SN 22,89 Khemaka Sutta – Discurso con Khemaka

La falta de identificación con los cinco cúmulos es necesaria para convertirse en noble discípulo, pero para llegar a estar plenamente despierto se necesita aún más.

[Leer en pali]

 

[89] {89} En una ocasión, un grupo de monjes ancianos estaba morando en Kosambi, en el Parque Ghosita. En este tiempo, el Venerable Khemaka estaba viviendo en el Parque Azufaifo aquejado, afligido y gravemente enfermo.

 

Entonces, llegada la tarde, aquellos monjes ancianos emergieron de la reclusión y se dirigieron al Venerable Dasaka con estas palabras: «Ven, amigo Dasaka, y acércate al monje Khemaka y dile: ‘los ancianos te hacen decir, amigo Khemaka: esperamos que lo estés soportando bien, amigo, esperamos que te encuentres mejor. Esperamos que tu sensación dolorosa disminuya en vez de incrementarse y que esta disminución sea la que se discierne y no su incremento.'»

 

«Sí, amigos,» respondió el Venerable Dasaka y se acercó al Venerable Khemaka y le entregó el mensaje.

 

[El Venerable Khemaka respondió:] «No lo estoy soportando bien, amigo, ni me encuentro mejor. Una fuerte sensación dolorosa se incrementa en vez de disminuir y es este incremento que se discierne y no la disminución.»

 

Acto seguido, el Venerable Dasaka volvió junto a los ancianos, reportándoles lo que dijo el Venerable Khemaka. Entonces, los ancianos le dijeron: «Ven, amigo Dasaka, y acércate al monje Khemaka y dile: ‘los ancianos te hacen decir, amigo Khemaka: sobre estos cinco cúmulos del apego, amigo, habló el Bienaventurado, es decir, el cúmulo del apego de la forma, el cúmulo del apego de la sensación, el cúmulo del apego de la percepción, el cúmulo del apego de las formaciones mentales y el cúmulo del apego de la conciencia. ¿Considera el venerable Khemaka alguna cosa como el yo o como perteneciente al yo entre aquellos cinco cúmulos del apego?'»

 

«Sí, amigos,» respondió el Venerable Dasaka y se acercó al Venerable Khemaka y le entregó el  mensaje.

 

[El Venerable Khemaka respondió:] «Sobre estos cinco cúmulos del apego habló el Bienaventurado, es decir, el cúmulo del apego de la forma… el cúmulo del apego de la conciencia. Entre aquellos cinco cúmulos del apego nada considero como el yo o como perteneciente al yo.»

 

Acto seguido, el Venerable Dasaka volvió junto a los ancianos, reportándoles lo que dijo el Venerable Khemaka. Entonces, los ancianos le dijeron: «Ven, amigo Dasaka, y acércate al monje Khemaka y dile: ‘los ancianos te hacen decir, amigo Khemaka: sobre estos cinco cúmulos del apego, amigo, habló el Bienaventurado, es decir, el cúmulo del apego de la forma, el cúmulo del apego de la sensación, el cúmulo del apego de la percepción, el cúmulo del apego de las formaciones mentales y el cúmulo del apego de la conciencia. Si el venerable Khemaka, entre aquellos cinco cúmulos del apego nada considera como el yo o como perteneciente al yo, entonces es un Arahant, alguien que ha destruido las impurezas.'»

 

«Sí, amigos,» respondió el Venerable Dasaka y se acercó al Venerable Khemaka y le entregó el  mensaje.

 

[El Venerable Khemaka respondió:] «Sobre estos cinco cúmulos del apego habló el Bienaventurado, es decir, el cúmulo del apego de la forma… el cúmulo del apego de la conciencia. Entre aquellos cinco cúmulos del apego nada considero como el yo o como perteneciente al yo, pero aún así, no soy un Arahant, alguien que ha destruido las impurezas. Amigos, ‘yo soy’ todavía no ha desaparecido de mi en relación con estos cinco cúmulos del apego, sin embargo, nada entre ellos considero como ‘yo soy’.» [1]

 

Acto seguido, el Venerable Dasaka volvió junto a los ancianos, reportándoles lo que dijo el Venerable Khemaka. Entonces, los ancianos le dijeron: «Ven, amigo Dasaka, y acércate al monje Khemaka y dile: ‘los ancianos te hacen decir: Amigo Khemaka, cuando hablas de este «yo soy», ¿qué es lo que estás hablando como «yo soy»? ¿Estás hablando de la forma como «yo soy» o estás hablando del «yo soy» como algo aparte de la forma? ¿Estás hablando de la sensación como «yo soy» o estás hablando del «yo soy» como algo aparte de la sensación? ¿Estás hablando de la percepción como «yo soy» o estás hablando del «yo soy» como algo aparte de la percepción? ¿Estás hablando de las formaciones mentales como «yo soy» o estás hablando del «yo soy» como algo aparte de las formaciones mentales? ¿Estás hablando de la conciencia como «yo soy» o estás hablando del «yo soy» como algo aparte de la conciencia? Cuando hablas de este «yo soy», amigo, Khemaka, ¿qué es lo que estás hablando como «yo soy»?'»

 

«Sí, amigos,» respondió el Venerable Dasaka y se acercó al Venerable Khemaka y le entregó el  mensaje.

 

«¡Basta, amigo Dasaka¡ ¿Por qué sigues corriendo así de ida y vuelta? Tráeme mi bastón que yo mismo voy a ir juntos a los ancianos monjes.»

 

Acto seguido, el Venerable Khemaka, apoyado en su bastón, se acercó a los monjes ancianos, intercambió con ellos cordiales saludos y se sentó a un lado. Entonces, los monjes ancianos se dirigieron a él con estas palabras:

 

«Amigo Khemaka, cuando hablas de este ‘yo soy’, ¿qué es lo que estás hablando como ‘yo soy’? ¿Estás hablando de la forma como ‘yo soy’ o estás hablando del ‘yo soy’ como algo aparte de la forma?… ¿Estás hablando de la conciencia como ‘yo soy’ o estás hablando del ‘yo soy’ como algo aparte de la conciencia? Cuando hablas de este ‘yo soy’, amigo, Khemaka, ¿qué es lo que estás hablando como ‘yo soy’?»

 

«Amigos, yo no estoy hablando de la forma como ‘yo soy’ ni estoy hablando del ‘yo soy’ como algo aparte de la forma… No estoy hablando de la conciencia como ‘yo soy’ ni estoy hablando del ‘yo soy’ como algo aparte de la conciencia. Amigos, ‘yo soy’ todavía no ha desaparecido de mi en relación con estos cinco cúmulos del apego, sin embargo, yo no considero nada entre ellos como ‘yo soy’.

 

«Imaginad, amigos, el perfume de un loto azul, rojo o blanco. ¿Estaría hablando correctamente alguien que dijese: ‘el perfume pertenece a los pétalos’, ‘el perfume pertenece al tallo’ o ‘el perfume pertenece al pistilo’?»

 

«No, amigo».

 

«Entonces, amigos, ¿cómo debería decirse para decirlo correctamente?»

 

«Para decirlo correctamente, amigo, se debería decir: ‘el perfume pertenece a la flor'».

 

«De la misma manera, amigos, yo no estoy hablando de la forma como ‘yo soy’ ni estoy hablando del ‘yo soy’ como algo aparte de la forma… No estoy hablando de la sensación como ‘yo soy’… No estoy hablando de la percepción como ‘no yo’… No estoy hablando de las formaciones mentales como ‘no yo’… No estoy hablando de la conciencia como ‘yo soy’ ni estoy hablando del ‘yo soy’ como algo aparte de la conciencia. Amigos, ‘yo soy’ todavía no ha desaparecido de mi en relación con estos cinco cúmulos del apego, sin embargo, yo no considero nada entre ellos como ‘yo soy’.

 

«Amigos, incluso aunque el noble discípulo haya abandonado las cinco cadenas menores, todavía -en relación a los cinco cúmulos del apego- persiste en él una presunción residual de ‘yo soy’, un deseo de ‘yo soy’, una tendencia subyacente de ‘yo soy’ que aún no ha sido desarraigada. Y alguna vez, más tarde, él mora contemplando el surgimiento y la desaparición de los cinco cúmulos del apego: ‘así es la forma, así su surgimiento y así su desaparición; así es la sensación, así su surgimiento y así su desaparición; así es la percepción, así su surgimiento y así su desaparición; así son las formaciones mentales, así su surgimiento y así su desaparición; así es la conciencia, así su surgimiento y así su desaparición.’ Y mientras mora contemplando así los cinco cúmulos del apego, la presunción residual de ‘yo soy’, el deseo de ‘yo soy’, la tendencia subyacente de ‘yo soy’ que aún no ha sido desarraigada -esto llega a ser desarraigado.

 

«Imaginad, amigos, una tela que llegó a ser sucia y manchada, y sus dueños la llevaron al lavandero. Y el lavandero la fregó hasta con las sales blanqueadoras, usó lejía o estiércol de vaca y la enjuagó en agua limpia. Incluso, aunque aquella tela llegase a ser blanca y limpia, todavía podría retener el olor residual de las sales blanqueadores, la lejía o el estiércol, el cual aún no se ha desvanecido. Y cuando el lavadero devolvería la tela a sus dueños, ellos la pondrían en una cajita de dulces aromas, de modo que aquel olor residual las sales blanqueadores, la lejía o el estiércol, que aún no se ha desvanecido, se desvanecería.

 

«De la misma manera, amigos, incluso aunque el noble discípulo haya abandonado las cinco cadenas menores, todavía -en relación a los cinco cúmulos del apego- persiste en él una presunción residual de ‘yo soy’, un deseo de ‘yo soy’, una tendencia subyacente de ‘yo soy’ que aún no ha sido desarraigada. Y alguna vez, más tarde, él mora contemplando el surgimiento y la desaparición de los cinco cúmulos del apego: ‘así es la forma, así su surgimiento y así su desaparición; así es la sensación, así su surgimiento y así su desaparición; así es la percepción, así su surgimiento y así su desaparición; así son las formaciones mentales, así su surgimiento y así su desaparición; así es la conciencia, así su surgimiento y así su desaparición.’ Y mientras mora contemplando así los cinco cúmulos del apego, la presunción residual de ‘yo soy’, el deseo de ‘yo soy’, la tendencia subyacente de ‘yo soy’ que aún no ha sido desarraigada -esto llega a ser desarraigado.»

 

Cuando esto fue dicho, los monjes ancianos dijeron al Venerable Khemaka: «Nosotros no hicimos nuestras preguntas con el propósito de molestar al Venerable Khemaka, sino porque pensábamos que el Venerable Khemaka sería capaz de explicar, enseñar, proclamar, establecer, desglosar, analizar y elucidar la enseñanza del Bienaventurado en detalle. Y el Venerable Khemaka explicó, enseñó, proclamó, estableció, desglosó, analizó y elucidó la enseñanza del Bienaventurado en detalle.»

 

Esto es lo que dijo el Venerable Khemaka y los monjes ancianos se deleitaron en las palabras del Venerable Khemaka. Y mientras este discurso estaba siendo entregado, las mentes de los sesenta monjes ancianos y la del Venerable Khemaka han sido liberadas de las impurezas mediante el no-apego.


 

 

NOTA:

 

[1] Esta afirmación ilustra la diferencia entre los discípulos en entrenamiento (sekha) y los arahants: mientras estos primeros, incluso aquellos del penúltimo peldaño del no-retorno, aún retienen una sutil noción del «yo-soy» que continua persistiendo sobre los cinco cúmulos, los arahants, tras erradicar la ignorancia que es la raíz de incorrectos puntos de vista, no guardan más idea alguna relacionada con el «yo» o «el mío». Parece que los otros monjes ancianos aún no han alcanzado ninguno de los niveles de iluminación y por eso no entendieron esta diferencia, mientras que el Venerable Khemaka, al menos era uno-que-entró-en-la-corriente.


 

 

FUENTES:

 

Bhikkhu Bodhi (2000) «Khemaka» en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Págs. 942-946.

 

«Khemakasutta» en World Tipitaka Edition, http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/13S3/1/1.2/1.2.4/1.2.4.7 13 de mayo de 2008


 

Traducido y editado por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2010.