SN 1,27 Sara Sutta – Corrientes

¿Dónde se detiene la rueda de los nacimientos?

 


[Leer en pali]

[27] “¿De dónde retornan las corrientes?

¿Dónde la rueda ya no gira?

¿Dónde cesa el nombre-y-forma,

Se detiene sin residuo alguno?”.

Donde el agua, la tierra, el fuego y el aire

No encuentran el pie de apoyo:

Es aquí de donde retornan las corrientes,

Aquí donde la rueda ya no gira;

Aquí cesa el nombre-y-forma,

Se detiene sin residuo alguno”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Streams of Light en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, EE.UU.: Wisdom Publications (versión digital), p. 100.

Sarasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.

SN 1,26 Pajjota Sutta – Fuentes de luz

El resplandor de un Buda es insuperable.

 


[Leer en pali]

[26] “¿Cuántas fuentes de luz hay en el mundo

Por medio de las cuales el mundo está iluminado?

Hemos venido a preguntar esto al Bienaventurado:

¿Cómo vamos a entenderlo?”.

He aquí hay cuatro fuentes de luz en el mundo;

Y la quinta no se puede encontrar aquí.

El sol resplandece durante el día,

La luna brilla de noche.

Y el fuego estalla allí y aquí

Tanto de día como de noche.

Pero el Buda es el supremo entre los que resplandecen:

Su luz es insuperable”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Sources of Light en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, EE.UU.: Wisdom Publications (versión digital), p. 99.

Pajjotasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.

MN 33 Mahagopalaka Sutta – Gran discurso sobre el vaquero

El Buda enseña once elementos que obstaculizan el crecimiento del monje y once que contribuyen en dicho crecimiento.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado. En una ocasión el Bienaventurado estaba viviendo en Savatthi, en la arboleda de Jeta del parque de Anathapindika. Allí se dirigió a los monjes así: «Monjes».

«Sí, Venerable Señor», respondieron los monjes, entonces el Bienaventurado continuó:

[2] «Monjes, cuando un pastor posee once rasgos es incapaz de mantener y criar un hato de ganado. ¿Cuáles once? He aquí, el pastor no posee conocimiento de la forma [del ganado], es inexperto en diferenciar sus características, es incapaz de distinguir los huevos de mosca, no sabe vendar las heridas [del ganado], ignora cómo fumigar los establos, no conoce dónde están los abrevaderos ni sabe lo que es [para el ganado] haber bebido, desconoce los caminos, no sabe de pastos, seca la leche [no sabe ordeñar] y no muestra respeto por los toros que son sementales y líderes de la manada. Cuando un pastor posee estos once rasgos, es incapaz de mantener y criar un hato de ganado.

[3] «Así también, monjes, cuando un monje posee once rasgos, es incapaz de crecer, desarrollarse y alcanzar la realización en este Dhamma-y-Disciplina. ¿Cuáles once? He aquí, el monje no posee conocimiento de la forma, es inexperto en diferenciar las características, es incapaz de distinguir los huevos de mosca, no sabe vendar las heridas, ignora cómo fumigar los establos, no conoce dónde están los abrevaderos ni sabe lo que es haber bebido, desconoce el camino, no sabe de pastos, seca la leche [no sabe ordeñar] y no muestra respetable veneración a los monjes ancianos de larga vida, aquellos que han progresado desde hace mucho, los padres y líderes del Sangha.

[4] «¿Y cómo un monje no posee conocimiento de la forma? He aquí, el monje no comprende realmente esto: ‘Toda forma material, de cualquier tipo que sea, consiste de los cuatro grandes elementos y deriva de ellos’. Así es como el monje no posee conocimiento de la forma.

[5] «¿Y cómo un monje es inexperto en diferenciar las características? He aquí, el monje no comprende realmente esto: ‘Un necio se caracteriza por sus acciones, un hombre sabio se caracteriza por sus acciones’. Así es como un monje es inexperto en diferenciar las características [1].

[6] «¿Y cómo un monje es incapaz de distinguir los huevos de mosca? He aquí, cuando surge un pensamiento de deseo sensual, el monje lo tolera, no hace nada para abandonarlo, removerlo, acabar con él o aniquilarlo. Cuando surge un pensamiento de mala voluntad… un pensamiento de crueldad… Cuando surgen estados malvados e insalubres el monje los tolera, no hace nada para abandonarlos, removerlos, acabar con ellos o aniquilarlos. Así es como el monje es incapaz de distinguir los huevos de mosca.

[7] «¿Y cómo un monje no sabe vendar las heridas? He aquí, al ver una forma con el ojo, el monje se aferra a sus signos y características. Sabiendo que, cuando deja la facultad del ojo sin vigilancia, malvados e insalubres estados de codicia y aflicción pueden invadirlo, no practica el camino de la restricción, no resguarda la facultad del ojo ni le pone freno. Al oír un sonido con el oído… Al sentir un olor con la nariz… Al probar un sabor con la lengua… Al tocar un objeto con el cuerpo… Al conocer un objeto mental con la mente, se aferra a sus signos y características. Sabiendo que, cuando deja la facultad de la mente sin vigilancia, malvados e insalubres estados de codicia y aflicción pueden invadirla, no practica el camino de la restricción, no resguarda la facultad de la mente ni le pone freno. Así es como el monje no sabe vendar las heridas.

[8] «¿Y cómo un monje ignora la manera de fumigar los establos? He aquí, el monje no enseña a otros el Dhamma en detalle, como lo ha aprendido y dominado. Así es como el monje ignora la manera de fumigar los establos.

[9] «¿Y cómo un monje desconoce dónde están los abrevaderos? He aquí, el monje no visita a los monjes de mayor sabiduría, versados ​​en la tradición, aquellos que mantienen el Dhamma, la Disciplina y los Códigos [2]; él no indaga ni les hace preguntas: ‘¿Cómo es esto, Venerable Señor? ¿Cuál es el significado de esto otro?’. Así, los venerables no le revelan aquello que le está velado, no le aclaran lo que le es confuso ni eliminan las numerosas dudas que le provocan incertidumbre. Así es como el monje desconoce dónde están los abrevaderos.

[10] «¿Y cómo un monje no sabe lo que es haber bebido? He aquí, cuando el Dhamma-y-Disciplina proclamado por el Tathagata está siendo enseñado, no gana inspiración en el significado, no gana inspiración en el Dhamma, no gana alegría conectada con el Dhamma [3]. Así es como el monje no sabe lo que es haber bebido.

[11] «¿Y cómo puede un monje desconocer el camino? He aquí, el monje no comprende el Noble Óctuple Sendero como en realidad es. Así es como el monje desconoce el camino.

[12] «¿Y cómo un monje no sabe de pastos? He aquí, el monje no comprende los Cuatro Fundamentos de la Atención Consciente como en realidad son. Así es como el monje no sabe de pastos.

[13] «¿Y cómo un monje seca la leche [no sabe ordeñar]? He aquí, cuando llenos de fe los hombres hogareños invitan al monje a tomar todo lo que guste en túnicas, comida de las limosnas, lugares de descanso y requerimientos medicinales, el monje no sabe moderarse al aceptar. Así es cómo el monje seca la leche.

[14] «¿Y cómo puede un monje no mostrar respetable veneración a los monjes ancianos de larga vida, aquellos que han progresado desde hace mucho, los padres y líderes del Sangha? He aquí, el monje no mantiene actos corporales de amor benevolente —tanto abierta como privadamente— hacia los monjes ancianos. No mantiene actos verbales de amor benevolente —tanto abierta como privadamente— hacia los monjes ancianos. No mantiene actos mentales de amor benevolente —tanto abierta como privadamente— hacia los monjes ancianos. Así es como el monje no muestra respetable veneración a los monjes ancianos de larga vida, aquellos que han progresado desde hace mucho, los padres y líderes del Sangha.

«Cuando un monje posee estos once rasgos, es incapaz de crecer, desarrollarse y alcanzar la realización en este Dhamma-y-Disciplina.

[15] «Monjes, cuando un pastor posee once cualidades, es capaz de mantener y criar un hato de ganado. ¿Cuáles once? He aquí, el pastor tiene conocimiento de la forma [del ganado], es experto en diferenciar sus características, es capaz de distinguir los huevos de mosca, sabe vendar las heridas [del ganado], sabe cómo fumigar los establos, conoce dónde están los abrevaderos y sabe lo que es [para el ganado] haber bebido, conoce los caminos, es experto en pastos, no seca la leche [sabe ordeñar] y muestra respeto por los toros que son sementales y líderes de la manada. Cuando un pastor posee estas once cualidades, es capaz de mantener y criar un hato de ganado.

[16] «Así también, monjes, cuando un monje posee once cualidades, entonces es capaz de crecer, desarrollarse y alcanzar la realización en este Dhamma-y-Disciplina. ¿Cuáles once? He aquí, el monje tiene conocimiento de la forma, es experto en diferenciar las características, sabe distinguir los huevos de mosca, sabe vendar las heridas, no ignora cómo fumigar los establos, conoce dónde están los abrevaderos y sabe lo que es haber bebido, conoce el camino, es experto en pastos, no seca la leche [sabe ordeñar] y muestra respetable veneración hacia los monjes ancianos de larga vida, aquellos que han progresado desde hace mucho, los padres y líderes del Sangha.

[17] «¿Y cómo un monje tiene conocimiento de la forma? He aquí, el monje entiende realmente esto: ‘Toda forma material, de cualquier tipo que sea, consiste de los cuatro grandes elementos y deriva de ellos’. Así es como el monje tiene conocimiento de la forma.

[18] «¿Y cómo un monje es experto en diferenciar las características? He aquí, el monje entiende realmente esto: ‘Un necio se caracteriza por sus acciones, un hombre sabio se caracteriza por sus acciones’. Así es como el monje es experto en diferenciar las características.

[19] «¿Y cómo un monje sabe distinguir los huevos de mosca? He aquí, cuando surge un pensamiento de deseo sensual, el monje no lo tolera, hace todo lo posible para abandonarlo, removerlo, acabar con él y aniquilarlo. Cuando surge un pensamiento de mala voluntad… un pensamiento de crueldad… Cuando surgen estados malvados e insalubres, el monje no los tolera, hace todo lo posible para abandonarlos, removerlos, acabar con ellos y aniquilarlos. Así es como el monje sabe distinguir los huevos de mosca.

[20] «¿Y cómo un monje sabe vendar las heridas? He aquí, al ver una forma con el ojo, el monje no se aferra a sus signos y características. Sabiendo que, cuando deja la facultad del ojo sin vigilancia, malvados e insalubres estados de codicia y aflicción pueden invadirlo, practica el camino de la restricción, resguarda la facultad del ojo y le pone freno. Al oír un sonido con el oído… Al sentir un olor con la nariz… Al probar un sabor con la lengua… Al tocar un objeto con el cuerpo… Al conocer un objeto mental con la mente, no se aferra a sus signos y características. Sabiendo que, cuando deja la facultad de la mente sin vigilancia, malvados e insalubres estados de codicia y aflicción pueden invadirla, practica el camino de la restricción, resguarda la facultad de la mente y le pone freno. Así es como el monje sabe vendar las heridas.

[21] «¿Y cómo un monje sabe la manera de fumigar los establos? He aquí, el monje enseña a otros el Dhamma en detalle, como lo ha aprendido y dominado. Así es como el monje sabe la manera de fumigar los establos.

[22] «¿Y cómo un monje conoce dónde están los abrevaderos? He aquí, el monje visita a los monjes de mayor sabiduría, versados ​​en la tradición, aquellos que mantienen el Dhamma, la Disciplina y los Códigos; él indaga y les hace preguntas: ‘¿Cómo es esto, Venerable Señor? ¿Cuál es el significado de esto otro?’. Así, los venerables le revelan aquello que le está velado, le aclaran lo que le es confuso y eliminan las numerosas dudas que le provocan incertidumbre. Así es como el monje conoce dónde están los abrevaderos.

[23] «¿Y cómo un monje sabe lo que es haber bebido? He aquí, cuando el Dhamma-y-Disciplina proclamado por el Tathagata está siendo enseñado, él gana inspiración en el significado, gana inspiración en el Dhamma y gana alegría conectada con el Dhamma. Así es como el monje sabe lo que es haber bebido.

[24] «¿Y cómo puede un monje conocer el camino? He aquí, el monje comprende el Noble Óctuple Sendero como en realidad es. Así es como el monje conoce el camino.

[25] «¿Y cómo un monje es experto en pastos? He aquí, el monje comprende los Cuatro Fundamentos de la Atención Consciente como en realidad son. Así es como el monje es experto en pastos.

[26] «¿Y cómo un monje no seca la leche [sabe ordeñar]? He aquí, cuando llenos de fe los hombres hogareños invitan al monje a tomar todo lo que guste en túnicas, comida de las limosnas, lugares de descanso y requerimientos medicinales, el monje sabe moderarse al aceptar. Así es como el monje no seca la leche.

[27] «¿Y cómo puede un monje mostrar respetable veneración a los monjes ancianos de larga vida, aquellos que han progresado desde hace mucho, los padres y líderes del Sangha? He aquí, el monje mantiene actos corporales de amor benevolente —abierta y privadamente— hacia los monjes ancianos. Actos verbales de amor benevolente —abierta y privadamente— hacia los monjes ancianos. Actos mentales de amor benevolente —abierta y privadamente— hacia los monjes ancianos. Así es como el monje muestra respetable veneración a los monjes ancianos de larga vida, aquellos que han progresado desde hace mucho, los padres y líderes del Sangha.

«Cuando un monje posee estas once cualidades, es capaz de crecer, desarrollarse y alcanzar la realización en este Dhamma-y-Disciplina».

Esto fue lo que el Bienaventurado dijo, entonces los monjes se mostraron satisfechos y deleitados con las palabras del Bienaventurado.



NOTAS:

[1] Ver MN 129,2 y MN 129,27.

[2] Los Códigos (matika) son, probablemente, las reglas del Patimokkha abstraídas de su matriz explicativa como un listado de las principales categorías doctrinales utilizadas para exponer el Dhamma.

[3] Perfecta confianza o fe (aveccappasada) en el Buda, el Dhamma y el Sangha. Es un atributo del noble discípulo —en el mínimo nivel de «entrada-en-la-corriente»— que surge de la perfecta convicción de haber visto la verdad del Dhamma por sí mismo.

 


FUENTE:

Ñanamoli, B. y Bodhi, B. (2001). MN 33 – Mahagopalaka Sutta – The Greater Discourse on the Cowherd, en The Middle Discourses of the Buddha: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 313 – 318.


Traducción del inglés: Federico Angulo

Revisión y edición: Anton P. Baron y Federico Angulo

Publicación del Bosque Theravada 2013.

MN 30 Culasaropama Sutta – Discurso menor con el símil del duramen

Una variación del sutta anterior, donde se insiste que la meta última de la vida santa es la inigualable liberación mental.


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado. En una ocasión el Bienaventurado estaba viviendo en Savatthi, en la arboleda de Jeta del parque de Anathapindika.

[2] En esa ocasión el brahmán Pingalakoccha fue donde estaba el Bienaventurado e intercambió saludos con él. Cuando terminó la cortés y amable conversación, se sentó a un lado y dijo al Bienaventurado:

«Maestro Gotama, hay ascetas y brahmanes al frente de una orden, jefes o maestros de grupo, famosos y reconocidos fundadores de secta que muchos consideran como santos: Purana Kassapa, Makkhali Gosala, Ajita Kesakambalin, Pakudha Kaccayana, Sañjaya Belatthiputta y Nigantha Nataputta [1]. ¿Poseen todos ellos el conocimiento directo que reclaman para sí mismos, o ninguno de ellos lo posee, o alguno de ellos posee este conocimiento directo y otros no?».

«¡Basta, brahmán! Deja eso de si ‘poseen todos ellos el conocimiento directo que reclaman para sí mismos, o si ninguno de ellos lo posee, o si sólo alguno de ellos lo posee y otros no’. Te enseñaré el Dhamma, brahmán, escucha con atención».

«Sí, Señor», respondió el brahmán Pingalakoccha. Entonces el Bienaventurado dijo:

[3] «Supongamos, brahmán, que un hombre necesita madera de excelente calidad [duramen], busca madera de buena calidad y, caminando en búsqueda de madera de buena calidad, llega hasta el pie de un gran árbol de madera de buena calidad. Sin embargo, dejando a un lado el duramen, la albura, las cortezas interna y externa, cortara las ramas y hojas, y se las llevara pensando que son madera de alta calidad. Entonces, un hombre perspicaz que lo viera, pensaría de él: ‘Este buen hombre no sabe nada de duramen, albura, corteza interior y exterior, ramas ni hojas. Así, mientras necesita madera de alta calidad, busca madera de buena calidad y, caminando en búsqueda de madera de buena calidad, llega al pie de un árbol de madera de buena calidad, pasa por alto su duramen, albura, cortezas interna y externa, y cortando sus ramas y hojas, se las lleva pensando que son madera de excelente calidad. Sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, la que lleva no le servirá para su propósito’.

[4] «Supongamos, brahmán, que un hombre necesita madera de excelente calidad [duramen], busca madera de buena calidad y, caminando en búsqueda de madera de buena calidad, llega hasta el pie de un gran árbol de madera de buena calidad. Sin embargo, dejando a un lado el duramen, la albura y la corteza interna, cortara la corteza externa y la llevara pensando que es madera de alta calidad. Entonces, un hombre perspicaz que lo viera, pensaría: ‘Este buen hombre no sabe nada de duramen, albura, corteza interior y exterior, ramas ni hojas… Sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, la que lleva no le servirá para su propósito’.

[5] «Supongamos, brahmán, que un hombre necesita madera de excelente calidad [duramen], busca madera de buena calidad y, caminando en búsqueda de madera de buena calidad, llega hasta el pie de un gran árbol de madera de buena calidad. Sin embargo, dejando a un lado el duramen y la albura, cortara la corteza interna y la llevara pensando que es madera de alta calidad. Entonces, un hombre perspicaz que lo viera, pensaría: ‘Este buen hombre no sabe nada de duramen, albura, corteza interior y exterior, ramas ni hojas… Sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, la que lleva no le servirá para su propósito’.

[6] «Supongamos, brahmán, que un hombre necesita madera de excelente calidad [duramen], busca madera de buena calidad y, caminando en búsqueda de madera de buena calidad, llega hasta el pie de un gran árbol de madera de buena calidad. Sin embargo, dejando a un lado el duramen, cortara la albura y la llevara pensando que es madera de alta calidad. Entonces, un hombre perspicaz que lo viera, pensaría: ‘Este buen hombre no sabe nada de duramen, albura, corteza interior y exterior, ramas ni hojas… Sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, la que lleva no le servirá para su propósito’.

[7] «Supongamos, brahmán, que un hombre necesita madera de excelente calidad [duramen], busca madera de buena calidad y, caminando en búsqueda de madera de buena calidad, llega hasta el pie de un gran árbol de madera de buena calidad. Entonces, cortando el duramen, se lo llevara pensando que es madera de alta calidad. Si un hombre perspicaz lo viera, pensaría: ‘Este buen hombre sabe sobre duramen, albura, corteza interior y exterior, ramas y hojas. Así, mientras necesita madera de alta calidad, busca madera de buena calidad y, caminando en búsqueda de madera de buena calidad, llega al pie de un árbol de madera de buena calidad, entonces, cortando sólo el duramen, se lo lleva pensando que es madera de excelente calidad. Sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, la que lleva le servirá para su propósito’.

[8] “De la misma manera, brahmán, he aquí un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar, pensando: ‘Soy víctima del nacimiento, de la vejez y la muerte, de la tristeza, de la lamentación, del dolor, la pena y desesperación, soy víctima y presa del sufrimiento. Sin duda, puede ser conocido un final para toda esta masa de sufrimiento’. Cuando deja de este modo [la vida hogareña], adquiere ganancia, honor y renombre. Con su deseo cumplido se complace en la ganancia, el honor y la fama obtenida. Pero a causa de esto se alaba a sí mismo y siente desprecio por los demás: ‘Soy uno que tiene ganancias y renombre, pero esos otros monjes son desconocidos y sin importancia’. Como consecuencia, en él no se despierta el deseo de actuar, de esforzarse para realizar estados más elevados y sublimes que la ganancia, el honor y la fama, sino que se afloja y rezaga. Yo digo que esta persona es semejante al hombre que, necesitando madera de excelente calidad [duramen], llega a un árbol de buena madera y —pasando por alto el duramen, albura, cortezas interna y externa— corta las ramas y hojas, y se las lleva pensando que son madera de alta calidad. De este modo, sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de buena calidad, su propósito no se verá cumplido.

[9] “De la misma manera, brahmán, he aquí un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar, pensando: ‘Soy víctima del nacimiento, de la vejez y la muerte… Sin duda, puede ser conocido un final para toda esta masa de sufrimiento’. Cuando deja de este modo [la vida hogareña], adquiere ganancia, honor y renombre. Pero no se complace con la ganancia, el honor y la fama, y su deseo no se cumple. A causa de esto no se alaba a sí mismo ni siente desprecio por los demás. Entonces, en él despierta el deseo de actuar y esforzarse, de no ceder ni rezagarse por realizar estados más elevados y sublimes que la ganancia, el honor y la fama. De este modo alcanza el logro de la virtud y, complacido con el logro de la virtud, su deseo se ve cumplido. Entonces, se alaba a sí mismo y siente desprecio por los demás: ‘Soy virtuoso y de buen carácter, pero esos otros monjes son inmorales y de carácter malvado’. Como consecuencia, en él no se despierta el deseo de actuar, de esforzarse para realizar estados más elevados y sublimes que el logro de la virtud, sino que se afloja y rezaga. Yo digo que esta persona es semejante al hombre que, necesitando madera de excelente calidad [duramen]…, corta la corteza externa y se la lleva pensando que es madera de alta calidad. De este modo, sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de buena calidad, su propósito no se verá cumplido.

[10] “De la misma manera, brahmán, he aquí un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar, pensando: ‘Soy víctima del nacimiento, de la vejez y la muerte… Sin duda, puede ser conocido un final para toda esta masa de sufrimiento’. Cuando deja de este modo [la vida hogareña], adquiere ganancia, honor y renombre. Pero no se complace con la ganancia, el honor y la fama, y su deseo no se cumple. A causa de esto no se alaba a sí mismo ni siente desprecio por los demás. Entonces, en él despierta el deseo de actuar y esforzarse, de no ceder ni rezagarse por realizar estados más elevados y sublimes que la ganancia, el honor y la fama. De este modo alcanza el logro de la virtud, está contento con el logro de la virtud, pero su deseo no se cumple. A causa de esto no se alaba a sí mismo ni siente desprecio por los demás. Entonces, en él despierta el deseo de actuar y esforzarse, de no ceder ni rezagarse por realizar estados más elevados y sublimes que el logro de la virtud. De este modo alcanza el logro de la concentración y, complacido con el logro de la concentración, su deseo se ve cumplido. Entonces, se alaba a sí mismo y siente desprecio por los demás: ‘Estoy concentrado, mi mente está unificada, pero esos otros monjes tienen sus mentes extraviadas y desconcentradas’. Como consecuencia, en él no se despierta el deseo de actuar, de esforzarse para realizar estados más elevados y sublimes que el logro de la concentración, sino que se afloja y rezaga. Yo digo que esta persona es semejante al hombre que, necesitando madera de excelente calidad [duramen]…, corta la corteza interior y se la lleva pensando que es madera de alta calidad. De este modo, sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de buena calidad, su propósito no se verá cumplido.

[11] “De la misma manera, brahmán, he aquí un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar, pensando: ‘Soy víctima del nacimiento, de la vejez y la muerte… Sin duda, puede ser conocido un final para toda esta masa de sufrimiento’. Cuando deja de este modo [la vida hogareña], adquiere ganancia, honor y renombre, pero no se complace en ello… alcanza el logro de la virtud… alcanza el logro de la concentración, está contento con el logro de la concentración, pero su deseo no se cumple. A causa de esto no se alaba a sí mismo ni siente desprecio por los demás. Entonces, en él despierta el deseo de actuar y esforzarse, de no ceder ni rezagarse por realizar estados más elevados y sublimes que el logro de la concentración. De este modo alcanza el logro del conocimiento y visión perfectos, y complacido con el logro del conocimiento y visión perfectos, su deseo se ve cumplido. Entonces, se alaba a sí mismo y siente desprecio por los demás: ‘Poseo el conocimiento y la visión perfectos, pero esos otros monjes viven en la ignorancia y la ceguera’. Como consecuencia, en él no se despierta el deseo de actuar, de esforzarse para realizar estados más elevados y sublimes que el logro del conocimiento y visión perfectos, sino que se afloja y rezaga. Yo digo que esta persona es semejante al hombre que, necesitando madera de excelente calidad [duramen]…, corta la albura y se la lleva pensando que es madera de alta calidad. De este modo, sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de buena calidad, su propósito no se verá cumplido.

[12] “De la misma manera, brahmán, he aquí un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar, pensando: ‘Soy víctima del nacimiento, de la vejez y la muerte… Sin duda, puede ser conocido un final para toda esta masa de sufrimiento’. Cuando deja de este modo [la vida hogareña], adquiere ganancia, honor y renombre, pero no se complace en ello… alcanza el logro de la virtud… alcanza el logro de la concentración… alcanza el logro del conocimiento y visión perfectos, está contento con el logro del conocimiento y visión perfectos, pero su deseo no se cumple. A causa de esto no se alaba a sí mismo ni siente desprecio por los demás. Entonces, en él despierta el deseo de actuar y esforzarse, de no ceder ni rezagarse por realizar estados más elevados y sublimes que el logro del conocimiento y visión perfectos.

«Pero, brahmán, ¿cuáles son estos estados más altos y sublimes que el conocimiento y visión perfectos?

[13] «He aquí, apartado de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, el monje entra y permanece en el primer jhana, consistente en pensamiento aplicado y sostenido —acompañado de arrobo y felicidad— nacidos de la reclusión. Este es un estado más alto y sublime que el conocimiento y visión perfectos [2].

[14] «Además, con la calma del pensamiento aplicado y sostenido, el monje entra y permanece en el segundo jhana, el cual posee confianza interior y unificación mental —con arrobo y felicidad en ausencia de pensamiento aplicado y sostenido— nacidos de la concentración. Este, también, es un estado más alto y sublime que el conocimiento y visión perfectos.

[15] «Además, con la desaparición del arrobo, el monje permanece ecuánime, atento y plenamente consciente —sintiendo placer con el cuerpo—, así entra y permanece en el tercer jhana, del cual los nobles declaran: ‘Él posee una morada placentera en la ecuanimidad y consciencia». Este, también, es un estado más elevado y sublime que el conocimiento y visión perfectos.

[16] «Además, con el abandono del placer y el dolor —y con la previa desaparición de la alegría y el dolor—, el monje entra y permanece en el cuarto jhana, sin-dolor-ni-placer y con la pureza de la atención producto de la ecuanimidad. Este, también, es un estado más elevado y sublime que el conocimiento y visión perfectos.

[17] «Además, con la completa superación de la percepción de la forma, con la desaparición de la percepción sensorial, sin prestar atención a la percepción de la diversidad, consciente de que ‘el espacio es infinito’, el monje entra y permanece en la esfera del espacio infinito. Este, también, es un estado más elevado y sublime que el conocimiento y visión perfectos.

[18] “Además, al sobrepasar completamente la esfera del espacio infinito, consciente de que ‘la conciencia es infinita’, el monje entra y permanece en la esfera de la conciencia infinita. Este, también, es un estado más elevado y sublime que el conocimiento y visión perfectos.

[19] «Además, al trascender completamente la esfera de la conciencia infinita, consciente de que ‘no hay nada’, el monje entra y permanece en la esfera de la nada. Este, también, es un estado más elevado y sublime que el conocimiento y visión perfectos.

[20] «Una vez más, al superar completamente la esfera de la nada, el monje entra y permanece en la esfera de la ni-percepción-ni-no-percepción. Este, también, es un estado más elevado y sublime que el conocimiento y visión perfectos.

[21] «Finalmente, al sobrepasar completamente la esfera de la ni-percepción-ni-no-percepción, el monje entra y permanece en el cese de la percepción y la sensación. Así, viendo con sabiduría, sus corrupciones son destruidas. Este, también, es un estado más elevado y sublime que el conocimiento y visión perfectos.

Estos son los estados que son más altos y sublimes que el conocimiento y la visión perfectos.

[22] «Yo digo, brahmán, que esta persona es semejante a un hombre que, necesitando madera de excelente calidad [duramen], busca madera de buena calidad y, caminando en búsqueda de madera de buena calidad, llega hasta el pie de un gran árbol de madera de buena calidad, corta el duramen y se lo lleva pensando que es madera de alta calidad. De este modo, sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, su propósito se verá cumplido.

[23] «De tal modo, brahmán, la vida santa no tiene como beneficio la ganancia, el honor ni el renombre, ni el logro de la virtud… concentración… conocimiento ni visión perfectos. Sino que el objetivo de la vida santa es la inquebrantable liberación mental, ésta es su duramen y finalidad».

[24] Cuando esto fue dicho, el brahmán Pingalakoccha dijo al Bienaventurado:

¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente, maestro Gotama! El maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara —en medio de la oscuridad— de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el maestro Gotama me considere, desde ahora, como su seguidor laico que ha ido por refugio de por vida”.


NOTAS:

[1] Estos seis maestros —contemporáneos del Buda— permanecían fuera del círculo del brahmanismo ortodoxo y, sus doctrinas, son una clara muestra de la audacia especulativa que existía en los tiempos del Buda. Los seis se mencionan, a menudo, juntos en el Canon. Sus enseñanzas, tal como fueron entendidas por la comunidad budista, se describen en el DN 2,17-32 y DN 2,52-59.

[2] Aunque los jhana están incluidos dentro del logro de la concentración [verso 10], y el conocimiento y visión perfectos son descritos en un nivel más alto de consecución —que el logro de la concentración—, los jhanas terminan siendo superiores al conocimiento y visión perfectos porque son el fundamento para el logro del cese y destrucción de las corrupciones [verso 21].


FUENTE:

Ñanamoli, B. y Bodhi, B. (2001). MN30 – Culasaropama Sutta – The Shorter Discourse on the Simile of the Heartwood, en The Middle Discourses of the Buddha: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 291 – 297

Traducción del inglés: Federico Angulo

Revisión y edición: Anton P. Baron y Federico Angulo

Publicación del Bosque Theravada 2013.

MN 29 Mahasaropama Sutta – Gran discurso con el símil del duramen

Este discurso pone énfasis en la meta última de la vida santa, la cual consiste en la incomparable liberación mental. En comparación a ella, todos los demás beneficios tienen solamente un carácter subsidiario.


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado. En una ocasión —poco después de la partida de Devadatta [1]— el Bendito estaba viviendo en Rajagaha, en la montaña Pico de Buitre. En referencia a Devadatta, el Bienaventurado se dirigió a los monjes así:

[2] «Monjes, he aquí a un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar, pensando: ‘Soy víctima del nacimiento, de la vejez y la muerte, de la tristeza, de la lamentación, del dolor, la pena y desesperación, soy víctima y presa del sufrimiento. Sin duda, puede ser conocido un final para toda esta masa de sufrimiento’. Cuando deja de este modo [la vida hogareña], adquiere ganancia, honor y renombre. Con su deseo cumplido se complace en la ganancia, el honor y la fama obtenida. A causa de esto se alaba a sí mismo y siente desprecio por los demás: ‘Soy uno que tiene ganancias y renombre, pero esos otros monjes son desconocidos y sin importancia’. De esta forma se embriaga con lo ganado, el honor y la fama, entonces se vuelve negligente, cae en la negligencia y, siendo negligente, vive en el sufrimiento.

«Supongamos, monjes, que un hombre necesita madera de excelente calidad [duramen], busca buena madera y, caminando en busca de madera de buena calidad, llega al pie de un gran árbol de buena madera. Entonces, dejando de lado el duramen, la albura, la corteza interna y externa, corta las ramas y hojas tomándolas por madera de alta calidad. Sin embargo, si un hombre perspicaz lo viera, pensaría: ‘Este buen hombre no sabe nada sobre duramen, albura, corteza, ramas ni hojas. Así, necesitando madera de buena calidad, buscando madera de buena calidad, ha llegado hasta el pie de un árbol de buena madera y, pasando por alto su duramen, su albura, su corteza interna y externa, cortó las ramas y hojas, y se las llevó pensando que eran madera de excelente calidad. Sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, la que lleva no servirá para su propósito’.

Así también, monjes, un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar…, siendo negligente, vive en el sufrimiento. A este monje se le llama: uno que toma las ramas y hojas de la vida santa y con eso se detiene.

[3] «Monjes, he aquí a un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar, pensando: ‘Soy víctima del nacimiento, de la vejez y la muerte, de la tristeza, de la lamentación, del dolor, la pena y desesperación, soy víctima y presa del sufrimiento. Sin duda puede ser conocido un final para toda esta masa de sufrimiento’. Cuando deja de este modo [la vida hogareña], adquiere ganancia, honor y renombre. Sin embargo, no se complace en la ganancia, el honor ni la fama obtenida. A causa de esto no se alaba a sí mismo ni siente desprecio por los demás. De esta forma no se embriaga con lo ganado, con el honor ni la fama, no se vuelve negligente ni cae en la negligencia. Así, permanece diligente, logrando la obtención de la virtud. Contento con el logro de la virtud, su deseo se ve cumplido. A causa de esto se alaba a sí mismo y siente desprecio por los demás: ‘Soy virtuoso, de buen carácter, pero esos otros monjes son inmorales y de carácter malvado’. De esta forma se embriaga con el logro de la virtud, entonces se vuelve negligente, cae en la negligencia y, siendo negligente, vive en el sufrimiento.

«Supongamos, monjes, que un hombre necesita madera de excelente calidad [duramen], busca buena madera y, caminando en busca de madera de buena calidad, llega al pie de un gran árbol de buena madera. Entonces, dejando de lado el duramen, la albura y la corteza interna, corta la corteza externa y la toma pensando que es madera de alta calidad. Sin embargo, si un hombre perspicaz lo viera, pensaría: ‘Este buen hombre no sabe nada sobre duramen, albura, corteza, ramas ni hojas. Así, necesitando madera de buena calidad, buscando madera de buena calidad, ha llegado hasta el pie de un árbol de buena madera y, pasando por alto su duramen, su albura y su corteza interna, cortó la corteza externa pensando que era madera de excelente calidad. Sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, la que lleva no servirá para su propósito’.

Así también, monjes, un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar…, siendo negligente, vive en el sufrimiento’. A este monje se le llama: uno que toma la corteza exterior de la vida santa y con eso se detiene.

[4] «Monjes, he aquí a un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar, pensando: ‘Soy víctima del nacimiento, de la vejez y la muerte… Sin duda puede ser conocido un final para toda esta masa de sufrimiento’. Cuando deja de este modo [la vida hogareña], adquiere ganancia, honor y renombre. Sin embargo, no se complace en la ganancia, el honor ni la fama obtenida… Así, permanece diligente, logrando la obtención de la virtud. Aunque está contento con que el logro de la virtud, su deseo no se cumple. A causa de ello no se alaba a sí mismo ni desprecia a los demás. De esta forma no se embriaga con el logro de la virtud, no se vuelve negligente ni cae en la negligencia. Así, permanece diligente, logrando la obtención de la concentración [2]. Contento con el logro de la concentración, su deseo se ve cumplido. A causa de esto se alaba a sí mismo y siente desprecio por los demás: ‘Estoy concentrado, mi mente está unificada, pero esos otros monjes tienen sus mentes extraviadas y desconcentradas’. De esta forma se embriaga con el logro de la concentración, entonces se vuelve negligente, cae en la negligencia y, siendo negligente, vive en el sufrimiento.

«Supongamos, monjes, que un hombre necesita madera de excelente calidad [duramen], busca buena madera y, caminando en busca de madera de buena calidad, llega al pie de un gran árbol de buena madera. Entonces, dejando de lado el duramen y la albura, corta la corteza interior y la toma pensando que es madera de alta calidad. Sin embargo, si un hombre perspicaz lo viera, pensaría: ‘Este buen hombre no sabe nada sobre duramen, albura, corteza, ramas ni hojas. Así, necesitando madera de buena calidad, buscando madera de buena calidad, ha llegado hasta el pie de un árbol de buena madera y, pasando por alto su duramen y su albura, cortó la corteza interna pensando que era madera de excelente calidad. Sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, la que lleva no servirá para su propósito’.

Así también, monjes, un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar…, siendo negligente, vive en el sufrimiento’. A este monje se le llama: uno que toma la corteza interior de la vida santa y con eso se detiene.

[5] «Monjes, he aquí a un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar, pensando: ‘Soy víctima del nacimiento, de la vejez y la muerte… Sin duda un final para toda esta masa de sufrimiento puede ser conocido’. Cuando deja de este modo [la vida hogareña], adquiere ganancia, honor y renombre. Sin embargo, no se complace en la ganancia, el honor ni la fama obtenida… Así, permanece diligente, logrando la obtención de la virtud. Aunque está contento con que el logro de la virtud, su deseo no se cumple… Así, permanece diligente, logrando la obtención de la concentración. Aunque está contento con el logro de la concentración, su deseo no se ve cumplido. A causa de ello no se alaba a sí mismo ni desprecia a los demás. De esta forma no se embriaga con el logro de la concentración, no se vuelve negligente ni cae en la negligencia. Así, permanece diligente, logrando la obtención del conocimiento y la visión perfectos [3]. Contento con el logro del conocimiento y la visión perfectos, su deseo se ve cumplido. A causa de esto se alaba a sí mismo y siente desprecio por los demás: ‘Poseo el conocimiento y la visión perfectos, pero esos otros monjes viven en la ignorancia y la ceguera’. De esta forma se embriaga con el logro del conocimiento y la visión perfectos, entonces se vuelve negligente, cae en la negligencia y, siendo negligente, vive en el sufrimiento.

«Supongamos, monjes, que un hombre necesita madera de excelente calidad [duramen], busca buena madera y, caminando en busca de madera de buena calidad, llega al pie de un gran árbol de buena madera. Entonces, dejando de lado el duramen, corta la albura y la toma pensando que es madera de alta calidad. Sin embargo, si un hombre perspicaz lo viera, pensaría: ‘Este buen hombre no sabe nada sobre duramen, albura, corteza, ramas ni hojas. Así, necesitando madera de buena calidad, buscando madera de buena calidad, ha llegado hasta el pie de un árbol de buena madera y, pasando por alto su duramen, cortó la albura pensando que era madera de excelente calidad. Sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, la que lleva no servirá para su propósito’.

Así también, monjes, un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar…, siendo negligente, vive en el sufrimiento’. A este monje se le llama: uno que toma la albura de la vida santa y con eso se detiene.

[6] «Monjes, he aquí a un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar, pensando: ‘Soy víctima del nacimiento, de la vejez y la muerte… Sin duda un final para toda esta masa de sufrimiento puede ser conocido’. Cuando deja de este modo [la vida hogareña], adquiere ganancia, honor y renombre. Sin embargo, no se complace en la ganancia, el honor ni la fama obtenida… Así, permanece diligente, logrando la obtención de la virtud. Aunque está contento con que el logro de la virtud, su deseo no se cumple… Así, permanece diligente, logrando la obtención de la concentración. Aunque está contento con el logro de la concentración, su deseo no se cumple… Así, permanece diligente, logrando la obtención del conocimiento y la visión perfectos. Aunque está contento con el logro del conocimiento y la visión perfectos, su deseo no se ve cumplido. A causa de ello no se alaba a sí mismo ni desprecia a los demás. De esta forma no se embriaga con el logro del conocimiento y la visión perfectos, no se vuelve negligente ni cae en la negligencia. Así, permanece diligente, logrando la obtención de la liberación perpetua y, para este monje, ya es imposible perder esa eterna liberación [4].

«Supongamos, monjes, que un hombre necesita madera de excelente calidad [duramen], busca buena madera y, caminando en busca de madera de buena calidad, llega al pie de un gran árbol de buena madera. Entonces, cortando el duramen, lo toma pensando que es madera de alta calidad. Si un hombre perspicaz lo viera, pensaría: ‘Este buen hombre conoce sobre duramen, albura, corteza, ramas y hojas. Así, necesitando madera de buena calidad, buscando madera de buena calidad, ha llegado hasta el pie de un árbol de buena madera y ha cortado sólo su duramen, pensando que es madera de excelente calidad. Sea lo que sea aquello para lo que este hombre necesita madera de calidad, la que lleva servirá para su propósito’.

Así también, monjes, un miembro de clan que con convicción deja la vida hogareña por una vida sin hogar…, siendo diligente alcanza la liberación perpetua y, para este monje, ya es imposible perder esa eterna liberación.

[7] «Por tanto, monjes, esta vida santa no tiene a la ganancia, al honor ni al renombre como beneficio; ni al logro de la virtud… concentración… conocimiento ni visión perfectos como su beneficio. Sino que es esta inquebrantable liberación de la mente el objetivo de la vida santa, su duramen y su finalidad» [5].

Eso fue lo que dijo el Bienaventurado. Entonces los monjes se mostraron satisfechos y deleitados con las palabras del Bendito.


NOTAS:

[1] Luego que Devadatta trató, sin éxito, de matar al Buda y usurpar el control del Sangha, se separó y trató de establecer su propia secta, consigo mismo a la cabeza. Ver Ñanamoli, La vida de Buda, pp 266-269.

[2] Samadhi [nota del editor].

[3] «El conocimiento y la visión perfectos» (ñanadassana). Los Comentarios se refieren aquí a la “visión divina” o capacidad de ver las formas sutiles, invisibles a la visión normal.

[4] Esta traducción sigue la edición de la Burmese-script Buddhasasana Samiti y de la Sinhala-script Buddha Jayanti Tripitaka Series, que transcriben asamayavimokkhath en la frase anterior y asamayavimuttiya en esta frase. La edición de la Pali Text Society, en la que tanto Horner como Ñanamoli basaron sus traducciones, evidentemente se equivoca al leer samaya en las dos palabras y thananh en lugar de atthanami. Los Comentarios citan al Patisambhidamagga (II.40) para una definición de asamayavimokkha (lit. no-temporal o liberación «perpetua») como el sendero, sus cuatro frutos y el Nibbana; y a samayavimokkha (liberación temporal) como los cuatro jhanas y los cuatro logros sin-forma [inmateriales]. Véase también MN 122,4.

[5] Los Comentarios aclaran que la «inquebrantable liberación de la mente» es el fruto del arhantado. Por tanto, la «liberación perpetua» —que incluye al sendero y sus frutos— tiene un margen mayor de significado que la » inquebrantable liberación de la mente», que por sí sola es declarada [como] el objetivo de la vida santa.


FUENTE:

Ñanamoli, B. y Bodhi, B. (2001). MN 29 Mahasaropama Sutta – The Greater Discourse on the Simile of the Heartwood en The Middle Discourses of the Buddha: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 286 – 290

Traducción del inglés: Federico Angulo

Revisión y edición: Anton P. Baron y Federico Angulo

Publicación del Bosque Theravada 2013