MN 80 Vekhanassa Sutta – Discurso con Vekhanassa

El Buda, al igual que en el sutta anterior, examina la doctrina de otro asceta errante, usando el mismo símil de “la muchacha más hermosa del país”, pero esta vez, agregando una sección sobre las cuerdas de los placeres sensuales.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika, cerca de Savatthi.

[2] Entonces, el asceta errante Vekhanassa se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Cuando concluyeron estas amables palabras de bienvenida y cordiales saludos, permaneciendo a un lado, hizo esta exclamación gozosa en presencia del Bienaventurado: “¡Este es el esplendor perfecto, es un perfecto esplendor!”.

Pero, Kaccana, ¿por qué dices: ‘¡Este es el esplendor perfecto, es un perfecto esplendor!’? ¿Qué es aquel perfecto esplendor?”.

Maestro Gotama, el esplendor perfecto es aquel que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime”.

Pero Kaccana, ¿cuál es aquel esplendor que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime?”.

Maestro Gotama, es aquel esplendor que es perfecto, que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime”.

[3] «Kaccana, tú puedes continuar así por mucho tiempo. Dices: ‘El esplendor perfecto es aquel que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime’, pero no indicas lo que es ese esplendor. Imagina, Kaccana, que un hombre dijera: ‘Estoy enamorado de la muchacha más bella del país’. Y si alguien le preguntara: ‘En cuanto a esta muchacha más bella del país, buen hombre, de la que estás enamorado: ¿la conoces?, ¿sabes si pertenece a la clase noble, a la de los brahmanes, a la de los khattiya o a la de la gente común?’, él respondiese: ‘No’. Entonces si alguna otra persona le preguntara: ‘En cuanto a esta muchacha más bella del país, buen hombre, de la que estás enamorado: ¿sabes su nombre o clan de procedencia?… ¿Sabes si es de estatura alta, baja o mediana, si es de piel oscura, morena o blanca?… ¿Sabes de qué aldea proviene, pueblo o ciudad?’, él respondiese: ‘No’. Entonces, si alguna otra persona le preguntara: ‘Entonces, buen hombre, ¿estás enamorado de una muchacha que no conoces ni has visto nunca?’, él respondiese: ‘Sí’.

Si esto fuera así, Kaccana, ¿no te parece que aquel hombre estaría diciendo tonterías?”.

Efectivamente, Venerable Señor, si este fuera el caso, aquel hombre estaría diciendo tonterías”.

Pues de la misma manera tú, Kaccana, dices: ‘El esplendor perfecto es aquel que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime’, sin indicar lo que es ese esplendor.

[4] «Venerable Señor, al igual que una hermosa piedra preciosa de berilo de las aguas más puras, tallada en ocho facetas, puesta sobre terciopelo rojo, brilla, irradia y resplandece, así es el esplendor del alma incorruptible después de la muerte”.

[5] «¿Qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor de una piedra preciosa de berilo de las aguas más puras, tallada en ocho facetas, puesta sobre terciopelo rojo, que brilla, irradia y resplandece, y el esplendor de una luciérnaga en la oscuridad de la noche, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es la luciérnaga en la oscuridad de la noche la que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[6] «Y, ¿qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor de una luciérnaga en la oscuridad de la noche y un candil de aceite en la oscuridad de la noche, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y más sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es el candil de aceite en la oscuridad de la noche el que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[7] » Y, ¿qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor de un candil de aceite en la oscuridad de la noche y una gran fogata en la oscuridad de la noche, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y más sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es la gran fogata en la oscuridad de la noche la que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[8] «Y, ¿qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor de una gran fogata en la oscuridad de la noche y el lucero del alba en una noche despejada, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y más sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es el lucero del alba en una noche despejada el que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[9] «Y, ¿qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor del lucero del alba en una noche despejada y la luna llena a medianoche cuando está en su cenit, en una noche despejada del día quince de Uposatha, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y más sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es la luna llena a medianoche cuando está en su cenit, en una noche despejada del día quince de Uposatha, la que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[10] «Y, ¿qué te parece, Kaccana?, entre el esplendor de la luna llena a medianoche cuando está en su cenit, en una noche despejada del día quince de Uposatha, y el sol al mediodía cuando está en su cenit, en un día despejado del último mes de la estación de las lluvias, ¿cuál de los dos tiene un esplendor más excelso y más sublime?».

«Pues, Venerable Señor, es el sol al mediodía cuando está en su cenit, en un día despejado del último mes de la estación de las lluvias, el que tiene un esplendor más excelso y más sublime».

[11] «Pues más allá de esto, Kaccana, conozco muchos dioses que exceden en resplandor a la luna y al sol, pero aun así, con todo esto no digo: ‘Este es el esplendor perfecto, este es el esplendor que no es superado por ningún otro esplendor más alto ni más sublime’. Pero tú, Kaccana, hablando de un esplendor que es menor y más insignificante que el de una luciérnaga, dices: ‘Este es el esplendor perfecto’, pero no señalas lo que es ese esplendor.

[12] “He aquí, Kaccana, hay estas cinco cuerdas de los placeres sensuales. Y, ¿cuáles son esas cinco? Las formas cognoscibles por el ojo que son deseables, apetecibles, agradables y codiciables, conectadas con el deseo sensual, que originan la codicia. Los sonidos cognoscibles por el oído… los olores cognoscibles por la nariz… los sabores cognoscibles por la lengua… los objetos tangibles cognoscibles por el cuerpo que son deseables, apetecibles, agradables y codiciables, conectados con el deseo sensual, que originan la codicia. Estas son las cinco cuerdas de los placeres sensuales.

[13] “Ahora bien, Kaccana, el placer y la alegría que surgen en dependencia de estas cinco cuerdas de los placeres sensuales se llaman placeres sensuales. De esta manera [surge] el placer sensual a través de los placeres sensuales, pero más allá de los placeres sensuales hay un placer más sublime que el sensual, aquel que fue declarado como el más sublime entre ellos” [1].

[14] Cuando se dijo esto, el asceta errante Vekhanassa dijo: ¡Esto es maravilloso, Maestro Gotama, es asombroso, Maestro Gotama! ¡Qué bien ha sido explicado esto por el Maestro Gotama: ‘De esta manera [surge] el placer sensual a través de los placeres sensuales, pero más allá de los placeres sensuales hay un placer más sublime que el sensual, aquel que fue declarado como el más sublime entre ellos’!”.

Kaccana, para ti que sostienes otros puntos de vista, que tienes otras creencias, que tienes diferentes inclinaciones, que te adhieres a otras doctrinas y sigues a otro maestro, es difícil conocer qué es la sensualidad, qué es el placer sensual o cuál es aquel placer más sublime que el placer sensual. Pero aquellos monjes que son Arahants con las contaminaciones completamente destruidas, que han vivido la vida santa, que hicieron lo que se tenía que hacer, que echaron la carga, alcanzaron la última meta, destruyeron los grilletes de la existencia y se liberaron por completo a través del conocimiento final, ellos sí pueden conocer qué es la sensualidad, qué es el placer sensual y cuál es el placer más sublime que el placer sensual”.

[15] Cuando se dijo esto, el asceta errante Vekhanassa se enojó y se disgustó, y vilipendiando, desaprobando y censurando al Bienaventurado, dijo: ‘El asceta Gotama se está poniendo cada vez peor’. Acto seguido, dijo al Bienaventurado: “He aquí, hay algunos ascetas y brahmanes que, sin haber conocido el pasado y sin haber visto el futuro, exclaman: ‘El nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que se tenía que hacer se hizo y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia’. Lo que dicen se torna tonto, se convierte en meras palabras, vacías y sin sentido”.

[16] “Si algunos ascetas o brahmanes exclaman, sin haber conocido el pasado ni haber visto el futuro: ‘El nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que se tenía que hacer se hizo y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia’, pueden ser refutados de acuerdo con el Dhamma. Más bien, deja el pasado, Kaccana, deja el futuro. Que el hombre sabio venga —el que es honesto y sincero, el que es recto— y yo lo instruiré y le enseñaré el Dhamma de tal manera que, practicando de acuerdo con estas instrucciones, pronto conocerá y verá por sí mismo esto: ‘Así realmente llega la liberación de las ataduras de la ignorancia’. Imagina, Kaccana, a un tierno infante que tiene atadas [sus cuatro extremidades] con lazos y un quinto lazo atado al cuello. Y luego, como consecuencia de su crecimiento y maduración, estos lazos se aflojan hasta que se da cuenta de esto: ‘¡Soy libre!’, entonces ya no habría más ataduras para él. De la misma manera, que el hombre sabio venga… y verá por sí mismo esto: ‘Así, realmente, llega la liberación de las ataduras de la ignorancia’”.

[17] Cuando esto se dijo, el asceta errante Vekhanassa dijo al Bienaventurado: “¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el Maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.

 


NOTA:

[1] En pali esta frase tiene forma de un acertijo y la traducción, en este caso, es una conjetura de Bhikkhu Nanamoli, la cual seguimos aquí en español.

 


FUENTES:

Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (1995). Vekhanassa Sutta – To Vekhanassa en The Middle-Length Discourses of the Buda: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 443-444.

Mahadhammasamadanasuttam en Digital Pali Reader 4.1.

Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.