Apego

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En este breve artículo el venerable Ajahn Brahm profundiza sobre el término upadana al vincularlo con el de apego. En esta dirección, señala que existen ciertas forma de upadana que no deberían ser tomadas como nocivas, sino que por el contrario, deberían tenerse dentro de la práctica al implicar en sí mismas el abandono. Para ilustrar su argumento se refiere a la práctica de la compasión, los cinco preceptos y el Nibbana.

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Soltar

 Esta mañana he ido a comprar una cosa a la farmacia y la farmacéutica me ha devuelto mal el cambio (faltaban 10 céntimos de euro, que no son nada). Tras pensármelo un momento, he decidido no decirle nada y me he ido a casa.

Sin embargo, a pesar de haber dejado la situación atrás, mi cabeza todavía seguía dándole vueltas. ¿Debería haberle dicho algo? ¿Hice bien? ¿No? Tras unos segundos, me di cuenta de que estaba enzarzado absurdamente y decidí soltar (el inglés «let go»).

Luego seguí caminando hasta casa.

La gracia está en que cualquiera de las dos opciones (decirle a la farmacéutica que se ha equivocado o no hacerlo) es razonable, y podemos perfectamente elegir una u otra, pero una vez hecha la elección, no hay vuelta atrás, y no tiene sentido seguir preguntándose. Acepta el pasado, vive el presente, sigue adelante. 

 Ahora, ¿cómo se suelta? Eso os lo dejo a vosotros…

 

Vida monástica sin restricciones

En este artículo, la hermana Ajahn Vayama, abadesa del monasterio de monjas Dhammasara en Perth, Australia, relata el desarrollo del monasterio desde su fundación en 1.998 y cuando ella era su única residente. Si bien en un principio ante la inexistencia de bhikkhunis reconocidas por la tradición tailandesa se pensó a Dhammasara como un monasterio para novicias, en la actualidad hospeda a cuatro monjas. De igual forma este se encuentra separado en todo sentido del monasterio de monjes, aunque reciben su apoyo, especialmente de Ajahn Brahm, siendo las monjas las únicas y absolutas responsables de las decisiones que se toman. Como señala Ajahn Vayama, tal separación les permite ser apreciadas en su entorno y no por medio de comparaciones.

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La historia de un monje

Un día en la vida de un joven monje budista. El bhikkhu Tapassi es un joven monje australiano ordenado dentro de la Tradición del Bosque dentro del budismo theravada, que vive en un pintoresco monasterio «Santi Monastery» en el altiplano sureño que queda entre Sydney y Canberra.

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Tolerancia y diversidad

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Una pregunta urgente para el mundo hoy es cómo los seguidores de las diferentes tradiciones religiosas puedan vivir juntos en armonía, sin compromoter la integridad de sus respectivas tradiciones. La enseñanza del Buda sobre la tolerancia subraya el delicado y sabio balance que evita  tanto el peligro de la extrema intolerancia fundamentalista, como el vago “todos los caminos conducen a Roma».

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Meditación & alivio del dolor físico

Hace poco más de una semana tuve un dolor bastante fuerte, en el tiempo que llevo en tratamiento no había tenido uno similar. No sólo no me podía poner en pie sino que en unos segundos ya incluía calambres. Así que intenté mantenerme en posición fetal con bastante tensión,  esperando que obtuviera un poco de alivio, cosa que no sucedió en los 5 minutos que estuve así, hasta que llegaron e intentaron que me calmara. En ese momento no quería saber de la existencia de la calma, quería algo para el dolor. Hasta aquí, seguía siendo otra mortal pretendiendo que llegara la solución a sus problemas en una píldora (poca cosa, jajaja).

 

Sin embargo, calmarme no era tan mala idea. Primero tenía que distensionar el cuerpo, aunque sentía que el dolor aumentaba junto con mi ritmo cardiaco, y luego seguir el curso de una meditación como cualquier otra. El dolor no mejoró en el primer minuto, sólo pensaba en cómo me dolía y cuán desesperadamente requería de mi médico, que estaba de rondas y demoraría varios minutos.

 

Una vez pude centrarme en la respiración caí en cuenta que no tenía ni idea de dónde estaba localizado el dolor, es decir, tenía idea de que sentía dolores en muchas partes pero no de ese dolor con d mayúscula. Parecía un buen comienzo. Cuando pude tenerlo claro el dolo quedarme ahí resultó en que disminuyera la sensación desagradable y, progresivamente, también los calambres en piernas y brazos. Ya no sentía dolor.

 

Así estuve hasta que, por fin, llegó el médico. Colocaron un par de medicamentos en líquidos y dormí las siguientes horas.

 

Desde entonces trabajo para eliminar los dolores que surgen de cuando en cuando con la meditación. En ocasiones se me dificulta hasta concentrarme, me cuesta respirar o me duele mucho la cabeza; pero en otras, sencillamente me siento notablemente mejor. Efectivamente, el ejercicio de atención es mucho más riguroso, de forma tal que la mente (bueno, la mía :-p) progresivamente sea más aguda.

 

No estoy intentando reemplazar la medicina (ya quisiera yo ^^), pero sé que puedo llegar a eliminar el dolor físico, que a veces no tiene que ver con mi estado actual sino con factores nada controlables como el clima o los vientos de la noche.

 

Para terminar, sólo me resta decir que encontré un nuevo significado a «ir al refugio» y a «refúgiate en la práctica» (como dice un muy estimado amigo). No se trata de un medio para una satisfacción mundana, que me deje de sentir dolor porque es incómodo; encontré una medicina «alternativa» para mi situación, me permite concentrarme, evaluar mis reacciones ante el dolor físico y apegos no percibidos con anterioridad, y hallar una solución al malestar mental producto de mi situación actual.

 

Mettaya & Mudita,