AN 4,127 Pathamatathagatacchariya Sutta – Lo asombroso del Tathagata

Este sutta habla de las maravillas que acompañaron la concepción del Buda en el vientre de su madre, su nacimiento físico, su iluminación y su puesta en movimiento de la rueda del Dhamma.  


[Leer en pali]

[127] “Monjes, con la aparición del Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado, se manifestaron cuatro asombrosas y maravillosas cosas. Y, ¿cuáles son esas cuatro?

“Monjes, cuando el bodhisatta salió del cielo Tusita y, atentamente y con clara comprensión, entró en el vientre materno, entonces, en este mundo con sus devas, Mara y Brahma, en esta población con sus ascetas y brahmanes, con sus devas y seres humanos, llegó a manifestarse un inconmensurable y glorioso resplandor que supera la majestad divina de los devas. Incluso en aquellos intervalos del mundo, vacíos y abismales, regiones de penumbra e impenetrable oscuridad, donde no llega ni siquiera la poderosa y majestuosa luz del sol y la luna, también ahí llegó a manifestarse el inconmensurable y glorioso resplandor que supera la majestad divina de los devas. Y aquellos seres que han renacido ahí pudieron percibirse uno al otro mediante aquel resplandor y dijeron: ‘Realmente parece que hay otros seres que también han nacido aquí’. Esta es la primera asombrosa y maravillosa cosa que se manifestó con la aparición del Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado.

“Además, monjes, cuando el bodhisatta, atentamente y con clara comprensión, emergió del vientre materno, entonces, en este mundo con sus devas, Mara y Brahma, en esta población con sus ascetas y brahmanes, con sus devas y seres humanos, llegó a manifestarse un inconmensurable y glorioso resplandor que supera la majestad divina de los devas. Incluso en aquellos intervalos del mundo… dijeron: ‘Realmente parece que hay otros seres que también han nacido aquí’. Esta es la primera asombrosa y maravillosa cosa que se manifestó con la aparición del Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado.

“Además, monjes, cuando el Tathagata despertó a la insuperable y perfecta iluminación, entonces, en este mundo con sus devas, Mara y Brahma, en esta población con sus ascetas y brahmanes, con sus devas y seres humanos, llegó a manifestarse un inconmensurable y glorioso resplandor que supera la majestad divina de los devas. Incluso en aquellos intervalos del mundo… dijeron: ‘Realmente parece que hay otros seres que también han nacido aquí’. Esta es la primera asombrosa y maravillosa cosa que se manifestó con la aparición del Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado.

“Además, monjes, cuando el Tathagata puso en movimiento la insuperable rueda del Dhamma, entonces, en este mundo con sus devas, Mara y Brahma, en esta población con sus ascetas y brahmanes, con sus devas y seres humanos, llegó a manifestarse un inconmensurable y glorioso resplandor que supera la majestad divina de los devas. Incluso en aquellos intervalos del mundo… dijeron: ‘Realmente parece que hay otros seres que también han nacido aquí’. Esta es la primera asombrosa y maravillosa cosa que se manifestó con la aparición del Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado.

“Estas son, monjes, las cuatro asombrosas y maravillosas cosas que se manifestaron con la aparición del Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2012). Astouding (1) en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 510-512.

“Pathamatathagatacchariyasutta” en World Tipitaka Edition


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y  Anton P. Baron

Publicación del Bosque Theravada, 2012.

 

AN 4,125-126 Pathama y Dutiyametta Sutta – Amor benevolente

El futuro plano de existencia de personas que practican la meditación de “los cuatro inconmensurables”.


AN 4,125 Pathamametta Sutta – Primer discurso sobre el amor benevolente

[Leer en pali]

[125] “Monjes, he aquí estas cuatro clases de personas que se encuentran en el mundo. Y, ¿cuáles son esas cuatro?

“He aquí, monjes, alguna persona permanece impregnando un cuarto con la mente imbuida de amor benevolente. De la misma forma, el segundo, tercer y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como a sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de amor benevolente, abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Lo disfruta, lo desea y encuentra satisfacción en eso. Si está firme en eso, se focaliza en eso, mora frecuentemente en eso y no lo pierde a la hora de morir, renace en la compañía de los devas del Brahma. El espacio vital de los devas del Brahma es de un eón. El mundano permanece ahí durante toda su vida, y cuando completa enteramente el espacio vital de aquellos devas, va al infierno, al reino animal o a la esfera de los espíritus hambrientos. Pero los discípulos del Bienaventurado permanecen ahí durante toda su vida, y cuando completan enteramente el espacio vital de aquellos devas, alcanzan el final Nibbana en aquel mismo estado de existencia. Esta es la distinción, la diversidad, la diferencia entre el instruido noble discípulo y el no instruido mundano, es decir, en cuanto al futuro destino y renacimiento.

“Además, monjes, alguna persona permanece impregnando un cuarto con la mente imbuida de compasión. De la misma forma, el segundo, tercer y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como a sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de compasión, abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Lo disfruta, lo desea y encuentra satisfacción en eso. Si está firme en eso, se focaliza en eso, mora frecuentemente en eso y no lo pierde a la hora de morir, renace en la compañía de los devas que transmiten resplandor. El espacio vital de los devas que transmiten resplandor es de dos eones. El mundano permanece ahí durante toda su vida, y cuando completa enteramente el espacio vital de aquellos devas, va al infierno, al reino animal o a la esfera de los espíritus hambrientos. Pero los discípulos del Bienaventurado permanecen ahí durante toda su vida, y cuando completan enteramente el espacio vital de aquellos devas, alcanzan el final Nibbana en aquel mismo estado de existencia. Esta es la distinción, la diversidad, la diferencia entre el instruido noble discípulo y el no instruido mundano, es decir, en cuanto al futuro destino y renacimiento.

“Además, monjes, alguna persona permanece impregnando un cuarto con la mente imbuida de dicha altruista. De la misma forma, el segundo, tercer y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como a sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de dicha altruista, abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Lo disfruta, lo desea y encuentra satisfacción en eso. Si está firme en eso, se focaliza en eso, mora frecuentemente en eso y no lo pierde a la hora de morir, renace en la compañía de los devas de refulgente gloria. El espacio vital de los devas de refulgente gloria es de cuatro eones. El mundano permanece ahí durante toda su vida, y cuando completa enteramente el espacio vital de aquellos devas, va al infierno, al reino animal o a la esfera de los espíritus hambrientos. Pero los discípulos del Bienaventurado permanecen ahí durante toda su vida, y cuando completan enteramente el espacio vital de aquellos devas, alcanzan el final Nibbana en aquel mismo estado de existencia. Esta es la distinción, la diversidad, la diferencia entre el instruido noble discípulo y el no instruido mundano, es decir, en cuanto al futuro destino y renacimiento.

“Además, monjes, alguna persona permanece impregnando un cuarto con la mente imbuida de ecuanimidad. De la misma forma, el segundo, tercer y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como a sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de ecuanimidad, abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Lo disfruta, lo desea y encuentra satisfacción en eso. Si está firme en eso, se focaliza en eso, mora frecuentemente en eso y no lo pierde a la hora de morir, renace en la compañía de los devas del gran fruto. El espacio vital de los devas del gran fruto es de quinientos eones. El mundano permanece ahí durante toda su vida, y cuando completa enteramente el espacio vital de aquellos devas, va al infierno, al reino animal o a la esfera de los espíritus hambrientos. Pero los discípulos del Bienaventurado permanecen ahí durante toda su vida, y cuando completan enteramente el espacio vital de aquellos devas, alcanzan el final Nibbana en aquel mismo estado de existencia. Esta es la distinción, la diversidad, la diferencia entre el instruido noble discípulo y el no instruido mundano, es decir, en cuanto al futuro destino y renacimiento.

“Estas son, monjes, las cuatro clases de personas que se encuentran en el mundo”.

 

AN 4,126 Dutiyametta Sutta – Segundo discurso sobre el amor benevolente

[Leer en pali]

[126] “Monjes, he aquí estas cuatro clases de personas que se encuentran en el mundo. Y, ¿cuáles son esas cuatro?

“He aquí, monjes, alguna persona permanece impregnando un cuarto con la mente imbuida de amor benevolente. De la misma forma, el segundo, tercer y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como a sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de amor benevolente, abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Cualquier fenómeno perteneciente a la forma, la sensación, la percepción, las actividades volitivas y la conciencia lo considera como transitorio, como insatisfacción, como enfermedad, como llaga, como dardo, como miseria, como aflicción, como algo ajeno, como desintegración, como algo vacío y como no-yo. Con la ruptura del cuerpo después de la muerte, renace en compañía de los devas de las moradas puras. Este es un renacimiento no compartido con los mundanos.

“Además, monjes, alguna persona permanece impregnando un cuarto con la mente imbuida de compasión… de dicha altruista… de ecuanimidad. De la misma forma, el segundo, tercer y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como a sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de ecuanimidad, abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Cualquier fenómeno perteneciente a la forma, la sensación, la percepción, las actividades volitivas y la conciencia lo considera como transitorio, como insatisfacción, como enfermedad, como llaga, como dardo, como miseria, como aflicción, como algo ajeno, como desintegración, como algo vacío y como no-yo. Con la ruptura del cuerpo después de la muerte, renace en compañía de los devas de las moradas puras. Este es un renacimiento no compartido con los mundanos”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2012). Lovingkigness (1) y (2) en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 305-7.

“Pathama y Dutiyamettasuttam” en Digital Pali Reader


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y  Anton P. Baron

Publicación del Bosque Theravada, 2013.

 

AN 4,124 Dutiyananakarama Sutta – Segundo discurso sobre la diferencia

Cuatro clases de personas de acuerdo con sus logros meditativos y futuro destino.


[Leer en pali]

[124] “Monjes, he aquí estas cuatro clases de personas que se encuentran en el mundo. Y, ¿cuáles son esas cuatro?

“He aquí, monjes, recluido de los placeres sensuales, apartado de los perjudiciales estados, el monje entra y permanece en el primer jhana, el cual consiste en arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, acompañados por el pensamiento aplicado y sostenido. Cualquier fenómeno perteneciente a la forma, la sensación, la percepción, las actividades volitivas y la conciencia lo considera como transitorio, como insatisfacción, como enfermedad, como llaga, como dardo, como miseria, como aflicción, como algo ajeno, como desintegración, como algo vacío y como no-yo. Con la ruptura del cuerpo después de la muerte, renace en compañía de los devas de las moradas puras. Este es un renacimiento no compartido con los mundanos.

“Además, monjes, con la superación del pensamiento aplicado y sostenido, entra y permanece en el segundo jhana, que se caracteriza por la placidez interna y unificación mental, y consiste en el arrobamiento y placer nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado y sostenido… con la desaparición del arrobamiento, permanece ecuánime y —atentamente consciente y comprendiendo claramente—, experimenta placer con el cuerpo; él entra y permanece en el tercer jhana, del cual los nobles declararon ‘él mora ecuánime, atento y felizmente’… con el abandono del placer y la pena, y con la previa desaparición del gozo y el abatimiento, entra y permanece en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, caracterizado por la purificación y atención consciente a través de la ecuanimidad. Cualquier fenómeno perteneciente a la forma, la sensación, la percepción, las actividades volitivas y la conciencia lo considera como transitorio, como insatisfacción, como enfermedad, como llaga, como dardo, como miseria, como aflicción, como algo ajeno, como desintegración, como algo vacío y como no-yo. Con la ruptura del cuerpo después de la muerte, renace en compañía de los devas de las moradas puras. Este es un renacimiento no compartido con los mundanos.

“Estas son, monjes, las cuatro clases de personas que se encuentran en el mundo”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2012). Diference en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. P. 305.

“Dutiyananakaramasuttam” en Digital Pali Reader


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y  Anton P. Baron

Publicación del Bosque Theravada, 2013.

 

AN 4,122 Umibhaya Sutta – Olas de temor

El Buda menciona los cuatro “peligros” que encuentra el miembro de buena familia que “renuncia a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar”: la ira al ser instruido por un monje más joven, ansia por los alimentos que se ve frustrada por las regulaciones referentes a la comida, atracción por las cinco clases de placeres sensuales y el hecho de haberse encontrado con una mujer seductora.  


[Leer en pali]

[122] “Monjes, he aquí se pueden esperar estos cuatro peligros para alguien que se sumerge en el agua. Y, ¿cuáles son esos cuatro? El peligro de las olas, el peligro de los cocodrilos, el peligro de las corrientes de agua y el peligro del pez feroz. Estos son, monjes, los cuatro peligros que se pueden esperar para alguien que se sumerge en el agua. Así también, monjes, he aquí se pueden esperar estos cuatro peligros para el miembro de buena familia que sale por fe, de la vida hogareña, para asumir el estilo de vida sin hogar en este Dhamma y Disciplina. Y, ¿cuáles son esos cuatro? El peligro de las olas, el peligro de los cocodrilos, el peligro de las corrientes de agua y el peligro del pez feroz.

“Y, ¿qué es, monjes, el peligro de las olas? He aquí el miembro de buena familia que sale, por fe, de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar con este pensamiento: ‘Estoy inmerso en el nacimiento, la vejez y la muerte; en el dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia. Estoy inmerso en la insatisfacción, afligido por la insatisfacción. Tal vez, el fin de esta gran masa de insatisfacción puede ser alcanzado’. Entonces, después de haber renunciado, sus compañeros monjes lo exhortan e instruyen así: ‘Deberías ir delante de esta manera y retornar de la otra; mira hacia adelante así, mira hacia atrás de esta forma; recoge tus extremidades de esta manera y extiéndelas de la otra; deberías vestir tu hábito y sostener tu hábito exterior de esta manera’. Así que él piensa así: ‘Anteriormente fui un hombre laico que exhortaba e instruía a otros. Pero ahora éstos, que son más jóvenes que yo, que podrían ser mis hijos o nietos, presumen poder exhortar e instruirme’. Siendo airoso y enfadado, abandona el entrenamiento y retorna al estilo de vida inferior. Este se llama el monje que abandona el entrenamiento y retorna al estilo de vida inferior por causa del peligro de las olas. ‘El peligro de las olas’ es la designación de la ira y el enfado. Éste es, monjes, el peligro de las olas.

“Y, ¿qué es, monjes, el peligro de los cocodrilos? He aquí el miembro de buena familia que sale, por fe, de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar con este pensamiento: ‘Estoy inmerso en el nacimiento, la vejez y la muerte; en el dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia. Estoy inmerso en la insatisfacción, afligido por la insatisfacción. Tal vez, el fin de esta gran masa de insatisfacción puede ser alcanzado’. Entonces, después de haber renunciado, sus compañeros monjes lo exhortan e instruyen así: ‘Deberías consumir esto pero no aquello; deberías comer esto pero no aquello; deberías saborear esto pero no aquello; deberías tomar lo que está permitido, pero no aquello. Deberías consumir, comer, saborear y tomar lo que está permitido, no lo que no está permitido. Deberías consumir, comer, saborear y tomar [las cosas] en el tiempo apropiado, no fuera del tiempo apropiado’. Así que él piensa así: ‘Anteriormente fui un hombre laico que consumía lo que quería y, lo que no deseaba, no consumía. Comía lo que quería y, lo que no deseaba, no comía. Saboreaba lo que quería y, lo que no deseaba, no saboreaba. Tomaba lo que quería y, lo que no deseaba, no tomaba. Consumía, comía, saboreaba y tomaba tanto lo que está permitido como lo que no está permitido. Consumía, comía, saboreaba y tomaba tanto en el tiempo apropiado como fuera del tiempo apropiado. Pero ahora, cuando los creyentes hombres hogareños me ofrecen deliciosas cosas para consumir y comer, durante el día fuera del tiempo propio, éstos parecen poner una mordaza en nuestra boca’. Siendo airoso y enfadado, abandona el entrenamiento y retorna al estilo de vida inferior. Este se llama el monje que abandona el entrenamiento y retorna al estilo de vida inferior por causa del peligro de los cocodrilos. ‘El peligro de los cocodrilos’ es la designación de la glotonería. Éste es, monjes, el peligro de los cocodrilos.

“Y, ¿qué es, monjes, el peligro de las corrientes de agua? He aquí el miembro de buena familia que sale, por fe, de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar con este pensamiento: ‘Estoy inmerso en el nacimiento, la vejez y la muerte; en el dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia. Estoy inmerso en la insatisfacción, afligido por la insatisfacción. Tal vez, el fin de esta gran masa de insatisfacción puede ser alcanzado’. Entonces, después de haber renunciado, por la mañana temprano, se viste, toma su cuenco y hábito exterior, y entra al pueblo o a la ciudad en busca de la comida de las limosnas, con el cuerpo, el habla y la mente sin vigilancia, sin haber establecido la atención consciente y las facultades sensoriales irrestrictos. Entonces, ve al hombre hogareño o al hijo del hombre hogareño divirtiéndose, dotado de los cinco objetos de los placeres sensuales y disfrutando de ellos. Y se le ocurre eso: ‘Anteriormente fui un hombre laico que se divertía, estaba dotado de los cinco objetos de los placeres sensuales y disfrutaba de ellos. Mi familia era rica. Podía disfrutar tanto de la riqueza como de las acciones meritorias. Dejadme ahora abandonar el entrenamiento y retornar a la vida inferior para que pueda volver a disfrutar tanto de la riqueza como de las acciones meritorias’. De modo que abandona el entrenamiento y retorna a la vida inferior. Este se llama el monje que abandona el entrenamiento y retorna al estilo de vida inferior por causa del peligro de las corrientes de agua. ‘El peligro de las corrientes de agua’ es la designación de los cinco objetos de los placeres sensuales. Éste es, monjes, el peligro de las corrientes de agua.

“Y, ¿qué es, monjes, el peligro del pez feroz? He aquí el miembro de buena familia que sale, por fe, de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar con este pensamiento: ‘Estoy inmerso en el nacimiento, la vejez y la muerte; en el dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia. Estoy inmerso en la insatisfacción, afligido por la insatisfacción. Tal vez, el fin de esta gran masa de insatisfacción puede ser alcanzado’. Entonces, después de haber renunciado, por la mañana temprano, se viste, toma su cuenco y hábito exterior, y entra al pueblo o a la ciudad en busca de la comida de las limosnas, con el cuerpo, el habla y la mente sin vigilancia, sin haber establecido la atención consciente y las facultades sensoriales irrestrictos. Entonces, ve a las mujeres desordenada y ligeramente vestidas. Y cuando las ve, la lujuria invade su mente.  Con la mente invadida por la lujuria, abandona el entrenamiento y retorna a la vida inferior. Este se llama el monje que abandona el entrenamiento y retorna al estilo de vida inferior por causa del peligro del pez feroz. ‘El peligro del pez feroz’ es la designación de las mujeres. Éste es, monjes, el peligro del pez feroz.  

“Éstos son, monjes, los cuatro peligros para el miembro de buena familia que sale, por fe, de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar en este Dhamma y Disciplina”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2012). Waves  en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 302-304.

“Umibhayasuttam” en Digital Pali Reader


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y  Anton P. Baron

Publicación del Bosque Theravada, 2013.

 

AN 4,121 Attanuvada Sutta – Auto-reproche

Los cuatro peligros capaces de enderezar nuestra conducta.


[Leer en pali]

[121] “Monjes, hay estos cuatro peligros. Y, ¿cuáles son esos cuatro? El peligro del auto-reproche, el peligro del reproche proveniente de otros, el peligro del castigo y el peligro del mal destino.

“Y, ¿cuál es, monjes, el peligro del auto-reproche? He aquí alguien que reflexiona así: ‘Si me involucrara en una mala conducta corporal, verbal o mental, ¿no me reprendería a mí mismo por mi conducta?’. [Entonces] temiendo el peligro del auto-reproche, abandona la mala conducta corporal y desarrolla una buena conducta corporal; abandona la mala conducta verbal y desarrolla una buena conducta verbal; abandona la mala conducta mental y desarrolla una buena conducta mental. Se mantiene a sí mismo en la pureza. A esto se le llama el peligro del auto-reproche.

“Y, ¿cuál es, monjes, el peligro del reproche proveniente de otros? He aquí alguien que reflexiona así: ‘Si me involucrara en una mala conducta corporal, verbal o mental, ¿no me reprenderían los demás por mi conducta?’. [Entonces] temiendo el peligro del reproche proveniente de otros, abandona la mala conducta corporal y desarrolla una buena conducta corporal; abandona la mala conducta verbal y desarrolla una buena conducta verbal; abandona la mala conducta mental y desarrolla una buena conducta mental. Se mantiene a sí mismo en la pureza. A esto se le llama el peligro del reproche proveniente de otros.

“Y, ¿cuál es, monjes, el peligro del castigo? He aquí alguien que mira y ve cómo, cuando los reyes arrestan a un ladrón que cometió un crimen, lo someten a varios castigos: lo azotan con látigos, lo golpean con bastones o palos; le cortan las manos, los pies, las manos y los pies, las orejas, la nariz, las orejas y la nariz; le someten a la ‘olla de potaje’, a la ‘pulida afeitada de la concha’, a la ‘boca de Rahu’, a la ‘corona de fuego’, a la ‘mano llameante’, a las ‘hojas de hierba’, al ‘vestido de la corteza’, al ‘antílope’, a los ‘ganchos para carne’, a las ‘monedas’, a la ‘lejía decapada’, al ‘pasador del pivote’, al ‘jergón enrollado’ [1]; le salpican con aceite hervido, lo hacen devorar por los perros, lo empalan vivo en una estaca y le cortan la cabeza con una espada afilada.

“Entonces, se le ocurre esto: ‘Cuando los reyes arrestan a un ladrón que cometió un crimen, lo someten a varios castigos: lo azotan con látigos… le cortan la cabeza con una espada afilada. Si yo cometiera semejante mala acción, los reyes me arrestarían y me someterían a esos mismos castigos: me azotarían con látigos… me cortarían la cabeza con una espada afilada’. [Entonces] temiendo el peligro del castigo, abandona la mala conducta corporal y desarrolla una buena conducta corporal; abandona la mala conducta verbal y desarrolla una buena conducta verbal; abandona la mala conducta mental y desarrolla una buena conducta mental. Se mantiene a sí mismo en la pureza. A esto se le llama el peligro del castigo.

“Y, ¿cuál es, monjes, el peligro del mal destino? He aquí alguien que reflexiona así: ‘La mala conducta corporal trae malos resultados en las vidas venideras; la mala conducta verbal trae malos resultados en las vidas venideras; la mala conducta mental trae malos resultados en las vidas venideras. Ahora bien, si me involucrara con la mala conducta corporal, verbal y mental, entonces, con la disolución del cuerpo, después de la muerte, renacería en un plano de miseria en el mundo bajo, hasta en el infierno’. [Entonces] temiendo el peligro del mal destino, abandona la mala conducta corporal y desarrolla una buena conducta corporal; abandona la mala conducta verbal y desarrolla una buena conducta verbal; abandona la mala conducta mental y desarrolla una buena conducta mental. Se mantiene a sí mismo en la pureza. A esto se le llama el peligro del mal destino.

“Estos son, monjes, los cuatro peligros”.

 


NOTA:

[1] Probablemente se trata de los nombres de las torturas conocidas en la época.


FUENTES

Bhikkhu Bodhi (2012). Self-Reproach en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston, USA: Wisdom Publications. Versión digital. P. 302.

Dutiyasoceyyasuttam en Digital Pali Reader 4.1


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

AN 4,119-120 Pathama y Dutiyabhaya Sutta – Peligros

Diferentes clases de peligros que acechan al hombre.


AN 4,119 Pathamabhaya Sutta – Primer discurso sobre los peligros

[Leer en pali]

[119] “Monjes, he aquí estos cuatro peligros. Y, ¿cuáles son esos cuatro? El peligro del nacimiento, el peligro de la vejez, el peligro de la enfermedad y el peligro de la muerte. Estos son los cuatro peligros”.

 

AN 4,120 Dutiyabhaya Sutta – Segundo discurso sobre los peligros

[Leer en pali]

[120] “Monjes, he aquí estos cuatro peligros. Y, ¿cuáles son esos cuatro? El peligro del fuego, el peligro de las inundaciones, el peligro de los reyes y el peligro de los bandidos. Estos son los cuatro peligros”.

 


FUENTES

Bhikkhu Bodhi (2012). Perils (1) y (2) en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston, USA: Wisdom Publications. Versión digital. P. 301.

Pathama y Dutiyabhayasutta en World Tipitaka Edition


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

AN 4,118 Sanvejaniya Sutta – Inspirador

Cuatro lugares sagrados para los budistas.


[Leer en pali]

[118] “Monjes, estos cuatro lugares inspiradores deben ser vistos por un miembro de clan dotado de la fe. Y, ¿cuáles son esos cuatro? El lugar donde nació el Tathagata es un lugar inspirador que debe ser visto por un miembro de clan dotado de la fe. El lugar donde el Tathagata fue despierto a la perfecta e insuperable iluminación es un lugar inspirador que debe ser visto por un miembro de clan dotado de la fe. El lugar donde el Tathagata puso en movimiento la insuperable rueda del Dhamma es un lugar inspirador que debe ser visto por un miembro de clan dotado de la fe. El lugar donde el Tathagata alcanzó el Nibbana final, mediante el elemento del Nibbana sin residuo remanente alguno, es un lugar inspirador que debe ser visto por un miembro de clan dotado de la fe. Estos son, monjes, los cuatro lugares inspiradores que deben ser vistos por un miembro de clan dotado de la fe”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2012). Inspired en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. P. 301.

“Sanvejaniyasuttam” en Digital Pali Reader 4.1.


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y  Anton P. Baron

Publicación del Bosque Theravada, 2014.

 

AN 4,117 Arakkha Sutta – Resguardando

Buda enseña cuatro maneras de resguardar la mente.


[Leer en pali]

[117] “Monjes, alguien que está empeñado en su propio bienestar, debe practicar la diligencia, la atención consciente y resguardar su mente de cuatro maneras. Y, ¿cuáles son esas cuatro?

“’Mi mente no llegará a estar excitada por cosas que provocan la avidez’. Alguien que está empeñado en su propio bienestar, debe practicar la diligencia, la atención consciente y resguardar su mente de esta manera.

“’Mi mente no estará llena de odio hacia las cosas que provocan el odio’. Alguien que está empeñado en su propio bienestar, debe practicar la diligencia, la atención consciente y resguardar su mente de esta manera.

“’Mi mente no será engañada por cosas que causan la falsa ilusión’. Alguien que está empeñado en su propio bienestar, debe practicar la diligencia, la atención consciente y resguardar su mente de esta manera.

“’Mi mente no estará embriagada por cosas que embriagan’. Alguien que está empeñado en su propio bienestar, debe practicar la diligencia, la atención consciente y resguardar su mente de esta manera.

“Monjes, cuando la mente de un monje no está excitada por cosas que provocan la avidez, es porque ha conseguido deshacerse de la avidez; cuando su mente no está llena de odio hacia las cosas que provocan odio, es porque ha conseguido liberarse del odio; cuando su mente no es engañada por cosas que causan la falsa ilusión, es porque ha conseguido deshacerse de la falsa ilusión; cuando su mente no está embriagada por cosas que embriagan, es porque ha conseguido deshacerse de la embriaguez. Entonces él no cede, no se conmuta, no tiembla ni se atemoriza. No se deja influenciar por las palabras de los [otros] ascetas”.

 


FUENTES

Bhikkhu Bodhi (2012). Guarding en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston, USA: Wisdom Publications. Versión digital. P. 302.

Arakkhasutta en World Tipitaka Edition


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2016.

 

AN 4,116 Appamada Sutta – Atención

Cuatro cosas que hay que atender para no temer a la muerte.


[Leer en pali]

[116] “Monjes, he aquí las cuatro ocasiones en las cuales debe practicarse la atención. Y, ¿cuáles son esas cuatro?

“Abandonad la mala conducta corporal y desarrollad una buena conducta corporal: no seáis desatentos con esto. Abandonad la mala conducta verbal y desarrollad una buena conducta verbal: no seáis desatentos con esto. Abandonad la mala conducta mental y desarrollad una buena conducta mental: no seáis desatentos con esto. Abandonad el incorrecto punto de vista y desarrollad un correcto punto de vista: no seáis desatentos con esto.

“Monjes, cuando un monje haya abandonado la mala conducta corporal y haya desarrollado una buena conducta corporal, cuando haya abandonada la mala conducta verbal y haya desarrollado una buena conducta verbal, cuando haya abandonado la mala conducta mental y haya desarrollado una buena conducta mental, y cuando haya abandonado el incorrecto punto de vista y haya desarrollado un correcto punto de vista, entonces no necesitará temer a la muerte en el futuro”.

 


FUENTES

Bhikkhu Bodhi (2012). “Heedfulness” en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston, USA: Wisdom Publications. Versión digital. Pp. 300-301.

“Apattibhayasuttam” en Digital Pali Reader   


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2016.    

 

AN 4,114 Naga Sutta – El elefante real

Usando el símil de un elefante real de combate, el Buda señala las cualidades de un monje digno de ofrendas y reverenciales saludos.


[Leer en pali]

[114] «Monjes, poseyendo cuatro características, un elefante real es digno de un rey, accesorio de un rey y reconocido como un factor de realeza. ¿Cuáles cuatro? He aquí, un elefante real es uno que escucha, que destruye, que soporta pacientemente y uno que avanza.

(i) «¿Y cómo, monjes, un elefante real es uno que escucha? He aquí, cualquier tarea que el entrenador de elefantes le imponga —ya sea que lo haya hecho antes o no—, el elefante real la escucha, la atiende, dirige su mente entera a ella y la oye con oídos atentos. Es de esta manera que el elefante real es uno que escucha.

(ii) «¿Y cómo un elefante real es uno que destruye? He aquí, cuando el elefante real entra en batalla destruye a los elefantes y jinetes [enemigos], destruye a los caballos y caballería [enemiga], destruye los carruajes, a los aurigas y a la infantería [enemiga]. Es de esta manera que el elefante real es uno que destruye.

(iii) «¿Y cómo un elefante real es uno que soporta pacientemente? He aquí, cuando el elefante real entra en batalla, soporta pacientemente ser golpeado por lanzas, espadas, flechas y hachas, soporta el tronar de los tambores, de los timbales, de las caracolas y tambores dobles. Es de esta manera que el elefante real es uno que soporta pacientemente.

(iv) «¿Y cómo un elefante real es uno que avanza? He aquí, el elefante real se dirige rápidamente a cualquier lugar —ya sea que lo haya hecho antes o no— que el entrenador de elefantes lo envíe. Es de esta manera que el elefante real es uno que avanza.

«Poseyendo estas cuatro características, un elefante real es digno de un rey, accesorio de un rey y reconocido como un factor de realeza.

«Así también, monjes, poseyendo cuatro cualidades, un monje es digno de regalos, digno de hospitalidad, de ofrendas, de reverenciales saludos y un campo insuperable de méritos para el mundo. ¿Cuáles cuatro?  He aquí, el monje es uno que escucha, que destruye, que soporta pacientemente y uno que avanza.

(i) ¿Y cómo, monjes, un monje es uno que escucha? He aquí, cuando el Dhamma y Disciplina proclamados por el Tathagata están siendo enseñados, el monje los escucha, los atiende, dirige su mente entera a ellos y los escucha con oídos atentos. Es de esta manera que el monje es uno que escucha.

(ii) «¿Y cómo un monje es uno que destruye? He aquí, un monje no tolera el surgir de pensamientos sensuales, los abandona, los disipa, los acaba y aniquila, no tolera el surgir de pensamientos de mala voluntad… el surgir de pensamientos dañinos… de cualquier estado malsano que surja de vez en cuando, los abandona, los disipa, los acaba y aniquila. Es de esta manera que el monje es uno que destruye.

(iii) «¿Y cómo un monje es uno que soporta pacientemente? He aquí, un monje soporta pacientemente el frío y el calor, el hambre y la sed, el contacto con las moscas, los mosquitos, el viento, el sol abrasador y las serpientes; las rudas y ofensivas formas de hablar; es capaz de soportar el surgir de sensaciones corporales dolorosas, atormentadoras, punzantes, penetrantes, desgarradoras, desagradables y que debilitan la vitalidad. Es de esta manera que el monje es uno que soporta pacientemente.

(iv) «¿Y cómo un monje es uno que avanza? He aquí, el monje se dirige rápidamente a aquella región a la cual nunca antes ha ido por largo período de tiempo, es decir, al sosiego de todas las actividades, al abandono de todas las adquisiciones, a la destrucción del deseo, el desapasionamiento, la cesación, el Nibbana. Es de esta manera que el monje es uno que avanza.

«Poseyendo estas cuatro cualidades, un monje es digno de regalos… y un campo insuperable de méritos para el mundo».

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2012). “Bull Elephant” en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 496-498.

“Nagasutta” en https://suttacentral.net/pi/an4.114


Traducido por Federico Angulo

Editado por Anton P. Baron y Federico Angulo

Publicación de Bosque Theravada, 2016.