AN 10,92 Bhaya Sutta (o Vera Sutta) – Discurso sobre el miedo y la animadversión

Qué debe hacer un seguidor laico para convertirse en el “ganador de la corriente”, o sea, alguien que entra en la corriente que lleva a la Iluminación.


[Leer en pali]

Entonces, el hombre hogareño Anathapindika se fue juntó al Bienaventurado y, al llegar, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Estando sentado ahí, el Bienaventurado se dirigió a él con estas palabras:

“Hombre hogareño, cuando el quíntuple terror y la animadversión son disipados en el discípulo del noble, cuando él posee los cuatro factores de la entrada a la corriente y cuando ha visualizado correctamente y ha penetrado bien el método de los nobles, entonces él puede, si lo desea, proclamarse a sí mismo de esta manera: ‘Soy uno que ha cortado con el infierno, con el renacimiento en los úteros de los animales, con el plano de los espíritus hambrientos; soy uno que ha cortado con el derroche, con los malos nacimientos y con la ruina. Soy el Ganador de la Corriente, uno que ha superado la ruina y se ha asegurado un destino hacia la Iluminación’.

“Ahora, hombre hogareño, ¿en qué consiste el quíntuple miedo y animadversión que son disipados?

“Cuando alguien, hombre hogareño, causa la muerte, entonces el hecho de causar la muerte como requisito condicionado, produce en él el miedo y la animadversión aquí y ahora, como también produce el miedo y la animadversión en las vidas futuras; él experimenta estados mentales de pena y desesperanza. Pero, cuando alguien se abstiene de causar la muerte, entonces él no produce ni el miedo ni la animadversión aquí y ahora, como tampoco produce el miedo y la animadversión en las vidas futuras; él no experimenta estados mentales de pena ni desesperanza: para alguien que se abstiene de causar la muerte, el miedo y la animadversión se han disipado.

“Cuando alguien, hombre hogareño, toma lo que no le ha sido dado… se entrega a las ilícitas prácticas sexuales… dice mentiras… se deja estar bajo la influencia de las bebidas destiladas y fermentadas que causan desatención, entonces el hecho de dejarse estar influenciado por las bebidas destiladas y fermentadas causantes de la desatención como requisito condicionado, produce en él el miedo y la animadversión aquí y ahora, como también produce el miedo y la animadversión en las vidas futuras; él experimenta estados mentales de pena y desesperanza. Pero, cuando alguien se abstiene de dejarse estar influenciado por las bebidas destiladas y fermentadas causantes de la desatención, entonces él no produce ni el miedo ni la animadversión aquí y ahora, como tampoco produce el miedo y la animadversión en las vidas futuras; él no experimenta estados mentales de pena ni desesperanza: para alguien que se abstiene de dejarse estar influenciado por las bebidas destiladas y fermentadas causantes de la desatención, el miedo y la animadversión se han disipado.

“En esto consiste el quíntuple miedo y animadversión que son disipados.

“¿Y cuáles son los cuatro factores de la entrada a la corriente?

“Este es el caso, dueño de casa, del discípulo del noble que posee una fe inquebrantable en el Bienaventurado de esta manera: ‘Realmente, el Bienaventurado es un Arahant perfectamente Iluminado, perfecto en sus acciones y el conocimiento, el Bienhechor, el conocedor del mundo, insuperable preparador de hombres que han de ser entrenados. Maestro de los devas y los seres humanos, el Buda, el Bienaventurado’.

“También, él posee una fe inquebrantable en el Dhamma de esta manera: ‘Este Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, puede ser conocido aquí y ahora, no está limitado por el tiempo, sino que puede ser verificado, llevado a la práctica y el sabio lo puede realizar por sí mismo’.

“También, él posee una fe inquebrantable en el Sangha de esta manera: ‘El Sangha de los discípulos del Bienaventurado practica bien, progresando hacia delante, practica bien metódicamente, practica bien diligentemente. Es decir, el Sangha de los discípulos del Bienaventurado se compone de cuatro pares de individuos, de ocho clases de individuos [1] , por lo cual, el Sangha de los discípulos del Bienaventurado es digno de recibir dádivas, digno de recibir hospitalidad, digno de recibir ofrendas, digno de ser respetado y se convierte en un incomparable campo de méritos para el mundo’.

“Él posee las virtudes que son apreciadas por los nobles: es inquebrantable, sin manchas, sin impurezas, liberado, ponderado por los sabios, conducente hacia la concentración.

“Éstos son los cuatro factores de la entrada a la corriente.

“¿Y cuál es el método de los nobles que ha de ser visualizado correctamente y bien penetrado?

“Este es el caso, dueño de casa, del discípulo del noble que reflexiona así: ‘Cuando esto es, aquello es. Con el surgimiento de esto, surge aquello. Cuando esto no es, aquello no es. Con la cesación se esto, cesa aquello’.

“Es decir, con la ignorancia como condición, surgen las formaciones volitivas; con las formaciones volitivas como condición, surge la conciencia; con la conciencia como condición, surgen los nombres y las formas; con los nombres y las formas como condición, surge la séxtuple base de los sentidos; con la séxtuple base de los sentidos, surge el contacto; con el contacto como condición, surge la sensación; con la sensación como condición, surge avidez; con la avidez como condición, surge el apego; con el apego como condición, surge la existencia; con la existencia como condición, surge el nacimiento; con el nacimiento como condición, surge la vejez y la muerte, la pena, el lamento, el dolor, el pesar y la desesperanza. Éste es el origen de toda esta masa del sufrimiento.

“Pero con la total desaparición y el cese de la ignorancia, llega el cese de las formaciones volitivas; con el cese de las formaciones volitivas, llega el cese de la conciencia; con el cese de la conciencia, llega el cese de los nombres y las formas; con el cese de los nombres y las formas, llega el cese de la séxtuple base de los sentidos; con el cese de la séxtuple base de los sentidos, llega el cese del contacto; con el cese del contacto, llega el cese de la sensación; con el cese de la sensación, llega el cese de la avidez; con el cese de la avidez, llega el cese del apego; con el cese del apego, llega el cese de la existencia; con el cese de la existencia, llega el cese del nacimiento; con el cese del nacimiento, llega el cese de la vejez y la muerte, la pena, el lamento, el dolor, el pesar y la desesperanza. Éste es el cese de toda esta masa del sufrimiento.

“Este es el método de los nobles que ha de ser visualizado correctamente y bien penetrado.

“Hombre hogareño, cuando este quíntuple terror y animadversión son disipados en el discípulo del noble, cuando él posee estos cuatro factores de la entrada a la corriente y cuando ha visualizado correctamente y ha penetrado bien este método de los nobles, entonces él puede, si lo desea, proclamarse a sí mismo de esta manera: ‘Soy uno que ha cortado con el infierno, con el renacimiento en los úteros de los animales, con el plano de los espíritus hambrientos; soy uno que ha cortado con el derroche, con los malos nacimientos y con la ruina. Soy el Ganador de la Corriente, uno que ha superado la ruina y se ha asegurado un destino hacia la Iluminación’”.


NOTA:

[1] Estos cuatro pares u ocho individuos son: (1a) el individuo en el camino de la entrada a la corriente y (1b) el individuo que experimenta los frutos de la entrada a la corriente; (2a) el individuo que está en el camino de un solo retorno y (2b) el individuo que experimenta los frutos de un solo retorno; (3a) el individuo que está en el camino del no-retorno y (3b) el individuo que experimenta los frutos del no-retorno; (4a) el individuo que está en el camino del estado de arahant y (4b) el individuo que experimenta los frutos del estado de arahant.


FUENTES:

“Bhayasuttam” en Chattha Sangayana . CD-Rom, versión 3.

HARE, E.M. (2001) “Guilty dread” en The Book of the Gradual Sayings (Anguttara-Nikaya) or More-Numbered Suttas. Vol. V: The Book of the Tens and Elevens. Oxford, Pali Text Society. Págs. 124-126.

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Vera Sutta – Animosity. http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/an/an10/an10.092.than.html (18/06/2006)


Traducido por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2009.


Revisado: 15/06/2009 (Anton P. Baron)

AN 10,96 Kokanuda Sutta – Discurso con Kokanuda

El Venerable Ananda explica que la verdadera sabiduría no consiste en adherirse a un determinado punto de vista especulativo.


[Leer en pali]

En una ocasión, el Venerable Ananda estaba morando cerca de Rajagaha, en el Parque de Tapoda. Entonces, cuando la noche estaba por terminar, el Venerable Ananda se levantó y entró en el manantial caliente para bañar sus miembros [1]. Habiendo bañado sus miembros y habiendo salido de las aguas calientes, estaba vestido sólo con la ropa interior, esperando que se secaran sus miembros.

Al mismo tiempo, el asceta errante Kokanuda cuando la noche estaba por terminar, se levantó y también entró en el manantial caliente de Tapoda para bañar sus miembros. Entonces, al visualizar al Venerable Ananda desde una cierta distancia le preguntó: “¿Quién eres tú, amigo?”

“Soy un monje, amigo”.

“¿Qué clase de monje?”

“Uno de los ascetas que son hijos de los Sakyas”

“Yo quisiera hacerte una pregunta acerca de un tópico, si es que me des la oportunidad para escuchar tu respuesta”.

“Procede con tu pregunta. Una vez que la escuche, voy a saber [si podré respondértela].

“¿Cómo es esto amigo, sostienes tú el punto de vista, según el cual el mundo es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?”

“No, amigo. Yo no sostengo este punto de vista”.

“Bien, amigo. Entonces tú ¿sostienes el punto de vista, según el cual el mundo no es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?”

“No, amigo. Yo tampoco sostengo este punto de vista”.

“Bien, amigo. Entonces tú ¿sostienes el punto de vista, según el cual el mundo es finito… el mundo es infinito… el alma y el cuerpo son lo mismo… el alma es una cosa y el cuerpo, otra… el Tathagata existe después de la muerte… el Tathagata no existe después de la muerte… después de la muerte, ocurren ambas cosas: el Tathagata existe y no existe… después de la muerte, no ocurre ninguna de estas dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?”

“No, amigo. Yo tampoco sostengo este punto de vista”.

“Entonces, amigo, ¿tú no ves ni conoces nada?”

“No, amigo; no es cierto que yo no vea ni conozca nada; yo sí veo y conozco”.

“Pero amigo, cuando yo te hice estas preguntas –sobre si sostienes el punto de vista, según el cual el mundo es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno, si sostienes el punto de vista, según el cual el mundo no es eterno… si el mundo es finito… si el mundo es infinito… si el alma y el cuerpo son lo mismo… si el alma es una cosa y el cuerpo, otra… si el Tathagata existe después de la muerte… si el Tathagata no existe después de la muerte… si después de la muerte, ocurren ambas cosas: el Tathagata existe y no existe… si después de la muerte, no ocurre ninguna de estas dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno- tú siempre respondes: ‘No, amigo; yo no sostengo este punto de vista’. Y finalmente, siendo acusado de que, en este caso, entonces, tú no ves ni conoces nada, respondes: ‘No, amigo; no es cierto que yo no vea ni conozca nada; yo sí veo y conozco’. Ahora bien, ¿cómo debería entenderse el significado de semejante discurso?”

“En referencia a estas afirmaciones –que el mundo es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno, que el mundo no es eterno… que el mundo es finito… que el mundo es infinito… que el alma y el cuerpo son lo mismo… que el alma es una cosa y el cuerpo, otra… que el Tathagata existe después de la muerte… que el Tathagata no existe después de la muerte… que después de la muerte, ocurren ambas cosas: el Tathagata existe y no existe… que después de la muerte, no ocurre ninguna de estas dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno- todas ellas son puntos de vista especulativos. Con los especulativos puntos de vista sucede que, una vez fijados, se instalan en uno y uno pone su confianza en ellos, luego hasta se obsesiona por ellos. Siendo que yo conozco la causa de la aparición de estos puntos de vista y también el desarraigo de ellos, ¿por qué debería yo declarar que no conozco ni veo nada? Pues, yo sí veo y conozco”.

“¿Cuál es tu nombre, amigo? ¿Cómo te llaman tus compañeros en esta vida santa?”

“Mi nombre es, Ananda, amigo y es así cómo me llaman mis compañeros en esta vida santa”.

“¿Cómo? ¡Estaba yo entonces hablando con un gran maestro sin darme cuenta de que se trataba del venerable Ananda! Si yo hubiese reconocido al venerable Ananda, jamás lo hubiese examinado de esta manera: qué el venerable Ananda acepte mis disculpas, por favor”.


NOTA:

[1] O, “entró en Tapoda para bañar sus miembros”, ya que tapoda en pali significa “las aguas calientes” o “manantial caliente” y es el nombre del parque, al mismo tiempo.


FUENTES:

HARE, E.M. (2001) “Kokanuda” en The Book of the Gradual Sayings (Anguttara-Nikaya) or More-Numbered Suttas. Vol. V: The Book of the Tens and Elevens. Oxford, Pali Text Society. Págs. 135-137.

“Kokanudasuttam” en Chattha Sangayana. CD-Rom, versión 3.

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Ditthi Sutta – Views. http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/an/an10/an10.096.than.html (18/06/2006)


Traducido por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2009.

 

AN 10,93 Kimditthika Sutta – Discurso sobre los puntos de vista

El hombre hogareño de nombre Anathapindika instruye a un grupo de ascetas errantes no budistas sobre la naturaleza del recto entendimiento.


[Leer en pali]

He escuchado que en una ocasión, el Bienaventurado estaba morando cerca de Savatthi en la arboleda de Jeta, en el Parque de Anathapindika.

Entonces, el hombre hogareño Anathapindika salió de Savatthi en las primeras horas de la mañana para visitar al Bienaventurado. Pero después se le ocurrió el siguiente pensamiento: “Éste aún no es el tiempo apropiado para ver al Bienaventurado, pues todavía él está recluido. Tampoco éste es el tiempo apropiado para ver a los monjes que son dignos de estima, pues ellos también todavía están recluidos. ¿Qué tal si voy al parque, en el cual moran los ascetas errantes que sostienen otros puntos de vista?”.

Así que el hombre hogareño Anathapindika se fue hacia parque, en el cual moran los ascetas errantes que sostienen otros puntos de vista.

En esta ocasión, los ascetas errantes que sostenían otros puntos de vista estaban sentados juntos en una gran asamblea, haciendo un enorme griterío, hablando fuerte y ruidosamente sobre temas pueriles. Pero, cuando ellos visualizaron al hombre hogareño Anathapindika acercándose a este lugar, se aquietaron unos a otros de la siguiente manera: “Señores, por favor, aquietaos. Señores, por favor, no hagáis tanto ruido. He aquí, que viene acercándose a este lugar el hombre hogareño Anathapindika, quien es el discípulo del asceta Gotama, uno de sus discípulos laicos vestidos de blanco que viven en Savatthi. A estos venerables señores les gusta la quietud, ellos se disciplinan en la quietud y recomiendan la quietud. Quizá, si él encuentra a esta asamblea quieta, se le ocurra unirse a ella”. Entonces, estos ascetas errantes llegaron a callarse.

Mientras tanto, el hombre hogareño Anathapindika se acercó a los ascetas errantes que sostenían otros puntos de vista e intercambió con ellos cordiales saludos. Cuando estos cordiales saludos y las amables palabras de bienvenida llegaron a su fin, se sentó a un lado y los ascetas errantes le dijeron:

“Dinos, hombre hogareño, ¿cuáles son los puntos de vista que sostiene el asceta Gotama?”

“Venerables señores, en realidad yo no conozco enteramente los puntos de vista que sostiene el Bienaventurado”.

“Bueno, tú dices que no conoces enteramente los puntos de vista que sostiene el asceta Gotama. Dinos, entonces, ¿cuáles son los puntos de vista que sostienen los monjes?”

“Venerables señores, en realidad yo tampoco conozco enteramente los puntos de vista que sostienen los monjes”.

“Bueno, tú dices que no conoces enteramente los puntos de vista que sostiene el asceta Gotama y dices que tampoco conoces enteramente los puntos de vista que sostienen los monjes. Dinos, entonces, ¿cuáles son los puntos de vista que tú sostienes?”

“Esto, en realidad, no sería una tarea difícil, la de exponer a los venerables señores mis puntos de vista. Sin embargo, sería bueno que primero los venerables señores me expongan a mí sus propios puntos de vista. De esta manera, no me será una tarea difícil exponer después, a los venerables señores, mis puntos de vista.”

Cuando esto fue dicho, uno de los ascetas errantes dijo al hombre hogareño Anathapindika lo siguiente: “El mundo es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno. Este es el punto de vista que yo sostengo”.

Y otro de los ascetas errantes dijo al hombre hogareño Anathapindika lo siguiente: “El mundo no es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno. Este es el punto de vista que yo sostengo”.

Y otro de los ascetas errantes dijo al hombre hogareño Anathapindika lo siguiente: “El mundo es finito… El mundo es infinito… El alma y el cuerpo son lo mismo… El alma es una cosa y el cuerpo, otra… El Tathagata existe después de la muerte… El Tathagata no existe después de la muerte… Después de la muerte, ocurren ambas cosas: el Tathagata existe y no existe… Después de la muerte, no ocurre ninguna de estas dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno. Este es el punto de vista que yo sostengo”.

Cuando esto fue dicho, el hombre hogareño Anathapindika tomó la palabra y se dirigió a los ascetas errantes de esta manera:

“Cuando aquel venerable señor dijo: ‘El mundo es eterno; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno. Este es el punto de vista que yo sostengo’, éste punto de vista surgió a causa de su inapropiada atención o por la influencia de alguien más. Un punto de vista como éste, llega a existir como algo inventado, producido y originado en dependencia de algo externo. Y todo aquello que llega a existir porque fue inventado, producido y originado en dependencia de algo externo, no es permanente. Lo que no es permanente es doloroso. Por eso, aquel venerable señor se apegó a lo que es doloroso, este venerable señor se entregó a lo que es doloroso.

“Igualmente, cuando el otro venerable señor dijo: ‘El mundo no es eterno… El mundo es finito… El mundo es infinito… El alma y el cuerpo son lo mismo… El alma es una cosa y el cuerpo, otra… El Tathagata existe después de la muerte… El Tathagata no existe después de la muerte… Después de la muerte, ocurren ambas cosas: el Tathagata existe y no existe… Después de la muerte, no ocurre ninguna de estas dos cosas: el Tathagata ni existe ni no existe; solamente ésta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno. Este es el punto de vista que yo sostengo’, éste punto de vista surgió a causa de su inapropiada atención o por la influencia de alguien más. Un punto de vista como éste, llega a existir como algo inventado, producido y originado en dependencia de algo externo. Y todo aquello que llega a existir porque fue inventado, producido y originado en dependencia de algo externo, no es permanente. Lo que no es permanente es doloroso. Por eso, aquel venerable señor se apegó a lo que es doloroso, este venerable señor se entregó a lo que es doloroso.”

Cuando esto fue dicho, los ascetas errantes se dirigieron al hombre hogareño Anathapindika con estas palabras:

“Bien, hombre hogareño, todos nosotros hemos expresado nuestros respectivos puntos de vista. Dinos ahora, ¿cuáles son tus propios puntos de vista?”

“Todo lo que ha llegado a existir fue inventado, producido y originado en dependencia de algo externo. Y todo aquello que llega a existir inventado, producido y originado en dependencia de algo externo, no es permanente. Lo que no es permanente es doloroso. Lo que es doloroso no es mío, esto no soy yo, ni esto es mi ser. Este es el punto de vista que yo sostengo”.

“Pero, entonces, hombre hogareño, cuando tú dices que ‘Todo lo que ha llegado a existir fue inventado… Lo que no es permanente es doloroso’, también tú te apegas a lo que es doloroso y te entregas a lo que es doloroso.”

“Venerables señores, -todo lo que ha llegado a existir fue inventado, producido y originado en dependencia de algo externo. Y todo aquello que llega a existir inventado, producido y originado en dependencia de algo externo, no es permanente. Lo que no es permanente es doloroso. Lo que es doloroso no es mío, esto no soy yo, ni esto es mi ser- habiendo visto esto con el recto discernimiento, así cómo realmente es, yo también discierno el último escape de esto, así cómo realmente es”.

Cuando esto fue dicho, los ascetas errantes guardaron silencio, permanecieron desconcertados, sentados cabizbajos y con hombros caídos, decepcionados, sin encontrar palabra alguna para responder.

Entonces, el hombre hogareño Anathapindika, viendo que los ascetas errantes guardaron silencio, permanecieron desconcertados, sentados cabizbajos y con hombros caídos, decepcionados, sin encontrar palabra alguna para responder, se levantó de ahí y fue junto al Bienaventurado. Al llegar ahí, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Estando sentado, relató al Bienaventurado todo lo ocurrido con los ascetas errantes que sostienen otros puntos de vista. Acto seguido, el Bienaventurado dijo: “¡Bien hecho, hombre hogareño! ¡Bien hecho, hombre hogareño! Es así, cómo debéis periódicamente refutar a estos tontos confundidos, con el Dhamma.”

Entonces, el Bienaventurado instruyó, instó, elevó y alegró al hombre hogareño Anathapindika con la plática del Dhamma. Cuando el hombre hogareño Anathapindika llegó a ser instruido, urgido, elevado y alegrado con la plática del Dhamma, se levantó de su asiento y, rindiendo homenaje al Bienaventurado, salió de ahí cuidando que el Bienaventurado permanezca siempre [por respeto] a su mano derecha.

No mucho tiempo después de que el hombre hogareño Anathapindika se hubo ido, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras: “Monjes, hasta los monjes que han sido plenamente ordenados en este Dhamma y Disciplina y tengan hasta 100 retiros de la época de lluvias, deberían periódicamente refutar a los ascetas errantes que sostienen otros puntos de vista, de la misma manera que lo hizo el hombre hogareño Anathapindika”.


FUENTES:

HARE, E.M. (2001) “View” en The Book of the Gradual Sayings (Anguttara-Nikaya) or More-Numbered Suttas. Vol. V: The Book of the Tens and Elevens. Oxford, Pali Text Society. Págs. 127-130.

“Kimditthikasuttam” en Chattha Sangayana . CD-Rom, versión 3.

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Ditthi Sutta – Views. http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/an/an10/an10.093.than.html (18/06/2006)


Traducido por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2009.


Revisado 15/06/2009 (Anton P. Baron)

AN 10,51 Sacitta Sutta – Discurso sobre la propia mente

Cómo leer su propia mente.


[Leer en pali]

He escuchado que en una ocasión el Bienaventurado estaba morando cerca de Savatthi, en la arbolada Jeta en el Parque de Anathapindika. Allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras:

“Monjes”. “Sí, venerable señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, aunque el monje no tenga habilidad en las maneras de las mentes de otros [1] , debe entrenarse a sí mismo: ‘Voy a adquirir la habilidad de leer mi propia mente’.

“¿Y cómo, monjes, el monje se entrena en la habilidad de leer su propia mente? Imaginad a una mujer joven (u hombre) aficionada a los adornos, que examina su propio rostro en un brillante y limpio espejo o en un tazón de agua limpia: cuando ella descubra alguna suciedad o alguna mancha, tratará de eliminarla. Y si ella no descubre suciedad o mancha alguna, estará contenta con la resolución de estar satisfecha: ‘¡Qué afortunada soy! ¡Qué limpia soy!’ De igual manera, monjes, el monje se examina a sí mismo en materia de de los buenos y saludables estados mentales: ‘Usualmente, ¿permanezco con la codicia o no? Usualmente, ¿permanezco con pensamientos de animadversión o no? ¿Me vence a menudo la pereza y el letargo o no? ¿Me vence a menudo la intranquilidad o no? Usualmente, ¿permanezco con las dudas e incertidumbres o generalmente los supero? Usualmente, ¿permanezco enfadado o no? Usualmente, ¿permanezco con pensamientos sucios o con pensamiento limpios? Usualmente, ¿permanezco con el cuerpo apasionado o no? Usualmente, ¿permanezco vagante o lleno de energía? Usualmente, ¿permanezco concentrado o desconcentrado?

“Monjes, si el monje, al haberse examinado se encuentra así: ‘Usualmente permanezco con la codicia, usualmente permanezco con pensamientos de animadversión, a menudo me vence la pereza y el letargo, a menudo me vence la intranquilidad, usualmente permanezco con las dudas e incertidumbres, usualmente permanezco enfadado, usualmente, permanezco con los pensamientos sucios, usualmente permanezco con el cuerpo apasionado, usualmente permanezco vagante, usualmente, permanezco desconcentrado’ –entonces, aquel monje debería emplear un fuerte deseo, esfuerzo, diligencia, empeño, atención consciente no dividida y vigilancia con el fin de abandonar estos malos y perjudiciales estados mentales. Al igual que alguien con un turbante en llamas sobre su cabeza, debería emplear un fuerte deseo, esfuerzo, diligencia, empeño, la atención consciente no dividida y vigilancia con el fin de abandonar estos malos y perjudiciales estados mentales.

“Pero, monjes, si el monje, al haberse examinado se encuentra así: ‘Usualmente permanezco sin la codicia, usualmente permanezco sin los pensamientos de animadversión, no me vence a menudo la pereza ni el letargo, no me vence a menudo la intranquilidad, usualmente supero las dudas e incertidumbres, usualmente supero el enfado, usualmente permanezco con los pensamientos limpios, usualmente permanezco con el cuerpo no apasionado, usualmente permanezco lleno de energía, usualmente permanezco concentrado’ –entonces, aquel monje debería establecerse [2] en estos saludables estados mentales y, alcanzado aún mayor nivel de ellos, poner fin a las impurezas.”


NOTAS:

[1] O sea, que no tenga habilidad en leer la mente de otros (Th. Bh.).

[2] Lit. “entonar”


FUENTES:

“Sacittasuttam” en Chattha Sangayana . CD-Rom, versión 3.

HARE, E.M. (2001) “One’s own Herat: (a) By the Master” en The Book of the Gradual Sayings (Anguttara-Nikaya) or More-Numbered Suttas. Vol. V: The Book of the Tens and Elevens. Oxford, Pali Text Society. Págs. 66-67

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Sacitta Sutta – One’s own Mind. http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/an/an10/an10.051.than.html (18/06(2006)


Traducido por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2009.


Revisado: 15/06/2009 (Anton P. Baron)

AN 10,13 Samyojana Sutta – Discurso sobre las cadenas

Las diez cadenas que nos ligan al continuo ciclo de muertes y renacimientos.


[Leer en pali]

«Estas son las diez cadenas. ¿Cuales son? Cinco cadenas menores y cinco cadenas mayores. ¿Y cuales son las cinco cadenas menores? Puntos de vista con respecto a la identidad personal, incertidumbre, el apego a los ritos y preceptos, deseo sensorial, y voluntad insana. Estas son las cinco cadenas menores. ¿Y cuales son las cinco cadenas mayores? Pasión por la forma, pasión por lo sin forma, engreimiento, ansiedad e ignorancia. Estas son las cinco cadenas mayores Y estas son las diez cadenas .»


FUENTE:

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Sonyajana Sutta: Fetters

http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/an/an10/an10.013.than.html (14/08/2007)


Traducido por Manolo

Revisado por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2009.


Revisado: 15/06/2009 (Anton P. Baron)

AN 4,14 Samvara Sutta – Discurso sobre la restricción

El Buda explica en qué consisten los cuatro esfuerzos que su discípulo debe emprender: el de restringir, abandonar, hacer surgir y cuidar.


[Leer en pali]

[14] “Monjes. He aquí que existen estos cuatro esfuerzos. ¿Cuáles cuatro? El esfuerzo de restringir, el esfuerzo de abandonar, el esfuerzo de hacer surgir y el esfuerzo de cuidar.

“¿Y en qué consiste, monjes, el esfuerzo de restringir? Este es el caso del monje que viendo un objeto con el ojo, no se apega a él, ni en su aspecto general ni en alguno de sus detalles. Si él permaneciera con la facultad del ojo irrestricta, entonces los malos y perjudiciales estados mentales, como la avaricia o la aversión, lo hubiesen asaltado. Pero, como él permanece restringiendo la facultad del ojo, alcanza el control sobre ella. Escuchando el sonido con el oído… Oliendo el olor con la nariz… saboreando el sabor con la lengua… sintiendo la sensación táctil con el cuerpo… conociendo la construcción mental con la mente, no se apega a ella, ni en su aspecto general ni en alguno de sus detalles. Si él permaneciera con la facultad de la mente irrestricta, entonces los malos y perjudiciales estados mentales, como la avaricia o la aversión, lo hubiesen asaltado. Pero, como él permanece restringiendo la facultad de la mente, alcanza el control sobre ella. Esto es, monjes, lo que se llama ‘el esfuerzo de restringir’.

“¿Y en qué consiste, monjes, el esfuerzo de abandonar? Este es el caso del monje que no admite los pensamientos sensuales, sino que los abandona, los expulsa, los lleva a su fin y no permite que reaparezcan. Él tampoco admite los pensamientos maliciosos… tampoco admite los pensamientos crueles… no admite al malo y perjudicial estado mental alguno que surja en él, sino que lo abandona, lo expulsa, lo lleva a su fin y no permite que reaparezca. Esto es, monjes, lo que se llama ‘el esfuerzo de abandonar’.

“¿Y en qué consiste, monjes, el esfuerzo de hacer surgir? Este es el caso del monje que desarrolla la atención consciente como factor de Iluminación, resultado de la reclusión, desapasionamiento, el cese y el abandono. Él desarrolla la investigación de las cualidades como factor de Iluminación… la energía como factor de Iluminación… el arrobamiento como factor de Iluminación… la tranquilidad como factor de Iluminación… la concentración como factor de Iluminación… la ecuanimidad como factor de Iluminación, resultado de la reclusión, desapasionamiento, el cese y el abandono. Esto es, monjes, lo que se llama ‘el esfuerzo de hacer surgir’.

“¿Y en qué consiste, monjes, el esfuerzo de cuidar? Este es el caso del monje que mantiene el favorable objeto de concentración: la contemplación del esqueleto, la contemplación del cuerpo carcomido, la contemplación del cuerpo lívido, la contemplación del cuerpo descompuesto, la percepción del cuerpo inflado. Esto es, monjes, lo que se llama ‘el esfuerzo de cuidar’.

“Éstos son, monjes, los cuatro esfuerzos”.

Restringiendo y abandonando,

Haciendo surgir y cuidando:

Éstos son los cuatro esfuerzos

Enseñados por el Pariente del Sol.

El monje que se aplica

Ardientemente a ellos

Alcanza el fin

Del sufrimiento.

 


FUENTES:

“Samvarasuttam” en Chattha Sangayana , CD-Rom, versión 3.

WOODWARD, F.L. (2001) “Restraint” en The Book of Gradual Sayings (Anguttara Nikaya) or More-Numbering Suttas. Vol. II: The Book of Tours. Oxford, Pali Text Society. Págs. 15-16.


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Anton P. Baron

Publicación del Bosque Theravada, 2009.