SN 41,10 Gilanadassana Sutta – Viendo la enfermedad

Este sutta contiene la escena del hombre hogareño Citta en su lecho de muerte: mientras los familiares piensan que está balbuceando consigo mismo, en realidad está enseñando a los devas una lección acerca de la transitoriedad.

 


[Leer en pali]

[10] En esta ocasión el hombre hogareño Citta estaba enfermo, afligido y gravemente aquejado. Entonces un grupo de devatas del parque, devatas de los bosques, devatas de los árboles, devatas que habitan entre las hierbas medicinales y los gigantes del bosque, se reunieron y dijeron al hombre hogareño Citta:

“Hombre hogareño, pide un deseo así: ‘Que en el futuro llegue a ser un monarca que gira la rueda’”.

Cuando oyó esto, el hombre hogareño Citta dijo a los devatas:

“Aquello también es transitorio, también es inestable. Uno también tiene que abandonarlo y seguir adelante”.

Cuando dijo esto, los amigos y compañeros del hombre hogareño Citta, sus familiares y parientes [que lo escucharon] dijeron:

“Establécete  en la atención consciente; no balbucees”.

“¿Qué es lo que dije para que me habléis así?”.

“Dijiste: ‘Aquello también es transitorio, también es inestable. Uno también tiene que abandonarlo y seguir adelante’”.

“Esto fue, porque un grupo de devatas del parque, devatas del bosque, devatas de los árboles, devatas que habitan entre las hierbas medicinales y los gigantes del bosque, se reunieron y me dijeron: ‘Hombre hogareño, pide un deseo así: «Que en el futuro llegue a ser un monarca que gira la rueda»’. Y yo les respondí: ‘Aquello también es transitorio, también es inestable. Uno también tiene que abandonarlo y seguir adelante’”.

“¿Qué provecho tienen aquellos devas, maestro, de que les hables de esta forma?”.

“Pues a estos devatas se les ocurre esto: ‘Este hombre hogareño Citta es virtuoso y de buen carácter. Si él desease: «Voy a convertirme en el futuro en el monarca que gira la rueda», puesto que es así de virtuoso, este deseo se le cumpliría gracias a su pureza. El recto rey de recta voluntad ofrece rectas ofrendas’. Viendo esta ventaja aquellos devatas se reunieron y dijeron: ‘Hombre hogareño Citta: pide un deseo así: «Que en el futuro llegue a ser un monarca que gira la rueda»’. Y yo les dije: ‘Aquello también es transitorio, también es inestable. Uno también tiene que abandonarlo y seguir adelante’”.

“Entonces exhórtanos también a nosotros, hombre hogareño”.

“Por eso, así debéis entrenaros a vosotros mismos: ‘Vamos a ser poseedores de una firme confianza en el Buda de esta manera: «El Bienaventurado es un Arahant perfectamente iluminado, consumado en el conocimiento verdadero y la conducta, Afortunado, conocedor del mundo, insuperable preparador de personas que han de ser amansadas, Maestro de los devas y seres humanos, un Iluminado, un Bendito».

“‘Vamos a ser poseedores de una firme confianza en el Dhamma de esta manera: «El Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, es directamente visible, inmediato e invita a uno a venir, es aplicable y personalmente experimentable por el sabio».

“‘Vamos a ser poseedores de una firme confianza en el Sangha de esta manera: «El Sangha de los discípulos del Bienaventurado practica de buena manera, practica de manera recta, practica de manera verdadera, practica de manera apropiada, es decir, los cuatro pares de personas, las ocho clases de individuos. Este Sangha de los discípulos del Bienaventurado es digno de recibir ofrendas, digno de hospitalidad, digno de donativos, digno de reverenciales saludos y es un inigualable campo de méritos para el mundo». Lo que puede haber en nuestra familia digno de ser ofrendado, todo eso lo vamos a compartir sin reserva alguna con los virtuosos que son de buen carácter’. Es de esta manera que debéis entrenaros a vosotros mismos”.

Acto seguido, habiéndo inspirado confianza en el Buda, el Dhamma y el Sangha a sus amigos, colegas, parientes y familiares ―y habiéndoles exhortado en la generosidad―, el hombre hogareño Citta falleció.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Seeing the Sick The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the SamyuttaNikaya.Boston: WisdomPublications, (versión digital), pp. 1538-1539.

Gilanadassanasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2020.  

 

 

SN 41,9 Acelakassapa Sutta – El asceta desnudo Kassapa

Durante el encuentro con un viejo amigo suyo, quien era un asceta desnudo por treinta años, sin haber ganado nada en su ascetismo, el hombre hogareño Citta afirma haber ganado los cuatro jhanas y el fruto del no-retorno.

 


[Leer en pali]

[9] En una ocasión el asceta desnudo Kassapa —quien en su vida laica había sido un antiguo amigo del hombre hogareño Citta—, llegó a Macchikasanda. El hombre hogareño Citta escuchó esto y se acercó al asceta desnudo Kassapa, intercambiando con él cordiales saludos. Cuando concluyeron las amables palabras de bienvenida y cordiales saludos, se sentó a un lado y le dijo:

“¿Cuánto tiempo ya hace, Venerable Kassapa, que has hecho el renunciamiento?”.

“Han sido treinta años, hombre hogareño, desde que he hecho el renunciamiento”.

“Y en el transcurso de esos treinta años, venerable señor, ¿has alcanzado algunas distinciones sobrenaturales en el conocimiento y la visión que fueran dignas de los nobles? ¿Estas morando confortablemente?”.

“En el transcurso de esos treinta años, hombre hogareño, no he alcanzado distinción sobrenatural alguna en el conocimiento ni la visión que fuera digna de los nobles, y no estoy morando confortablemente, sino solamente en la desnudez, en afeitar la cabeza y limpiar con cepillo mi asiento”.

Cuando dijo esto, el hombre hogareño Citta contestó:

“¡Esto es maravilloso, señor, realmente asombroso! Qué bien está expuesto el Dhamma en aquello que, después de treinta años, no has alcanzado distinción sobrenatural alguna en el conocimiento ni en la visión que fuera digna de los nobles, ni estás morando confortablemente, sino solamente en la desnudez, en afeitar la cabeza y limpiar con cepillo tu asiento”.

“Pero y tú, hombre hogareño, ¿cuánto tiempo hace desde que te hiciste seguidor laico?”.

“En mi caso, venerable señor, también han sido treinta años desde que me hice seguidor laico”.

“Y en el transcurso de esos treinta años, hombre hogareño, ¿has alcanzado algunas distinciones sobrenaturales en el conocimiento y la visión que fueran dignas de los nobles? ¿Estas morando confortablemente?”.

“¿Cómo podría ser de otra forma, venerable señor? En cualquier grado que deseo, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, entro y permanezco en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado del pensamiento aplicado y sostenido. Luego, en cualquier grado que deseo, al calmarse el pensamiento aplicado y sostenido, entro y permanezco en el segundo jhana, el cual tiene la placidez interior y la unificación mental, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado y sostenido. Luego, en cualquier grado que deseo, al desaparecer el arrobamiento, permanezco ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, y experimento la felicidad en mi cuerpo; entonces, entro y permanezco en el tercer jhana, del cual los nobles declararon: ‘Él es ecuánime, atentamente consciente y es alguien que tiene una morada feliz’. Luego, en cualquier grado que deseo, al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, entro y permanezco en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, el cual tiene la purificación de la atención consciente mediante la ecuanimidad. Además, si yo muriera antes que el Bienaventurado, no sería sorpresa que él declarar luego de mí: “No hay grillete alguno que pudiera obligar a este hombre hogareño Citta a que retornara a este mundo’”.

Cuando dijo esto, el asceta desnudo Kassapa contestó:

“¡Esto es maravilloso, señor, realmente asombroso! Qué bien está expuesto el Dhamma en aquello que el laico, vestido de blanco, ha podido alcanzar la distinción sobrenatural en el conocimiento y la visión que es digna de los nobles, y mora confortablemente. ¿Puedo recibir el renunciamiento en el Dhamma y Disciplina, y recibir la plena ordenación?”.

Entonces, el hombre hogareño Citta llevó al asceta desnudo Kassapa a los monjes ancianos y les dijo:

“Venerables señores, este asceta desnudo Kassapa es un viejo amigo mío en la vida laica. Que los ancianos le otorguen el renunciamiento y la plena ordenación, por favor. Y yo pondré empeño en ocuparme para proveerle los hábitos, la comida de las limosnas, la vivienda y los requisitos medicinales”.

Entonces, el asceta desnudo Kassapa recibió el renunciamiento en el Dhamma y Disciplina, y recibió la plena ordenación. Luego, no mucho después de esto, morando en soledad, apartado, diligente, ardiente y resuelto, el Venerable Kassapa, al descubrir por sí mismo, con el conocimiento directo, en esta presente vida entró y permaneció en aquella insuperable meta de la vida santa por la cual, correctamente, los hombres de clan abandonan la vida hogareña y asumen el estilo de vida sin hogar. Y conoció directamente: “Destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que se tenía que hacer se ha realizado y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia”. Y el Venerable Kassapa llegó a ser uno de los arahants.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). The Naked Ascetic Kassapa The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the SamyuttaNikaya.Boston: WisdomPublications, (versión digital), pp. 1536-1537.

Acelakassapasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2020.  

 

 

SN 41,8 Niganthanataputta Sutta – Nigantha Nataputta

En este sutta, sale a la superficie el sentido de humor del hombre hogareño Citta en su encuentro con el maestro jainista Nigantha Nataputta, a quien conduce a una embarazosa trampa verbal.


[Leer en pali]

[8] En cierta ocasión Nigantha Nataputta llegó a Macchikasanda junto a un gran séquito de niganthas. El hombre hogareño Citta, escuchando esto, junto con un grupo de seguidores laicos se acercó a Nigantha Nataputta e intercambió con él cordiales saludos. Cuando concluyeron las amables palabras de bienvenida y los cordiales saludos, se sentó a un lado. Entonces Nigantha Nataputta le dijo:

“Hombre hogareño, ¿tienes fe en el asceta Gotama cuando él dice: ‘He aquí, hay una concentración sin pensamiento aplicado y sostenido; he aquí, hay un cese del pensamiento aplicado y sostenido’?”.

“En esta materia, venerable señor, yo no voy por la fe al Bienaventurado cuando él dice: ‘He aquí, hay una concentración sin  pensamiento aplicado y sostenido; he aquí, hay un cese del pensamiento aplicado y sostenido’”.

Cuando se dijo esto, Nigantha Nataputta miró con orgullo hacia su propio séquito y dijo: “Mirad esto, señores, qué honrado es este hombre hogareño Citta. Qué honesto y abierto. Alguien que pensase que el pensamiento aplicado y sostenido pudiera detenerse, podría ser comparado con alguien que intenta coger el viento con una red o detener la corriente del río Ganges con su propio puño”.

“¿Qué opina, venerable señor? ¿Qué es superior: el conocimiento o la fe?”.

“El conocimiento, hombre hogareño, es superior a la fe”.

“Bien, venerable señor, en cualquier grado que deseo, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, entro y permanezco en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido. Luego, en cualquier grado que deseo, al calmarse el pensamiento aplicado y sostenido, entro y permanezco en el segundo jhana, el cual tiene la placidez interior y la unificación mental, y consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado y sostenido. Luego, en cualquier grado que deseo, al desaparecer el arrobamiento, permanezco ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, y experimento la felicidad en mi cuerpo; entonces, entro y permanezco en el tercer jhana, del cual los nobles declararon: ‘Él es ecuánime, atentamente consciente y es alguien que tiene una morada feliz’. Luego, en cualquier grado que deseo, al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, entro y permanezco en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, el cual tiene la purificación de la atención consciente mediante la ecuanimidad.

“Puesto que lo conozco y lo veo así, venerable señor, ¿en qué otro asceta o brahmán necesito poner la fe, respecto a la afirmación sobre que hay aquí una concentración sin pensamiento aplicado y sostenido, y hay aquí un cese del pensamiento aplicado y sostenido?”.

Cuando se dijo esto, Nigantha Nataputta miró de reojo hacia su propio séquito y dijo: “Mirad esto, señores, qué torcido es este hombre hogareño Citta. Qué fraudulento y engañoso”.

“Pero hace justo un momento, venerable señor, hemos entendido que dijo: ‘Mirad esto, señores, qué honrado es este hombre hogareño Citta; qué honesto y abierto’, y ahora, sin embargo, hemos entendido que dijo: ‘Mirad esto, señores, qué torcido es este hombre hogareño Citta; qué fraudulento y engañoso’. Si su primera declaración fue cierta, entonces ésta tiene que ser falsa, y si ésta es cierta, entonces la anterior era falsa.

“Además, venerable señor, vienen estas diez preguntas razonables. Cuando Usted comprenda su significado, entonces pueda respondérmelas junto con su séquito [1]. Una pregunta, una sinopsis, una respuesta. Dos preguntas… tres… cuatro… cinco… seis… siete… ocho… nueve… diez preguntas, diez sinopsis, diez respuestas”.

Acto seguido, el hombre hogareño Citta, se levantó de su asiento y partió de allí, habiendo hecho estas diez preguntas razonables a Nigantha Nataputta.


NOTA:

[1] No parece claro el contenido de estas preguntas (cf. Bodhi, 1662). Sin embargo los Comentarios sugieren que se trata del catequismo de los diez preceptos (ver: Khp 2).


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Nigantha Nataputta The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the SamyuttaNikaya.Boston: WisdomPublications, (versión digital), pp. 1534-1535.

Niganthanataputtasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2020.

SN 41,7 Godatta Sutta – Godatta

El hombre hogareño Citta, explica a un monje las semejanzas y diferencias de las distintas clases de liberación mental.

 


[Leer en pali]

[7] En cierta ocasión el Venerable Godatta moraba en la arboleda de los mangos silvestres, en Macchikasanda. Entonces, el hombre hogareño Citta se acercó al Venerable Godatta, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Luego, mientras estaba sentado a un lado, el Venerable Godatta le dijo:

“Hombre hogareño, la inconmensurable liberación de la mente, la liberación de la mente a través de la nada, la liberación de la mente a través de la vacuidad y la liberación de la mente sin signo, ¿tienen estas cosas significado diferente y son diferentes en la expresión, o tienen el mismo significado y sólo difieren en la expresión?”.

“Hay un método, venerable señor, a través del cual estas cosas tienen un significado diferente y también son diferentes en la expresión, y hay otro método a través del cual tienen el mismo significado y sólo difieren en la expresión.

“Y, ¿cuál es, venerable señor, el método a través del cual estas cosas tienen un significado diferente y también son diferentes en la expresión? He aquí, venerable señor, el monje permanece impregnando un cuadrante [1] con la mente imbuida de amor benevolente. De la misma forma, el segundo, tercer y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como para sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de amor benevolente; [mente] abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Además, permanece impregnando un cuadrante con la mente imbuida de compasión… con la mente imbuida de gozo altruista… con la mente imbuida de ecuanimidad. De la misma forma, el segundo, tercer y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como para sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de ecuanimidad; [mente] abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Esto se llama la inconmensurable liberación de la mente.

“Y, ¿qué es, venerable señor, la liberación de la mente a través de la nada? He aquí, venerable señor, trascendiendo completamente la base de la infinitud de la conciencia, consciente de que ‘aquí no hay nada’, un monje entra y permanece en la base de la nada. Esto se llama la liberación de la mente a través de la nada.

“Y, ¿qué es, venerable señor, la liberación de la mente a través de la vacuidad? He aquí, venerable señor, un monje va al bosque, al pie de un árbol o a una choza vacía, y reflexiona así: ‘Esto está vacío de yo o de todo lo que pertenazca al yo’. Esto se llama la liberación de la mente a través de la vacuidad.

“Y, ¿qué es, venerable señor, la liberación de la mente sin signo? He aquí, venerable señor, con la no-atención a todos los signos, el monje entra y permanece en la única concentración de la mente. Esto se llama la liberación de la mente sin signo.

“Este es, venerable señor, el método a través del cual estas cosas tienen un significado diferente y también son diferentes en la expresión. Y, ¿cuál es, venerable señor, el otro método, a través del cual estas cosas tienen el mismo significado y sólo difieren en la expresión?

“La codicia, venerable señor, es la hacedora de la medición, el odio es el hacedor de la medición y la falsa ilusión es la hacedora de la medición. Para un monje, cuyas contaminaciones han sido destruidas, cortadas de raíz, hechas como el tronco de una palmera destruido —de tal manera que no está más sujeto a futuros surgimientos—, en la medida en que hay inconmensurables liberaciones de la mente, la inquebrantable liberación de la mente es declarada como la principal. Ahora bien, esta inquebrantable liberación de la mente está vacía de codicia, vacía de odio y vacía de falsa ilusión.

“La codicia, venerable señor, es algo, el odio es algo y la falsa ilusión es algo. Para un monje, cuyas contaminaciones han sido destruidas, cortadas de raíz, hechas como con el tronco de una palmera destruido ―de tal manera que no está ya más sujeto a futuros surgimientos―, en la medida en que hay liberación de la mente a través de la nada, la inquebrantable liberación de la mente es declarada como la principal. Ahora bien, esta inquebrantable liberación de la mente está vacía de codicia, vacía de odio y vacía de falsa ilusión.

“La codicia, venerable señor, es la hacedora de los signos, el odio es el hacedor de los signos y la falsa ilusión es la hacedora de los signos. Para un monje, cuyas contaminaciones han sido destruidas, cortadas de raíz, hechas como con el tronco de una palmera destruido ―de tal manera que no está más sujeto a futuros surgimientos―, en la medida en que hay liberación de la mente sin signo, la inquebrantable liberación de la mente es declarada como la principal. Ahora bien, esta inquebrantable liberación de la mente está vacía de codicia, vacía de odio y vacía de falsa ilusión.

“Este es, venerable señor, el otro método, a través del cual estas cosas tienen el mismo significado y sólo difieren en la expresión”.

“Esta es una ganancia para ti, hombre hogareño, esto está bien ganado por ti, hombre hogareño, que tengas el ojo de la sabiduría que se extiende sobre la profundidad de la Palabra del Buda”.

 


 NOTA:

[1] Cuadrante, cada una de las direcciones cardinales.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Godatta The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the SamyuttaNikaya.Boston: WisdomPublications, (versión digital), pp. 1532-1533.

Godattasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2020.  

 

 

SN 41,6 Dutiyakamabhu Sutta – Segundo discurso con Kamabhu

Este es un discurso, en forma de diálogo, entre el hombre hogareño Citta y el venerable Kamabhu, sobre los diversos asuntos relacionados con las formaciones.

 


[Leer en pali]

[6] En cierta ocasión el Venerable Kamabhu moraba en la arboleda de los mangos silvestres de Macchikasanda. Entonces el hombre hogareño Citta se acercó al Venerable Kambhu, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:

“Venerable señor, ¿cuántas clases de formaciones existen?”.

«Hay tres clases de formaciones, hombre hogareño: la formación corporal, la formación verbal y la formación mental».

“Bien, venerable señor”, dijo el hombre hogareño Citta. Entonces deleitado y regocijado con la declaración del Venerable Kamabhu, le hizo otra pregunta:

«Pero, ¿qué es, venerable señor, la formación corporal, la formación verbal y la formación mental?».

«La inhalación y la exhalación, hombre hogareño, es la formación corporal; el pensamiento aplicado y sostenido es la formación verbal; la percepción y la sensación constituyen la formación mental».

“Bien, venerable señor”, dijo el hombre hogareño Citta. Entonces deleitado y regocijado con la declaración del Venerable Kamabhu, hizo otra pregunta:

«Pero, ¿por qué, venerable señor, la inhalación y la exhalación es la formación corporal? ¿Por qué el pensamiento aplicado y sostenido es la formación verbal? ¿Y por qué la percepción y la sensación constituyen la formación mental?».

«Hombre hogareño, la inhalación y la exhalación son [elementos] corporales, son estados ligados al cuerpo; es por eso que la inhalación y la exhalación es la formación corporal. Primero uno aplica el pensamiento y lo sostiene, y consecuentemente, uno irrumpe en el habla; es por eso que el pensamiento aplicado y sostenido es la formación verbal. La percepción y la sensación son estados ligados a la mente; es por eso que la percepción y la sensación constituyen la formación mental».

“Bien, venerable señor”, dijo el hombre hogareño Citta. Entonces deleitado y regocijado con la declaración del Venerable Kamabhu, hizo otra pregunta:

«Y, ¿cómo es, venerable señor, que se llega al logro del cese de la percepción y la sensación?».

«Hombre hogareño, cuando el monje logra el cese de la percepción y la sensación, no se le ocurre esto: ‘Voy a lograr el cese de la percepción y la sensación’, ‘Estoy logrando el cese de la percepción y la sensación’, ‘He logrado el cese de la percepción y la sensación’. Más bien su mente, que ha sido desarrollada previamente, lo conduce de tal manera a este estado».

“Bien, venerable señor”, dijo el hombre hogareño Citta. Entonces deleitado y regocijado con la declaración del Venerable Kamabhu, hizo otra pregunta:

«Venerable señor, cuando un monje logra el cese de la percepción y la sensación, ¿cuál de los estados cesa primero en él: la formación corporal, la formación verbal o la formación mental?».

«Hombre hogareño, cuando el monje logra el cese de la percepción y la sensación, primero cesa en él la formación verbal, luego la formación corporal y, finalmente, la formación mental».

“Bien, venerable señor”, dijo el hombre hogareño Citta. Entonces deleitado y regocijado en la declaración del Venerable Kamabhu, hizo otra pregunta:

“Venerable señor, ¿cuál es la diferencia entre alguien que ha muerto y se ha ido, y un monje que ha alcanzado el cese de la percepción y la sensación?”.

“Hombre hogareño, en el caso de alguien que ha muerto y se ha ido, la formación corporal ha cesado y se ha calmado, la formación verbal ha cesado y se ha calmado, y la formación mental ha cesado y se ha calmado; su vitalidad se ha extinguido, su calor corporal se ha disipado y sus facultades están totalmente desarticuladas. En el caso de un monje que ha alcanzado el cese de la percepción y la sensación, la formación corporal ha cesado y se ha calmado, la formación verbal ha cesado y se ha calmado, y la formación mental ha cesado y se ha calmado; pero su vitalidad no se ha extinguido, su calor corporal no se ha disipado y sus facultades son serenas. Esta es la diferencia entre alguien que ha muerto y se ha ido, y un monje que ha alcanzado el cese de la percepción y la sensación”.

“Bien, venerable señor”, dijo el hombre hogareño Citta. Entonces deleitado y regocijado con la declaración del Venerable Kamabhu, hizo otra pregunta:

«Y, ¿cómo es, venerable señor, el emerger del logro del cese de la percepción y la sensación, cuando llega a ser?».

«Hombre hogareño, cuando el monje emerge del logro del cese de la percepción y la sensación, no se le ocurre esto: ‘Voy a emerger del logro del cese de la percepción y la sensación’, ‘Estoy emergiendo del logro del cese de la percepción y la sensación’, ‘He emergido del logro del cese de la percepción y la sensación’. Más bien su mente, que ha sido desarrollada previamente, lo conduce de manera tal a semejante estado». 

“Bien, venerable señor”, dijo el hombre hogareño Citta. Entonces deleitado y regocijado con la declaración del Venerable Kamabhu, hizo otra pregunta:

«Venerable señor, cuando el monje emerge del logro del cese de la percepción y la sensación, ¿cuál de los estados surge en él primero: la formación corporal, la formación verbal o la formación mental?».

«Hombre hogareño, cuando el monje emerge del logro del cese de la percepción y la sensación, primero surge en él la formación mental, luego surge la formación corporal y, finalmente, la formación verbal».

“Bien, venerable señor”, dijo el hombre hogareño Citta. Entonces deleitado y regocijado con la declaración del Venerable Kamabhu, hizo otra pregunta:

«Venerable señor, cuando el monje emerge del logro del cese de la percepción y la sensación, ¿cuántas clases de contacto lo tocan?».

«Hombre hogareño, cuando el monje emerge del logro del cese de la percepción y la sensación, lo tocan tres clases de contacto: el contacto de la vacuidad, el contacto sin signo y el contacto sin deseo».

“Bien, venerable señor”, dijo el hombre hogareño Citta. Entonces deleitado y regocijado con la declaración del Venerable Kamabhu, hizo otra pregunta:

«Venerable señor, cuando el monje emerge del logro del cese de la percepción y la sensación, ¿hacia dónde se inclina la mente del monje, hacia dónde se ladea, hacia dónde tiende?».

«Hombre hogareño, cuando el monje emerge del logro del cese de la percepción y la sensación, su mente se inclina hacia la reclusión, se ladea hacia la reclusión y tiende hacia la reclusión».

“Bien, venerable señor”, dijo el hombre hogareño Citta. Entonces, habiéndose deleitado y regocijado en la declaración del Venerable Kamabhu, hizo una última pregunta:

“Venerable señor, ¿qué cosas ayudan a alcanzar el cese de la percepción y la sensación?”.

“Hombre hogareño, estás preguntando de último lo que debiste haber preguntado al principio, pero aún así te voy a responder. Dos cosas ayudan a alcanzar el cese de la percepción y la sensación: la serenidad y la visión perspicaz”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Kamabhu (2) The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the SamyuttaNikaya.Boston: WisdomPublications, (versión digital), pp. 1529-1531.

Dutiyakamabhusuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2020.  

 

 

SN 41,5 Pathamakamabhu Sutta – Primer discurso con Kamabhu

El hombre hogareño Citta explica los detalles de una declaración breve y enigmática del Buda.

 


[Leer en pali]

[5] En una ocasión el Venerable Kamabhu estaba morando en la arboleda de los mangos silvestres en Macchikasanda. Entonces, el hombre hogareño Citta se acercó al Venerable Kamabhu, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Entonces el Venerable Kamabhu le dijo:

“Esto se ha dicho, hombre hogareño:

’Con la impecable rueda y un toldo blanco,

Rueda el carro con [las ruedas de] un solo radio.

Ver a aquel que está llegando, libre de dificultad,

La corriente cortada, sin esclavitud’.

“¿Cómo debería, hombre hogareño, entenderse en detalle el significado de esta declaración hecha brevemente?”.

“¿Ha sido declarado esto por el Bienaventurado, venerable señor?”.

“Sí, hombre hogareño”.

“Entonces, espéreme un momento, venerable señor, voy a considerar su significado”.

Después de un momento de silencio, el hombre hogareño Citta dijo al Venerable Kamabhu:

“’Impecable’, venerable señor, es la designación de las virtudes. ‘Un toldo blanco’, es la designación de la liberación. ‘Un solo radio’, es la designación de la atención consciente. ‘Rueda’, es la designación de ir hacia adelante y retornar. ‘Carro’, es la designación de este cuerpo, consistente de los cuatro grandes elementos, originado de la madre y el padre, desarrollado por el arroz y las gachas, sujeto a la transitoriedad, al desgaste y la erosión, a desintegrarse y dispersarse.

“La codicia, venerable señor, es un problema; el odio es un problema; la falsa ilusión es un problema. Para un monje, cuyas contaminaciones son destruidas, éstos deben ser abandonados, cortados de raíz, hechos como con el tronco de una palmera, hecho polvo, de manera tal que no hay para él más futuros surgimientos. Por eso al monje cuyas contaminaciones son destruidas, se le llama ‘libre de dificultad’. ‘Aquel que está llegando’ es la designación para el arahant.

“’La corriente’, venerable señor, es la designación del ansia. Para un monje, cuyas contaminaciones han sido destruidas, esto ha sido abandonado, cortado de raíz, hecho como con el tronco de una palmera, hecho polvo, de manera tal que para él no hay más futuros surgimientos. Por eso al monje cuyas contaminaciones son destruidas, se le llama ‘alguien con la corriente cortada’.

“La codicia, venerable señor, es una esclavitud; el odio es una esclavitud; la falsa ilusión es una esclavitud. Para un monje, cuyas contaminaciones son destruidas, éstos deben ser abandonados, cortados de raíz, hechos como con el tronco de una palmera, hecho polvo, de manera tal que no hay para él más futuros surgimientos. Por eso el monje cuyas contaminaciones son destruidas, se le llama ‘alguien libre de la esclavitud’.

“Así, venerable señor, cuando el Bienaventurado dijo esto:

’Con la impecable rueda y un toldo blanco,

Rueda el carro con [las ruedas de] un solo radio.

Ver a aquel que está llegando, libre de dificultad,

La corriente cortada, sin esclavitud’.

“Es de esta manera que entiendo, en detalle, el significado de lo que ha sido declarado por el Bienaventurado brevemente”.

“Esta es una ganancia para ti, hombre hogareño, esto está bien ganado por ti, hombre hogareño, que tengas el ojo de la sabiduría extendido sobre la profundidad de la Palabra del Buda”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Mahaka’s Miracle The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the SamyuttaNikaya.Boston: WisdomPublications, (versión digital), pp. 1527-1528.

Pathamakamabhusuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2020.  

 

 

SN 41,4 Mahakapatihariya Sutta – El milagro de Mahaka

El Venerable Mahaka impresiona a Citta con sus milagros sobrenaturales.

 


[Leer en pali]

[4] En cierta ocasión un grupo de monjes ancianos moraba en la arboleda de mangos silvestres de Macchikasanda. Entonces, el hombre hogareño Citta se acercó a aquellos monjes ancianos, les rindió homenaje, se sentó a un lado y les dijo:

“Venerables señores, que los ancianos acepten, por favor, una comida de mi parte mañana”.

Entonces los monjes ancianos consintieron en silencio. Acto seguido, el hombre hogareño Citta, habiendo entendido que los ancianos habían aceptado, se levantó de su asiento, les rindió homenaje y, cuidando que quedasen siempre a su lado derecho, se retiró de allí.

Cuando pasó la noche, de mañana temprano los monjes ancianos se vistieron, tomaron sus cuencos y hábitos externos, y fueron a la residencia del hombre hogareño Citta. Estando allí, se sentaron en los asientos preparados para ellos.

Entonces, el hombre hogareño Citta sirvió con sus propias manos delicioso arroz con ghee y satisfizo a los monjes ancianos. Y cuando los monjes ancianos terminaron de comer y guardaron sus cuencos, se levantaron de sus asientos y salieron de allí.

Acto seguido, el hombre hogareño Citta, habiendo dicho: “Se regala el resto”, siguió de cerca a aquellos monjes ancianos. En esa ocasión, el calor era sofocante y los monjes ancianos caminaban a lo largo del camino como si sus cuerpos se estuviesen derritiendo debido a la comida ingerida. En aquella ocasión el venerable Mahaka, quien era el monje más joven del Sangha, dijo al venerable anciano principal:

“Sería bueno, venerable anciano, que soplase un viento fresco, que se formase un dosel de nubes y que cayese una llovizna del cielo”.

“Esto sería bueno, amigo”.

Dicho esto, el Venerable Mahaka hizo una hazaña de poder espiritual mediante la cual sopló un viento fresco, se formó un dosel de nubes y cayó una llovizna del cielo. Entonces, el hombre hogareño Citta pensó:

“¡Tanto poder y majestad tiene el monje más joven del Sangha!”.

Después de esto, cuando el Venerable Mahaka llegó al monasterio, preguntó al venerable anciano principal:

“¿Es esto suficiente, venerable anciano?”.

“Es suficiente, amigo Mahaka. Lo que se ha hecho es suficiente, amigo Mahaka, lo que se ha ofrecido es suficiente».

Acto seguido, los monjes ancianos entraron en sus viviendas y el Venerable Mahaka entró en la propia. Entonces el hombre hogareño Citta se acercó al Venerable Mahaka, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:

“Sería bueno, venerable señor, que el maestro Mahaka me mostrara un milagro de poder sobrenatural”.

“Entonces, hombre hogareño, expande tu manto en la terraza y esparce sobre él un manojo de hierba”.

“Sí, venerable señor”, respondió el hombre hogareño Citta y expandió su manto en la terraza, esparciendo sobre él un manojo de hierba. Acto seguido, cuando el Venerable Mahaka entró en su vivienda y cerró el cerrojo, hizo una hazaña de poder espiritual mediante la cual una llama se disparó a través del cerrojo y el resquicio de la puerta y  quemó la hierba, pero no el manto. Entonces el hombre hogareño Citta sacudió su manto y se quedó a un lado paralizado y aterrorizado.

Acto seguido, el Venerable Mahaka salió de su vivienda y dijo a Citta, el hombre hogareño:

“¿Es esto suficiente, hombre hogareño?”.

“Es suficiente, Venerable Mahaka. Lo que se ha hecho es suficiente, amigo Mahaka, lo que se ha ofrecido es suficiente. Que el maestro Mahaka se complazca en esta deleitosa arboleda de mangos en Macchikasanda. Voy a ocuparme con entusiasmo de proveer los hábitos, la comida de las limosnas, la vivienda y los requisitos medicinales para el maestro Mahaka”.

“Lo dicho es muy amable, hombre hogareño”.

Entonces el Venerable Mahaka ordenó su vivienda, tomó su cuenco y hábito exterior, y salió de Macchikasanda. Y una vez que se hubo ido de Macchikasanda, salió para siempre y nunca retornó.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Mahaka’s Miracle The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the SamyuttaNikaya.Boston: WisdomPublications, (versión digital), pp. 1525-1526.

Mahakapatihariyasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2020.  

 

 

SN 41,2 Pathamaisidatta Sutta – Primer discurso con Isidatta

El Venerable Isidatta, el monje más joven del Sangha, responde a la pregunta sobre la variedad de los elementos enseñada por el Buda.


[Leer en pali]

[2] En cierta ocasión un grupo de monjes ancianos estaba morando en la arboleda de mangos silvestres, cerca de Macchikasanda. Entonces el hombre hogareño Citta se acercó a aquellos monjes ancianos, les rindió homenaje, se sentó a un lado y les dijo:

“Venerables señores, que los ancianos acepten, por favor, una comida de mi parte mañana”.

Entonces los monjes ancianos consintieron en silencio. Acto seguido, el hombre hogareño Citta, habiendo entendido que los ancianos habían consentido, se levantó de su asiento, les rindió homenaje y, cuidando que quedasen siempre a su lado derecho, se retiró de allí.

Pasada la noche, por la mañana temprano, los monjes ancianos se vistieron, tomaron sus cuencos y hábitos externos, y fueron a la residencia del hombre hogareño Citta. Estando allí, se sentaron en los asientos preparados para ellos. Entonces el hombre hogareño Citta se acercó a los monjes ancianos, les rindió homenaje, se sentó a un lado y dijo al venerable anciano principal:

“Venerable anciano, se ha dicho: ‘Diversidad de los elementos, diversidad de los elementos’. ¿De qué manera, venerable señor, ha sido explicada la diversidad de los elementos por el Bienaventurado?”.

Cuando se dijo esto, el venerable anciano principal permaneció en silencio. Entonces por segunda vez… por tercera vez el hombre hogareño Citta dijo al venerable anciano principal: “Venerable anciano, se ha dicho: ‘Diversidad de los elementos…”, y por segunda… por tercera vez, cuando se dijo esto, el venerable anciano principal permaneció en silencio [1].

En aquella ocasión, el Venerable Isidatta era el monje más joven del Sangha. Entonces, el Venerable Isidatta se dirigió al monje anciano principal:

“Permítame, venerable señor, responder la pregunta del hombre hogareño Citta”.

“Responda, amigo Isidatta”.

“Bien, hombre hogareño, ¿estás preguntando así: ‘Venerable anciano, se ha dicho: «Diversidad de los elementos, diversidad de los elementos». ¿De qué manera, venerable señor, ha sido explicada la diversidad de los elementos por el Bienaventurado?’”.

“Sí, venerable señor”.

“Esta diversidad de los elementos ha sido explicada así por el Bienaventurado: (i) el elemento del ojo, el elemento de la forma, el elemento de la conciencia del ojo; (ii) el elemento del oído, el elemento del sonido, el elemento de la conciencia del oído; (iii) el elemento de la nariz, el elemento del olor, el elemento de la conciencia de la nariz; (iv) el elemento de la lengua, el elemento del sabor, el elemento de la conciencia de la lengua; (v) el elemento del cuerpo, el elemento del objeto táctil, el elemento de la conciencia del cuerpo; (vi) el elemento de la mente, el elemento del fenómeno mental, el elemento de la conciencia de la mente. De esta manera, hombre hogareño, esta diversidad de los elementos ha sido explicada por el Bienaventurado”.

Entonces, el hombre hogareño Citta, habiéndose deleitado y regocijado con las palabras del Venerable Isidatta, sirvió con sus propias manos diversas clases de deliciosa comida y satisfizo a los monjes ancianos. Y, cuando los monjes ancianos terminaron de comer y guardaron sus cuencos, se levantaron de sus asientos y salieron de allí.

Acto seguido el venerable anciano principal dijo al Venerable Isidatta: “Esto es muy bueno, amigo Isidatta, aquella respuesta que se te ha ocurrido a esa pregunta. No se me hubiese ocurrido semejante respuesta a mí. Por eso, amigo Isidatta, siempre que se haga una pregunta similar en el futuro, deberás aclararla tú”. 


NOTA:

[1] Según los Comentarios, el venerable anciano principal sabía la respuesta, pero no confiaba mucho en su erudición, algo que resulta bastante inverosímil a la luz de su posterior confesión.


 

FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Isidatta (1) The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the SamyuttaNikaya.Boston: WisdomPublications, (versión digital), pp. 1520-1521.

Pathamaisidattasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

SN 41,1 Samyojana Sutta – Grillete

El seguidor laico Citta explica a los monjes que el ‘grillete’ y ‘las cosas que encadenan’ no significan lo mismo.


[Leer en pali]

[1] En cierta ocasión un grupo de monjes ancianos estaba morando en la arboleda de mangos silvestres, cerca de Macchikasanda. En aquella ocasión, cuando los monjes ancianos habían retornado de su ronda en busca de la comida de las limosnas —y después de haberse alimentado—, se reunieron en el pabellón y se sentaron juntos, surgiendo esta conversación:

“Amigos, ‘grillete’ y ‘las cosas que encadenan’, ¿tienen estas cosas significado diferente y también difieren en la expresión, o tienen el mismo significado y sólo difieren en la expresión?”.

Entonces algunos de los ancianos respondieron así:

“Amigos, ‘grillete’ y ‘las cosas que encadenan’ son cosas que tienen significado diferente y también difieren en la expresión”.

Pero otros monjes ancianos respondieron así:

“Amigos, ‘grillete’ y ‘las cosas que encadenan’ tienen el mismo significado y sólo difieren en la expresión”.

Entonces, en aquella ocasión, el hombre hogareño Citta llegó a Migapathaka por un negocio y escuchó esto:

“Se dice que un grupo de monjes ancianos, que retornó de su ronda en busca de la comida de las limosnas, después de haberse alimentado, se reunió en el pabellón y, sentándose juntos, entablaron esta conversación…”.

Entonces, el hombre hogareño Citta se acercó a aquellos monjes ancianos, les rindió homenaje, se sentó a un lado y les dijo:

“He escuchado, venerables señores, que mientras un grupo de monjes ancianos estaba sentado juntos, surgió entre ellos esta conversación: ‘Amigos, «grillete» y «las cosas que encadenan», ¿tienen estas cosas significado diferente y también difieren en la expresión, o tienen el mismo significado y sólo difieren en la expresión?’”.

“Esto es así, hombre hogareño”.

“Venerables señores, ‘grillete’ y ‘las cosas que encadenan’ tienen significado diferente y también difieren en la expresión. Voy a ofrecer un símil para [explicar] esto, ya que algunas personas sabias de aquí comprenderán el significado de la declaración a través de un símil.

“Imaginad, venerables señores, un buey negro y otro blanco uncidos juntos por un solo arnés o yugo. ¿Podría alguien, hablando rectamente, decir: ‘El buey negro es el grillete del buey blanco, o el buey blanco es el grillete del buey negro’?”.

“No, hombre hogareño. Ni el buey negro es el grillete del buey blanco, ni el buey blanco es el grillete del buey negro. Más bien es el arnés o yugo, a través del cual ambos están uncidos juntos, el grillete aquí”.

“Así también, amigos, el ojo no es el grillete de las formas, ni las formas el grillete del ojo, sino que es el deseo y la codicia que surgen en dependencia de ambos el grillete aquí. El oído no es el grillete de los sonidos… la nariz no es el grillete de los olores… la lengua no es el grillete de los sabores… el cuerpo no es el grillete de los objetos táctiles… la mente no es el grillete de los fenómenos, ni los fenómenos el grillete de la mente, sino que es el deseo y la codicia que surgen en dependencia de ambos el grillete aquí”.

“Esto es una ganancia para ti, hombre hogareño, está bien ganado por ti, hombre hogareño, que tengas el ojo de la sabiduría que se extiende sobre la profunda Palabra del Buda”. 


 

FUENTE:

Bodhi, B. (2000). The Fetter, en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 1518-1519.

Samyojanasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2019.  

 

 

SN 40,10-11 Sakka y Candana Sutta – Sakka y Candana

En los dos últimos suttas de este samyutta, Moggallana visita los cielos y predica a los devas sobre ir por refugio a la Triple Joya. El primero de esos discursos es extenso, mientras el segundo ―idéntico al anterior, excepto en la audiencia― está drásticamente abreviado.

 


SN 40,10 Sakka Sutta – Sakka 

[Leer en pali]

(I)

[10] En cierta ocasión el Venerable Mahamoggallana moraba en la arboleda de Jeta, en el Parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Entonces, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo doblado —o dobla su brazo extendido—, el Venerable Mahamoggallana desapareció de la arboleda de Jeta y reapareció entre los devas de Tavatimsa. Entonces Sakka, el Señor de los Devas, se acercó al Venerable Mahamoggallana junto con quinientos devatas. Habiéndose acercado, rindió homenaje al Venerable Mahamoggallana y se quedó a un lado. Entonces el Venerable Mahamoggallana dijo:

“Bueno es, Señor de los Devas, ir por refugio al Buda. Yendo por refugio al Buda es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial. Bueno es, Señor de los Devas, ir por refugio al Dhamma. Yendo por refugio al Dhamma es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial. Bueno es, Señor de los Devas, ir por refugio al Sangha. Yendo por refugio al Sangha es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial”.

“Bueno es, Señor Moggallana, ir por refugio al Buda… ir por refugio al Dhamma… ir por refugio al Sangha. Yendo por refugio al Sangha es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial”.

Entonces Sakka, el Señor de los Devas, se acercó al Venerable Mahamoggallana junto con seiscientos devatas… setecientos devatas… ochocientos devatas… dieciocho mil devatas. Y habiéndose acercado, rindió homenaje al Venerable Mahamoggallana y se quedó a un lado. Entonces el Venerable Mahamoggallana dijo:

“Bueno es, Señor de los Devas, ir por refugio al Buda…” [se repite la conversación anterior].

(II)

Entonces Sakka, el Señor de los Devas, se acercó al Venerable Mahamoggallana junto con quinientos devatas. Habiéndose acercado, rindió homenaje al Venerable Mahamoggallana y se quedó a un lado. Entonces el Venerable Mahamoggallana dijo:

“Bueno es, Señor de los Devas, poseer firme confianza en el Buda así: ‘El Bienaventurado es un Arahant perfectamente iluminado, consumado en el conocimiento verdadero y la conducta, afortunado, conocedor del mundo, insuperable adiestrador de personas que han de ser amansadas, Maestro de los devas y seres humanos, un Iluminado, un Bendito’. Poseyendo una firme confianza en el Buda, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial.

“Bueno es, Señor de los Devas, poseer firme confianza en el Dhamma así: ‘El Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, es directamente visible, inmediato e invita a uno a venir, es aplicable y personalmente experimentable por el sabio’. Poseyendo una firme confianza en el Dhamma, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial.

“Bueno es, Señor de los Devas, poseer firme confianza en el Sangha así: ‘El Sangha de los discípulos del Bienaventurado practica de buena manera, practica de manera recta, practica de manera verdadera, practica de manera apropiada; es decir, los cuatro pares de personas, las ocho clases de individuos; este Sangha de los discípulos del Bienaventurado es digno de recibir ofrendas, digno de hospitalidad, digno de donativos, digno de reverenciales saludos y es un inigualable campo de méritos para el mundo’. Poseyendo una firme confianza en el Sangha, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial.

“Bueno es, Señor de los Devas, poseer las virtudes apreciadas por los Nobles, inquebrantables, íntegras, inmaculadas, sin manchas, liberadoras, elogiadas por los sabios, inasibles, conducentes a la concentración. Poseyendo las virtudes apreciadas por los Nobles, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial”.

“Bueno es, Señor Moggallana, poseer la firme confianza en el Buda… poseer la firme confianza en el Dhamma… poseer la firme confianza en el Sangha… poseer las virtudes apreciadas por los Nobles, inquebrantables, íntegras, inmaculadas, sin manchas, liberadoras, elogiadas por los sabios, inasibles, conducentes a la concentración. Poseyendo las virtudes apreciadas por los Nobles, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial”.

Entonces Sakka, Señor de los Devas, se acercó al Venerable Mahamoggallana junto con seiscientos devatas… setecientos devatas… ochocientos devatas… dieciocho mil devatas. Habiéndose acercado, rindió homenaje al Venerable Mahamoggallana y se quedó a un lado. Entonces el Venerable Mahamoggallana dijo:

“Bueno es, Señor de los Devas, poseer firme confianza en el Buda…” [se repite la conversación anterior].

(III)

Entonces Sakka, Señor de los Devas, se acercó al Venerable Mahamoggallana junto con quinientos devatas. Habiéndose acercado, rindió homenaje al Venerable Mahamoggallana y se quedó a un lado. Entonces el Venerable Mahamoggallana dijo:

“Bueno es, Señor de los Devas, ir por refugio al Buda. Yendo por refugio al Buda, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial. Ellos superan a los otros devas en diez aspectos: en el espacio vital celestial, en la belleza celestial, en la felicidad celestial, en la fama celestial, en la soberanía celestial y en las formas, sonidos, olores, sabores y objetos táctiles celestiales.

“Bueno es, Señor de los Devas, ir por refugio al Dhamma… ir por refugio al Sangha. Yendo por refugio al Sangha, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial. Ellos superan a los otros devas en diez aspectos: en el espacio vital celestial, en la belleza celestial, en la felicidad celestial, en la fama celestial, en la soberanía celestial y en las formas, sonidos, olores, sabores y objetos táctiles celestiales”.

“Bueno es, Señor Moggallana, ir por refugio al Buda… ir por refugio al Dhamma… ir por refugio al Sangha. Yendo por refugio al Sangha, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial. Ellos superan a los otros devas en diez aspectos: en el espacio vital celestial, en la belleza celestial, en la felicidad celestial, en la fama celestial, en la soberanía celestial y en las formas, sonidos, olores, sabores y objetos táctiles celestiales”.

Entonces Sakka, Señor de los Devas, se acercó al Venerable Mahamoggallana junto con seiscientos devatas… setecientos devatas… ochocientos devatas… dieciocho mil devatas. Y habiéndose acercado, rindió homenaje al Venerable Mahamoggallana y se quedó a un lado. Entonces el Venerable Mahamoggallana dijo:

“Bueno es, Señor de los Devas, ir por refugio al Buda…” [se repite la conversación anterior].

(IV)

“Bueno es, Señor de los Devas, poseer firme confianza en el Buda así: ‘El Bienaventurado es un Arahant perfectamente iluminado… un Bendito’. Poseyendo una firme confianza en el Buda, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial. Ellos superan a los otros devas en diez aspectos: en el espacio vital celestial, en la belleza celestial, en la felicidad celestial, en la fama celestial, en la soberanía celestial y en las formas, sonidos, olores, sabores y objetos táctiles celestiales.

“Bueno es, Señor de los Devas, poseer firme confianza en el Dhamma así: ‘El Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado… personalmente experimentable por el sabio’. Poseyendo una firme confianza en el Dhamma, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial. Ellos superan a los otros devas en diez aspectos… en las formas, sonidos, olores, sabores y objetos táctiles celestiales.

“Bueno es, Señor de los Devas, poseer la firme confianza en el Sangha así: ‘El Sangha de los discípulos del Bienaventurado practica de buena manera… es un inigualable campo de méritos para el mundo’. Poseyendo una firme confianza en el Sangha, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial. Ellos superan a los otros devas en diez aspectos… en las formas, sonidos, olores, sabores y objetos táctiles celestiales.

“Bueno es, Señor de los Devas, poseer las virtudes apreciadas por los Nobles… conducentes a la concentración. Poseyendo las virtudes apreciadas por los Nobles, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial. Ellos superan a los otros devas en diez aspectos… en las formas, sonidos, olores, sabores y objetos táctiles celestiales.

“Bueno es, Señor Moggallana, poseer firme confianza en el Buda… poseer firme confianza en el Dhamma… poseer firme confianza en el Sangha… poseer las virtudes apreciadas por los Nobles, inquebrantables, íntegras, inmaculadas, sin manchas, liberadoras, elogiadas por los sabios, inasibles, conducentes a la concentración. Poseyendo las virtudes apreciadas por los Nobles, es que algunos seres aquí, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte renacen en el buen destino, en el mundo celestial. Ellos superan a los otros devas en diez aspectos: en el espacio vital celestial, en la belleza celestial, en la felicidad celestial, en la fama celestial, en la soberanía celestial y en las formas, sonidos, olores, sabores y objetos táctiles celestiales”.

Entonces Sakka, Señor de los Devas, se acercó al Venerable Mahamoggallana junto con seiscientos devatas… setecientos devatas… ochocientos devatas… dieciocho mil devatas. Habiéndose acercado, rindió homenaje al Venerable Mahamoggallana y se quedó a un lado. Entonces el Venerable Mahamoggallana dijo:

“Bueno es, Señor de los Devas, poseer firme confianza en el Buda…” [se repite la conversación anterior].

 

SN 40,11 Candana Sutta – Candana

[Leer en pali]

[11] Entonces un joven deva Candana…

Entonces un joven deva Suyama…

Entonces un joven deva Santusita…

Entonces un joven deva Sunimmita…

Entonces un joven deva Vasavatti…

[El sutta está elaborado exactamente igual que el anterior].

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Sakka y Candana en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 1510-1516.

Sakka y Candanasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2020.