Sutta Pitaka
AN 10,69-70 Kathavatthu Sutta (1 y 2) – Dos discursos sobre los tópicos de conversación
Estos dos suttas se ocupan del mismo tema: en el primero, el Buda ofrece diez tópicos saludables de conversación, como alternativa de las charlas frívolas, mientras que en el segundo, ejemplificia de qué manera las pláticas se convierten en dignas de elogio.
AN 10,69 Kathavatthu Sutta – Discurso sobre los tópicos de conversación
Entonces, el Bienaventurado, cuando se hizo de tarde, salió de su reclusión y fue al lugar de la reunión. Llegando ahí, se sentó en el asiento que estaba preparado para él y, una vez sentado, se dirigió a los monjes con estas palabras: “¿Cuál es tópico de la conversación, monjes, que os ha reunido aquí? ¿En medio de qué tema yo interrumpí vuestra plática?”
“Justo ahora, señor, al retornar de nuestra ronda en busca de donativos de comida y al habernos alimentado, nos reunimos en este vestíbulo para charlar sobre diferentes tópicos, como los reyes, los ladrones, los ministros del estado, los ejércitos, las preocupaciones vanas, las batallas, la comida y la bebida, la vestimenta, el mobiliario, las guirnaldas y los perfumes, los parientes, los vehículos, los pueblos, las poblaciones, las ciudades y las campiñas, las mujeres y los héroes, el chismorreo de la calle también, los cuentos sobre los espíritus y la desgana, la creación del mundo y del mar y las pláticas sobre si las cosas existen o no.”
“Monjes, esto no es correcto que los hijos de las buenas familias, los que abandonaron la vida hogareña para cultivar el estilo de vida sin hogar, se ocupasen en semejantes tópicos de conversación, como los reyes, los ladrones… y las pláticas sobre si las cosas existen o no.
“En vez de esto, existen diez clases de tópicos propios de conversación. ¿Cuáles diez?
“[1] pláticas sobre la modestia;
[2] pláticas sobre el contentamiento,
[3] pláticas sobre la reclusión,
[4] pláticas sobre la simpleza,
[5] pláticas sobre cómo despertar la persistencia,
[6] pláticas sobre la virtud,
[7] pláticas sobre la concentración,
[8] pláticas sobre el discernimiento,
[9] pláticas sobre la liberación,
[10] pláticas sobre el conocimiento y la visión de la liberación.
“Éstas son, monjes, las diez clases de tópicos propios de conversación. Si vosotros os ocupáis frecuentemente en estos diez tópicos de conversación, podréis eclipsar inclusive al sol y la luna, con la majestuosidad y el poder. No se hable nada de los ascetas ambulantes de las otras sectas”.
AN 10,70 Dutiyakathavatthu Sutta – Segundo discurso sobre los tópicos de conversación
Esto he oído. En una ocasión, el Bienaventurado estaba en el Bosquecillo de Jeta en Savatthi, en el Parque de Anathapindika. Allí, un gran número de monjes, al retornar de su habitual ronda en busca de donativos de comida y al haberse alimentado, se reunieron en el vestíbulo para charlar sobre diferentes tópicos superfluos, como los reyes, los ladrones, los ministros del estado, los ejércitos, las preocupaciones vanas, las batallas, la comida y la bebida, la vestimenta, el mobiliario, las guirnaldas y los perfumes, los parientes, los vehículos, los pueblos, las poblaciones, las ciudades y las campiñas, las mujeres y los héroes, el chismorreo de la calle también, los cuentos sobre los espíritus y la desgana, la creación del mundo y del mar y las pláticas sobre si las cosas existen o no.
Entonces, el Bienaventurado, cuando se hizo de tarde, salió de su reclusión y fue al lugar de la reunión. Llegando ahí, se sentó en el asiento que estaba preparado para él. Una vez sentado, se dirigió a los monjes con estas palabras: “¿Cuál es tópico de la conversación que os ha reunido aquí? ¿En medio de qué tema yo interrumpí vuestra plática?”
“Justo ahora, señor, al retornar de nuestra ronda en busca de donativos de comida y al habernos alimentado, nos reunimos en este vestíbulo para charlar sobre diferentes tópicos, como los reyes, los ladrones, los ministros del estado, los ejércitos, las preocupaciones vanas, las batallas, la comida y la bebida, la vestimenta, el mobiliario, las guirnaldas y los perfumes, los parientes, los vehículos, los pueblos, las poblaciones, las ciudades y las campiñas, las mujeres y los héroes, el chismorreo de la calle también, los cuentos sobre los espíritus y la desgana, la creación del mundo y del mar y las pláticas sobre si las cosas existen o no.”
“Monjes, esto no es correcto que los hijos de las buenas familias, los que abandonaron la vida hogareña para cultivar el estilo de vida sin hogar, se ocupasen en semejantes tópicos de conversación, como los reyes, los ladrones… y las pláticas sobre si las cosas existen o no.
“En vez de esto, monjes, existen diez ejemplos dignos de ser elogiados. ¿Cuáles diez?
“Este es el caso, monjes, del monje que es modesto y, en su plática, promueve la modestia. El hecho de que él sea modesto y promueva la modesta en su conversación, es digno de ser elogiado.
“Además, monjes, él está satisfecho con lo poco y, en su plática, promueve el contentamiento. El hecho de que él esté fácilmente satisfecho y promueva el contentamiento en su conversación, es digno de ser elogiado.
“También, monjes, él vive en la reclusión y, en su plática, promueve la reclusión. El hecho de que él viva recluido y promueva la reclusión en su conversación, es digno de ser elogiado.
“También, monjes, él vive de manera simple y, en su plática, promueve la simpleza. El hecho de que él viva de manera simple y promueva la simpleza en su conversación, es digno de ser elogiado.
“Además, monjes, él tiene su persistencia despierta y, en su plática, promueve el despertar de la persistencia. El hecho de que él tenga su persistencia despierta y promueva el despertar de la persistencia en su conversación, es digno de ser elogiado.
“También, monjes, él está consumado en la virtud y, en su plática, promueve la vida virtuosa. El hecho de que él esté consumado en la virtud y promueva la vida virtuosa en su conversación, es digno de ser elogiado.
“Además, monjes, él está consumado en la concentración y, en su plática, promueve la práctica de la concentración. El hecho de que él esté consumado en la concentración y promueva la práctica de la concentración en su conversación, es digno de ser elogiado.
“También, monjes, él está consumado en el discernimiento y, en su plática, promueve la práctica del discernimiento. El hecho de que él esté consumado en el discernimiento y promueva la práctica del discernimiento en su conversación, es digno de ser elogiado.
“Además, monjes, él está consumado en la liberación y, en su plática, promueve el logro de la liberación. El hecho de que él sea liberado y promueva el logro de la liberación en su conversación, es digno de ser elogiado.
“Finalmente, monjes, él está consumado en el conocimiento y en la visión de la liberación y, en su plática promueve el conocimiento y la visión de la liberación. El hecho de que él esté consumado en el conocimiento y en la visión de la liberación y promueva el conocimiento y la visión de la liberación, es digno de ser elogiado.
“Monjes, éstos son los diez ejemplos dignos de ser elogiados.”
“Pathamakathavatthusuttam” y “Dutiyakathavatthusuttam” en Chattha Sangayana. CD-Rom, Versión 3.
THANISSARO BHIKKHU [en línea] Kathavatthu Sutta: Topics of conversation (1). (18/06/2006)
_______ [en línea] Kathavatthu Sutta: Topics of conversation (2). (18/06/2006)
WOODWARD, F.L. (2003) “Topics of talk (a) y (b)” en The Book of The Gradual Sayings (Anguttara Nikaya) or More-Numbered Suttas. Vol. V: The Book of the Tens and Elevens. Oxford, Pali Text Society. Págs. 86-88.
Traducido por Anton P. Baron
Publicación de Bosque Theravada, 2008.
AN 5,28 Pañcangika Sutta (Samadhanga Sutta) – Discurso sobre los elementos de concentración
El Buda explica cómo un progresivo desarrollo de los jhanas, conduce al desarrollo de los poderes sobrenaturales y, finalmente, a la Iluminación.
[28] Esto he oído. En una ocasión el Bienaventurado estaba en Savatthi, en el Bosquecillo de Jeta en el monasterio de Anathapindika. Allí se dirigió a los monjes con estas palabras: “Monjes, voy a enseñaros los cinco elementos de la noble y recta concentración. Escuchad y prestad atención que voy a hablar”.
“Así sea, señor” respondieron los monjes.
Y el Bienaventurado dijo: “¿Y cuáles son, monjes, los cinco elementos de la noble y recta concentración? Es el caso, monjes, del monje que, separado de la sensualidad, separado de los insanos estados mentales, entra y permanece en el primer jhana, acompañado con el pensamiento inicial y analítico, lleno de arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión. Y todo su cuerpo está impregnado, bañado y colmado de este arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por el arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión.
“Como un hábil especialista en preparar baños o su aprendiz, se adiestra en verter el polvo del baño dentro de la cuenca del latón, amasándolo una y otra vez con el agua, creando una bola de polvo del baño, saturada, suficientemente húmeda e impregnada por fuera y por dentro, sin que caiga de ella una sola gota, así también el monje, impregna, baña y colma su cuerpo con el arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por el arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión.
“Éste es, monjes, el primer elemento de la noble y recta concentración.
“Además, monjes, apaciguando el pensamiento inicial y analítico, logrando la calma mental y la unificación de la mente, el monje entra y permanece en el segundo jhana. Lleno de arrobamiento y placer nacidos de la reclusión y libre del pensamiento inicial y analítico. Todo su cuerpo está impregnado, bañado y colmado de este arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por el arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión.
“Como un lago con aguas manantiales, sin afluentes del este ni oeste, del norte ni sur, cuando recibe abundantes lluvias, sus aguas que brotan desde adentro, se mezclan con estas aguas frescas, de manera tal que las mismas impregnan e invaden todo el lago, sin que quede una sola parte no impregnada por las aguas frescas, así también el monje, impregna, baña y colma su cuerpo con el arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por el arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión.
“Éste es, monjes, el segundo elemento de la noble y recta concentración.
“Además, monjes, al extinguirse el arrobamiento, el monje permanece ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, sensible a la sensación del placer, del cual los Nobles declararon que “Feliz es aquel que mora en la ecuanimidad y en la atención consciente” y, de esta manera, entra y permanece en el tercer jhana. Todo su cuerpo está impregnado, bañado y colmado de este placer despojado del arrobamiento.
“Como una laguna que tiene flores de loto azules, rojas y blancas que han nacido del agua, han crecido en el agua y no hay ni una sóla flor que hubo crecido fuera del agua, de modo que todas estas flores de loto azules, rojas y blancas están impregnadas, bañadas y colmadas con las aguas frescas, así también el monje, impregna, baña y colma su cuerpo con el placer despojado del arrobamiento, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por este placer despojado del arrobamiento.
“Éste es, monjes, el tercer elemento de la noble y recta concentración.
“Además, monjes, al abandonar tanto el placer como la pena –con la anterior desaparición de las alegrías y las tristezas- el monje entra y permanece en el cuarto jhana, el cual va más allá de los placeres y las penas, purificado con la ecuanimidad y atención consciente. Impregna su cuerpo con la pureza mental y clara conciencia de manera tal, que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por esta ecuanimidad y clara conciencia.
“Como si un hombre estuviera sentado cubierto de pie a cabeza con una ropa blanca, de tal manera que no quedara parte alguna de su cuerpo al descubierto. Así también, el monje permanece sentado cubriendo completamente su cuerpo con la pureza mental y clara conciencia, no quedando lugar alguno en todo su cuerpo que no fuera cubierto por esta pureza mental y clara conciencia.
“Éste es, monjes, el cuarto elemento de la noble y recta concentración.
“Además, monjes, el monje tiene bien sujetado el signo de su meditación. Mediante la penetración perspicaz está atento a él, reflexiona sobre él y lo tiene en consideración.
“Como cuando una persona reflexiona sobre la otra; o una persona que está de pie, observa a otra que está sentada; o una persona que está sentada, observa a otra que está acostada. Así es cómo el monje tiene bien sujetado el signo de su meditación. Mediante la penetración perspicaz está atento a él, reflexiona sobre él y lo tiene en consideración.
“Éste es, monjes, el quinto elemento de la noble y recta concentración.
“Cuando el monje, monjes, desarrolla así y persigue los cinco elementos de la noble y recta concentración, puede dirigir su mente hacia la realización de cualquiera de los seis altos conocimientos y llegar a ser el propio testigo de ellos, en todas sus dimensiones.
“Imaginad, monjes, un gran bote lleno de agua colocado en un sitio y un cuervo que quiere tomar de él el agua. Entonces, si un hombre fuerte inclinara este bote hacia uno u otro lado, ¿podría el agua derramarse?”
“Sí, señor”
“De la misma manera, cuando el monje desarrolla y persigue los cinco elementos de la noble y recta concentración, puede dirigir su mente hacia la realización de cualquiera de los seis altos conocimientos y llegar a ser el propio testigo de ellos, en todas sus dimensiones.
“Imaginad también, monjes, un depósito rectangular del agua ubicado al nivel de la tierra, rodeado de diques, rebosante del agua de modo que un cuervo podría fácilmente tomar de él el agua. Entonces, si un hombre fuerte se pusiera a remover los diques de un lugar a otro, ¿podría el agua derramarse?”
“Sí, señor”.
“De la misma manera, cuando el monje desarrolla y persigue los cinco elementos de la noble y recta concentración, puede dirigir su mente hacia la realización de cualquiera de los seis altos conocimientos y llegar a ser el propio testigo de ellos, en todas sus dimensiones.
“Imaginad además, monjes, un carro de guerra ubicado al nivel de la tierra en la encrucijada de cuatro caminos, con cuatro caballos de pura raza enjaezados, con el látigo listo para ser usado. Siendo así, un hábil conductor de carros, un entrenador de caballos indomados, podría fácilmente montar dicho carro de guerra y –tomando las riendas con su mano izquierda y el látigo con su mano derecha- conducirlo hacia delante o hacia atrás, a cualquier lugar y por cualquiera de los caminos, según su deseo. De la misma manera, monjes, cuando el monje desarrolla y persigue los cinco elementos de la noble y recta concentración, puede dirigir su mente hacia la realización de cualquiera de los seis altos conocimientos y llegar a ser el propio testigo de ellos, en todas sus dimensiones.
“Si él quiere, puede ejercitar varios poderes sobrenaturales. Siendo uno, convertirse en muchos y siendo muchos, convertirse en uno. Aparecer y desaparecer. Sin impedimento alguno, traspasar las paredes, terraplenes y montañas, como si fueran aire. Zambullirse dentro de la tierra, como si fuera agua. Caminar sobre el agua sin hundirse, como si fuera tierra seca. Sentado con piernas cruzadas, atravesar los aires como si fuera un pájaro sobre el viento. Con su mano tocar y, hasta dar palmadas al sol y la luna, y ser así de imponente y poderoso. Ejercitar la influencia de su cuerpo hasta los mundos del Brama. Él puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.
“Si él quiere, puede, con el oído divino, purificado y que supera el de los seres humanos, escuchar a ambas clases de sonidos: los divinos y los humanos, provenientes de lejos o de cerca. Él puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.
“Si él quiere, puede, con su propia mente, conocer y distinguir la mente de los otros seres o de otras personas. Conocer la mente afectada por la pasión, como mente apasionada, y la mente sin pasión, como la mente liberada de la pasión. Conocer la mente afectada por la aversión, como la mente con aversión, y la mente sin aversión, como la mente liberada de aversión. Conocer la mente afectada por la falsa ilusión, como mente mal ilusionada, y la mente sin falsa ilusión, como la mente liberada de la falsa ilusión. Discernir la mente restringida como tal y saber cuándo la mente está dispersa. Cuando una mente está expandida, reconocerla como expandida y cuando está estrecha, saber que está estrecha. A una mente destacada, reconocerla como destacada y una mente corriente reconocer como tal. Saber cuándo la mente está concentrada y cuando no lo es, en ambos casos discernirlo correctamente, como también cuando la mente está liberada y cuando no. Él puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.
“Si él quiere puede, conocer las existencias pasadas. Acordarse de sus múltiples vidas pasadas: de un nacimiento, dos nacimientos, tres nacimientos, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil nacimientos, muchos eones de las contracciones cósmicas, muchos eones de las expansiones cósmicas, muchos eones de las contracciones y expansiones cósmicas, recordando: ‘En aquel entonces, mi nombre era así, mi linaje era éste y provenía de ésta casta; me alimentaba de ésta clase de comida, experimentaba ésta y aquella clase de alegrías y penas y he vivido ésta cantidad de años. Habiendo terminado mi vida ahí, me he reconectado allá, donde mi nombre era… Habiendo terminado mi vida ahí, me he reconectado aquí’. De esta manera, puede acordarse de varias de sus vidas pasadas, con sus condiciones y detalles. Él puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.
“Si él quiere, puede ver la muerte y la reconexión de los seres. A través del ojo divino, purificado y que sobrepasa el humano, puede ver la muerte de los seres y su reaparición, discerniendo si su destino es inferior o superior, hermoso u horrible, afortunado o desafortunado, de acuerdo al kamma de cada uno. Puede conocer, de esta manera: ‘Estos seres, que obraron mal con su cuerpo, con su habla o con su mente, los que injuriaban a los nobles, mantenían los incorrectos puntos de vista y asumían acciones resultantes de estos erróneos puntos de vista, al quebrarse su cuerpo, después de la muerte, han reaparecido en el plano de las penurias, de mal destino, en los reinos bajos, en el infierno. Pero aquellos seres, que obraron bien con su cuerpo, con su habla o con su mente, los que no injuriaban a los nobles, mantenían los correctos puntos de vista y asumían acciones resultantes de estos correctos puntos de vista, al quebrarse su cuerpo, después de la muerte, han reaparecido en el buen destino, en el mundo celestial’. De esta manera, a través del ojo divino, purificado y que sobrepasa el humano, puede ver la muerte de los seres y su reaparición, discerniendo si su destino inferior o superior, hermoso u horrible, afortunado o desafortunado, de acuerdo a su kamma. Él puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.
“Si él quiere, puede, poniendo fin a las impurezas mentales, permanecer libre de las impurezas mentales, en la libertad de la atención consciente y discernimiento. Habiendo conocido y hecho manifiesto todo esto por sí mismo, aquí y ahora. Él puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.”
Esto es lo que el Bienaventurado dijo a los monjes, quienes se alegraron y deleitaron en las palabras del Bienaventurado.
FUENTES:
HARE, E.M. (2001) “The five-limbed” en The Book of The Gradual Sayings (Anguttara Nikaya) or More-Numbered Suttas. Oxford, Pali Text Society. Págs. 17-21.
“ Pañcangika suttam” en Chattha Sangayana. CD-Rom, Versión 3.
THANISSARO BHIKKHU [en línea] Samadhanga Sutta: The Factors of Concentration. (18/06/2006)
Traducido por Anton P. Baron
Editado por Anton P. Baron
Publicación del Bosque Theravada, 2008.
AN 4,255 Kula Sutta – Discurso sobre la familia
Cómo una familia pierde o preseva sus riquezas.
[255] “En cualquier caso, monjes, en que una familia, después de haber acumulado grandes riquezas, no es capaz de mantenerlas por largo tiempo, es por una de las cuatro razones. ¿Cuáles cuatro? Ellos no se miran por las cosas perdidas. No reparan las cosas que se han hecho viejas. Comen y beben en exceso. Ponen en puestos de autoridad a mujeres u hombres carentes de virtud y principios. De modo que, en cualquier caso en que una familia, después de haber acumulado grandes riquezas, no es capaz de mantenerlas por largo tiempo, es por una de estas cuatro razones.
“Por el contrario, monjes, en cualquier caso, en que una familia, después de haber acumulado grandes riquezas, es capaz de mantenerlas por largo tiempo, es por una de las cuatro razones. ¿Cuáles cuatro? Ellos miran siempre por las cosas perdidas. Reparan las cosas que se han hecho viejas. No comen ni beben en exceso. Ponen en puestos de autoridad a mujeres u hombres virtuosos y con principios. De modo que, en cualquier caso en que una familia, después de haber acumulado grandes riquezas, no es capaz de mantenerlas por largo tiempo, es por una de estas cuatro razones.”
FUENTES:
“Kulasuttam” en Chattha Sangayana. CD-Rom, Versión 3.
THANISSARO BHIKKHU [en línea] Kula Sutta: On Family. (18/06/2006)
WOODWARD, F.L. (2001) “Profit of the family” en The Book of The Gradual Sayings (Anguttara Nikaya) or More-Numbered Suttas. Oxford, Pali Text Society. Págs. 254-255.
Traducido por Anton P. Baron
Editado por Anton P. Baron
Publicación del Bosque Theravada 2008.
SN 5,6 Cala Sutta – Discurso con Cala
Mara, el Malvado pregunta: «¿Qué tiene de malo renacer, después de todo?
SN 35,238 Asivisopama Sutta – Discurso de las víboras
El Buda usa las imagenes de serpientes venenosas y asesinos para demostrar que la práctica del Dhamma es cuestión de vida o muerte.
“Monjes, imaginad cuatro víboras ferozmente ardientes, con veneno mortal, y a un hombre que aprecia la vida y no quiere morir, que desea la felicidad y detesta el sufrimiento. Entonces, la gente le advierte: ‘Buen hombre, he aquí que hay cuatro víboras que son ferozmente ardientes y tienen un veneno mortal. De vez en cuando, ellas tienen que ser alzadas, de vez en cuando tienen que ser bañadas, de vez en cuando tienen que ser alimentadas y de vez en cuando tienen que ser acostadas para descansar. Pero, cuando una de estas víboras se pone rabiosa contigo, entonces buen hombre, encontrarás la muerte o el sufrimiento mortal. ¡Haz lo que debe ser hecho, buen hombre!’.
“En esta situación, monjes, este hombre —temeroso de las cuatro víboras ferozmente ardientes, con veneno mortal— huiría de allí hacia cualquier dirección. Y si además ellos le dijeran: ‘Buen hombre, he aquí que hay cinco asesinos y enemigos tuyos que te están persiguiendo con la consigna: «dondequiera que lo veamos, tomaremos su vida en este mismo lugar.» ¡Haz lo que debe ser hecho, buen hombre!’.
“En esta situación, monjes, este hombre —temeroso de las cuatro víboras ferozmente ardientes con veneno mortal y temeroso de los cinco asesinos y enemigos suyos— huiría de allí hacia cualquier dirección. Y si además ellos le dijeran: ‘Buen hombre, he aquí que hay un sexto asesino que es íntimo compañero tuyo que te está persiguiendo con la espada desvainada con la consigna: «dondequiera que lo vea, tomaré su vida en este mismo lugar.» ¡Haz lo que debe ser hecho, buen hombre!’.
“En esta situación, monjes, este hombre —temeroso de las cuatro víboras ferozmente ardientes con veneno mortal, temeroso de los cinco asesinos y enemigos suyos y temeroso del sexto asesino que es íntimo compañero suyo— huiría de allí hacia cualquier dirección. E imaginad que él viera una aldea vacía: cualquier casa, a la que entrara estaría abandonada, desierta y vacía. Cualquier olla que encontrara estaría, desaguada, ahuecada y vacía. Y si ellos le dijeran: ‘Buen hombre, he aquí que esta aldea está vacía porque está por sufrir un ataque de saqueadores. ¡Haz lo que debe ser hecho, buen hombre!’.
“En esta situación, monjes, este hombre —temeroso de las cuatro víboras ferozmente ardientes con el veneno mortal, temeroso de los cinco asesinos y enemigos suyos, temeroso del sexto asesino que es íntimo compañero suyo y temeroso de los saqueadores de la aldea— huiría de allí hacia cualquier dirección. E imaginad que él viera una gran expansión del agua, cuya orilla cercana fuera sospechosa y peligrosa, mientras que su orilla lejana, segura y libre de peligro, pero no hubiese puente ni barco alguno que permitiera transportarlo de una orilla a otra.
“Entonces imaginad que aquel hombre pensara lo siguiente: ‘He aquí esta gran expansión de agua, cuya orilla cercana es sospechosa y peligrosa, mientras que su orilla lejana se ve segura y libre de peligro, pero no hay puente ni barco alguno que me permita transportarme de una orilla a otra. ¿Qué tal si recolecto paja, ramas y hojas para hacer de ello una balsa, la cual me permita cruzar las aguas a salvo, haciendo sólo el esfuerzo con mis manos y pies?’. E imaginad que después de esto, el hombre reuniera la paja, ramas y hojas, e hiciera una balsa con la cual cruzara las aguas y arribara a salvo a la otra orilla, haciendo sólo el esfuerzo con sus manos y pies. [De este modo,] cruzando las aguas, yendo más allá, el brahmán se establece en el fundamento firme.
“Monjes, os he dicho estos símiles, con el fin de transmitiros un significado. El significado es este:
“‘ Las cuatro víboras ferozmente ardientes, con veneno mortal’ representan a los cuatro grandes elementos: elemento tierra, elemento agua, elemento fuego y elemento aire.
“’Los cinco asesinos y enemigos’ representan a los cinco grupos de componentes (khandhas) sujetos al apego: la forma como grupo de componentes sujeto al apego, la sensación como grupo de componentes sujeto al apego, la percepción como grupo de componentes sujeto al apego, las construcciones mentales (sankhara) como grupo de componentes sujeto al apego y los estados de conciencia como grupo de componentes sujeto al apego.
“’El sexto asesino con la espada desenvainada que es el íntimo compañero’ representa al deleite y la lujuria.
“’La aldea vacía’ representa a la séxtuple base interna de los sentidos. Monjes, cuando una persona sabia, competente e inteligente los examina a través del ojo, los mismos aparecen como abandonados, desiertos y vacíos. Cuando él los examina a través del oído… a través de la nariz… a través de la lengua… a través del cuerpo… a través de la mente, los mismos aparecen como abandonados, desiertos y vacíos.
“’Los saqueadores de la aldea’ representan a la séxtuple base externa de los sentidos. Monjes, el ojo es atacado por las formas agradables y desagradables. El oído es atacado por los sonidos agradables y desagradables. La nariz es atacada por los olores agradables y desagradables. La lengua es atacada por los sabores agradables y desagradables. El cuerpo es atacado por las sensaciones táctiles agradables y desagradables. La mente es atacada por las ideas agradables y desagradables.
“’La gran expansión de agua’ representa a los cuatro flujos: el flujo de la sensualidad, el flujo de la existencia, el flujo de las opiniones y el flujo de la ignorancia.
“’La orilla cercana, sospechosa y peligrosa’ representa a la identidad.
“’La orilla lejana, segura y libre de peligro’ representa al Nibbana.
“’La balsa’ representa al Noble Óctuple Sendero: el recto entendimiento, la recta intención, la recta forma de hablar, la recta acción, la recta forma de vida, el recto esfuerzo, la recta atención consciente y la recta concentración.
“’Hacer el esfuerzo con sus manos y pies’ representa el surgimiento de la energía.
“’Cruzar las aguas, ir más allá y el brahmán estableciéndose en un firme fundamento’ representa al arahant.
FUENTES:
“Asivisopamasutta” en The World Tipitaka Edition http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/13S4/1/1.4/1.4.4/1.4.4.1#p_13S4_1000 (13/05/2008)
Bhikkhu Bodhi (2000) “The Simile of the Vipers” en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Págs. 1237-1239.
Thanissaro Bhikkhu [en línea] Asivisa Sutta: Vipers. http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/sn/sn35/sn35.197.than.html (18/06/2006)
Traducción: Anton P. Baron
Edición: Anton P. Baron y Federico Angulo
Publicación de Bosque Theravada, 2009, 2020.
SN 35,85 Suññataloka Sutta – Discurso sobre el vacío del mundo
El Buda explica al Venerable Ananda en qué sentido el mundo carece de lo que, propiamente hablando, podría entenderse como una esencia.
SN 35,232 Kotthita Sutta – Discurso a Kotthita
El Venerable Sariputta explica al Venerable Mahakotthita que nuestro problema no radica ni en nuestros sentidos ni en los objetos de su percepción, sino que el sufrimiento proviene del apego y de las pasiones que producen ambos.
SN 15,3 Assu Sutta – Discurso de las lágrimas
¿Qué es más grande, las lágrimas que hemos derramado mientras transmigrábamos y deambulábamos a través de este largo tiempo de samsara, o las aguas de los océanos?
SN 35,28 Adittapariyaya Sutta [Aditta Sutta] – Discurso del fuego
El Buda ofrece el tercer discurso, después de su Iluminación, a un gran grupo de monjes que anteriormente eran adoradores del fuego. En su característico estilo de enseñanza, el Buda usa una metáfora capaz de penetrar rápidamente en las mentes de aquellos monjes, en este caso, la metáfora del fuego. Al escuchar el discurso el grupo entero alcanza la plena Iluminación.
[28] Esto he escuchado.
En cierta ocasión el Bienaventurado estaba en Gaya, en la Cabeza de Gaya, junto a un grupo de mil monjes. Estando ahí, se dirigió a ellos con estas palabras:
“Monjes, todo está ardiendo. ¿Y qué es este ‘todo’ que está ardiendo?
“El ojo está ardiendo, las formas están ardiendo, la conciencia del ojo está ardiendo, el contacto del ojo está ardiendo, también toda sensación placentera o penosa, o aquella que no es ni placentera ni penosa dependiente del ojo como su condición indispensable, está ardiendo. ¿Ardiendo con qué? Ardiendo con el fuego de la codicia, con el fuego de la animadversión, con el fuego de la falsa ilusión. Ardiendo con el nacimiento, la vejez y la muerte; con las penas, lamentaciones y dolores; con la angustia y la desesperación. Esto declaro yo.
“El oído está ardiendo… La nariz está ardiendo… La lengua está ardiendo… El cuerpo está ardiendo… La mente está ardiendo, las ideas están ardiendo, la conciencia de la mente está ardiendo, el contacto de la mente está ardiendo, también toda sensación placentera o penosa, o aquella que no es ni placentera ni penosa dependiente de la mente como su condición indispensable, está ardiendo. ¿Ardiendo con qué? Ardiendo con el fuego de la codicia, con el fuego de la animadversión, con el fuego de la falsa ilusión. Está ardiendo con el nacimiento, la vejez y la muerte; con las penas, lamentaciones y dolores; con angustia y desesperación. Esto declaro yo.
“Monjes, viendo esto, el bien instruido noble discípulo experimenta repugnancia hacia el ojo, hacia las formas, hacia la conciencia del ojo, hacia el contacto del ojo y hacia toda sensación placentera o penosa, o aquella que no es ni placentera ni penosa dependiente del ojo como su condición indispensable. Experimenta repugnancia hacia el oído… Experimenta repugnancia hacia la nariz… Experimenta repugnancia hacia la lengua… Experimenta repugnancia hacia el cuerpo… Experimenta repugnancia hacia la mente, hacia las ideas, hacia la conciencia de la mente, hacia el contacto de la mente y hacia toda sensación placentera o penosa, o aquella que no es ni placentera ni penosa dependiente de la mente como su condición indispensable.
“Y experimentando repugnancia, se vuelve desapasionado. Mediante el desapasionamiento, [su mente] es liberada. Cuando es liberado, aparece en él este conocimiento: ‘Ésta es la liberación’. Entonces entiende que el nacimiento está destruido, la vida santa ha sido realizada, la tarea ha culminado y ya no queda más nada por delante”.
Esto dijo el Bienaventurado y aquellos monjes fueron elevados y deleitados con las palabras del Bienaventurado.
Y durante este discurso las mentes de estos mil monjes fueron plenamente liberadas de las contaminaciones a través del no-apego.
FUENTES:
«Adittasutta» en World Tipitaka Edition http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/13S4/1/1.1/1.1.3/1.1.3.6 (13 de mayo de 2008)
“Adittasuttasm” en Chattha Sangayana. CD-Rom, Versión 3.
Bhikkhu Bodhi (2000) “Burning” en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pág. 1143.
Ñanamoli Thera [en línea] Adittapariyaya Sutta: The Fire Sermón. (18/06/2006)
Thanissaro Bhikkhu [en línea] Adittapariyaya Sutta: The Fire Sermón. (18/06/2006)
Traducción: Anton P. Baron
Edición: Anton P. Baron y Federico Angulo
Publicación de Bosque Theravada, 2008, 2011, 2020.