no le ha sido dado… se entrega a las ilícitas prácticas sexuales… dice mentiras… se deja estar bajo la influencia de las bebidas destiladas y fermentadas que causan desatención, entonces el hecho de dejarse estar influenciado por las bebidas destiladas y fermentadas causantes de la desatención como requisito condicionado, produce en él el miedo y la animadversión aquí y ahora, como también produce el miedo y la animadversión en las vidas futuras; él experimenta estados mentales de pena y desesperanza. Pero, cuando alguien se abstiene de dejarse estar influenciado por las bebidas destiladas y fermentadas causantes de la desatención, entonces él no produce ni el miedo ni la animadversión aquí y ahora, como tampoco produce el miedo y la animadversión en las vidas futuras; él no experimenta estados mentales de pena ni desesperanza: para alguien que se abstiene de dejarse estar influenciado por las bebidas destiladas y fermentadas causantes de la desatención, el miedo y la animadversión se han disipado.

“En esto consiste el quíntuple miedo y animadversión que son disipados.

“¿Y cuáles son los cuatro factores de la entrada a la corriente?

“Este es el caso, dueño de casa, del discípulo del noble que posee una fe inquebrantable en el Bienaventurado de esta manera: ‘Realmente, el Bienaventurado es un Arahant perfectamente Iluminado, perfecto en sus acciones y el conocimiento, el Bienhechor, el conocedor del mundo, insuperable preparador de hombres que han de ser entrenados. Maestro de los devas y los seres humanos, el Buda, el Bienaventurado’.

“También, él posee una fe inquebrantable en el Dhamma de esta manera: ‘Este Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, puede ser conocido aquí y ahora, no está limitado por el tiempo, sino que puede ser verificado, llevado a la práctica y el sabio lo puede realizar por sí mismo’.

“También, él posee una fe inquebrantable en el Sangha de esta manera: ‘El Sangha de los discípulos del Bienaventurado practica bien, progresando hacia delante, practica bien metódicamente, practica bien diligentemente. Es decir, el Sangha de los discípulos del Bienaventurado se compone de cuatro pares de individuos, de ocho clases de individuos [1] , por lo cual, el Sangha de los discípulos del Bienaventurado es digno de recibir dádivas, digno de recibir hospitalidad, digno de recibir ofrendas, digno de ser respetado y se convierte en un incomparable campo de méritos para el mundo’.

“Él posee las virtudes que son apreciadas por los nobles: es inquebrantable, sin manchas, sin impurezas, liberado, ponderado por los sabios, conducente hacia la concentración.

“Éstos son los cuatro factores de la entrada a la corriente.

“¿Y cuál es el método de los nobles que ha de ser visualizado correctamente y bien penetrado?

“Este es el caso, dueño de casa, del discípulo del noble que reflexiona así: ‘Cuando esto es, aquello es. Con el surgimiento de esto, surge aquello. Cuando esto no es, aquello no es. Con la cesación se esto, cesa aquello’.

“Es decir, con la ignorancia como condición, surgen las formaciones volitivas; con las formaciones volitivas como condición, surge la conciencia; con la conciencia como condición, surgen los nombres y las formas; con los nombres y las formas como condición, surge la séxtuple base de los sentidos; con la séxtuple base de los sentidos, surge el contacto; con el contacto como condición, surge la sensación; con la sensación como condición, surge avidez; con la avidez como condición, surge el apego; con el apego como condición, surge la existencia; con la existencia como condición, surge el nacimiento; con el nacimiento como condición, surge la vejez y la muerte, la pena, el lamento, el dolor, el pesar y la desesperanza. Éste es el origen de toda esta masa del sufrimiento.

“Pero con la total desaparición y el cese de la ignorancia, llega el cese de las formaciones volitivas; con el cese de las formaciones volitivas, llega el cese de la conciencia; con el cese de la conciencia, llega el cese de los nombres y las formas; con el cese de los nombres y las formas, llega el cese de la séxtuple base de los sentidos; con el cese de la séxtuple base de los sentidos, llega el cese del contacto; con el cese del contacto, llega el cese de la sensación; con el cese de la sensación, llega el cese de la avidez; con el cese de la avidez, llega el cese del apego; con el cese del apego, llega el cese de la existencia; con el cese de la existencia, llega el cese del nacimiento; con el cese del nacimiento, llega el cese de la vejez y la muerte, la pena, el lamento, el dolor, el pesar y la desesperanza. Éste es el cese de toda esta masa del sufrimiento.

“Este es el método de los nobles que ha de ser visualizado correctamente y bien penetrado.

“Hombre hogareño, cuando este quíntuple terror y animadversión son disipados en el discípulo del noble, cuando él posee estos cuatro factores de la entrada a la corriente y cuando ha visualizado correctamente y ha penetrado bien este método de los nobles, entonces él puede, si lo desea, proclamarse a sí mismo de esta manera: ‘Soy uno que ha cortado con el infierno, con el renacimiento en los úteros de los animales, con el plano de los espíritus hambrientos; soy uno que ha cortado con el derroche, con los malos nacimientos y con la ruina. Soy el Ganador de la Corriente, uno que ha superado la ruina y se ha asegurado un destino hacia la Iluminación’”.


NOTA:

[1] Estos cuatro pares u ocho individuos son: (1a) el individuo en el camino de la entrada a la corriente y (1b) el individuo que experimenta los frutos de la entrada a la corriente; (2a) el individuo que está en el camino de un solo retorno y (2b) el individuo que experimenta los frutos de un solo retorno; (3a) el individuo que está en el camino del no-retorno y (3b) el individuo que experimenta los frutos del no-retorno; (4a) el individuo que está en el camino del estado de arahant y (4b) el individuo que experimenta los frutos del estado de arahant.


FUENTES:

“Bhayasuttam” en Chattha Sangayana . CD-Rom, versión 3.

HARE, E.M. (2001) “Guilty dread” en The Book of the Gradual Sayings (Anguttara-Nikaya) or More-Numbered Suttas. Vol. V: The Book of the Tens and Elevens. Oxford, Pali Text Society. Págs. 124-126.

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Vera Sutta – Animosity. http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/an/an10/an10.092.than.html (18/06/2006)


Traducido por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2009.


Revisado: 15/06/2009 (Anton P. Baron)

Introducción al Abyakata Samyutta (Discursos relacionados con lo no declarado)

thanissarobhikkhu

Abyakata Samyutta es parte de la colección de suttas Samyutta Nikaya que se compone de discursos relacionados con lo no declarado por el Budda. Los mismos están organizados en torno a las preguntas que el Buda dejó sin contestar. En la presente Introducción, el Bhante Thanissaro analiza las razones por las cuales el Buda se ha negado dar respuesta a dichas cuestiones.

Leer más

SN 44,1 Khema Sutta – Discurso con Khema.

La Venerable Khema explica al rey Pasenadi de Kosala que las preguntas, acerca del destino del Tathagata después de la muerte, no pueden ser respondidas porque el Tathagata es indesentrañable.

 


[Leer en pali]

En cierta ocasión el Bienaventurado moraba cerca de Savatthi, en la arboleda de Jeta del Parque de Anathapindika. Al mismo tiempo la monja Khema [1] deambulaba por el territorio de los kosala y había establecido su residencia en Toranavatthu, entre Savatthi y Saketa. Entonces el rey Pasenadi de Kosala, mientras atravesaba la ruta de Saketa a Savatthi, tomó residencia por una noche en Toranavatthu. En esa ocasión, el rey Pasenadi de Kosala se dirigió a sus hombres con estas palabras:

“Por favor, buenos hombres, id y averiguad si se encuentra en Toranavatthu algún asceta o brahmán, al cual yo pueda visitar esta noche”.

“Sí, señor”, respondieron los hombres, pero aunque atravesaron todo el territorio de Toranavatthu, no pudieron encontrar asceta ni brahmán alguno con quien el rey Pasenadi pudiese encontrase esa noche. No obstante, los hombres vieron a la monja Khema que estaba morando en Toranavatthu y, al acercarse al rey Pasenadi, se lo dijeron:

“Señor, en Toranavatthu no hay asceta ni brahmán alguno con quien su majestad pueda encontrase esta noche. No obstante hemos visto, señor, a una monja de nombre Khema, que es discípula del Bienaventurado —del Arahant perfectamente Iluminado— y, he aquí, que las siguientes buenas referencias se escuchan de esta venerable señora: ‘Ella es sabia, competente, inteligente, docta, de una espléndida oratoria y muy ingeniosa’. Que su majestad la visite”.

Entonces el rey Pasenadi de Kosala se fue junto a la monja Khema y, al llegar, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Una vez sentado se dirigió a ella con estas palabras:

“¿Cómo es esto, venerable señora, existe el Tathagata después de la muerte?”.

“Gran rey, el Bienaventurado no ha declarado esto: ‘el Tathagata existe después de la muerte’”.

“Entonces, venerable señora, ¿no existe el Tathagata después de la muerte?”.

“Gran rey, el Bienaventurado tampoco ha declarado esto: ‘el Tathagata no existe después de la muerte’”.

“¿Cómo es esto, venerable señora, suceden entonces ambas cosas: existe y no existe el Tathagata después de la muerte?”.

“Gran rey, el Bienaventurado tampoco ha declarado esto: ‘suceden ambas cosas, el Tathagata existe y no existe después de la muerte’”.

“Entonces, venerable señora ¿no sucede ninguna de las dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte?”.

“Gran rey, el Bienaventurado tampoco ha declarado esto: ‘no sucede ninguna de las dos cosas, el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte’”.

“¿Cómo es esto, venerable señora, que a todas estas preguntas —si el Tathagata existe después de la muerte… si no existe después de la muerte… si ambas cosas… si ninguna de las dos— usted responda siempre: ‘Gran rey, el Bienaventurado no ha declarado esto’? ¿Cómo es eso, venerable señora, existe alguna razón o alguna causa, por la cual el Bienaventurado no declaró esto?”.

“Muy bien, gran rey, yo voy a hacerle algunas preguntas referentes al mismo tema, responda según su parecer. ¿Qué me dice, gran rey, tiene su majestad un contador, un contable o un matemático que pueda contar los granos de arena del río Ganges de la siguiente manera: ‘Aquí hay tantos y tantos granos de arena’ o, ‘ahí hay tantos y tantos de miles de granos de arena’ o, ‘allá hay tantos y tantos de centenares de miles de granos de arena’?”.

“No, venerable señora”.

“Entonces, gran rey, tiene su majestad un contador, un contable o un matemático que pueda contar el agua del gran océano de la siguiente manera: ‘Aquí hay tantos y tantos galones de agua’ o, ‘ahí hay tantos y tantos de miles de galones de agua’ o, ‘allá hay tantos y tantos de centenares de miles de galones de agua’?”.

“No, venerable señora. ¿Y por qué no? Porque el océano es profundo, inconmensurable y difícil de desentrañar”.

“De la misma manera, gran rey, la forma mediante la cual uno podría describir al Tathagata, ha sido abandonada por el Tathagata, ha sido cortada desde las raíces, hecha como con un tocón de palmera, arrasada de tal manera que nunca más pueda volver a aparecer. El Tathagata, gran rey, es liberado de ser clasificado en términos de la forma; él es profundo, inconmensurable y difícil de desentrañar como el océano”. [Entonces, la afirmación según la cual] ‘El Tathagata existe después de la muerte’, no se aplica. ‘El Tathagata no existe después de la muerte’, no se aplica. ‘Ambas cosas, el Tathagata existe y no existe después de la muerte’, no se aplica. ‘Ninguna de las dos cosas, el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte’, no se aplica.

“De la misma manera, gran rey, la sensación mediante la cual uno podría describir al Tathagata… la percepción mediante la cual uno podría describir al Tathagata… la construcción mental mediante la cual uno podría describir al Tathagata… la conciencia mediante la cual uno podría describir al Tathagata, ha sido abandonada por el Tathagata, ha sido cortada desde la raíz, hecha como con un tocón de palmera, arrasada de tal manera que nunca más pueda volver a aparecer. El Tathagata, gran rey, es liberado de ser clasificado en términos de la conciencia; él es profundo, inconmensurable y difícil de desentrañar como el océano”. [Entonces, la afirmación según la cual] ‘El Tathagata existe después de la muerte’, no se aplica. ‘El Tathagata no existe después de la muerte’, no se aplica. ‘Ambas cosas, el Tathagata existe y no existe después de la muerte’, no se aplica. ‘Ninguna de las dos cosas, el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte’, no se aplica [2].

Entonces, el rey Pasenadi de Kosala habiéndose deleitado y regocijado con las palabras de la monja Khema, se levantó de su asiento, le rindió homenaje y se retiró, cuidando [por respeto] que la monja Khema quedara siempre a su derecha.

Más tarde, en otra ocasión, el rey Pasenadi de Kosala se acercó al Bienaventurado y, al llegar, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Una vez sentado, se dirigió a él con estas palabras:

“¿Cómo es esto, Venerable Señor, el Tathagata existe después de la muerte?”.

“Gran rey, yo no he declarado esto: ‘el Tathagata existe después de la muerte’”.

[Se repite, en forma análoga, el mismo diálogo mantenido con la monja Khema]

“¡Esto es maravilloso, Venerable Señor! ¡Es realmente magnífico, Venerable Señor! ¡De qué manera el significado de la enseñanza del Maestro y de la discípula coinciden y están de acuerdo uno con el otro y no divergen en consideración a la enseñanza suprema! Recientemente, Venerable Señor, me fui junto a la monja Khema y le pregunté acerca de este mismo tópico. Y esta venerable señora me respondió exactamente con las mismas palabras y con las mismas frases que el Bienaventurado. ¡Esto es maravilloso, Venerable Señor! ¡Es realmente magnífico, Venerable Señor! ¡De qué manera el significado de la enseñanza del Maestro y de la discípula coinciden y están de acuerdo uno con el otro y no divergen en consideración a la enseñanza suprema! Ahora, Venerable Señor, tenemos que partir porque estamos muy ocupados y tenemos mucho qué hacer”.

“Entonces, gran rey, su majestad puede retirarse de acuerdo a su propia conveniencia”.

Entonces, el rey Pasenadi de Kosala habiéndose deleitado y regocijado con las palabras del Bienaventurado, se levantó de su asiento, le rindió homenaje y se retiró, cuidando [por respeto] que el Bienaventurado quedara siempre a su derecha.

 


NOTAS:

 [1] Se trata de Bhikkhuni Khema que en AN 1,235-247 (o 25,19) fue declarada como la primera entre las monjas por causa de su gran sabiduría (“Khema es la primera en el conocimiento elevado”), mientras que en SN 17,24 es exaltada como modelo para las otras monjas.

 [2] Los Comentarios y los Sub-comentarios parecen no estar satisfechos con la postura de este pasaje y tratan de describir la indescriptibilidad del Tathagata. Parafraseando: Él es liberado de la forma, etc., porque para él ya no habrá surgimiento alguno de la forma, etc. en el futuro (o sea, después de la muerte). (Cf. Thanissaro Bhikkhu, 2006). Él es profundo en su carácter y profundo en sus cualidades. Cualquier descripción en términos del “ser” que podría ser usada en relación al Tathagata con estas profundas cualidades —como estas cuatro afirmaciones referentes al Tathagata después de la muerte—, cuando uno ve la no-existencia de este “ser” descripto, debido a la futura no-existencia de los conglomerados (khandas ), es inválida.

Esta explicación, prestada del verso de la Hermana Vajira en SN 5,10, yerra en un importante punto puesto de relieve en SN 22,36 y SN 23,2. En SN 22,36 declara que uno es medido y clasificado por aquello con lo cual uno está obsesionado. Cuando uno no está obsesionado por cosa alguna, entonces uno no es medido ni clasificado por nada aquí y ahora.

En SN 23,2 el Buda puntualiza que el término “ser” es aplicable sólo ahí donde existe la avidez y la pasión. El Tathagata, libre de la avidez y la pasión, es así indescriptible en el momento presente, por más que —obviamente— en el presente él aún está funcionando. El SN 22,86 elabora este punto con más detalles.

Otro problema que aparece en la explicación de los Comentarios de este sutta consiste en ¿cómo podrían ser definidos el carácter y las cualidades del Tathagata, siendo que los mismos se componen fuera de los conglomerados (khandas )?

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2000) “Khema” en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pág. 1380-1383.

“Khemasuttam” en Chattha Sangayana , CD-Rom, versión 3.

Thanissaro Bhikkhu [en línea] Khema Sutta: With Khema. http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/sn/sn44/sn44.001.than.html (22/08/2006)


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Anton P. Baron y Federico Angulo F.

Publicación de Bosque Theravada, 2009, 2020.  

 

 

AN 10,96 Kokanuda Sutta – Discurso con Kokanuda

El Venerable Ananda explica que la verdadera sabiduría no consiste en adherirse a un determinado punto de vista especulativo.


[Leer en pali]

En una ocasión, el Venerable Ananda estaba morando cerca de Rajagaha, en el Parque de Tapoda. Entonces, cuando la noche estaba por terminar, el Venerable Ananda se levantó y entró en el manantial caliente para bañar sus miembros [1]. Habiendo bañado sus miembros y habiendo salido de las aguas calientes, estaba vestido sólo con la ropa interior, esperando que se secaran sus miembros.

Al mismo tiempo, el asceta errante Kokanuda cuando la noche estaba por terminar, se levantó y también entró en el manantial caliente de Tapoda para bañar sus miembros. Entonces, al visualizar al Venerable Ananda desde una cierta distancia le preguntó: “¿Quién eres tú, amigo?”

“Soy un monje, amigo”.

“¿Qué clase de monje?”

“Uno de los ascetas que son hijos de los Sakyas”

“Yo quisiera hacerte una pregunta acerca de un tópico, si es que me des la oportunidad para escuchar tu respuesta”.

“Procede con tu pregunta. Una vez que la escuche, voy a saber [si podré respondértela].

“¿Cómo es esto amigo, sostienes tú el punto de vista, según el cual el mundo es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?”

“No, amigo. Yo no sostengo este punto de vista”.

“Bien, amigo. Entonces tú ¿sostienes el punto de vista, según el cual el mundo no es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?”

“No, amigo. Yo tampoco sostengo este punto de vista”.

“Bien, amigo. Entonces tú ¿sostienes el punto de vista, según el cual el mundo es finito… el mundo es infinito… el alma y el cuerpo son lo mismo… el alma es una cosa y el cuerpo, otra… el Tathagata existe después de la muerte… el Tathagata no existe después de la muerte… después de la muerte, ocurren ambas cosas: el Tathagata existe y no existe… después de la muerte, no ocurre ninguna de estas dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?”

“No, amigo. Yo tampoco sostengo este punto de vista”.

“Entonces, amigo, ¿tú no ves ni conoces nada?”

“No, amigo; no es cierto que yo no vea ni conozca nada; yo sí veo y conozco”.

“Pero amigo, cuando yo te hice estas preguntas –sobre si sostienes el punto de vista, según el cual el mundo es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno, si sostienes el punto de vista, según el cual el mundo no es eterno… si el mundo es finito… si el mundo es infinito… si el alma y el cuerpo son lo mismo… si el alma es una cosa y el cuerpo, otra… si el Tathagata existe después de la muerte… si el Tathagata no existe después de la muerte… si después de la muerte, ocurren ambas cosas: el Tathagata existe y no existe… si después de la muerte, no ocurre ninguna de estas dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno- tú siempre respondes: ‘No, amigo; yo no sostengo este punto de vista’. Y finalmente, siendo acusado de que, en este caso, entonces, tú no ves ni conoces nada, respondes: ‘No, amigo; no es cierto que yo no vea ni conozca nada; yo sí veo y conozco’. Ahora bien, ¿cómo debería entenderse el significado de semejante discurso?”

“En referencia a estas afirmaciones –que el mundo es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno, que el mundo no es eterno… que el mundo es finito… que el mundo es infinito… que el alma y el cuerpo son lo mismo… que el alma es una cosa y el cuerpo, otra… que el Tathagata existe después de la muerte… que el Tathagata no existe después de la muerte… que después de la muerte, ocurren ambas cosas: el Tathagata existe y no existe… que después de la muerte, no ocurre ninguna de estas dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno- todas ellas son puntos de vista especulativos. Con los especulativos puntos de vista sucede que, una vez fijados, se instalan en uno y uno pone su confianza en ellos, luego hasta se obsesiona por ellos. Siendo que yo conozco la causa de la aparición de estos puntos de vista y también el desarraigo de ellos, ¿por qué debería yo declarar que no conozco ni veo nada? Pues, yo sí veo y conozco”.

“¿Cuál es tu nombre, amigo? ¿Cómo te llaman tus compañeros en esta vida santa?”

“Mi nombre es, Ananda, amigo y es así cómo me llaman mis compañeros en esta vida santa”.

“¿Cómo? ¡Estaba yo entonces hablando con un gran maestro sin darme cuenta de que se trataba del venerable Ananda! Si yo hubiese reconocido al venerable Ananda, jamás lo hubiese examinado de esta manera: qué el venerable Ananda acepte mis disculpas, por favor”.


NOTA:

[1] O, “entró en Tapoda para bañar sus miembros”, ya que tapoda en pali significa “las aguas calientes” o “manantial caliente” y es el nombre del parque, al mismo tiempo.


FUENTES:

HARE, E.M. (2001) “Kokanuda” en The Book of the Gradual Sayings (Anguttara-Nikaya) or More-Numbered Suttas. Vol. V: The Book of the Tens and Elevens. Oxford, Pali Text Society. Págs. 135-137.

“Kokanudasuttam” en Chattha Sangayana. CD-Rom, versión 3.

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Ditthi Sutta – Views. http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/an/an10/an10.096.than.html (18/06/2006)


Traducido por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2009.

 

AN 10,93 Kimditthika Sutta – Discurso sobre los puntos de vista

El hombre hogareño de nombre Anathapindika instruye a un grupo de ascetas errantes no budistas sobre la naturaleza del recto entendimiento.


[Leer en pali]

He escuchado que en una ocasión, el Bienaventurado estaba morando cerca de Savatthi en la arboleda de Jeta, en el Parque de Anathapindika.

Entonces, el hombre hogareño Anathapindika salió de Savatthi en las primeras horas de la mañana para visitar al Bienaventurado. Pero después se le ocurrió el siguiente pensamiento: “Éste aún no es el tiempo apropiado para ver al Bienaventurado, pues todavía él está recluido. Tampoco éste es el tiempo apropiado para ver a los monjes que son dignos de estima, pues ellos también todavía están recluidos. ¿Qué tal si voy al parque, en el cual moran los ascetas errantes que sostienen otros puntos de vista?”.

Así que el hombre hogareño Anathapindika se fue hacia parque, en el cual moran los ascetas errantes que sostienen otros puntos de vista.

En esta ocasión, los ascetas errantes que sostenían otros puntos de vista estaban sentados juntos en una gran asamblea, haciendo un enorme griterío, hablando fuerte y ruidosamente sobre temas pueriles. Pero, cuando ellos visualizaron al hombre hogareño Anathapindika acercándose a este lugar, se aquietaron unos a otros de la siguiente manera: “Señores, por favor, aquietaos. Señores, por favor, no hagáis tanto ruido. He aquí, que viene acercándose a este lugar el hombre hogareño Anathapindika, quien es el discípulo del asceta Gotama, uno de sus discípulos laicos vestidos de blanco que viven en Savatthi. A estos venerables señores les gusta la quietud, ellos se disciplinan en la quietud y recomiendan la quietud. Quizá, si él encuentra a esta asamblea quieta, se le ocurra unirse a ella”. Entonces, estos ascetas errantes llegaron a callarse.

Mientras tanto, el hombre hogareño Anathapindika se acercó a los ascetas errantes que sostenían otros puntos de vista e intercambió con ellos cordiales saludos. Cuando estos cordiales saludos y las amables palabras de bienvenida llegaron a su fin, se sentó a un lado y los ascetas errantes le dijeron:

“Dinos, hombre hogareño, ¿cuáles son los puntos de vista que sostiene el asceta Gotama?”

“Venerables señores, en realidad yo no conozco enteramente los puntos de vista que sostiene el Bienaventurado”.

“Bueno, tú dices que no conoces enteramente los puntos de vista que sostiene el asceta Gotama. Dinos, entonces, ¿cuáles son los puntos de vista que sostienen los monjes?”

“Venerables señores, en realidad yo tampoco conozco enteramente los puntos de vista que sostienen los monjes”.

“Bueno, tú dices que no conoces enteramente los puntos de vista que sostiene el asceta Gotama y dices que tampoco conoces enteramente los puntos de vista que sostienen los monjes. Dinos, entonces, ¿cuáles son los puntos de vista que tú sostienes?”

“Esto, en realidad, no sería una tarea difícil, la de exponer a los venerables señores mis puntos de vista. Sin embargo, sería bueno que primero los venerables señores me expongan a mí sus propios puntos de vista. De esta manera, no me será una tarea difícil exponer después, a los venerables señores, mis puntos de vista.”

Cuando esto fue dicho, uno de los ascetas errantes dijo al hombre hogareño Anathapindika lo siguiente: “El mundo es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno. Este es el punto de vista que yo sostengo”.

Y otro de los ascetas errantes dijo al hombre hogareño Anathapindika lo siguiente: “El mundo no es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno. Este es el punto de vista que yo sostengo”.

Y otro de los ascetas errantes dijo al hombre hogareño Anathapindika lo siguiente: “El mundo es finito… El mundo es infinito… El alma y el cuerpo son lo mismo… El alma es una cosa y el cuerpo, otra… El Tathagata existe después de la muerte… El Tathagata no existe después de la muerte… Después de la muerte, ocurren ambas cosas: el Tathagata existe y no existe… Después de la muerte, no ocurre ninguna de estas dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno. Este es el punto de vista que yo sostengo”.

Cuando esto fue dicho, el hombre hogareño Anathapindika tomó la palabra y se dirigió a los ascetas errantes de esta manera:

“Cuando aquel venerable señor dijo: ‘El mundo es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno. Este es el punto de vista que yo sostengo’, éste punto de vista surgió a causa de su inapropiada atención o por la influencia de alguien más. Un punto de vista como éste, llega a existir como algo inventado, producido y originado en dependencia de algo externo. Y todo aquello que llega a existir porque fue inventado, producido y originado en dependencia de algo externo, no es permanente. Lo que no es permanente es doloroso. Por eso, aquel venerable señor se apegó a lo que es doloroso, este venerable señor se entregó a lo que es doloroso.

“Igualmente, cuando el otro venerable señor dijo: ‘El mundo no es eterno… El mundo es finito… El mundo es infinito… El alma y el cuerpo son lo mismo… El alma es una cosa y el cuerpo, otra… El Tathagata existe después de la muerte… El Tathagata no existe después de la muerte… Después de la muerte, ocurren ambas cosas: el Tathagata existe y no existe… Después de la muerte, no ocurre ninguna de estas dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno. Este es el punto de vista que yo sostengo’, éste punto de vista surgió a causa de su inapropiada atención o por la influencia de alguien más. Un punto de vista como éste, llega a existir como algo inventado, producido y originado en dependencia de algo externo. Y todo aquello que llega a existir porque fue inventado, producido y originado en dependencia de algo externo, no es permanente. Lo que no es permanente es doloroso. Por eso, aquel venerable señor se apegó a lo que es doloroso, este venerable señor se entregó a lo que es doloroso.”

Cuando esto fue dicho, los ascetas errantes se dirigieron al hombre hogareño Anathapindika con estas palabras:

“Bien, hombre hogareño, todos nosotros hemos expresado nuestros respectivos puntos de vista. Dinos ahora, ¿cuáles son tus propios puntos de vista?”

“Todo lo que ha llegado a existir fue inventado, producido y originado en dependencia de algo externo. Y todo aquello que llega a existir inventado, producido y originado en dependencia de algo externo, no es permanente. Lo que no es permanente es doloroso. Lo que es doloroso no es mío, esto no soy yo, ni esto es mi ser. Este es el punto de vista que yo sostengo”.

“Pero, entonces, hombre hogareño, cuando tú dices que ‘Todo lo que ha llegado a existir fue inventado… Lo que no es permanente es doloroso’, también tú te apegas a lo que es doloroso y te entregas a lo que es doloroso.”

“Venerables señores, -todo lo que ha llegado a existir fue inventado, producido y originado en dependencia de algo externo. Y todo aquello que llega a existir inventado, producido y originado en dependencia de algo externo, no es permanente. Lo que no es permanente es doloroso. Lo que es doloroso no es mío, esto no soy yo, ni esto es mi ser- habiendo visto esto con el recto discernimiento, así cómo realmente es, yo también discierno el último escape de esto, así cómo realmente es”.

Cuando esto fue dicho, los ascetas errantes guardaron silencio, permanecieron desconcertados, sentados cabizbajos y con hombros caídos, decepcionados, sin encontrar palabra alguna para responder.

Entonces, el hombre hogareño Anathapindika, viendo que los ascetas errantes guardaron silencio, permanecieron desconcertados, sentados cabizbajos y con hombros caídos, decepcionados, sin encontrar palabra alguna para responder, se levantó de ahí y fue junto al Bienaventurado. Al llegar ahí, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Estando sentado, relató al Bienaventurado todo lo ocurrido con los ascetas errantes que sostienen otros puntos de vista. Acto seguido, el Bienaventurado dijo: “¡Bien hecho, hombre hogareño! ¡Bien hecho, hombre hogareño! Es así, cómo debéis periódicamente refutar a estos tontos confundidos, con el Dhamma.”

Entonces, el Bienaventurado instruyó, instó, elevó y alegró al hombre hogareño Anathapindika con la plática del Dhamma. Cuando el hombre hogareño Anathapindika llegó a ser instruido, urgido, elevado y alegrado con la plática del Dhamma, se levantó de su asiento y, rindiendo homenaje al Bienaventurado, salió de ahí cuidando que el Bienaventurado permanezca siempre [por respeto] a su mano derecha.

No mucho tiempo después de que el hombre hogareño Anathapindika se hubo ido, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras: “Monjes, hasta los monjes que han sido plenamente ordenados en este Dhamma y Disciplina y tengan hasta 100 retiros de la época de lluvias, deberían periódicamente refutar a los ascetas errantes que sostienen otros puntos de vista, de la misma manera que lo hizo el hombre hogareño Anathapindika”.


FUENTES:

HARE, E.M. (2001) “View” en The Book of the Gradual Sayings (Anguttara-Nikaya) or More-Numbered Suttas. Vol. V: The Book of the Tens and Elevens. Oxford, Pali Text Society. Págs. 127-130.

“Kimditthikasuttam” en Chattha Sangayana . CD-Rom, versión 3.

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Ditthi Sutta – Views. http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/an/an10/an10.093.than.html (18/06/2006)


Traducido por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2009.


Revisado 15/06/2009 (Anton P. Baron)