MN 114 Sevitabbasevitabba Sutta – Discurso sobre lo que debe y lo que no debe ser cultivado

El Buda ofrece tres breves delineamientos de cosas que deberían ser cultivadas y de las que no deberían serlo. Luego, el Venerable Sariputta, completa estos delineamientos con detalles.

 


[Leer en pali]

[1] Así lo he oído. En cierta ocasión el Bienaventurado residía en Savatthí, en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika. Allí, el Bienaventurado dijo a los monjes: “Monjes”.

Sí, Venerable Señor”, respondieron los monjes. Y el Bienaventurado les dijo así:

[2] “Monjes, os predicaré un discurso para enseñaros lo que tiene y lo que no tiene que ser cultivado. Escuchad con cuidadosa atención y hablaré”.

Sí, Venerable Señor”, respondieron los monjes. Y el Bienaventurado les dijo así:

[3] “Monjes, yo digo que hay dos formas de comportamiento corporal, una que hay que cultivar y otra que no; el comportamiento corporal es, o bien lo uno, o bien lo otro [1].

Monjes, yo digo que hay dos formas de comportamiento verbal, una que hay que cultivar y otra que no; el comportamiento verbal es, o bien lo uno, o bien lo otro.

Monjes, yo digo que hay dos formas de comportamiento mental, una que hay que cultivar y otra que no; el comportamiento mental es, o bien lo uno, o bien lo otro.

Monjes, yo digo que hay dos formas de actitud mental, una que hay que cultivar y otra que no; la actitud mental es, o bien lo uno, o bien lo otro.

Monjes, yo digo que hay dos formas de adquirir percepciones, una que hay que cultivar y otra que no; la forma de adquirir percepciones es, o bien lo uno, o bien lo otro.

Monjes, yo digo que hay dos formas de adquirir opiniones, una que hay que cultivar y otra que no; la forma de adquirir opiniones es, o bien lo uno, o bien lo otro.

Monjes, yo digo que hay dos formas de adquirir personalidad [2], una que hay que cultivar y otra que no; el desarrollo de la personalidad es, o bien lo uno, o bien lo otro”.

[4] Dicho esto, el Venerable Sariputta dijo al Bienaventurado:

Venerable Señor, el significado detallado de lo que el Bienaventurado ha dicho brevemente, sin entrar en detalles, yo lo entiendo así:

[5] “El Bienaventurado ha dicho: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de comportamiento corporal, una que hay que cultivar y otra que no; el comportamiento corporal es, o bien lo uno, o bien lo otro’. Al decir esto, ¿a qué se refiere? Pues a que hay un comportamiento corporal que, cultivado, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso; ese comportamiento corporal no hay que cultivarlo. Sin embargo, hay un comportamiento corporal que, cultivado, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso; ese comportamiento corporal hay que cultivarlo.

Y ¿cuál es el comportamiento corporal que, cultivado, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso? He aquí que uno mata a los seres vivientes, es despiadado, sanguinario, dado a la agresividad, a la violencia, y carece de misericordia por los seres vivientes. Toma lo que no le es dado y roba los bienes ajenos, tanto en la ciudad como en el bosque. Tiene mala conducta en lo relativo a los placeres de los sentidos [3] y tiene relaciones con mujeres que están bajo la tutela de la madre, del padre, de la madre y el padre, del hermano, la hermana, los familiares, que tienen marido, están prohibidas o, como mínimo, prometidas [4]. Éste es el comportamiento corporal que, cultivado, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso.

Y ¿cuál es el comportamiento corporal que, cultivado, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso? He aquí que alguien renuncia a matar seres vivientes y, dejando de lado el garrote y la espada, humilde y bondadoso, vive benévolo y compasivo para con todos los seres vivientes. Renuncia a tomar lo que no le es dado y, sin robar, no se apropia de los bienes ajenos ni en la ciudad ni en el bosque. Renuncia a la mala conducta en lo relativo a los placeres de los sentidos y no tiene relaciones con mujeres que están bajo la tutela de la madre, del padre, de la madre y el padre, del hermano, la hermana, los familiares, que tienen marido, están prohibidas o, como mínimo, están prometidas. Éste es el comportamiento corporal que, cultivado, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso.

A esto se refiere el Bienaventurado cuando dice: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de comportamiento corporal, una que hay que cultivar y otra que no; el comportamiento corporal es, o bien lo uno, o bien lo otro’.

[6] “El Bienaventurado ha dicho: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de comportamiento verbal, una que hay que cultivar y otra que no; el comportamiento verbal es, o bien lo uno, o bien lo otro’. Al decir esto, ¿a qué se refiere? Pues a que hay un comportamiento verbal que, cultivado, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso; ese comportamiento verbal no hay que cultivarlo. Sin embargo, hay un comportamiento verbal que, cultivado, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso; ese comportamiento verbal hay que cultivarlo.

Y ¿cuál es el comportamiento verbal que, cultivado, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso? He aquí que uno miente y, cuando es convocado a un juicio, a una asamblea o ante sus familiares, ante su gremio o ante la familia real, y se le interroga como testigo: ‘Veamos, buen hombre, di lo que sabes’; sin saber nada dice que sabe algo y, sabiendo algo, dice que no sabe nada; sin haber visto nada dice que ha visto algo y, habiendo visto algo, dice que no ha visto nada. Y así, deliberadamente, levanta falso testimonio por su propio interés, por el interés de otros o por meros intereses materiales. Habla maliciosamente, lo que oye aquí lo repite allá para provocar disensión entre los de allá y los de aquí; y lo que oye allá lo repite acá para provocar disensión entre los de aquí y los de allá. Así divide a los que están unidos, promueve la desarmonía de los que están unidos, le divierte la discordia, disfruta y goza con ella diciendo palabras que tienden a fomentarla. Habla groseramente, sus palabras son malsonantes, duras, ofensivas, insultantes, rozando el enfado y no conducentes a la concentración. Habla frívolamente, sus palabras son inoportunas, no tienen que ver con los hechos, son inútiles, no habla de la Enseñanza ni de la Disciplina; a destiempo, dice palabras indignas de atesorarse, irrazonables, desmesuradas y contraproducentes. Este es el comportamiento verbal que, cultivado, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso.

Y ¿cuál es el comportamiento verbal que, cultivado, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso? He aquí que uno renuncia a la mentira, se abstiene de mentir y, cuando es llamado a un juicio, a una asamblea o ante sus familiares, ante su gremio o ante la familia real, y se le interroga como testigo: ‘Veamos buen hombre, di lo que sabes’; sin saber nada dice que no sabe nada y, sabiendo algo, dice lo que sabe. Y sin haber visto nada dice que no ha visto nada y, habiendo visto algo, dice lo que ha visto. Y así, deliberadamente, no levanta falso testimonio por su propio interés, por el interés de otros ni por meros intereses materiales. Renuncia al hablar malicioso y se abstiene de hablar maliciosamente; lo que oye aquí no lo repite allá para evitar disensión entre los de allá y los de aquí, y lo que oye allá no lo repite acá para evitar disensión entre los de aquí y los de allá. Une a los que están divididos, promueve la armonía de los que ya están unidos, le divierte la concordia, disfruta y goza con ella, diciendo palabras que tienden a fomentarla. Renuncia al hablar grosero y se abstiene de hablar groseramente, todo su hablar es amistoso, agradable al oído, afable, que llega al corazón, cortés, preferido y estimado por muchos. Renuncia al habla frívola y se abstiene de hablar frívolamente, sus palabras son oportunas, verídicas, provechosas, habla de la Enseñanza y de la Disciplina; a su debido tiempo dice palabras dignas de atesorarse, razonables, moderadas y beneficiosas. Éste es el comportamiento verbal que, cultivado, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso.

A esto se refiere el Bienaventurado cuando dice: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de comportamiento verbal, una que hay que cultivar y otra que no; el comportamiento verbal es, o bien lo uno, o bien lo otro’.

[7] “El Bienaventurado ha dicho: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de comportamiento mental, una que hay que cultivar y otra que no; el comportamiento mental es, o bien lo uno, o bien lo otro’. Al decir esto, ¿a qué se refiere? Pues a que hay un comportamiento mental que, cultivado, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso; ese comportamiento mental no hay que cultivarlo. Sin embargo, hay un comportamiento mental que, cultivado, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso; ese comportamiento mental hay que cultivarlo.

Y ¿cuál es el comportamiento mental que, cultivado, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso? He aquí que uno es codicioso, y codicia las riquezas y posesiones de otros pensando: ‘Ojalá que lo que es de otros fuera mío’, o con mente malévola y malintencionada piensa: ‘Ojalá que éstos seres se mueran, los maten, destrocen, perezcan y dejen de existir’. Éste es el comportamiento mental que, cultivado, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso.

Y ¿cuál es el comportamiento mental que, cultivado, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso? He aquí que uno no es codicioso, y no codicia las riquezas y posesiones de otros pensando: ‘Ojalá que lo que es de otros fuera mío’, y con mente benévola y bienintencionada piensa: ‘Ojalá que éstos seres vivan en paz, libres de sufrimiento, sin nada que temer, felices y a salvo’. Éste es el comportamiento mental que, cultivado, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso.

A esto se refiere el Bienaventurado cuando dice: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de comportamiento mental, una que hay que cultivar y otra que no; el comportamiento mental es, o bien lo uno, o bien lo otro’.

[8] “El Bienaventurado ha dicho: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de actitud mental, una que hay que cultivar y otra que no; la actitud mental es, o bien lo uno, o bien lo otro’. Al decir esto, ¿a qué se refiere? Pues a que hay una actitud mental que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso; esa actitud mental no hay que cultivarla. Sin embargo, hay una actitud mental que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso; esa actitud mental hay que cultivarla.

Y ¿cuál es la actitud mental que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso? He aquí que uno es codicioso y vive con la mente llena de codicia, es malévolo y vive con la mente llena de malevolencia, es cruel y vive con la mente llena de crueldad. Ésta es la actitud mental que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso [5].

Y ¿cuál es la actitud mental que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso? He aquí que uno no es codicioso y vive con la mente libre de codicia, no es malévolo y vive con la mente libre de malevolencia, no es cruel y vive con la mente libre de crueldad. Ésta es la actitud mental que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso.

A esto se refiere el Bienaventurado cuando dice: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de actitud mental, una que hay que cultivar y otra que no; la actitud mental es, o bien lo uno, o bien lo otro’.

[9] “El Bienaventurado ha dicho: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de adquirir percepciones, una que hay que cultivar y otra que no; la forma de adquirir percepciones es, o bien lo uno, o bien lo otro’. Al decir esto, ¿a qué se refiere? Pues a que hay una forma de adquirir percepciones que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso; esa forma de adquirir percepciones no hay que cultivarla. Sin embargo, hay una forma de adquirir percepciones que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso; esa forma de adquirir percepciones hay que cultivarla.

Y cuál es la forma de adquirir percepciones que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso? He aquí que uno es codicioso y su percepción está llena de codicia, es malévolo y su percepción está llena de malevolencia, es cruel y su percepción está llena de crueldad. Ésta es la forma de adquirir percepciones que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso.

Y ¿cuál es la forma de adquirir percepciones que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso? He aquí que uno no es codicioso y su percepción está libre de codicia, no es malévolo y su percepción está libre de malevolencia, no es cruel y su percepción está libre de crueldad. Ésta es la forma de adquirir percepciones que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso.

A esto se refiere el Bienaventurado cuando dice: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de adquirir percepciones, una que hay que cultivar y otra que no; la forma de adquirir percepciones es, o bien lo uno, o bien lo otro’.

[10] “El Bienaventurado ha dicho: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de adquirir opiniones, una que hay que cultivar y otra que no; la forma de adquirir opiniones es, o bien lo uno, o bien lo otro’. Al decir esto, ¿a qué se refiere? Pues a que hay una forma de adquirir opiniones que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso; esa forma de adquirir opiniones no hay que cultivarla. Sin embargo, hay otra forma de adquirir opiniones que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso; esa actitud mental hay que cultivarla.

Y ¿cuál es la forma de adquirir opiniones que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso? He aquí que uno es de la siguiente opinión: ‘No sirven para nada la generosidad, las donaciones ni las ofrendas [6], no se recogen los frutos ni las consecuencias de las buenas o malas acciones, no existe éste ni otro mundo [7], no hay madre ni padre, ni seres que nacen espontáneamente [8], y no hay en el mundo ascetas y brahmines rectamente encaminados que, habiendo seguido el buen camino, afirman éste y el otro mundo habiéndolos experimentado por sí mismos con conocimiento superior’. Ésta es la forma de adquirir opiniones que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso.

Y ¿cuál es la forma de adquirir opiniones que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso? He aquí que uno es de la siguiente opinión: ‘Sirven para algo la generosidad, las donaciones y las ofrendas, se recogen los frutos y las consecuencias de las buenas o malas acciones, existe éste y el otro mundo, hay madre y padre, hay seres que nacen espontáneamente, y hay en el mundo ascetas y brahmines rectamente encaminados que, habiendo seguido el buen camino, afirman éste y el otro mundo habiéndolos experimentado por sí mismos con conocimiento superior’. Ésta es la forma de adquirir opiniones que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso.

A esto se refiere el Bienaventurado cuando dice: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de adquirir opiniones, una que hay que cultivar y otra que no; la forma de adquirir opiniones es, o bien lo uno, o bien lo otro’.

[11] “El Bienaventurado ha dicho: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de adquirir personalidad, una que hay que cultivar y otra que no; la adquisición de personalidad es, o bien lo uno, o bien lo otro’. Al decir esto, ¿a qué se refiere? Pues a que hay una forma de adquirir personalidad que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso; esa forma de adquirir personalidad no hay que cultivarla. Sin embargo, hay otra forma de adquirir personalidad que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso; esa forma de adquirir personalidad hay que cultivarla.

Y ¿cuál es la forma de adquirir personalidad que, cultivada, hace aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso? Pues es la que conduce a una personalidad que conlleva sufrimiento y no termina con el devenir ni con el renacer, con lo cual aumenta lo perjudicial y disminuye lo beneficioso.

Y ¿cuál es la forma de adquirir personalidad que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso? Pues la que conduce a una personalidad que está libre del sufrimiento y termina tanto con el devenir como con el renacer. Ésta es la forma de adquirir personalidad que, cultivada, hace disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso.

A esto se refiere el Bienaventurado cuando dice: ‘Monjes, yo digo que hay dos formas de adquirir personalidad, una que hay que cultivar y otra que no; la forma de adquirir personalidad es, o bien lo uno, o bien lo otro’.

[12] “Venerable Señor, el significado detallado de lo que el Bienaventurado ha dicho brevemente, sin entrar en detalles, yo lo entiendo así”.

[13-20] “¡Muy bien Sariputta, muy bien! Es bueno que tú, Sariputta, entiendas así el significado detallado de lo que yo he dicho brevemente, sin entrar en detalles [9]

[21] Así es, en efecto, como hay que entender el significado detallado de lo que yo he dicho brevemente, sin explicar con todo detalle.

[22] “Sariputta, yo digo que hay dos clases de formas visuales conocibles por la vista, dos clases de sonidos conocibles por el oído, dos clases de olores conocibles por el olfato, dos clases de sabores conocibles por el gusto, dos clases de objetos tangibles conocibles por el tacto, dos clases de objetos mentales conocibles por la mente y, en cada caso, una de ellas hay que cultivarla y la otra no. Las formas visuales, los sonidos, los olores, los sabores, los objetos tangibles, los objetos mentales, todos son, o bien lo uno, o bien lo otro.

Sariputta, yo digo que hay dos clases de hábitos, de comida donada, de lugares de residencia, de aldeas, de pueblos, de ciudades, de regiones, de personas; una que hay que cultivar y otra que no hay que cultivar. Los hábitos, la comida donada, los lugares de residencia, las aldeas, los pueblos, las ciudades, las regiones, las personas, todos son o bien lo uno, o bien lo otro”.

[23] Dicho esto, el Venerable Sariputta dijo al Bienaventurado:

Venerable Señor, el significado detallado de lo que el Bienaventurado ha dicho brevemente, sin entrar en detalles, yo lo entiendo así:

[24-38] “El Bienaventurado ha dicho: ‘Sariputta, yo digo que hay dos clases de formas visuales, de sonidos, de olores, de sabores, de objetos tangibles, de objetos mentales; una que hay que cultivar y otra que no hay que cultivar. Las formas visuales, los sonidos, los olores, los sabores, los objetos tangibles, los objetos mentales, todos son o bien lo uno, o bien lo otro’. Al decir esto, ¿a qué se refiere? Pues a que hay formas visuales, sonidos, olores, sabores, objetos tangibles, objetos mentales que, cultivados, hacen aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso; esos no hay que cultivarlos. Sin embargo Venerable Señor, hay formas visuales, sonidos, olores, sabores, objetos tangibles, objetos mentales que, cultivados, hacen disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso; esos hay que cultivarlos.

A esto se refiere el Bienaventurado cuando dice: ‘Sariputta, yo digo que hay dos clases de formas visuales, de sonidos, de olores, de sabores, de objetos tangibles, de objetos mentales; una que hay que cultivar y otra que no hay que cultivar. Las formas visuales, los sonidos, los olores, los sabores, los objetos tangibles, los objetos mentales, todos son o bien lo uno, o bien lo otro’.

Venerable Señor, el significado detallado de lo que el Bienaventurado ha dicho brevemente, sin entrar en detalles, yo lo entiendo así:

[39-49] “El Bienaventurado ha dicho: ‘Sariputta, yo digo que hay dos clases de hábitos, de comida donada, de lugares de residencia, de aldeas, de pueblos, de ciudades, de regiones, de personas; una que hay que cultivar y otra que no hay que cultivar. Los hábitos, la comida donada, los lugares de residencia, las aldeas, los pueblos, las ciudades, las regiones, las personas, todos son o bien lo uno, o bien lo otro’. Al decir esto, ¿a qué se refiere? Pues a que hay hábitos, comida donada, lugares de residencia, aldeas, pueblos, ciudades, regiones, personas que, cultivados, hacen aumentar lo perjudicial y disminuir lo beneficioso; ésos no hay que cultivarlos. Sin embargo, Venerable Señor, hay hábitos, comida donada, lugares de residencia, aldeas, pueblos, ciudades, regiones, personas, que, cultivados, hacen disminuir lo perjudicial y aumentar lo beneficioso; ésos hay que cultivarlos.

A esto se refiere el Bienaventurado cuando dice: ‘Sariputta, yo digo que hay dos clases de hábitos, de comida donada, de lugares de residencia, de aldeas, de pueblos, de ciudades, de regiones, de personas; una que hay que cultivar y otra que no hay que cultivar. Los hábitos, la comida donada, los lugares de residencia, las aldeas, los pueblos, las ciudades, las regiones, las personas, todos son o bien lo uno, o bien lo otro’”.

[50-59] “¡Muy bien Sariputta, muy bien! Es bueno que tú, Sariputta, entiendas así el significado detallado de lo que yo he dicho brevemente, sin entrar en detalles [10]… Así es como hay que entender el significado detallado de lo que yo he dicho brevemente, sin entrar en detalles.

[60] “Sariputta, si todos los nobles guerreros [11] entendieran así [12] el significado detallado de lo que yo he dicho brevemente, sin entrar en detalles, ello les conduciría al duradero bienestar y felicidad. Sariputta, si todos los brahmanes… todos los mercaderes… todos los plebeyos entendieran así el significado detallado de lo que yo he dicho brevemente, sin entrar en detalles, ello les conduciría al duradero bienestar y felicidad.

Sariputta, si el mundo con sus divinidades, sus Mara y Brahma [13], con esta humanidad, con sus ascetas y brahmanes, con sus gobernantes y plebeyos, entendiera así el significado detallado de lo que yo he dicho brevemente, sin entrar en detalles, ello les conduciría al duradero bienestar y felicidad”.

Así habló el Bienaventurado, y el Venerable Sariputta se complació y sintió gozo con sus palabras.

 


NOTAS:

[1] Para el Buda, las cosas son o beneficiosas o perjudiciales para el logro del duradero bienestar y felicidad. Algunos textos posteriores del budismo hablan de no-dualidad entre el bien y el mal, etc.; sin embargo, esa no-dualidad es principalmente consecuencia del Surgir Dependiente y significa inseparabilidad, interrelación e interdependencia entre lo que está bien y lo que está mal. La no-dualidad budista no es de orden moral ni implica relativismo, como si diera igual obrar bien que obrar mal para el logro de la liberación. Igualmente, la trascendencia del santo budista con respecto de los efectos beneficiosos o perjudiciales de sus acciones (estar más allá del bien y el mal), no es un estado amoral ni implica que el liberado pueda obrar inmoralmente y hacer lo que le venga en gana.

[2] Al decir «adquirir personalidad» (attabhiiva patilabham, literalmente «adquirir ser propio») se refiere a la existencia futura, en el siguiente renacer del individuo actual, que será la consecuencia de sus actitudes, pensamientos y acciones en la presente existencia, según la ley del kamma y de su fruto.

[3] «Kamesa micchacari», aunque generalmente la tradición lo interpreta como referido únicamente a la conducta sexual, en rigor se refiere a toda conducta desordenada en lo relativo a los placeres de los sentidos, desde el comer en exceso o por gula, hasta ver, oír, tocar y contemplar mentalmente (la mente en el budismo es otro sentido más), sin ningún tipo de control, lo que por su naturaleza placentera fomentaría el apego o la sed del deseo.

[4] El hecho de que el texto sólo mencione a mujeres no debería ser interpretado como no aplicable a los hombres. Para quien quiera entender en profundidad la espiritualidad del Buda es obvio que el precepto también puede interpretarse como dirigido a las mujeres que van con hombres casados, prometidos o que están bajo la tutela de familiares. No hay que olvidar que la cultura india tradicional y la práctica totalidad de las culturas son o han sido machistas. Esto explica por qué tradicionalmente la comunidad monástica femenina tenía más preceptos que la masculina y se subordinaba a ella, y por qué el Buda dudó tanto a la hora de hacer algo tan revolucionario para su cultura como fundar la primera orden monástica femenina.

[5] Aquí se trata de la actitud o predisposición mental que da origen al comportamiento mental descrito en la sección precedente.

[6] Para el brahmanismo las donaciones y ofrendas más importantes eran la celebración del sacrificio ritual. Según los sermones del Buda, los sacrificios admisibles son los que requieren la matanza de animales, no obligan a nadie a participar en ellos y permiten a quienquiera hacer ofrendas (permitiendo así compartir los méritos que se derivan de su realización). Otros tipos de sacrificios superiores son, por orden de menor a mayor importancia: ofrendas a ascetas dotados de disciplina moral, construcción de residencias para la comunidad de monjes, tomar refugio en el Buda, la Enseñanza y la Noble comunidad de discípulos, abstenerse de acciones perjudiciales para la liberación, practicar el camino en su integridad, lograr la liberación del sufrimiento.

[7] Se refiere al mundo del apego que genera sufrimiento y al mundo del desapego que genera felicidad. Los dos mundos de los que aquí se habla no son dos lugares espacialmente ubicables (la cosmología del Buda habla de muchos mundos y planos de existencia) sino más bien dos opciones morales: la que conduce al mal o sufrimiento y la que conduce al bien o felicidad.

[8] En la cosmología budista, los seres que renacen en los planos divinos o infernales surgen allí por generación espontánea, o sea, sin intervención material de progenitores.

[9] Aquí se omite el pasaje del texto original en que el Buda, a modo de confirmación, repite íntegramente todo lo dicho por Sariputta.

[10] Aquí, de nuevo, el Buda repite todo lo explicado por Sariputta, a modo de confirmación.

[11] Aquí el Buda enumera las cuatro castas principales en que se articulaba la sociedad india: la aristocracia guerrera (khattiya), a la cual pertenecía originariamente el mismo Buda, los sacerdotes o brahmanes (brahmana), la clase mercantil o empresarios autónomos (vessa), y la plebe compuesta de obreros, siervos y esclavos (sudda). Con ello pone de relieve que la enseñanza del Buda se dirige a todo género de personas y clases sociales sin excepción.

[12] El comentario afirma que los que entienden el sermón son los que lo estudian y lo practican, no los que se limitan a estudiarlo sin llevarlo a la práctica.

[13] «Mara» es la personificación del mal, como espíritu maligno individual. «Brahmiis» son dioses o espíritus benignos. Ya hemos dicho que el Buda respetaba la cosmología religiosa de la India y que la adaptó según su propia experiencia de los distintos órdenes de seres inmateriales existentes en diversos niveles del progreso hacia la liberación definitiva del Nibbana, meta común de todos ellos. Mara (literalmente «el matador») es la personificación del principio de destrucción, de la muerte, así como de las pasiones y actitudes perjudiciales que nos sujetan al ciclo de sucesivas existencias. Brahma era el dios supremo del panteón hindú. En la cosmología budista se reconoce toda una serie de brahmas y devas que representan diversos estados de beatitud espiritual, siempre sujetos sin embargo a la impermanencia mientras no se haya conseguido el Nibbana.

 


FUENTE:

Solé-Leris, Amadeo y Vélez de Cea, Abraham (2008). Sermón sobre lo que hay y lo que no hay que cultivar (nº 114). En Majjhima Nikaya: Los Sermones Medios del Buddha. Barcelona, España. Editorial Kairós. Pags. 71-79.

Revisión y edición: Anton P. Baron y Federico Angulo

Publicación del Bosque Theravada 2013.

 

 

MN 113 Sappurisa Sutta – Discurso sobre el hombre íntegro

El Buda distingue entre el carácter del hombre íntegro y del que no lo es.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Estando allí se dirigió a los monjes así: “Monjes”. — “Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

[2] “Monjes, voy a enseñaros sobre el carácter de un hombre íntegro y sobre el carácter de un hombre no verdadero. Escuchad y prestad atención que voy a hablar”. — “Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

[3] “Y, ¿cuál es, monjes, el carácter de un hombre no verdadero? He aquí, un hombre no verdadero que ha renunciado a partir de una familia aristocrática lo considera así: ‘Yo he renunciado a partir de una familia aristocrática; pero estos otros monjes no renunciaron a partir de una familia aristocrática’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido a su familia aristocrática. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, lo considera así: ‘No es por la familia aristocrática de uno que se destruyen los estados de codicia, odio o falsa ilusión. Incluso, aunque alguien no haya renunciado a partir de una familia aristocrática, pero entrena de manera conforme con el Dhamma, se entrena de una manera apropiada y se conduce a sí mismo de acuerdo con el Dhamma, debe ser honrado y elogiado por esto’. De este modo, poniendo la manera de la práctica en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido a su familia aristocrática. Este es el carácter de un hombre íntegro.

[4-6] “Además, monjes, un hombre no verdadero que ha renunciado a partir de una gran familia… de una rica familia… de una familia influyente lo considera así: ‘Yo he renunciado a partir de una familia influyente; pero estos otros monjes no renunciaron a partir de una familia influyente’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido a su familia influyente. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, lo considera así: ‘No es por la familia influyente de uno que se destruyen los estados de codicia, odio o falsa ilusión. Incluso, aunque alguien no haya renunciado a partir de una familia influyente, pero entrena de manera conforme con el Dhamma, se entrena de una manera apropiada y se conduce a sí mismo de acuerdo con el Dhamma, debe ser honrado y elogiado por esto’. De este modo, poniendo la manera de la práctica en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido a su familia influyente. Este es el carácter de un hombre íntegro.

[7] “Además, monjes, un hombre no verdadero que es muy conocido y famoso lo considera así: ‘Yo soy muy conocido y famoso, pero estos otros monjes no son ni conocidos ni famosos’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido a su fama. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, lo considera así: ‘No es por la fama de uno que se destruyen los estados de codicia, odio o falsa ilusión. Incluso, aunque alguien no fuera conocido ni famoso, pero se entrenara de manera conforme con el Dhamma, se entrenara de una manera apropiada y se condujera a sí mismo de acuerdo con el Dhamma, debería ser honrado y elogiado por eso’. De este modo, poniendo la manera de la práctica en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido a su fama. Este es el carácter de un hombre íntegro.

[8] “Además, monjes, un hombre no verdadero que gana hábitos, comida de las limosnas, lugares de residencia y requisitos medicinales, lo considera así: ‘Yo gano hábitos, comida de las limosnas, lugares de residencia y requisitos medicinales, pero estos otros monjes no ganan estas cosas’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido a sus ganancias. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, lo considera así: ‘No es por las ganancias de uno que se destruyen los estados de codicia, odio o falsa ilusión. Incluso, aunque alguien no tuviera ganancias, pero se entrenara de manera conforme con el Dhamma, se entrenara de una manera apropiada y se condujera a sí mismo de acuerdo con el Dhamma, debería ser honrado y elogiado por eso’. De este modo, poniendo la manera de la práctica en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido a las ganancias. Este es el carácter de un hombre íntegro.

[9-20] “Además, monjes, un hombre no verdadero que es instruido… que es experto en la Disciplina… que predica el Dhamma… que es un morador del bosque… que usa hábitos de los deshechos… que come la comida de las limosnas… que mora a la orilla de un árbol… que mora en el cementerio… que mora al aire libre… que siempre permanece sentado… que usa cualquier cama… que se alimenta de una sola comida, lo considera así: ‘Yo me alimento de una sola comida, pero estos otros monjes no se alimentan de una sola comida’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido al hecho de alimentarse con una sola comida. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, lo considera así: ‘No es por alimentarse con una sola comida que uno destruye los estados de codicia, odio o falsa ilusión. Incluso, aunque alguien no se alimentara de una sola comida, pero se entrenara de manera conforme con el Dhamma, se entrenara de una manera apropiada y se condujera a sí mismo de acuerdo con el Dhamma, debería ser honrado y elogiado por eso’. De este modo, poniendo la manera de la práctica en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido a alimentarse con una sola comida. Este es el carácter de un hombre íntegro.

[21] “Además, monjes, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, el hombre no verdadero entra y permanece en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido, lo considera así: ‘Yo logré el primer jhana, pero estos otros monjes no lograron el primer jhana’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido al logro del primer jhana. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, entra y permanece en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido, lo considera así: ‘La no-identificación ha sido declarada por el Bienaventurado, incluso con el logro del primer jhana; de cualquier manera que se lo conciba, el hecho es siempre diferente a esto’ [1]. De este modo, poniendo la no-identificación en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido al logro del primer jhana. Este también es el carácter de un hombre íntegro.

[22-24] “Además, monjes, al calmarse el pensamiento aplicado y sostenido, el hombre no verdadero entra y permanece en el segundo jhana, el cual tiene la placidez interior y la unificación mental, y consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado y sostenido… al desaparecer el arrobamiento, el hombre no verdadero permanece ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, y experimenta la felicidad en su cuerpo; entonces, entra y permanece en el tercer jhana, del cual los nobles declararon: ‘Él es ecuánime, atentamente consciente y es alguien que tiene una morada feliz’… al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, el hombre no verdadero entra y permanece en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, el cual tiene la purificación de la atención consciente mediante la ecuanimidad, lo considera así: ‘Yo logré el cuarto jhana, pero estos otros monjes no lograron el cuarto jhana’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido al logro del cuarto jhana. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, entra y permanece en el cuarto jhana, lo considera así: ‘La no-identificación ha sido declarada por el Bienaventurado, incluso con el logro del cuarto jhana; de cualquier manera que se lo conciba, el hecho es siempre diferente a esto’. De este modo, poniendo la no-identificación en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido al logro del cuarto jhana. Este también es el carácter de un hombre íntegro.

[25-28] “Además, monjes, con la completa superación de las percepciones de las formas, con la desaparición de la afectación sensorial, con la desatención a la percepción de la diversidad, [percibiendo:] ‘el espacio es infinito’, el hombre no verdadero entra y permanece en la base de la infinitud del espacio… con la completa superación de la base de la infinitud del espacio, [percibiendo:] ‘la conciencia es infinita’, el hombre no verdadero entra y permanece en la base de la infinitud de la conciencia… con la completa superación de la base de la infinitud de la conciencia, [percibiendo:] ‘he aquí no hay nada, el hombre no verdadero entra y permanece en la base de la nada… con la completa superación de la base de la nada, el hombre no verdadero entra y permanece en la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, lo considera así: ‘yo alcancé el logro de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, pero estos otros monjes no alcanzaron la base de la ni-percepción-ni-no-percepción’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido al logro de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, con la completa superación de la base de la nada, entra y permanece en la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, lo considera así: ‘La no-identificación ha sido declarada por el Bienaventurado, incluso con el logro de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción; de cualquier manera que se lo conciba, el hecho es siempre diferente a esto’. De este modo, poniendo la no-identificación en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido al logro de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción. Este también es el carácter de un hombre íntegro.

[29] “Además, monjes, con la completa superación de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, el hombre íntegro entra y permanece en el cese de la percepción y sensación. Entonces sus contaminaciones son destruidas al ver con sabiduría. Él, monjes, no concibe cosa alguna, no concibe en consideración de ninguna cosa, ni concibe de ninguna manera”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado, y los monjes fueron satisfechos y se regocijaron en las palabras del Bienaventurado.

 


NOTA:

[1] Parece tratarse de un acertijo filosófico. Los Comentarios de Udana, que tiene un pasaje similar, explican que de cualquier manera que la gente del mundo conciba a cualquier cúmulo —como un ser sustancial o algo que pertenece a este ser—, el producto de lo que se concibe de esta manera, siempre se torna en algo diferente de los aspectos que se le adscriben: nunca es un ser, algo que pertenece al ser, no es un “yo” ni es lo “mío”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (1995). Sappurisa Sutta – The True Man en The Middle-Length Discourses of the Buda: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 624-626.

Sappurisasuttam en Digital Pali Reader 4.1.

Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.

 

MN 111 Anupada Sutta – Discurso uno tras otro

El Buda describe cómo el Venerable Sariputta desarrolló el conocimiento perspicaz, cuando estaba practicando con el fin de lograr el arahantado.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Estando allí se dirigió a los monjes así: “Monjes”. “Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

[2] “Monjes, Sariputta es sabio. Sariputta tiene una gran sabiduría. Sariputta tiene una sabiduría amplia. Sariputta tiene una sabiduría gozosa. Sariputta tiene una sabiduría rápida. Sariputta tiene una sabiduría aguda. Sariputta tiene una sabiduría penetrante. Durante medio mes, monjes, Sariputta logró la visión penetrante en los estados uno tras otro así como ocurrieron. La visión penetrante de Sariputta en los estados uno tras otro así como ocurrieron fue así:

[3] “He aquí, monjes, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, Sariputta entró y permaneció en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido.

[4] “Y los estados del primer jhana el pensamiento aplicado, el pensamiento sostenido, el placer y la unificación de la mente; el contacto, la sensación, la percepción, la volición y la mente; el entusiasmo, la decisión, la energía, la atención consciente, la ecuanimidad y la atención [1]—, estos estados fueron definidos para él uno tras otro, así como ocurrían. Sariputta supo que estos estados surgieron, supo que estuvieron presentes y conoció su desaparición. Entonces comprendió esto: ‘Realmente estos estados, no habiendo estado, aparecieron, y habiendo estado, se desvanecieron’. Con respecto a esos estados, moró sin atracción, sin repulsión, independiente, desapegado, libre, disociado, con una mente libre de barreras. Y comprendió esto: ‘He aquí, hay un escape más allá’, y con el cultivo de este [logro] confirmó lo que hay.

[5] “Además, monjes, al calmarse el pensamiento aplicado y sostenido, Sariputta entró y permaneció en el segundo jhana, el cual tiene la placidez interior y la unificación mental, y consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado y sostenido.

[6] “Y los estados del segundo jhana la autoconfianza, el arrobamiento, el placer y la unificación de la mente; el contacto, la sensación, la percepción, la volición y la mente; el entusiasmo, la decisión, la energía, la atención consciente, la ecuanimidad y la atención—, estos estados fueron definidos para él uno tras otro, así como ocurrían. Sariputta supo que estos estados surgieron, supo que estuvieron presentes y conoció su desaparición. Entonces comprendió esto… ‘He aquí, hay un escape más allá’, y con el cultivo de este [logro] confirmó lo que hay.

[7] “Además, monjes, al desaparecer el arrobamiento, permaneció ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, y experimentó la felicidad en su cuerpo; entonces, entró y permaneció en el tercer jhana, del cual los nobles declararon: ‘Él es ecuánime, atentamente consciente y es alguien que tiene una morada feliz’.

[8] “Y los estados del tercer jhana la ecuanimidad, el placer, la atención consciente, la plena comprensión y la unificación de la mente; el contacto, la sensación, la percepción, la volición y la mente; el entusiasmo, la decisión, la energía, la atención consciente, la ecuanimidad y la atención—, estos estados fueron definidos para él uno tras otro, así como ocurrían. Sariputta supo que estos estados surgieron, supo que estuvieron presentes y conoció su desaparición. Entonces comprendió esto: ‘He aquí, hay un escape más allá’, y con el cultivo de este [logro] confirmó lo que hay.

[9] “Además, monjes, al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, entra y permanece en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, el cual tiene la purificación de la atención consciente mediante la ecuanimidad.

[10] “Y los estados del cuarto jhana la ecuanimidad, la ni-sensación-placentera-ni-dolorosa, la despreocupación mental debido a la tranquilidad, el placer, la pureza de la atención consciente y la unificación de la mente; el contacto, la sensación, la percepción, la volición y la mente; el entusiasmo, la decisión, la energía, la atención consciente, la ecuanimidad y la atención, estos estados fueron definidos para él uno tras otro así como ocurrían. Sariputta supo que estos estados surgieron, supo que estuvieron presentes y conoció su desaparición. Entonces comprendió esto: ‘He aquí, hay un escape más allá’, y con el cultivo de este [logro] confirmó lo que hay.

[11] “Además, monjes, con la completa superación de las percepciones de las formas, con la desaparición de la afectación sensorial, con la desatención a la percepción de la diversidad, [percibiendo:] ‘el espacio es infinito’, Sariputta entró y permaneció en la base de la infinitud del espacio.

[12] “Y los estados de la base de la infinitud del espacio la percepción de la base de la infinitud del espacio y la unificación de la mente; el contacto, la sensación, la percepción, la volición y la mente; el entusiasmo, la decisión, la energía, la atención consciente, la ecuanimidad y la atención—, estos estados fueron definidos para él uno tras otro, así como ocurrían. Sariputta supo que estos estados surgieron, supo que estuvieron presentes y conoció su desaparición. Entonces comprendió esto: ‘He aquí, hay un escape más allá’, y con el cultivo de este [logro] confirmó lo que hay.

[13] “Además, monjes, con la completa superación de la base de la infinitud del espacio, [percibiendo:] ‘la conciencia es infinita’, Sariputta entró y permaneció en la base de la infinitud de la conciencia.

[14] “Y los estados de la base de la infinitud de la conciencia la percepción de la base de la infinitud de la conciencia y la unificación de la mente; el contacto, la sensación, la percepción, la volición y la mente; el entusiasmo, la decisión, la energía, la atención consciente, la ecuanimidad y la atención—, estos estados fueron definidos para él uno tras otro, así como ocurrían. Sariputta supo que estos estados surgieron, supo que estuvieron presentes y conoció su desaparición. Entonces comprendió esto: ‘He aquí, hay un escape más allá’, y con el cultivo de este [logro] confirmó lo que hay.

[15] “Además, monjes, con la completa superación de la base de la infinitud de la conciencia, [percibiendo:] ‘he aquí no hay nada, Sariputta entró y permaneció en la base de la nada.

[16] “Y los estados de la base de la nada la percepción de la base de la nada y la unificación de la mente; el contacto, la sensación, la percepción, la volición y la mente; el entusiasmo, la decisión, la energía, la atención consciente, la ecuanimidad y la atención—, estos estados fueron definidos para él uno tras otro así como ocurrían. Sariputta supo que estos estados surgieron, supo que estuvieron presentes y conoció su desaparición. Entonces comprendió esto: ‘He aquí, hay un escape más allá’, y con el cultivo de este [logro] confirmó lo que hay.

[17] “Además, monjes, con la completa superación de la base de la nada, Sariputta entró y permaneció en la base de la ni-percepción-ni-no-percepción.

[18] “Entonces, emergió atentamente consciente de este logro. Habiendo hecho esto, contempló los estados pasados —los cuales cesaron y cambiaron— así: ‘Realmente estos estados, no habiendo estado, aparecieron, y habiendo estado, se desvanecieron’. Con respecto a esos estados moró sin atracción, sin repulsión, independiente, desapegado, libre, disociado, con una mente libre de barreras. Y comprendió esto: ‘He aquí, hay un escape más allá’, y con el cultivo de este [logro] confirmó lo que hay.

[19] “Además, monjes, con la completa superación de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, Sariputta entró y permaneció en el cese de la percepción y sensación. Y sus contaminaciones fueron destruidas mediante su manera de ver con sabiduría.

[20] “Entonces, emergió atentamente consciente de este logro. Habiendo hecho esto, recordó los estados pasados los cuales cesaron y cambiaron así: ‘Realmente estos estados, no habiendo estado, aparecieron, y habiendo estado, se desvanecieron’. Con respecto a esos estados moró sin atracción, sin repulsión, independiente, desapegado, libre, disociado, con una mente libre de barreras. Y comprendió esto: ‘He aquí, hay un escape más allá’, y con el cultivo de este [logro] confirmó lo que no hay [2].

[21] “Monjes, cualquiera que dijese esto de Sariputta, hablaría rectamente: ‘Él alcanzó la maestría y la perfección en la noble virtud, alcanzó la maestría y la perfección en la noble concentración, alcanzó la maestría y la perfección en la noble sabiduría, alcanzó la maestría y la perfección en la noble liberación’; esto realmente se puede decir rectamente cuando se habla de Sariputta.

[22] “Monjes, cualquiera que dijese esto de Sariputta, hablaría rectamente: ‘Él es el hijo del Bienaventurado, nacido de sus entrañas, nacido de su boca, nacido del Dhamma, creado por el Dhamma, un heredero del Dhamma y no un heredero de las cosas materiales’; esto realmente se puede decir rectamente cuando se habla de Sariputta.

[23] “Monjes, la inmaculada Rueda del Dhamma ha sido puesta en movimiento por el Tathagata y es mantenida en movimiento rectamente por Sariputta”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado, y los monjes fueron satisfechos y se regocijaron en las palabras del Bienaventurado.

 


NOTA:

[1] En pali manasikāro, apropiada atención, apropiada consideración o reflexión. Concepto diferente al de sati, atención consciente, en el sentido de memoria o recordamiento de sí [nota del editor].

[2] Se refiere a que, más allá de este logro, no hay nada más qué conquistar.

 


FUENTES:

Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (1995). Anupada Sutta – One by One that As They Occurred en The Middle-Length Discourses of the Buda: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 617-542.

Anupadasuttam en Digital Pali Reader 4.1.

Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015. 

 

 

MN 110 Culapunnama Sutta – Discurso menor de la noche de luna llena

El Buda explica cómo reconocer y cómo llegar a ser una persona recta (sappurisa).

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba viviendo en Savatthi, en el parque oriental del palacio de la madre de Migara.

[2] En esa ocasión —noche de luna llena del quinceavo día de Uposatha— el Bienaventurado permanecía sentado al aire libre, rodeado del sangha de los monjes. Entonces, observando el silencio del sangha, se dirigió a los monjes así:

[3] «Monjes, ¿podría una persona injusta saber de otra persona injusta: ‘Esta es una persona injusta’?» —»No, Venerable Señor»—. «Bien, monjes, esto es imposible, esto no puede ser, que una persona injusta pueda saber de otra persona injusta: ‘Esta es una persona injusta’.

Pero, ¿sabría una persona injusta de una persona recta [justa]: ‘Esta es una persona recta’?» —»No, Venerable Señor»—. «Bien, monjes, esto es imposible, esto no puede ser, que una persona injusta pueda saber de una persona recta: ‘Esta es una persona recta’.

[4] «Monjes, una persona injusta es poseedora de malas cualidades, se asocia [con otros] como persona injusta, desea como persona injusta, aconseja como persona injusta, habla como persona injusta, actúa como persona injusta, tiene puntos de vista de una persona injusta y da donativos como persona injusta.

[5] «Y ¿qué malas cualidades posee una persona injusta? He aquí, una persona injusta carece de fe, de vergüenza y temor de actuar incorrectamente, es ignorante, perezosa, descuidada e imprudente. Así son las malas cualidades que posee una persona injusta.

[6] «Y ¿cómo se asocia [con otros] una persona injusta? He aquí, una persona injusta tiene por amigos y compañeros a ascetas y brahmanes carentes de fe, de vergüenza y temor de actuar incorrectamente, que son ignorantes, perezosos, descuidados e imprudentes. Así es como se asocia [con otros] una persona injusta.

[7] «Y ¿cómo son los deseos de una persona injusta? He aquí, una persona injusta desea para su propio sufrimiento, para el sufrimiento de otros o para el sufrimiento de ambos. Así son los deseos de una persona injusta.

[8] «Y ¿cómo aconseja una persona injusta? He aquí, una persona injusta aconseja para su propia aflicción, para la aflicción de otros o para la aflicción de ambos. Así es como aconseja una persona injusta.

[9] «Y ¿cómo habla una persona injusta? He aquí, una persona injusta habla falsamente, su lenguaje es malicioso, áspero y chismoso. Así es como habla una persona injusta.

[10] «Y ¿cómo actúa una persona injusta? He aquí, una persona injusta mata seres vivos, toma lo que no le ha sido dado y tiene mala conducta en relación a los placeres sensuales. Así es como actúa una persona injusta.

[11] «Y ¿qué puntos de vista sostiene una persona injusta? He aquí, una persona injusta mantiene puntos de vista como estos: ‘No hay nada dado, nada sacrificado ni nada ofrendado; no hay frutos ni resultados de las acciones buenas o malas, no hay este mundo ni el otro, no hay madre ni padre, ni seres que renazcan espontáneamente; no hay en este mundo ascetas ni brahmanes —de recta conducta y práctica— quienes, habiendo descubierto este mundo y el otro por sí mismos, con conocimiento directo, lo hagan conocer a otros’. Así son los puntos de vista que sostiene una persona injusta.

[12] «Y ¿cómo da donativos [al sangha] una persona injusta? He aquí, una persona injusta dona descuidadamente, no lo hace con sus propias manos ni muestra respeto al hacerlo, da aquello que va a ser desechado y es de la opinión que nada resultará de ello. Así es como da donaciones [al sangha] una persona injusta.

[13] «Esa persona injusta —poseedora de malas cualidades, que se asocia [con otros] como persona injusta, que desea como persona injusta, aconseja como persona injusta, habla como persona injusta, actúa como persona injusta, que tiene puntos de vista de persona injusta y da donativos como persona injusta—, en la disolución del cuerpo, después de la muerte, reaparecerá con un destino de persona injusta. Y ¿cuál es el destino de las personas injustas? El infierno o el mundo animal.

[14] «Monjes, ¿podría una persona recta [justa] saber de otra persona recta: ‘Esta es una persona recta’?» —»Sí, Venerable Señor»—. «Bien, bhikkhus, esto es posible, que una persona recta sepa de una persona recta: ‘Esta es una persona recta’.

Pero, ¿sabría una persona recta de una persona injusta: ‘Esta es una persona injusta’?» —»Sí, Venerable Señor»—. «Bien, monjes, esto es posible, que una persona recta sepa de una persona injusta: ‘Esta es una persona injusta».

[15] «Monjes, una persona recta es poseedora de buenas cualidades, se asocia [con otros] como persona recta, desea como persona recta, aconseja como persona recta, habla como persona recta, actúa como persona recta, tiene puntos de vista de persona recta y da donaciones [al sangha] como persona recta.

[16] «Y ¿qué buenas cualidades posee una persona recta? He aquí, una persona recta tiene fe, vergüenza y temor de actuar incorrectamente, es instruida, enérgica, consciente y sabia. Así son las buenas cualidades que posee una persona recta.

[17] «Y ¿cómo se asocia [con otros] una persona recta? He aquí, una persona recta tiene por amigos y compañeros a ascetas y brahmanes que tienen fe, que tienen vergüenza y temor de actuar incorrectamente, que son instruidos, enérgicos, conscientes y sabios. Así es como se asocia [con otros] una persona recta.

[18] «Y ¿cómo son los deseos de una persona recta? He aquí, una persona recta no desea para su propio sufrimiento, para el sufrimiento de otros o para el sufrimiento de ambos. Así son los deseos de una persona recta.

[19] «Y ¿cómo aconseja una persona recta? He aquí, una persona recta no aconseja para su propia aflicción, para la aflicción de otros o para la aflicción de ambos. Así es como aconseja una persona recta.

[20] «Y ¿cómo habla una persona recta? He aquí, una persona recta se abstiene de hablar falsamente, su lenguaje no es malicioso, áspero ni chismoso. Así es como habla una persona recta.

[21] «Y ¿cómo actúa una persona recta? He aquí, una persona recta se abstiene de matar seres vivos, no toma lo que no le ha sido dado y no tiene mala conducta en relación a los placeres sensuales. Así es como actúa una persona recta.

[22] «Y ¿qué puntos de vista sostiene una persona recta? He aquí, una persona recta mantiene puntos de vista como estos: ‘Hay lo dado, lo sacrificado y lo ofrendado; hay frutos y resultados de las acciones buenas o malas, hay este mundo y el otro, hay madre y padre, y seres que renacen espontáneamente; hay en este mundo ascetas y brahmanes —de recta conducta y práctica— quienes, habiendo descubierto este mundo y el otro por sí mismos, con conocimiento directo, lo hacen conocer a otros’. Así son los puntos de vista que sostiene una persona recta.

[23] «Y ¿cómo da donativos [al sangha] una persona recta? He aquí, una persona recta da los donativos cuidadosamente, los hace con sus propias manos y muestra respeto al hacerlo, el regalo es valioso y lo da con la idea de que algo resultará de ello. Así es como hace donativos [al sangha] una persona recta.

[24] «Esa persona recta —poseedora de buenas cualidades, que se asocia [con otros] como persona recta, desea como persona recta, aconseja como persona recta, habla como persona recta, actúa como persona recta, tiene puntos de vista de persona recta y da donativos como persona recta—, en la disolución del cuerpo, después de la muerte, reaparecerá con un destino de persona recta. Y ¿cuál es el destino de las personas rectas? La grandeza en medio de los dioses o entre los seres humanos».

Esto fue lo que el Bienaventurado dijo. Entonces, los monjes, se mostraron satisfechos y deleitados con las palabras del Bienaventurado.

 


FUENTE:

Ñanamoli, B. y Bodhi, B. (2001). MN 110 Culapunnama Sutta – The Shorter Discourse on the Full-Moon Night en The Middle Discourses of the Buddha: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 892 – 895.

Traducción: Federico Angulo

Revisión y edición: Anton P. Baron y Federico Angulo

Publicación de Bosque Theravada, 2013.

 

 

MN 97 Dhananjani Sutta – Discurso con Dhananjani

El Venerable Sariputta, amonesta a un brahmán que trata de excusarse por su negligencia. Más tarde, cuando está cercano a su muerte, el Venerable Sariputta lo guía para que renazca en el reino de Brahma, acción que, sin embargo, merece una reprimenda por parte del Buda.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los bambúes, en el Santuario de las Ardillas, cerca de Rajagaha.

[2] En aquella ocasión, el Venerable Sariputta estaba haciendo un recorrido en las colinas sureñas, con un gran grupo del Sangha de los monjes. Entonces, cierto monje que pasó el retiro de las lluvias en Rajagaha, se acercó al Venerable Sariputta en las colinas sureñas e intercambió con él cordiales saludos. Cuando terminaron estas amables palabras de bienvenida y cordiales saludos, se sentó a un lado y el Venerable Sariputta le preguntó: “¿El Bienaventurado se encuentra bien y fuerte, amigo?”.

El Bienaventurado se encuentra bien y fuerte, amigo”.

Y, ¿el Sangha de los monjes se encuentra bien y fuerte, amigo?”.

El Sangha de los monjes también se encuentra bien y fuerte, amigo”.

En la puerta Tandulapala de Rajagaha, amigo, vive un brahmán de nombre Dhananjani, ¿se encuentra él también bien y fuerte?”.

Este brahmán, Dhananjani, también se encuentra bien y fuerte, amigo”.

Y, ¿es diligente, amigo?”.

¿Cómo podrá ser diligente, amigo? Él saquea a los hombres hogareños brahmanes en nombre del rey y, saquea al rey, en nombre de los hombres hogareños brahmanes. Su esposa, la que tuvo fe y salió de un clan con fe, murió, y ahora él tomó a otra esposa que es una mujer sin fe y que salió de un clan sin fe”.

Estas noticias que nos toca a escuchar son malas, amigo. Es realmente muy mala noticia, según la cual el brahmán Dhananjani llegó a ser negligente. Quizá, alguna vez podamos encontrarnos con el brahmán Dhananjani y tener una conversación con él”.

[3] Entonces, habiendo permanecido en las colinas sureñas por el tiempo que tenía previsto, el Venerable Sariputta se fue caminando hacia Rajagaha. Haciendo un recorrido por los diferentes pueblos, finalmente arribó a Rajagaha y, estando allí, estableció su morada en la arboleda de los bambúes, en el Santuario de las Ardillas.

[4] Entonces, de mañana temprano, el Venerable Sariputta se vistió, tomó su cuenco y hábito exterior, y entró a Rajagaha en busca de la comida de las limosnas. Justo en ese momento, el brahmán Dhananjani estaba ordeñando sus vacas fuera de la ciudad. Cuando el Venerable Sariputta estaba recorriendo en busca de la comida de las limosnas en Rajagaha, retornó de esta su habitual ronda y se alimentó, se acercó al brahmán Dhananjani. Entonces, el brahmán Dhananjani vio al Venerable Sariputta viniendo desde cierta distancia y le dijo: “Toma un poco de leche fresca, maestro Sariputta, hasta la hora de la comida”.

Es suficiente, brahmán, he terminado mi comida por hoy. Voy a ir al pie de un árbol para mi morada diurna; puedes ir allí también”. “Sí, señor”, respondió.

[5] Acto seguido, después de haberse alimentado, el brahmán Dhananjani se acercó al Venerable Sariputta e intercambió con él cordiales saludos. Cuando terminaron estas amables palabras de bienvenida y cordiales saludos, se sentó a un lado y el Venerable Sariputta le preguntó: “¿Eres diligente, Dhananjani?”.

¿Cómo podemos ser diligentes, maestro Sariputta, si tenemos que sostener a nuestros padres, nuestra esposa e hijos, nuestros esclavos, sirvientes y trabajadores; si tenemos también obligaciones hacia nuestros amigos y compañeros, hacia los familiares y parientes, hacia nuestros huéspedes, hacia nuestros ancestros que han partido, hacia las deidades y hacia el rey; y si finalmente este cuerpo también necesita nutrirse y refrescarse?”.

[6] “¿Qué opinas, Dhananjani? Imagina que alguien aquí se comportara de forma contraria al Dhamma, que se condujera incorrectamente en aras de ayudar a sus padres y, como consecuencia de esta conducta, los guardianes del infierno lo arrastrasen al infierno. ¿Será capaz [de liberarse a sí mismo, alegando]: ‘Fue en aras de ayudar a mis padres que me comportaba de forma contraria al Dhamma, que me conducía incorrectamente, y entonces los guardianes del infierno me arrastraron al infierno’? O ¿serán capaces [de liberarle] sus padres [alegando]: ‘Fue en aras de ayudar a sus padres que se comportaba de forma contraria al Dhamma, que se conducía incorrectamente, y entonces los guardianes del infierno le arrastraron al infierno’?”.

No, maestro Sariputta. Incluso si llorara y gritara, los guardianes del infierno lo arrojarían al infierno”.

[7-15] “¿Qué opinas, Dhananjani? Imagina que alguien aquí se comportara de forma contraria al Dhamma, que se condujera incorrectamente en aras de ayudar a su esposa e hijos… a sus esclavos, sirvientes y trabajadores… en aras de cumplir con las obligaciones con sus amigos y compañeros… sus familiares y parientes… sus huéspedes… sus ancestros que han partido… las deidades… el rey… en aras de nutrir y refrescar su cuerpo. ¿Será capaz [de liberarse a sí mismo, alegando]: ‘Fue en aras de nutrir y refrescar mi cuerpo que me comportaba de forma contraria al Dhamma, que me conducía incorrectamente, y entonces los guardianes del infierno me arrastraron al infierno’? O ¿serán los otros capaces [de liberarlo alegando]: ‘Fue en aras de nutrir y refrescar su cuerpo que se comportaba de forma contraria al Dhamma, que se conducía incorrectamente, y entonces los guardianes del infierno lo arrastraron al infierno’?”.

No, maestro Sariputta. Incluso si llorara y gritara, los guardianes del infiero lo arrojarían al infierno”.

[16] “¿Qué opinas, Dhananjani? ¿Quién es mejor, alguien que, en aras de ayudar a sus padres se comporta en forma contraria al Dhamma y se conduce incorrectamente, o alguien que, en aras de ayudar a sus padres, se comporta conforme al Dhamma y se conduce rectamente?”.

Maestro Sariputta, alguien que, en aras de ayudar a sus padres se comporta en forma contraria al Dhamma y se conduce incorrectamente no es el mejor; es mejor aquel que, en aras de ayudar a sus padres, se comporta conforme al Dhamma y se conduce rectamente”.

Dhananjani, he aquí que existen otras clases de acciones, provechosas y conformes al Dhamma, a través de las cuales uno puede sostener a sus padres y, al mismo tiempo, evitar las malas acciones y practicar el mérito.

[17-25] “¿Qué opinas, Dhananjani? ¿Quién es mejor, alguien que, en aras de ayudar a su esposa e hijos… a sus esclavos, sirvientes y trabajadores… en aras de cumplir con las obligaciones con sus amigos y compañeros… los familiares y parientes… sus huéspedes… sus ancestros que han partido… las deidades… el rey… en aras de nutrir y refrescar su cuerpo, se comporta en forma contraria al Dhamma y se conduce incorrectamente, o alguien que, en aras de nutrir y refrescar su cuerpo, se comporta conforme al Dhamma y se conduce rectamente?”.

Maestro Sariputta, alguien que, en aras de nutrir y refrescar su cuerpo, se comporta en forma contraria al Dhamma y se conduce incorrectamente no es el mejor; es mejor aquel que, en aras de nutrir y refrescar su cuerpo, se comporta conforme al Dhamma y se conduce rectamente”.

Dhananjani, he aquí que existen otras clases de acciones, provechosas y conformes al Dhamma, a través de las cuales uno puede nutrir y refrescar su cuerpo y, al mismo tiempo, evitar las malas acciones y practicar el mérito”.

[26] Entonces, el brahmán Dhananjani, habiéndose deleitado y regocijado en las palabras del Venerable Sariputta, se levantó de su asiento y partió de allí.

[27] En una ocasión posterior, el brahmán Dhananjani llegó a enfermarse, fue dolorido y gravemente aquejado. Entonces dijo a cierto hombre: “Ven, buen hombre, acércate al Bienaventurado, ríndele homenaje en mi nombre con tu cabeza a sus pies y dile: ‘Venerable Señor, el brahmán Dhananjani llegó a enfermarse, está dolorido y gravemente aquejado. Él rinde homenaje al Bienaventurado con su cabeza a sus pies’. Luego acércate al Venerable Sariputta, ríndele homenaje en mi nombre con tu cabeza a sus pies y dile: ‘Venerable Señor, el brahmán Dhananjani llegó a enfermarse, está dolorido y gravemente aquejado. Él rinde homenaje al Venerable Sariputta con su cabeza a sus pies’. Finalmente dile: ‘Sería bueno, Venerable Señor, que el Venerable Sariputta visitara la casa del brahmán Dhananjani, por compasión’”.

Sí, Venerable Señor”, respondió aquel hombre y cumplió con su cometido. Y el Venerable Sariputta consintió en silencio.

[28] Acto seguido el Venerable Sariputta se vistió, tomó su cuenco y hábito exterior, y fue a la residencia del brahmán Dhananjani, donde se sentó en el asiento que estaba preparado para él y dijo al brahmán Dhananjani: “Espero que te encuentres bien, brahmán, espero que estés reconfortado. Espero que las sensaciones dolorosas disminuyan y no se acrecienten, y que esta disminución sea real y no su propagación”.

[29] “Venerable Sariputta, no me encuentro bien ni estoy reconfortado. Las sensaciones dolorosas se acrecientan y no disminuyen, y es esta propagación la que es real y no su disminución. Es como si un hombre fuerte partiera mi cabeza con una espada aguda y unos violentos vientos entraran en ella. No me encuentro bien… Es como si un hombre fuerte apretara con una dura correa de cuero mi cabeza y la colocara ahí en forma de cinto, lo cual produce unos violentos dolores de cabeza. No me encuentro bien… Es como si un carnicero experto o su aprendiz partieran el vientre de un buey con su cuchillo de carnicero, así de violentos tengo los dolores del vientre. No me encuentro bien… Es como si dos hombres fuertes se apoderasen de un hombre débil, lo agarrasen por ambos brazos y lo asasen sobre las brasas, así de forma violenta se quema mi cuerpo. Las sensaciones dolorosas se acrecientan y no disminuyen, y es esta propagación la que es real y no su disminución”.

[30] “¿Qué opinas, Dhananjani? ¿Qué es mejor: el infierno o el reino animal?”. “El reino animal, maestro Sariputta”. “Y, ¿qué es mejor: el reino animal o la esfera de los espíritus hambrientos?”. “La esfera de los espíritus hambrientos, maestro Sariputta”. “Y, ¿qué es mejor: la esfera de los espíritus hambrientos o el reino humano?”. “El reino humano, maestro Sariputta”. “Y, ¿qué es mejor: el reino humano o el cielo de los Cuatro Grandes Reyes?”. “El cielo de los Cuatro Grandes Reyes, maestro Sariputta”. “Y, ¿qué es mejor: el cielo de los Cuatro Grandes Reyes o el cielo de los Treinta y Tres Dioses?”. “El cielo de los Treinta y Tres Dioses, maestro Sariputta”. “Y, ¿qué es mejor: el cielo de los Treinta y Tres Dioses o el cielo de los devas Yama?”. “El cielo de los devas Yama, maestro Sariputta”. “Y, ¿qué es mejor: el cielo de los devas Yama o el cielo de los devas Tusita?”. “El cielo de los devas Tusita, maestro Sariputta”. “Y, ¿qué es mejor: el cielo de los devas Tusita o el cielo de los devas que se deleitan en la creación?”. “El cielo de los devas que se deleitan en la creación, maestro Sariputta”. “Y, ¿qué es mejor: el cielo de los devas que se deleitan en la creación o el cielo de los devas que ejercen el poder sobre la creación de otros?”. “El cielo de los devas que ejercen el poder sobre la creación de otros, maestro Sariputta”.

[31] “¿Qué opinas, Dhananjani? ¿Qué es mejor: el cielo de los devas que ejercen el poder sobre la creación de otros o el mundo del Brahma?”. “El maestro Sariputta dijo ‘el mundo del Brahma’. El maestro Sariputta dijo ‘el mundo del Brahma’”.

Entonces, el Venerable Sariputta dijo: “Este brahmán es devoto al mundo del Brahma. ¿Qué tal si le muestro al brahmán Dhananjani el sendero que conduce a la compañía del Brahma?”.

[Acto seguido dijo:] “Dhananjani, voy a mostrarte el sendero que conduce a la compañía del Brahma. Escucha y presta atención que voy a hablar”. “Sí, señor”, respondió el brahmán Dhananjani y el Venerable Sariputta continuó:

[32] “Y, ¿cuál es, Dhananjani, el sendero que conduce a la compañía del Brahma? He aquí, un monje permanece impregnando un cuadrante con la mente imbuida de amor benevolente. De la misma forma, el segundo, tercero y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como para sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de amor benevolente; [mente] abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Este es el sendero que conduce a la compañía del Brahma.

[33-35] “Además, permanece impregnando un cuadrante con la mente imbuida de compasión… con la mente imbuida del gozo altruista… con la mente imbuida de ecuanimidad. De la misma forma, el segundo, tercero y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como para sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de ecuanimidad; [mente] abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Este también es el sendero que conduce a la compañía del Brahma”.

[36] “Maestro Sariputta, ríndale homenaje al Bienaventurado en mi nombre con su cabeza a sus pies y dígale: ‘Venerable Señor, el brahmán Dhananjani llegó a enfermarse, está dolorido y gravemente aquejado. Él rinde homenaje al Bienaventurado con su cabeza a sus pies’”.

Entonces el Venerable Sariputta, habiendo establecido al brahmán Dhananjani en el inferior mundo del Brahma, se levantó de su asiento y partió de allí, mientras todavía quedaba algo más por hacer. Y no mucho tiempo después de que el Venerable Sariputta hubiese salido de allí, el brahmán Dhananjani murió y reapareció en el mundo del Brahma.

[37] Entonces el Bienaventurado se dirigió a los monjes de esta manera: “Monjes, Sariputta, habiendo establecido al brahmán Dhananjani en el inferior mundo del Brahma, se levantó de su asiento y partió de allí, mientras todavía quedaba algo más por hacer”.

[38] Acto seguido, el Venerable Sariputta se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo: “Venerable Señor, el brahmán Dhananjani llegó a enfermarse, está dolorido y gravemente aquejado. Él rinde homenaje al Bienaventurado con su cabeza a sus pies”.

Sariputta, habiendo establecido al brahmán Dhananjani en el inferior mundo del Brahma, ¿por qué te levantaste de tu asiento y partiste de allí, mientras todavía quedaba algo más por hacer?”.

Venerable Señor, yo pensé así: ‘Este brahmán es devoto al mundo del Brahma. ¿Qué tal si le muestro al brahmán Dhananjani el sendero que conduce a la compañía del Brahma?’”.

Sariputta, el brahmán Dhananjani murió y reapareció en el mundo del Brahma”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (1995).Dhananjani Sutta – To Dhananjani The Middle-Length Discourses of the Buda: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 538-542.

Dhannajanisuttam en Digital Pali Reader 4.1.


 

Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015. 

 

 

MN 88 Bahitika Sutta – Discurso sobre la manta

El Venerable Ananda responde al rey Pasenadi las preguntas sobre el comportamiento del Buda.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta, en el Parque de Anathapindika, cerca de Savatthi.

[2] Entonces, por la mañana temprano, el Venerable Ananda se vistió, tomó su cuenco y hábito exterior, y entró a Savatthi en búsqueda de la comida de las limosnas. Después de haber retornado de esta, su habitual ronda en búsqueda de la comida de las limosnas, y después de haberse alimentado, fue a la residencia de la madre de Migara, en el Parque Oriental, para establecer allí su morada diurna.

[3] En aquella ocasión, el rey Pasenadi de Kosala montó el elefante Ekapundarika y se dirigió hacia las afueras de Savatthi para la siesta. Entonces, vio al Venerable Ananda llegando desde cierta distancia y preguntó a su ministro Sirivaddha: “¿Es ese el Venerable Ananda o no?”. “Sí, señor, ese es el Venerable Ananda”.

[4] Entonces, el rey Pasenadi de Kosala dijo a cierto hombre: “Ven, buen hombre, acércate al Venerable Ananda, ríndele homenaje en mi nombre con tu cabeza a sus pies, y dile: ‘Venerable Señor, el rey Pasenadi de Kosala le rinde homenaje con su cabeza a sus pies y dice que si el Venerable Ananda no tiene algo urgente que hacer, tal vez le ceda un momento, por compasión’”.

[5] “Sí, señor”, respondió aquel hombre e hizo su cometido.

[6] Y el Venerable Ananda consintió en silencio. Entonces, el rey Pasenadi de Kosala fue montado sobre el elefante hasta donde eso le era posible y, después, bajó de él para caminar a pie hacia donde estaba el Venerable Ananda. Al llegar allí le rindió homenaje, se quedó a un lado y le dijo: “Si el Venerable Ananda no tiene nada urgente que hacer, sería bueno que fuéramos a la orilla del río Aciravati, por compasión”.

[7] Entonces, el Venerable Ananda consintió en silencio y fue a la orilla del río Aciravati, donde se sentó al pie de un árbol en un asiento que estaba preparado para él. Mientras que el rey Pasenadi de Kosala fue montado sobre el elefante hasta donde eso le era posible y después bajó de él para caminar a pie adonde estaba el Venerable Ananda. Al llegar allí le rindió homenaje, se quedó a un lado y le dijo: “He aquí, Venerable Ananda, la manta del elefante: que el Venerable Ananda se siente sobre ella”.

No hay necesidad de esto, gran rey, estoy sentado en mi propia manta”.

[8] Entonces, el rey Pasenadi de Kosala se sentó sobre el asiento que estaba preparado para él y dijo: “Venerable Ananda, ¿sería posible que el Bienaventurado se comportara con su cuerpo de tal manera que esto pudiese ser objeto de censura por parte de los sabios ascetas o brahmanes?”.

No, gran rey, no es posible que el Bienaventurado se comporte con su cuerpo de tal manera que esto pudiese ser objeto de censura por parte de los sabios ascetas o brahmanes”.

Y, ¿sería posible, Venerable Ananda, que el Bienaventurado se comportara con su habla… con su mente de tal manera que esto pudiese ser objeto de censura por parte de los sabios ascetas o brahmanes?”.

No, gran rey, no es posible que el Bienaventurado se comporte con su habla… con su mente de tal manera que esto pudiese ser objeto de censura por parte de los sabios ascetas o brahmanes”.

[9] “¡Esto es maravilloso, Venerable Ananda, es asombroso, Venerable Ananda! La pregunta que no podíamos responder ha sido respondida por el Venerable Ananda. Nosotros no le damos ningún valor a las alabanzas y censuras que provienen de los demás, las personas tontas e ignorantes que hablan sin investigar ni evaluar. Pero reconocemos el valor de las alabanzas y las censuras que provienen de los demás, las personas sabias, inteligentes y sagaces que hablan después de haber investigado y evaluado.

[10] “Ahora bien, Venerable Ananda, ¿qué clase de comportamiento corporal es censurado por los sabios ascetas y brahmanes?”.

Cualquier comportamiento corporal que es perjudicial, gran rey”.

Y, ¿cuál es, Venerable Ananda, la clase de comportamiento corporal que es perjudicial?”.

Cualquier comportamiento corporal que es reprobable, gran rey”.

Y, ¿cuál es, Venerable Ananda, la clase de comportamiento corporal que es reprobable?”.

Cualquier comportamiento corporal que trae aflicción, gran rey”.

Y, ¿cuál es, Venerable Ananda, la clase de comportamiento corporal que trae aflicción?”.

Cualquier comportamiento corporal que tiene resultados dolorosos, gran rey”.

Y, ¿cuál es, Venerable Ananda, la clase de comportamiento corporal que tiene resultados dolorosos?”.

Cualquier comportamiento corporal, gran rey, que conduce a la aflicción de uno mismo, a la aflicción de los demás o a la aflicción de ambos, debido al cual se incrementan los estados perjudiciales y disminuyen los estados beneficiosos. Esta es la clase de comportamiento corporal que es censurado por los sabios ascetas y brahmanes, gran rey”.

[11-12] “Ahora bien, Venerable Ananda, ¿qué clase de comportamiento verbal… mental es censurado por los sabios ascetas y brahmanes?”.

Cualquier comportamiento verbal… mental que es perjudicial, gran rey”… [igual que en el verso 10 reemplazando “comportamiento corporal” por “verbal” y “mental” respectivamente]

Cualquier comportamiento mental, gran rey, que conduce a la aflicción de uno mismo, a la aflicción de los demás o a la aflicción de ambos, debido al cual se incrementan los estados perjudiciales y disminuyen los estados beneficiosos. Esta es la clase de comportamiento mental que es censurado por los sabios ascetas y brahmanes, gran rey”.

[13] “Ahora bien, Venerable Ananda, ¿es el Bienaventurado elogiado por haber abandonado todos los estados perjudiciales?”.

El Tathagata ha abandonado, gran rey, todos los estados perjudiciales y posee los estados beneficiosos”.

[14] “Ahora bien, Venerable Ananda, ¿qué clase de comportamiento corporal no es censurado por los sabios ascetas y brahmanes?”.

Cualquier comportamiento corporal que es beneficioso, gran rey”.

Y, ¿cuál es, Venerable Ananda, la clase de comportamiento corporal que es beneficioso?”.

Cualquier comportamiento corporal que es irreprochable, gran rey”.

Y, ¿cuál es, Venerable Ananda, la clase de comportamiento corporal que es irreprochable?”.

Cualquier comportamiento corporal que no trae aflicción, gran rey”.

Y, ¿cuál es, Venerable Ananda, la clase de comportamiento corporal que no trae aflicción?”.

Cualquier comportamiento corporal que tiene resultados placenteros, gran rey”.

Y, ¿cuál es, Venerable Ananda, la clase de comportamiento corporal que tiene resultados placenteros?”.

Cualquier comportamiento corporal, gran rey, que no conduce a la aflicción de uno mismo, a la aflicción de los demás ni a la aflicción de ambos, debido al cual disminuyen los estados perjudiciales e incrementan los estados beneficiosos. Esta es la clase de comportamiento corporal que no es censurado por los sabios ascetas y brahmanes, gran rey”.

[15-16] “Ahora bien, Venerable Ananda, ¿qué clase de comportamiento verbal… mental no es censurado por los sabios ascetas y brahmanes?”.

Cualquier comportamiento verbal… mental que es beneficioso, gran rey”… [igual que en el verso 14 reemplazando “comportamiento corporal” por “verbal” y “mental” respectivamente]

Cualquier comportamiento mental, gran rey, que no conduce a la aflicción de uno mismo, a la aflicción de los demás ni a la aflicción de ambos, debido al cual disminuyen los estados perjudiciales e incrementan los estados beneficiosos. Esta es la clase de comportamiento mental que no es censurado por los sabios ascetas y brahmanes, gran rey”.

[17] “Ahora bien, Venerable Ananda, ¿es el Bienaventurado elogiado por haber emprendido todos los estados beneficiosos?”.

El Tathagata ha abandonado, gran rey, todos los estados perjudiciales y posee los estados beneficiosos”.

[18] ¡Estos es maravilloso, Venerable Ananda, es asombroso, Venerable Ananda, qué bien ha explicado el Venerable Ananda este asunto! Estamos satisfechos y complacidos con lo que ha sido tan bien explicado por él. Estamos tan satisfechos y complacidos con lo que ha sido explicado por el Venerable Ananda que, si nos hubiese sido permitido, le entregaríamos el tesoro del elefante; si nos hubiese sido permitido, le entregaríamos el tesoro del caballo; si nos hubiese sido permitido, le entregaríamos la dádiva de un pueblo. Pero nosotros sabemos, Venerable Señor, que nada de eso está permitido para el Venerable Ananda. Pero he aquí, está mi manta, Venerable Señor, que mide dieciséis codos de largo y ocho de ancho, la cual me ha sido enviada en el mismo paquete que el paraguas real por el rey Ajatasatto de Magadha. Que el Venerable Ananda la acepte, por compasión”.

Eso no es necesario, gran rey: con mi triple hábito tengo suficiente”.

[19] “Venerable Señor, este río Aciravati ha sido visto tanto por el Venerable Ananda como por nosotrosdesbordado en sus dos orillas cuando cayó una abundante lluvia del cielo sobre las montañas. De la misma manera, Venerable Señor, el Venerable Ananda puede hacerse su triple hábito de este manto y ofrecer su triple hábito antiguo a sus compañeros en la vida santa, por compasión. De esta manera, nuestra dádiva va a desbordar. Venerable Señor, que el Venerable Ananda acepte el manto”.

[20] Y el Venerable Ananda aceptó el manto. Entonces el rey Pasenadi de Kosala dijo: “Ahora bien, Venerable Señor, vamos a partir. Estamos ocupados y tenemos mucho que hacer”.

Es el tiempo, gran rey, para que haga lo que tenía previsto”.

Entonces, el rey Pasenadi de Kosala, habiéndose deleitado y regocijado en las palabras del Venerable Ananda, se levantó de su asiento, rindió homenaje al Venerable Ananda y, cuidando que éste quedase siempre a su lado derecho, partió de allí.

[21] Entonces, no mucho después de esto, el Venerable Ananda se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le relató el contenido entero de esta conversación que tuvo con el rey Pasenadi de Kosala. También mostró al Bienaventurado la manta.

[22] Entonces el Bienaventurado se dirigió a los monjes de esta manera: “Monjes, esta es una ganancia, es una gran ganancia para el rey Pasenadi de Kosala que haya tenido la oportunidad de ver y presentarle sus respetos a Ananda”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado, y aquellos monjes fueron satisfechos y se deleitaron en las palabras del Bienaventurado.

 


FUENTES:

Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (1995). Bahitika Sutta – The Cloak The Middle-Length Discourses of the Buda: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 485-488.

Bahitikasuttam en Digital Pali Reader 4.1.


 

Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015. 

 

 

MN 87 Piyajatika Sutta – Nacido de aquellos que son queridos

El Buda explica por qué la pena y el dolor nacen de aquellos que son queridos.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika, cerca de Savatthi.

[2] Entonces murió el hijo querido y amado de cierto hombre hogareño. Después de la muerte de su hijo, éste no tuvo más ganas de trabajar ni de comer. Se mantuvo yendo al cementerio y llorando: “Mi único hijo, ¿dónde estás? Mi único hijo, ¿dónde estás?”.

[3] Entonces aquel hombre hogareño se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Y el Bienaventurado le dijo: “Hombre hogareño, tus facultades no son las que están en alguien que controla su propia mente. Tus facultades están trastornadas”.

¿Cómo mis facultades no estarán trastornadas, Venerable Señor? Mi único hijo querido y amado ha muerto. Después de la muerte de mi hijo, no tuve más ganas de trabajar ni de comer. Me mantuve yendo al cementerio y llorando: ‘Mi único hijo, ¿dónde estás? Mi único hijo, ¿dónde estás?’”.

Sí, es así, hombre hogareño. El dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nacen de aquellos que son queridos, surgen de aquellos que son queridos”.

Venerable Señor, ¿quién iba a pensar que el dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nacen de aquellos que son queridos, surgen de aquellos que son queridos?”.

Entonces, disgustado con las palabras del Bienaventurado, desaprobándolas, el hombre hogareño se levantó de su asiento y partió de allí.

[4] En aquella ocasión algunos tahúres estaban jugando con los dados, no lejos de donde estaba el Bienaventurado. Entonces el hombre hogareño se acercó a estos tahúres y les dijo: “Señores, justo ahora me acerqué al asceta Gotama, le rendí homenaje y me senté a un lado…” [repite la conversación que tuvo con el Buda].

Sí, es así, hombre hogareño. La felicidad y la alegría nacen de aquellos que son queridos, surgen de aquellos que son queridos”.

Entonces el hombre hogareño se fue pensando: “Estoy de acuerdo con esos tahúres”.

[5] Finalmente esta historia llegó al palacio real. Entonces el rey Pasenadi de Kosala dijo a la princesa Mallika: “Esto es lo que dijo el asceta Gotama, Mallika: ‘El dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nacen de aquellos que son queridos, surgen de aquellos que son queridos’”.

Si eso fue dicho por el Bienaventurado, señor, entonces debe ser cierto”.

No importa lo que diga el asceta Gotama, Mallika, tú siempre lo aplaudes: ‘Si eso fue dicho por el Bienaventurado, señor, entonces debe ser cierto’. Al igual que un pupilo aplaude cualquier cosa que diga su maestro, diciendo: ‘Es así, maestro, es así’; así también tú, Mallika, no importa lo que diga el asceta Gotama, siempre lo aplaudes: ‘Si eso fue dicho por el Bienaventurado, señor, entonces debe ser cierto’”.

[6] Entonces la princesa Mallika se dirigió al brahmán Nalijangha: “Ven, brahmán, acércate al Bienaventurado y ríndele homenaje en mi nombre con tu cabeza a sus pies, y pregúntale si se encuentra libre de enfermedad y aflicción, si es saludable, fuerte y vive confortablemente, diciendo: ‘Venerable Señor, la princesa Mallika rinde homenaje con su cabeza a sus pies, y le pregunta si se encuentra libre de enfermedad y aflicción, si es saludable, fuerte y vive confortablemente’. Luego dile: ‘Venerable Señor, ¿han salido estas palabras de la boca del Bienaventurado: «El dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nacen de aquellos que son queridos, surgen de aquellos que son queridos»?’. Aprende bien lo que el Bienaventurado te va a responder y repórtamelo a mí. Ya que los Tathagatas no dicen lo que no es verdadero”.

Sí, señora”, respondió el brahmán; se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y entregó al Bienaventurado el mensaje.

[7] “Sí, es así, brahmán. El dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nacen de aquellos que son queridos, surgen de aquellos que son queridos”.

[8] “Esto de que el dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nazcan de aquellos que son queridos, surjan de aquellos que son queridos, se puede entender así, brahmán. Una vez, en este mismo Savatthi, había una mujer cuya madre falleció. Debido a la muerte de su madre ella se volvió loca, perdió su mente y vagaba de calle en calle, de un cruce de caminos a otro, diciendo: ‘¿Habéis visto a mi madre? ¿Habéis visto a mi madre?’.

[9-14] “Esto de que el dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nazcan de aquellos que son queridos, surjan de aquellos que son queridos, también se puede entender así, brahmán. Una vez, en este mismo Savatthi, había una mujer cuyo padre falleció… cuyo hermano falleció… cuya hermana falleció… cuyo hijo falleció… cuya hija falleció… cuyo esposo falleció. Debido a la muerte de su esposo ella se volvió loca, perdió su mente y vagaba de calle en calle, de un cruce de caminos a otro, diciendo: ‘¿Habéis visto a mi esposo? ¿Habéis visto a mi esposo?’.

[15-21] “Esto de que el dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nazcan de aquellos que son queridos, surjan de aquellos que son queridos, también se puede entender así, brahmán. Una vez, en este mismo Savatthi, había un hombre cuya madre falleció… cuyo padre falleció… cuyo hermano falleció… cuya hermana falleció… cuyo hijo falleció… cuya hija falleció… cuya esposa falleció. Debido a la muerte de su esposa él se volvió loco, perdió su mente y vagaba de calle en calle, de un cruce de caminos a otro, diciendo: ‘¿Habéis visto a mi esposa? ¿Habéis visto a mi esposa?’.

[22] “Esto de que el dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nazcan de aquellos que son queridos, surjan de aquellos que son queridos, también se puede entender así, brahmán. Una vez, en este mismo Savatthi, había una mujer que fue a vivir con sus familiares. Y sus familiares quisieron que se divorciara de su marido y le trajeron a otro, al que ella no quería. Entonces la mujer dijo a su marido: ‘Señor, estos parientes míos quieren divorciarme de ti y me traen a otro a quien no quiero’. Entonces aquel hombre cortó a su mujer en dos y se suicidó, pensando: ‘Vamos a estar juntos en la otra vida’. Esto de que el dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nazcan de aquellos que son queridos, surjan de aquellos que son queridos, también se puede entender así, brahmán”.

[23] Entonces, deleitándose y regocijando en las palabras del Bienaventurado, el brahmán Nalijangha se levantó de su asiento, se acercó a la princesa Mallika y le repitió la entera conversación que tuvo con el Bienaventurado.

[24] Entonces, la princesa Mallika se acercó al rey Pasenadi de Kosala y le preguntó: “¿Qué piensas, señor? ¿Es la princesa Vajiri querida para ti?”.

Sí, Mallika, la princesa Vajiri es querida para mí”.

¿Qué piensas, señor? Si algún cambio y alteración ocurriese en la princesa Vajiri, ¿nacerían en ti el dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza?”.

Un cambio y alteración que ocurriese en la princesa Vajiri, significaría una alteración en mi propia vida. ¿Cómo no ocurrirían en mí el dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza?”.

Es en referencia a eso, señor, que el Bienaventurado que conoce y ve, realizado y plenamente iluminado, dijo: ‘El dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nacen de aquellos que son queridos, surgen de aquellos que son queridos’.

[25-28] “¿Qué piensas, señor? ¿Es la noble princesa Vasabha querida para ti… Es el general Vidudabha querido para ti… Soy yo querida para ti… Son Kasi y Kosala queridos para ti?”.

Sí, Mallika, Kasi y Kosala son queridos para mí. Le debemos a Kasi y a Kosala que podamos usar su sándalo y vestir guirnaldas, tener perfumes y ungüentos”.

¿Qué piensas, señor? Si algún cambio y alteración ocurriese en Kasi y Kosala, ¿nacerían en ti el dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza?”.

Un cambio y alteración que ocurriese en Kasi y Kosala, significaría una alteración en mi propia vida. ¿Cómo no ocurriría en mí el dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza?”.

Es en referencia a eso, señor, que el Bienaventurado que conoce y ve, realizado y plenamente iluminado dijo: ‘El dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la desesperanza nacen de aquellos que son queridos, surgen de aquellos que son queridos’”.

[29] “Esto es maravilloso, Mallika, es asombroso qué tan lejos el Bienaventurado penetró y vio con la sabiduría. Ven, Mallika, tráeme el agua de la ablución”.

Entonces, el rey Pasenadi de Kosala se levantó de su asiento y, arreglándose la vestimenta exterior sobre el hombro, extendió sus manos en un reverencial saludo hacia el Bienaventurado y pronunció esta exclamación tres veces: “¡Honor al Bienaventurado, realizado y plenamente iluminado! ¡Honor al Bienaventurado, realizado y plenamente iluminado! ¡Honor al Bienaventurado, realizado y plenamente iluminado!”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (1995). Piyajatika Sutta – Born from Those Who Are Dear en The Middle-Length Discourses of the Buda: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 718-722.

Piyajatikasuttam en Digital Pali Reader 4.1.

Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.

 

 

MN 83 Makhadeva Sutta – Discurso con Makhadeva

La historia de un antiguo linaje de reyes, que narra cómo esta virtuosa tradición fue rota por culpa de la negligencia.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los mangos de Makhadeva, cerca de Mithila.

[2] Entonces, en un cierto lugar el Bienaventurado sonrío. Y al verlo, el Venerable Ananda tuvo este pensamiento: “¿Cuál es la razón, cuál es la causa de la sonrisa del Bienaventurado? Los Tathagatas no sonríen sin una razón”. Acto seguido, arregló su hábito exterior sobre uno de sus hombros, extendió sus manos con las palmas juntas en un reverencial saludo hacia el Bienaventurado y le preguntó: “¿Cuál es la razón, Venerable Señor, cuál es la causa de la sonrisa del Bienaventurado? Los Tathagatas no sonríen sin una razón”.

[3] “Una vez, Ananda, en este mismo Mithila, había un rey de nombre Makhadeva. Era un rey recto, que gobernaba a través del Dhamma, un gran rey que se estableció en el Dhamma. Se condujo a sí mismo por el Dhamma entre los brahmanes y los hombres hogareños, entre los ciudadanos y los habitantes de los poblados, y observó los días de Uposatha del catorce, quince y ocho de la quincena.

[4] “Y después de muchos años, muchos cientos de años, muchos miles de años, el rey Makhadeva se dirigió a su barbero así: ‘Querido barbero, cuando veas las canas creciendo sobre mi cabeza, avísame, por favor’. ‘Sí, señor’, le respondió y, después de muchos años, muchos cientos de años, muchos miles de años, vio las canas crecer en la cabeza del rey Makhadeva. Y cuando las vio, dijo al rey: ‘Los divinos mensajeros aparecieron, señor; se ven crecer canas sobre la cabeza de su majestad’. ‘Entonces, mi buen barbero, saca estas canas de mi cabeza con la pinza, cuidadosamente, y ponlas en la palma de mi mano.’ ‘Sí, señor’, respondió el barbero y, sacando las canas con la pinza cuidadosamente, las puso en la palma de la mano del rey.

[5] “Entonces, el rey Makhadeva dio la mejor de sus localidades a su barbero, llamó al príncipe, su hijo mayor y le dijo: ‘Querido príncipe, los divinos mensajeros aparecieron, se ven crecer canas sobre mi cabeza. He disfrutado de los placeres sensuales y ahora es tiempo para buscar los placeres sensuales divinos. Ven, querido príncipe, y hazte cargo del reino. Mientras, yo voy a afeitar mi cabeza y barba, me pondré el hábito amarillo y renunciaré a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar. Y después tú también, querido príncipe, cuando veas las canas creciendo sobre tu cabeza, después de ofrecerle la mejor de tus localidades a tu barbero, y después de haber instruido cuidadosamente al príncipe, tu hijo mayor, en la realeza, afeita tu cabeza y barba, ponte el hábito amarillo y renuncia a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar. Continúa esta buena práctica, instituida por mí y no seas el último hombre. Porque mientras haya dos hombres con vida y, en virtud de esto, se produzca el quiebre de esta buena práctica, éste será el último hombre en medio de ellos. Por eso, querido príncipe, continúa esta buena práctica instituida por mí y no seas el último hombre‘.

[5] “Acto seguido, después de haber dado la mejor de sus localidades a su barbero y haber instruido cuidadosamente al príncipe, su hijo mayor en la realeza, afeitó su cabeza y barba en la arboleda de Makhadeva y, vistiendo el hábito amarillo, renunció a la vida hogareña y asumió el estilo de vida sin hogar.

Entonces, permaneció impregnando un cuadrante [1] con la mente imbuida de amor benevolente. De la misma forma, el segundo, tercero y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como para sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de amor benevolente; [mente] abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Además, permaneció impregnando un cuadrante con la mente imbuida de compasión… con la mente imbuida del gozo altruista… con la mente imbuida de ecuanimidad. De la misma forma, el segundo, tercero y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como para sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de ecuanimidad; [mente] abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión.

[6] “Por ochenta y cuatro mil años el rey Makhadeva jugó los juegos infantiles; por ochenta y cuatro mil años actuó como virrey; por ochenta y cuatro mil años gobernó el reino; por ochenta y cuatro mil años llevó la vida santa en esta arboleda de los mangos de Makhadeva, después de haberse afeitado la cabeza y barba, de haberse puesto el hábito amarillo y haber renunciado a la vida hogareña, asumiendo el estilo de vida sin hogar. Y mediante el desarrollo de las cuatro moradas divinas, al disolverse su cuerpo, después de la muerte, renació en el mundo del Brahma.

[7-9] “Y después de muchos años, muchos cientos de años, muchos miles de años, el hijo del rey Makhadeva se dirigió a su barbero así: ‘Querido barbero, cuando veas las canas creciendo sobre mi cabeza, avísame, por favor’. ‘Sí, señor’… [sigue igual que en 4 al 6]Y mediante el desarrollo de las cuatro moradas divinas, al disolverse su cuerpo, después de la muerte, renació en el mundo del Brahma.

[10] “Y los ochenta y cuatro mil descendientes, sucesores del hijo del rey Makhadeva, después de haberse afeitado la cabeza y barba, haberse puesto el hábito amarillo, renunciaban a la vida hogareña y asumían el estilo de vida sin hogar en esta arboleda de los mangos de Makhadeva. Todos ellos permanecían impregnando un cuadrante con la mente imbuida de amor benevolente… imbuida de compasión… imbuida del gozo altruista… imbuida de ecuanimidad… abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión.

[11] “Por ochenta y cuatro mil años jugaban los juegos infantiles; por ochenta y cuatro mil años actuaban como virreyes; por ochenta y cuatro mil años gobernaban el reino; por ochenta y cuatro mil años llevaban la vida santa en esta arboleda de los mangos de Makhadeva, después de haberse afeitado la cabeza y barba, después de haberse puesto el hábito amarillo y haber renunciado a la vida hogareña, asumiendo el estilo de vida sin hogar. Y mediante el desarrollo de las cuatro moradas divinas, al disolverse sus cuerpos, después de la muerte, renacían en el mundo del Brahma.

[12] “Nimi era el nombre del último de estos reyes. Él era un rey recto que gobernaba a través del Dhamma, un gran rey que se estableció en el Dhamma. Se condujo a sí mismo por el Dhamma entre los brahmanes y los hombres hogareños, entre los ciudadanos y los habitantes de los poblados, y observó los días de Uposatha del catorce, quince y ocho de la quincena.

[13] “Una vez, Ananda, cuando los Treinta y Tres Dioses estaban reunidos, sentados en el lugar de la asamblea de Sudhamma, surgió entre ellos esta conversación: ‘Es una ganancia para la gente de Videha, señores, es una gran ganancia para ellos el hecho de que el rey Nimi sea recto y que gobierne a través del Dhamma, que sea un gran rey establecido en el Dhamma. Que se conduzca a sí mismo por el Dhamma entre los brahmanes y los hombres hogareños, entre los ciudadanos y los habitantes de los poblados, y que observe los días de Uposatha del catorce, quince y ocho de la quincena’.

Entonces Sakka, el gobernador de los devas se dirigió a los Treinta y Tres Dioses: ‘Queridos señores, ¿queréis ver al rey Nimi?’. ‘Sí, señor, queremos ver al rey Nimi’.

En esta ocasión, empezaba el día de Uposatha de la quincena y el rey Nimi se lavó la cabeza y subió a su aposento superior, donde se sentó para observar el día de Uposatha. Entonces, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo doblado o lo dobla cuando está extendido, Sakka, el gobernador de los devas desapareció de entre los Treinta y Tres Dioses y apareció enfrente del rey Nimi, y le dijo: ‘Es una ganancia para usted, gran rey, es una gran ganancia para usted. Cuando los Treinta y Tres Dioses estaban reunidos, sentados en el lugar de la asamblea de Sudhamma, surgió entre ellos esta conversación: «Es una ganancia para la gente de Videha… que observe los días de Uposatha del catorce, quince y ocho de la quincena». Gran rey, los dioses desean verlo. Yo envié por un carro asido por mil caballos purasangre, gran rey, para que montara este carro divino sin temor’.

Entonces el rey Nimi consintió en silencio. Acto seguido, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo doblado o lo dobla cuando está extendido, Sakka, el gobernador de los devas desapareció de frente del rey Nimi y apareció entre los Treinta y Tres Dioses.

[14] “Entonces Sakka, el gobernador de los devas, se dirigió al auriga Matali de esta manera: ‘Ven, buen Matali, prepara el carro asido por mil caballos purasangre y ve por el rey Nimi, diciéndole: ‘Gran rey, este carro asido por mil caballos purasangre, ha sido enviado para usted por Sakka, el gobernador de los devas, para que montase este carro divino sin temor’. ‘Que sus palabras permanezcan sagradas’, respondió el auriga Matali e hizo el cometido, agregando esto al rey Nimi: ‘Pero, ¿por cuál de las rutas voy a conducirle, señor: por aquella, en la que los malhechores experimentan los resultados de las malas acciones, o por aquella, en la que los bienhechores experimentan los resultados de sus buenas acciones?’. ‘Condúceme por ambas rutas, Matali’.

[15] “Entonces, el auriga Matali llevó al rey Nimi a la asamblea de Sudhamma. Y Sakka, el gobernador de los devas, vio al rey Nimi llegando desde cierta distancia y le dijo: ‘¡Venga, gran rey! ¡Sea bienvenido, gran rey! Los Treinta y Tres Dioses, gran rey, sentados en la asamblea de Sudhamma, han expresado esto: «Es una ganancia para la gente de Videha, señores, es una gran ganancia para ellos el hecho de que el rey Nimi sea recto y que gobierne a través del Dhamma… y que observe los días de Uposatha del catorce, quince y ocho de la quincena». Gran rey, los Treinta y Tres Dioses desean verle. Que el gran rey disfrute de la majestuosidad de los devas’.

“’Es suficiente, buen señor. Que el auriga me conduzca de vuelta a Mithila, por favor. Allí me seguiré conduciendo a mí mismo por el Dhamma entre los brahmanes y los hombres hogareños, entre los ciudadanos y los habitantes de los poblados, y observaré los días de Uposatha del catorce, quince y ocho de la quincena’.

[16] “Entonces Sakka, el gobernador de los devas se dirigió al auriga Matali de esta manera: ‘Ven, buen Matali, prepara el carro asido por mil caballos purasangre y conduzca al rey Nimi de vuelta a Mithila’. ‘Que sus palabras permanezcan sagradas’, respondió el auriga Matali y, habiendo preparado el carro asido por mil caballos purasangre, condujo de vuelta al rey Nimi a Mithila. Y estando allí, el rey Nimi se conducía a sí mismo por el Dhamma entre los brahmanes y los hombres hogareños, entre los ciudadanos y los habitantes de los poblados, y observaba los días de Uposatha del catorce, quince y ocho de la quincena.

[17-19] “Y después de muchos años, muchos cientos de años, muchos miles de años, el rey Nimi se dirigió a su barbero así: ‘Querido barbero, cuando veas las canas creciendo sobre mi cabeza, avísame, por favor’. ‘Sí, señor’… [sigue igual que en 4 al 6]Y mediante el desarrollo de las cuatro moradas divinas, al disolverse su cuerpo, después de la muerte, renació en el mundo del Brahma.

[20] “Pero el hijo del rey Nimi, de nombre Kalarajanaka, no renunció a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar. Él había roto esta buena práctica y, entonces, llegó a ser el último hombre entre ellos.

[21] “Ahora bien, Ananda, quizás pienses así: ‘Seguramente, alguien más era el rey Makhadeva en aquella ocasión’. Pero no deberías considerarlo de esta manera, porque yo mismo fui el rey Makhadeva en aquella ocasión. Yo instituí esta buena práctica y las generaciones venideras continuaron esta buena práctica instituida por mí. Sin embargo, Ananda, aquella clase de buena práctica no conduce al desencantamiento, al desapasionamiento, al cese, a la paz, al conocimiento directo, a la Iluminación ni al Nibbana, sino solamente al renacimiento en el mundo del Brahma. Pero he aquí, Ananda, hay otra clase de buena práctica que ha sido instituida por mí ahora, que conduce al desencantamiento, al desapasionamiento, al cese, a la paz, al conocimiento directo, a la Iluminación y al Nibbana. Y, ¿cuál es esta buena práctica? Es el Noble Óctuple Sendero, es decir, el recto punto de vista, la recta intención, la recta forma de hablar, la recta acción, la recta forma de vida, el recto esfuerzo, la recta atención consciente y la recta concentración. Esta es la buena práctica que conduce al desencantamiento, al desapasionamiento, al cese, a la paz, al conocimiento directo, a la Iluminación y al Nibbana.

Yo te digo, Ananda, continúa con esta buena práctica instituida por mí y no seas el último hombre. Porque mientras haya dos hombres con vida y en virtud de esto se produzca el quiebre de esta buena práctica, éste será el último hombre en medio de ellos. Por eso, Ananda, te digo: continúa esta buena práctica instituida por mí y no seas el último hombre”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado, y el Venerable Ananda fue satisfecho y se regocijó en las palabras del Bienaventurado.

 


NOTA: 

[1] Cuadrante o punto cardinal.

 


FUENTES:

Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (1995). Makhadeva Sutta – King Makhadeva The Middle-Length Discourses of the Buda: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 463-466.

Makhadevasuttam en Digital Pali Reader 4.1.

Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015. 

 

 

 

MN 81 Ghatikara Sutta – Discurso con Ghatikara

El Buda cuenta la historia de un líder de seguidores laicos del pasado Buda Kassapa, en la cual él mismo aparece como protagonista en una de sus vidas pasadas.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba haciendo un recorrido entre los kosala, junto con un gran grupo de monjes.

[2] Entonces, en cierto lugar detrás del camino principal, el Bienaventurado sonrío. Al verlo, el Venerable Ananda tuvo este pensamiento: “¿Cuál es la razón, cuál es la causa de la sonrisa del Bienaventurado? Los Tathagatas no sonríen sin una razón”. Acto seguido, arregló su hábito exterior sobre uno de sus hombros, extendió sus manos con las palmas juntas en un reverencial saludo hacia el Bienaventurado y le preguntó: “¿Cuál es la razón, Venerable Señor, cuál es la causa de la sonrisa del Bienaventurado? Los Tathagatas no sonríen sin una razón”.

[3] “Alguna vez en el pasado, Ananda, en este lugar había una próspera y populosa ciudad comercial de nombre Vebhalinga, con muchos habitantes y llena de gente. Entonces el Bienaventurado Kassapa, un Arahant plenamente Iluminado, vivió cerca de la ciudad comercial Vebhalinga. De hecho fue allí donde el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, tuvo su monasterio; y fue allí, donde el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, residía e instruía al Sangha de los monjes”.

[4] Entonces el Venerable Ananda dobló su capa de retazos en cuatro y, extendiéndola, dijo al Bienaventurado: “Que el Bienaventurado tome asiento. De esa manera este lugar será uno que ha sido usado por dos Arahants plenamente Iluminados”. Y el Bienaventurado se sentó en el asiento que estaba preparado para él y dijo al Venerable Ananda:

[5] “Alguna vez en el pasado, Ananda, en este lugar había una próspera y populosa ciudad comercial de nombre Vebhalinga, con muchos habitantes y llena de gente… y fue allí, donde el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, residía e instruía al Sangha de los monjes.

[6] “En Vebhalinga, el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, ha tenido como sostenedor, como principal sostenedor a un alfarero de nombre Ghatikara. Y el alfarero Ghatikara tuvo un amigo, un amigo íntimo que era un estudiante brahmán de nombre Jotipala.

Un día el alfarero Ghatikara se dirigió al estudiante brahmán Jotipala de esta manera: ‘Mi querido Jotipala, vayamos a ver al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado. Sostengo que es bueno ver a aquel Bienaventurado, Arahant plenamente Iluminado’. A lo que el estudiante brahmán Jotipala respondió: ‘Suficiente, mi querido amigo Ghatikara, ¿qué provecho puede haber en ir a ver a un monje calvo?’.

Y por segunda vez… por tercera vez el alfarero Ghatikara se dirigió al estudiante brahmán Jotipala de esta manera: ‘Mi querido Jotipala, vayamos a ver al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado. Sostengo que es bueno ver a aquel Bienaventurado, Arahant plenamente Iluminado’. A lo que el estudiante brahmán Jotipala por segunda vez… por tercera vez respondió: ‘Suficiente, mi querido amigo Ghatikara, ¿qué provecho puede haber de ir a ver a un monje calvo?’.

Entonces, mi querido Jotipala, tomemos la esponja y el polvo de baño, y vayamos al río a bañarnos”. “Bien”, respondió Jotipala.

[7] “Acto seguido, el alfarero Ghatikara y el estudiante brahmán Jotipala tomaron la esponja y el polvo de baño, y fueron al río a bañarse. Entonces Ghatikara dijo a Jotipala: ‘He aquí, está muy cerca el monasterio del Bienaventurado Kassapa, Arahant plenamente Iluminado. Vayamos a ver al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado. Sostengo que es bueno ver a aquel Bienaventurado, Arahant plenamente Iluminado’. A lo que el estudiante brahmán Jotipala respondió: ‘Suficiente, mi querido amigo Ghatikara, ¿qué provecho puede haber de ir a ver a un monje calvo?’.

Entonces por segunda vez… por tercera vez Ghatikara dijo a Jotipala: ‘He aquí, está muy cerca el monasterio del Bienaventurado Kassapa, Arahant plenamente Iluminado. Vayamos a ver al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado. Sostengo que es bueno ver a aquel Bienaventurado, Arahant plenamente Iluminado’. A lo que el estudiante brahmán Jotipala respondió por segunda vez… por tercera vez: ‘Suficiente, mi querido amigo Ghatikara, ¿qué provecho puede haber de ir a ver a un monje calvo?’.

[8] “Entonces el alfarero Ghatikara agarró al estudiante brahmán Jotipala por el cinturón y le dijo: ‘He aquí, está muy cerca el monasterio del Bienaventurado Kassapa, Arahant plenamente Iluminado. Vayamos a ver al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado. Sostengo que es bueno ver a aquel Bienaventurado, Arahant plenamente Iluminado’. A lo que el estudiante brahmán Jotipala respondió, deshaciéndose del cinturón: ‘Suficiente, mi querido amigo Ghatikara, ¿qué provecho puede haber de ir a ver a un monje calvo?’.

[9] “Acto seguido, cuando el estudiante brahmán Jotipala se lavó el pelo, el alfarero Ghatikara le agarró del cabello y le dijo: ‘He aquí, está muy cerca el monasterio del Bienaventurado Kassapa, Arahant plenamente Iluminado. Vayamos a ver al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado. Sostengo que es bueno ver a aquel Bienaventurado, Arahant plenamente Iluminado’.

Entonces el estudiante brahmán Jotipala pensó: ‘¡Esto es maravilloso, es asombroso que este alfarero Ghatikara, que es de diferente nacimiento, me agarre de los cabellos después de haberme lavado la cabeza! Puede que esto no sea un asunto simple’. Y dijo al alfarero Ghatikara: ‘Vas muy lejos con esto, amigo Ghatikara’. ‘Voy tan lejos, mi querido Jotipala, porque sostengo que es bueno ver a aquel Bienaventurado, Arahant plenamente Iluminado’. ‘Entonces, mi querido Ghatikara, suéltame y vayamos a visitarlo’.

[10] “Así, el alfarero Ghatikara y el estudiante brahmán Jotipala se acercaron al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado. Y mientras Ghatikara le rindió homenaje y se sentó a un lado, Jotipala intercambió con él cordiales saludos, y cuando terminaron estas amables palabras de bienvenida y cordiales saludos, se sentó a un lado. Entonces Ghatikara dijo al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado: ‘Venerable Señor, este es el estudiante brahmán Jotipala, mi amigo íntimo. Que el Bienaventurado le enseñe el Dhamma, por favor’.

Entonces el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, instruyó, urgió, elevó y animó al alfarero Ghatikara y al estudiante brahmán Jotipala con la exposición del Dhamma. Y cuando se terminó la exposición del Dhamma, habiéndose deleitado y regocijado en las palabras del Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, se levantaron de sus asientos, rindieron homenaje al Bienaventurado Kassapa, Arahant plenamente Iluminado, y cuidando que él mismo quedase siempre a su lado derecho, partieron de allí.

[11] “Entonces Jotipala preguntó a Ghatikara: ‘Ahora que has escuchado este Dhamma, mi querido Ghatikara, ¿por qué no haces el renunciamiento de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar?’. ‘Mi querido Jotipala, ¿acaso no sabes que soy el soporte de mis viejos y no videntes padres?’. ‘Entonces yo, mi querido Ghatikara, haré el renunciamiento de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar’.

[12] “Así el alfarero Ghatikara y el estudiante brahmán Jotipala se acercaron al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, le rindieron homenaje y se sentaron a un lado. Entonces Ghatikara dijo al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado: ‘Venerable Señor, este es el estudiante brahmán Jotipala, mi amigo íntimo. Que el Bienaventurado acepte su renunciamiento, por favor’. Acto seguido el estudiante brahmán Jotipala recibió el renunciamiento del Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, y también recibió la ordenación plena.

[13] “Entonces no mucho tiempo después de que el estudiante brahmán Jotipala, hubiese recibido la plena ordenación, medio mes después de que hubiese recibido la plena admisión, el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, habiendo estado en Vebhalinga por el tiempo que tenía previsto, se fue caminando hacia Benares y, caminando de pueblo en pueblo, finalmente llegó a Benares, donde estableció su morada en el Parque de los Venados, cerca de Isipatana.

[14] “En aquel entonces el rey Kiki de Kasi escuchó esto: ‘Parece que el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, llegó a Benares y estableció su morada en el Parque de los Venados, cerca de Isipatana’. Así que hizo que se preparara un gran número de carros estatales, montó el principal de ellos y salió de Benares con gran pompa real, en aras de ver al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado. Entonces fue montado en el carro real hasta dónde esto le era posible, y bajó luego para caminar hasta donde estaba el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado. Estando allí le rindió homenaje, se sentó a un lado y el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, instruyó, urgió, elevó y animó al rey Kiki de Kasi con una exposición del Dhamma.

[15] “Al terminar la exposición del Dhamma el rey Kiki de Kasi dijo: ‘Venerable Señor, que el Bienaventurado, junto con el Sangha de los monjes, acepte la comida mañana de mi parte, por favor’. Y cuando el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, aceptó en silencio, se levantó de su asiento, rindió homenaje al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, y cuidando que él mismo quedase siempre a su lado derecho, partió de allí.

[16] “Entonces, cuando terminó la noche, el rey Kiki de Kasi preparó varias clases de comida deliciosa en su propia residencia: arroz rojo almacenado en la gavilla con granos oscuros selectos, junto con varias salsas y curry. Acto seguido anunció al Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado: ‘Ya es tiempo, Venerable Señor, la comida está lista’.

[17] “Entonces, por la mañana temprano, el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, se vistió, tomó su hábito exterior y cuenco, y fue junto con el Sangha de los monjes a la residencia del rey Kiki de Kasi, donde se sentó en el asiento que estaba preparado para él. Entonces el rey Kiki de Kasi, con sus propias manos, sirvió varias clases de deliciosa comida al Sangha de los monjes encabezada por el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado. Y cuando el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado terminó de comer, retiró su mano del cuenco, mientras que el rey Kiki de Kasi, tomó un asiento más bajo, se sentó a un lado y dijo: ‘Venerable Señor, que el Bienaventurado acepte de mi parte establecer su morada en la temporada de las lluvias en Benares: esto sería beneficioso para el Sangha’. ‘Suficiente, rey, ya se me proveyó para mi morada en la temporada de las lluvias’.

Y por segunda vez… por tercera vez, el rey Kiki de Kasi dijo: ‘Venerable Señor, que el Bienaventurado acepte de mi parte establecer su morada en la temporada de las lluvias en Benares: esto sería beneficioso para el Sangha’. [Y por segunda y por tercera vez el Buda Kassapa respondió:] ‘Suficiente, rey, ya se me proveyó para mi morada en la temporada de las lluvias’.

Entonces, el rey pensando: ‘El Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado, no acepta de mi parte establecer su morada en la temporada de las lluvias en Benares’, se decepcionó y entristeció.

[18] “Entonces dijo: ‘Venerable Señor, ¿tiene usted algún sostenedor mejor que yo?’. ‘Sí, tengo, gran rey. He aquí, hay en esa ciudad comercial llamada Vebhalinga, donde vive un alfarero de nombre Ghatikara. Él es mi principal sostenedor. Ahora usted, gran rey, piensa: «El Bienaventurado Kassapa, Arahant plenamente Iluminado, no acepta de mi parte establecer su morada en la temporada de las lluvias en Benares», y se decepciona y entristetece; pero el alfarero Ghatikara no es ni será así. El alfarero Ghatikara ha ido por refugio al Buda, al Dhamma y el Sangha. Él se abstiene de matar a los seres vivos, de tomar lo que no le ha sido dado, de la indebida conducta sexual, de las mentiras y de consumir vinos, licores y otros embriagantes que son la base de la negligencia. Tiene una confianza perfecta en el Buda, el Dhamma y el Sangha, y posee las virtudes queridas por los Nobles. Es libre de duda acerca de la insatisfacción, acerca del origen de la insatisfacción, acerca del cese de la insatisfacción y acerca del sendero que conduce al cese de la insatisfacción. Come solamente una comida al día, observa el celibato, es virtuoso y de buen carácter. Dejó atrás las piedras preciosas y el oro, donó oro y plata. No cava el suelo para extraer la arcilla con el pico sostenido en su mano; más bien trae a su casa, en el vehículo, lo que queda de los terraplenes o lo que dejan las ratas; cuando prepara una olla dice: «Que todo aquel que guste seleccione un poco de arroz o de frijoles, o seleccione algo de lentejas y se lo lleve si quiere». Además, es el soporte de sus viejos y no videntes padres. Habiendo destruido los cinco grilletes menores, es alguien que reaparece espontáneamente [en las Moradas Puras] para alcanzar allí el Nibbana, sin retornar más a este mundo.

[19] “’En una ocasión, mientras moraba en Vebhalinga, me vestí por la mañana temprano, tomé mi cuenco y hábito exterior, y me acerqué a los padres del alfarero Ghatikara y les pregunté: «¿Dónde se fue el alfarero, por favor?». «Venerable Señor, su sostenedor salió, pero tome arroz del caldero y salsa del sartén y coma, por favor”. Entonces lo hice y partí de allí. Acto seguido el alfarero Ghatikara se fue junto a sus padres y les preguntó: «¿Quién tomó el arroz del caldero y la salsa del sartén y, después de haberlo comido, se fue?». «Mi querido, el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado lo hizo». Entonces el alfarero Ghatikara pensó así: «¡Es una ganancia para mí, es una gran ganancia que el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente iluminado, tenga tanta confianza en mí!». Entonces el entusiasmo y la felicidad no se apartaron de él por medio mes, y de sus padres por una semana.

[20] “’En otra ocasión, mientras moraba en Vebhalinga, me vestí por la mañana temprano, tomé mi cuenco y hábito exterior, y me acerqué a los padres del alfarero Ghatikara y les pregunté: «¿Dónde se fue el alfarero, por favor?». «Venerable Señor, su sostenedor salió, pero tome gachas de la olla y salsa del sartén y coma, por favor”. Entonces lo hice y partí de allí. Acto seguido el alfarero Ghatikara se fue junto a sus padres y les preguntó: «¿Quién tomó las gachas de la olla y la salsa del sartén y, después de haberlo comido, se fue?». «Mi querido, el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente Iluminado lo hizo». Entonces el alfarero Ghatikara pensó así: «¡Es una ganancia para mí, es una gran ganancia que el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente iluminado, tenga tanta confianza en mí!». Entonces el entusiasmo y la felicidad no se apartaron de él por medio mes, y de sus padres por una semana.

[21] “’En otra ocasión, mientras moraba en Vebhalinga, mi choza se filtró, de modo que me dirigí a los monjes de esta manera: «Id, monjes, y encontrad algo de hierba en la casa del alfarero Ghatikara». “«Venerable Señor, no hay hierba en la casa del alfarero Ghatikara, solamente hay paja en su techo». «Id, monjes, y recoged la paja de la casa del alfarero Ghatikara». Entonces lo hicieron así. Y los padres del alfarero Ghatikara preguntaron a los monjes: «¿Para quién recogen la paja de la casa?». «Hermanos, la choza del Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente iluminado, se filtró». «Pues tomadla, Venerables Señores, tomadla y seáis bendecidos». Acto seguido, el alfarero Ghatikara se acercó a sus padres y les preguntó: «¿Quién recogió la paja de la casa?». «Mi querido, lo hicieron los monjes, la choza del Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente iluminado, se filtró». Entonces el alfarero Ghatikara pensó así: «¡Es una ganancia para mí, es una gran ganancia que el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente iluminado, tenga tanta confianza en mí!». Entonces el entusiasmo y la felicidad no se apartaron de él por medio mes, y de sus padres por una semana. Entonces el cielo, sobre el techo de esta casa, permaneció despejado por tres meses enteros y no hubo lluvia alguna. Así es el alfarero Ghatikara’.

“’¡Es una ganancia para el alfarero Ghatikara, es una gran ganancia que el Bienaventurado Kassapa, el Arahant plenamente iluminado, tenga tanta confianza en él!’.

[22] “Acto seguido el rey Kiki de Kasi despachó para el alfarero Ghatikara quinientas carretas de arroz rojo almacenado en gavillas, al igual que los ingredientes para la salsa, y se los envió. Acto seguido los hombres del rey fueron junto al alfarero Ghatikara y le dijeron: ‘He aquí estas quinientas carretas de arroz rojo almacenado en gavillas, y los ingredientes para la salsa, que le envía el rey Kiki de Kasi: por favor, acéptelos’. ‘Pero el rey está muy ocupado y tiene muchos quehaceres. Yo tengo suficiente, señores. Dejad esto para el rey’.

[23] “Ahora bien, Ananda, quizá pienses así: ‘Seguramente alguien más era el estudiante brahmán Jotipala en aquella ocasión’. Pero no deberías considerarlo de esta manera, porque yo mismo fui el estudiante brahmán Jotipala en aquella ocasión”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado y el Venerable Ananda fue satisfecho y se deleitó en las palabras del Bienaventurado.

 


FUENTES:

Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (1995).Ghatikara Sutta – Ghatikara the Potteren The Middle-Length Discourses of the Buda: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 445-450.

Ghatikarasuttam en Digital Pali Reader 4.1.

Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.

 

 

 

 

MN 80 Vekhanassa Sutta – Discurso con Vekhanassa

El Buda, al igual que en el sutta anterior, examina la doctrina de otro asceta errante, usando el mismo símil de “la muchacha más hermosa del país”, pero esta vez, agregando una sección sobre las cuerdas de los placeres sensuales.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika, cerca de Savatthi.

[2] Entonces, el asceta errante Vekhanassa se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Cuando concluyeron estas amables palabras de bienvenida y cordiales saludos, permaneciendo a un lado, hizo esta exclamación gozosa en presencia del Bienaventurado: “¡Este es el esplendor perfecto, es un perfecto esplendor!”.

Pero, Kaccana, ¿por qué dices: ‘¡Este es el esplendor perfecto, es un perfecto esplendor!’? ¿Qué es aquel perfecto esplendor?”.

Maestro Gotama, el esplendor perfecto es aquel que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime”.

Pero Kaccana, ¿cuál es aquel esplendor que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime?”.

Maestro Gotama, es aquel esplendor que es perfecto, que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime”.

[3] «Kaccana, tú puedes continuar así por mucho tiempo. Dices: ‘El esplendor perfecto es aquel que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime’, pero no indicas lo que es ese esplendor. Imagina, Kaccana, que un hombre dijera: ‘Estoy enamorado de la muchacha más bella del país’. Y si alguien le preguntara: ‘En cuanto a esta muchacha más bella del país, buen hombre, de la que estás enamorado: ¿la conoces?, ¿sabes si pertenece a la clase noble, a la de los brahmanes, a la de los khattiya o a la de la gente común?’, él respondiese: ‘No’. Entonces si alguna otra persona le preguntara: ‘En cuanto a esta muchacha más bella del país, buen hombre, de la que estás enamorado: ¿sabes su nombre o clan de procedencia?… ¿Sabes si es de estatura alta, baja o mediana, si es de piel oscura, morena o blanca?… ¿Sabes de qué aldea proviene, pueblo o ciudad?’, él respondiese: ‘No’. Entonces, si alguna otra persona le preguntara: ‘Entonces, buen hombre, ¿estás enamorado de una muchacha que no conoces ni has visto nunca?’, él respondiese: ‘Sí’.

Si esto fuera así, Kaccana, ¿no te parece que aquel hombre estaría diciendo tonterías?”.

Efectivamente, Venerable Señor, si este fuera el caso, aquel hombre estaría diciendo tonterías”.

Pues de la misma manera tú, Kaccana, dices: ‘El esplendor perfecto es aquel que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime’, sin indicar lo que es ese esplendor.

[4] «Venerable Señor, al igual que una hermosa piedra preciosa de berilo de las aguas más puras, tallada en ocho facetas, puesta sobre terciopelo rojo, brilla, irradia y resplandece, así es el esplendor del alma incorruptible después de la muerte”.

[5] «¿Qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor de una piedra preciosa de berilo de las aguas más puras, tallada en ocho facetas, puesta sobre terciopelo rojo, que brilla, irradia y resplandece, y el esplendor de una luciérnaga en la oscuridad de la noche, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es la luciérnaga en la oscuridad de la noche la que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[6] «Y, ¿qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor de una luciérnaga en la oscuridad de la noche y un candil de aceite en la oscuridad de la noche, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y más sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es el candil de aceite en la oscuridad de la noche el que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[7] » Y, ¿qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor de un candil de aceite en la oscuridad de la noche y una gran fogata en la oscuridad de la noche, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y más sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es la gran fogata en la oscuridad de la noche la que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[8] «Y, ¿qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor de una gran fogata en la oscuridad de la noche y el lucero del alba en una noche despejada, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y más sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es el lucero del alba en una noche despejada el que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[9] «Y, ¿qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor del lucero del alba en una noche despejada y la luna llena a medianoche cuando está en su cenit, en una noche despejada del día quince de Uposatha, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y más sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es la luna llena a medianoche cuando está en su cenit, en una noche despejada del día quince de Uposatha, la que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[10] «Y, ¿qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor de la luna llena a medianoche cuando está en su cenit, en una noche despejada del día quince de Uposatha, y el sol al mediodía cuando está en su cenit, en un día despejado del último mes de la estación de las lluvias, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y más sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es el sol al mediodía cuando está en su cenit, en un día despejado del último mes de la estación de las lluvias, el que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[11] «Pues más allá de esto, Kaccana, conozco muchos dioses que exceden en resplandor a la luna y al sol, pero aun así, con todo esto no digo: ‘Este es el esplendor perfecto, este es el esplendor que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime’. Pero tú, Kaccana, hablando de un esplendor que es menor y más insignificante que el de una luciérnaga, dices: ‘Este es el esplendor perfecto’, pero no señalas lo que es ese esplendor.

[12] “He aquí, Kaccana, hay estas cinco cuerdas de los placeres sensuales. Y, ¿cuáles son esas cinco? Las formas cognoscibles por el ojo que son deseables, apetecibles, agradables y codiciables, conectadas con el deseo sensual, que originan la codicia. Los sonidos cognoscibles por el oído… los olores cognoscibles por la nariz… los sabores cognoscibles por la lengua… los objetos tangibles cognoscibles por el cuerpo que son deseables, apetecibles, agradables y codiciables, conectados con el deseo sensual, que originan la codicia. Estas son las cinco cuerdas de los placeres sensuales.

[13] “Ahora bien, Kaccana, el placer y la alegría que surgen en dependencia de estas cinco cuerdas de los placeres sensuales se llaman placeres sensuales. De esta manera [surge] el placer sensual a través de los placeres sensuales, pero más allá de los placeres sensuales hay un placer más sublime que el sensual, aquel que fue declarado como el más sublime entre ellos” [1].

[14] Cuando se dijo esto, el asceta errante Vekhanassa dijo: ¡Esto es maravilloso, Maestro Gotama, es asombroso, Maestro Gotama! ¡Qué bien ha sido explicado esto por el Maestro Gotama: ‘De esta manera [surge] el placer sensual a través de los placeres sensuales, pero más allá de los placeres sensuales hay un placer más sublime que el sensual, aquel que fue declarado como el más sublime entre ellos’!”.

Kaccana, para ti que sostienes otros puntos de vista, que tienes otras creencias, que tienes diferentes inclinaciones, que te adhieres a otras doctrinas y sigues a otro maestro, es difícil conocer qué es la sensualidad, qué es el placer sensual o cuál es aquel placer más sublime que el placer sensual. Pero aquellos monjes que son Arahants con las contaminaciones completamente destruidas, que han vivido la vida santa, que hicieron lo que se tenía que hacer, que echaron la carga, alcanzaron la última meta, destruyeron los grilletes de la existencia y se liberaron por completo a través del conocimiento final, ellos sí pueden conocer qué es la sensualidad, qué es el placer sensual y cuál es el placer más sublime que el placer sensual”.

[15] Cuando se dijo esto, el asceta errante Vekhanassa se enojó y se disgustó, y vilipendiando, desaprobando y censurando al Bienaventurado, dijo: ‘El asceta Gotama se está poniendo cada vez peor’. Acto seguido, dijo al Bienaventurado: “He aquí, hay algunos ascetas y brahmanes que, sin haber conocido el pasado y sin haber visto el futuro, exclaman: ‘El nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que se tenía que hacer se hizo y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia’. Lo que dicen se torna tonto, se convierte en meras palabras, vacías y sin sentido”.

[16] “Si algunos ascetas o brahmanes exclaman, sin haber conocido el pasado ni haber visto el futuro: ‘El nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que se tenía que hacer se hizo y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia’, pueden ser refutados de acuerdo con el Dhamma. Más bien, deja el pasado, Kaccana, deja el futuro. Que el hombre sabio venga —el que es honesto y sincero, el que es recto— y yo lo instruiré y le enseñaré el Dhamma de tal manera que, practicando de acuerdo con estas instrucciones, pronto conocerá y verá por sí mismo esto: ‘Así realmente llega la liberación de las ataduras de la ignorancia’. Imagina, Kaccana, a un tierno infante que tiene atadas [sus cuatro extremidades] con lazos y un quinto lazo atado al cuello. Y luego, como consecuencia de su crecimiento y maduración, estos lazos se aflojan hasta que se da cuenta de esto: ‘¡Soy libre!’, entonces ya no habría más ataduras para él. De la misma manera, que el hombre sabio venga… y verá por sí mismo esto: ‘Así, realmente, llega la liberación de las ataduras de la ignorancia’”.

[17] Cuando esto se dijo, el asceta errante Vekhanassa dijo al Bienaventurado: “¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.

 


NOTA:

[1] En pali esta frase tiene forma de un acertijo y la traducción, en este caso, es una conjetura de Bhikkhu Nanamoli, la cual seguimos aquí en español.

 


FUENTES:

Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (1995). Vekhanassa Sutta – To Vekhanassa en The Middle-Length Discourses of the Buda: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 443-444.

Mahadhammasamadanasuttam en Digital Pali Reader 4.1.

Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.