DN 15 {7D.2} Mahanidana Sutta – Gran discurso sobre el origen

Uno de los discursos más profundos de todo el Canon Pali, en el cual se ofrece un extenso tratamiento de la enseñanza sobre el origen dependiente (paticcasamuppada) y sobre la carencia del “yo” (anatta).

La numeración entre corchetes corresponde al sistema de Pali Text Society elaborado por Rhys Davids, mientras que los números entre las llaves y los títulos de las secciones, al sistema de World Tipitaka Edition

TABLA DE CONTENIDOS:

1. Paticcasamuppada {7D.2.1,95-116} – El surgimiento dependiente

2. Attapannatti {7D.2.2,117-118} – El concepto del alma

3. Naattapannatti {7D.2.3,119-120} – El concepto del no-alma

4. Attasamanupassana {7D.2.4,121-126} – Presunción [sobre la existencia] del alma

5. Sattavinnanatthiti {7D.2.5,127-128} – Siete moradas de los estados de conciencia

6. Atthavimokkha {7D.2.5,129-130} – Ocho liberaciones


1. Paticcasamuppada {7D.2.1,95-116} – El surgimiento dependiente [Leer en pali]

[1] {95} Esto he escuchado. En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los kurus, donde está una de sus ciudades de nombre Kammasadhamma. Allí, el Venerable Ananda se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Una vez sentado ahí, se dirigió al Bienaventurado con estas palabras: “¡Esto es maravilloso, venerable señor, esto es asombroso, venerable señor! ¡Qué profundo es este surgimiento dependiente y qué profunda apariencia tiene! Y aún así, ¡con qué claridad puedo percibirlo!”

“No digas esto, Ananda. No digas así. Es profundo este surgimiento dependiente y tiene una apariencia profunda. Pero, es por falta del entendimiento y penetración del Dhamma, que esta generación se parece a una enredada maraña, a un nudo de la bola de cordeles, a unas cañas y juncos enmarañados, que no puede traspasar el samsara, los planos de privaciones, los planos de aflicción y el mal destino.

[2] {96} “Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿hay aquí algún requisito para el surgimiento de la vejez y la muerte?’, debería respondérsele: ‘Sí, lo hay’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es el requisito que hace surgir la vejez y la muerte?’, debería respondérsele: ‘el nacimiento es el requisito para que surja la vejez y la muerte’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿hay aquí algún requisito para el surgimiento del nacimiento?’, debería respondérsele: ‘Sí, lo hay’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es el requisito que hace surgir el nacimiento?’, debería respondérsele: ‘la existencia es el requisito para que surja el nacimiento’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿hay aquí algún requisito para el surgimiento de la existencia?’, debería respondérsele: ‘Sí, lo hay’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es el requisito que hace surgir la existencia?’, debería respondérsele: ‘el apego es el requisito para que surja la existencia’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿hay aquí algún requisito para el surgimiento del apego?’, debería respondérsele: ‘Sí, lo hay’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es el requisito que hace surgir el apego?’, debería respondérsele: ‘la avidez es el requisito para que surja el apego’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿hay aquí algún requisito para el surgimiento de la avidez?’, debería respondérsele: ‘Sí, lo hay’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es el requisito que hace surgir la avidez?’, debería respondérsele: ‘la sensación es el requisito para que surja la avidez’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿hay aquí algún requisito para el surgimiento de la sensación?’, debería respondérsele: ‘Sí, lo hay’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es el requisito que hace surgir la sensación?’, debería respondérsele: ‘el contacto es el requisito para que surja la sensación’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿hay aquí algún requisito para el surgimiento del contacto?’, debería respondérsele: ‘Sí, lo hay’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es el requisito que hace surgir el contacto?’, debería respondérsele: ‘lel nombre y la forma es el requisito para que surja el contacto’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿hay aquí algún requisito para el surgimiento del nombre y la forma?’, debería respondérsele: ‘Sí, lo hay’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es el requisito que hace surgir el nombre y la forma?’, debería respondérsele: ‘el estado de conciencia es el requisito para que surja el nombre y la forma’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿hay aquí algún requisito para el surgimiento del estado de conciencia?’, debería respondérsele: ‘Sí, lo hay’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es el requisito que hace surgir el estado de conciencia?’, debería respondérsele: ‘el nombre y la forma es el requisito para que surja el esyado de conciencia’.

[3] {97} “De esta manera, Ananda, del nombre y la forma como requisito, surge el estado de conciencia; del estado de conciencia como requisito, surge el nombre y la forma; del nombre y la forma como requisito, surge el contacto; del contacto como requisito, surge la sensación; de la sensación como requisito, surge la avidez; de la avidez como requisito, surge el apego; del apego como requisito, surge la existencia; de la existencia como requisito, surge el nacimiento; del nacimiento como requisito, surge la vejez, la muerte, la pena, el dolor, el lamento, la aflicción y la desesperanza. Éste es el origen de toda esta masa del sufrimiento.

[4] {98} “Se ha dicho, Ananda: ‘del nacimiento como requisito, surge la vejez y la muerte’, y así es cómo hay que entender que del nacimiento como requisito, surge la vejez y la muerte. Si no hubiese nacimientos de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera –es decir, si no hubiese nacimientos de los devas en el plano de los devas, si no hubiese nacimientos de los gandhabbas… yakkhas… demonios… humanos… cuadrúpedos… pájaros… reptiles… u otros seres en sus respectivos planes- entonces, con la completa desaparición del nacimiento, con el cese del nacimiento, ¿podría surgir la vejez y la muerte?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional de la vejez y la muerte: el nacimiento.

[5] {99} “Se ha dicho, Ananda: ‘de la existencia como requisito, surge el nacimiento’, y así es cómo hay que entender que de la existencia como requisito, surge el nacimiento. Si no hubiese existencias de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera –es decir, si no hubiese existencias en el plano sensorial, si no hubiese existencias en el plano de las formas, ni hubiese existencias en el plano superior a las formas- entonces, con la completa desaparición de la existencia, con el cese de la existencia, ¿podría surgir el nacimiento?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional del nacimiento: la existencia.

[6] {100} “Se ha dicho, Ananda: ‘del apego como requisito, surge la existencia’, y así es cómo hay que entender que del apego como requisito, surge la existencia. Si no hubiese apego de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera –es decir, si no hubiese apego a la sensualidad, si no hubiese apego a las opiniones, si no hubiese apego a los ritos y las ceremonias, si ni hubiese apego a las doctrinas sobre el alma- entonces, con la completa desaparición del apego, con el cese del apego, ¿podría surgir la existencia?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional de la existencia: el apego.

[7] {101} “Se ha dicho, Ananda: ‘de la avidez como requisito, surge el apego’, y así es cómo hay que entender que de la avidez como requisito, surge el apego. Si no hubiese avidez de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera –es decir, si no hubiese avidez de la sensualidad, si no hubiese avidez de la existencia, ni hubiese avidez de la no existencia- entonces, con la completa desaparición de la avidez, con el cese de la avidez, ¿podría surgir el apego?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional del apego: la avidez.

[8] {102} “Se ha dicho, Ananda: ‘de la sensación como requisito, surge la avidez’, y así es cómo hay que entender que de la sensación como requisito, surge la avidez. Si no hubiese sensación de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera –es decir, si no hubiese sensación nacida del contacto con el ojo, si no hubiese sensación nacida del contacto con el oído, si no hubiese sensación nacida del contacto con la nariz, si no hubiese sensación nacida del contacto con la lengua, si no hubiese sensación nacida del contacto con el cuerpo, ni hubiese sensación nacida del contacto con la mente- entonces, con la completa desaparición de la sensación, con el cese de la sensación, ¿podría surgir la avidez?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional de la avidez: la sensación.

[9] {103} “Así que, Ananda, la sensación condiciona la avidez, la avidez condiciona la búsqueda, la búsqueda condiciona la adquisición, la adquisición condiciona la toma de decisión, la toma de decisión condiciona el deseo  y la codicia, el deseo y la codicia condiciona el apego, el apego condiciona el posesionamiento, el posesionamiento condiciona la avaricia, la avaricia condiciona la protección, y por causa de tomar la protección surgen varias situaciones perjudiciales, como tomar palos y espadas, provocar grescas, disputas, conflictos, acusaciones, abusos y mentiras.

[10] {104} “Se ha dicho, Ananda: ‘por causa de tomar la protección surgen varias situaciones perjudiciales, cómo tomar palos y espadas, provocar grescas, disputas, conflictos, acusaciones, abusos y mentiras’, y así es como hay que entender que por causa de tomar la protección surgen varias situaciones perjudiciales… mentiras. Si no hubiese protección de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera, entonces, con la completa desaparición de la protección, con el cese de la protección, ¿podrían surgir estas situaciones perjudiciales, como tomar palos y espadas, provocar grescas, disputas, conflictos, acusaciones, abusos y mentiras?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional de estas situaciones perjudiciales, cómo tomar palos y espadas, provocar grescas, disputas, conflictos, acusaciones, abusos y mentiras: la protección.

[11] {105} “Se ha dicho, Ananda: ‘la avaricia condiciona la protección’, y así es cómo hay que entender que la avaricia condiciona la protección. Si no hubiese avaricia de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera, entonces, con la completa desaparición de la avaricia, con el cese de la avaricia, ¿podría surgir la protección?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional de la protección: la avaricia.

[12-18] {106-112} “Se ha dicho, Ananda: ‘el posesionamiento condiciona la avaricia… el apego condiciona el posesionamiento… el deseo y la codicia condiciona el apego… la toma de decisión condiciona el deseo y la codicia… la adquisición condiciona la toma de decisión… la búsqueda condiciona la adquisición… la avidez condiciona la búsqueda’ y así es cómo hay que entender que la avidez condiciona la búsqueda. Si no hubiese avidez de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera –es decir, si no hubiese avidez de la sensualidad, si no hubiese avidez de la existencia, ni la avidez de la no-existencia- entonces, con la completa desaparición de la avidez, con el cese de la avidez, ¿podría surgir la búsqueda?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional de la búsqueda: la avidez. De esta manera, Ananda, estos dos elementos llegan a unirse en el lugar de la sensación [1].

[19] {113} “Se ha dicho, Ananda: ‘del contacto como requisito, surge la sensación’, y así es cómo hay que entender que del contacto como requisito, surge la sensación. Si no hubiese contacto de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera –es decir, si no hubiese contacto del ojo, si no hubiese contacto del oído, si no hubiese contacto de la nariz, si no hubiese contacto de la lengua, si no hubiese contacto del cuerpo, ni hubiese contacto de la mente- entonces, con la completa desaparición del contacto, con el cese del contacto, ¿podría surgir la sensación?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional de la sensación: el contacto.

[20] {114} “Se ha dicho, Ananda: ‘del nombre y la forma como requisito surge el contacto’, y así es cómo hay que entender que del nombre y la forma como requisito surge el contacto. Si no hubiese nombre -es decir, si no hubiese cualidades mentales, si no hubiese ideas, si no hubiese rasgos mentales, si no hubiese indicaciones mediante las cuales estos nombres- entonces, ¿podría surgir el contacto como designación de las formas?”

“No, venerable señor”.

“Por otro lado, si no hubiese formas –es decir, si no hubiese permutaciones, si no hubiese signos, si no hubiese cualidades materiales, si no hubiese indicaciones mediante las cuales estos factores materiales se dan a conocer- entonces, ¿podría surgir el contacto como reacción de las formas?”

“No, venerable señor”.

“Y finalmente, si no hubiese ni nombre ni formas –es decir, si no hubiese permutaciones de ellas, signos, cualidades ni indicaciones mediante las cuales estos factores, tanto materiales como inmateriales, se dan a conocer- ¿podría surgir el contacto como designación y el contacto como reacción?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional del contacto:  el nombre y la forma.

[21] {115} “Se ha dicho, Ananda: ‘del estado de conciencia como requisito surge el nombre y la forma’,  y así es cómo hay que entender que del estado de conciencia como requisito, surge el nombre y la forma. Si  el estado de conciencia no descendiera al útero materno ¿podría surgir el nombre y la forma?”

“No, venerable señor”.

“Por otro lado, si después de haber descendido al útero materno, el estado conciencia se apartara, ¿podría el nombre y la forma ser producido en este mundo?”

“No, venerable señor”.

“Y finalmente, si el estado de conciencia de un muchacho o una muchacha fuera cortado, ¿podría el nombre y la forma llegar a su madurez?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional del nombre y la forma: el estado de conciencia.

[22] {116} “Se ha dicho, Ananda: ‘del nombre y la forma como requisito surge el estado de conciencia’, y así es cómo hay que entender que del nombre y la forma como requisito, surge el estado de conciencia. Si  el estado de conciencia no encontrara su soporte en el nombre y la forma ¿podrían surgir y llegar a actuar el nacimiento, la vejez, la muerte y el futuro dolor?”

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y el requisito condicional del estado de conciencia: lel nombre y la forma.

“Este es el alcance, Ananda, del surgimiento del nacimiento, la vejez, la muerte, la caída dentro de los otros planes y la re-aparición. Este es el alcance de la designación, de los conceptos, de la expresión. Este es el alcance de la esfera del discernimiento, esfera en la cual el ciclo de las innumerables vueltas se hace manifiesto en este mundo, es decir, el nombre y la forma junto con los estados de conciencia.

2. Attapannatti {7D.2.2,117-118} – El concepto del alma [Leer en pali]

[23] {117} “Y ¿de qué manera, Ananda, la gente explica la naturaleza del alma? Algunos explican el alma como poseedora de forma y limitada, diciendo: ‘Mi alma tiene forma y es limitada’; otros explican el alma como poseedora de forma e ilimitada, diciendo: ‘mi alma tiene forma y es ilimitada’; otros explican el alma como si fuera sin forma y limitada, diciendo: ‘mi alma no tiene forma y es limitada’ y otros explican el alma como si fuera sin forma e ilimitada, diciendo: ‘mi alma no tiene forma y es ilimitada’.

[24] {118} “Ahora bien, los que explican el alma como poseedora de forma y limitada, la explican como poseedora de forma y limitada en el presente y también, como poseedora de forma y limitada que llegará a ser  o creen lo siguiente: ‘aunque esto no sea aún de esta manera, me esforzaré para alcanzarlo’. Siendo éste el caso, Ananda, es apropiado decir que este punto de vista riguroso sobre el alma, poseedora de forma y limitada, obsesiona a quien lo sostiene.

“También, los que explican el alma como poseedora de forma e ilimitada… como si fuera sin forma y limitada… como si fuera sin forma e ilimitada, la explican como si fuera sin forma e ilimitada en el presente y también, como si fuera sin forma e ilimitada que llegará a ser o creen lo siguiente: ‘aunque esto no sea aún de esta manera, me esforzaré para alcanzarlo’. Siendo éste el caso, Ananda, es apropiado decir que este punto de vista riguroso sobre el alma, como si fuera sin forma e ilimitada, obsesiona a quien lo sostiene.

3. Naattapannatti {7D.2.3,119-120} – El concepto del no-alma

[Leer en pali]

[25] {119} “¿Y de qué manera, Ananda, la gente no explica la naturaleza del alma? Algunos no explican el alma ni como poseedora de forma ni limitada, no afirmando: ‘mi alma tiene forma ni  es limitada’; otros no explican el alma ni como poseedora de forma ni ilimitada, no afirmando: ‘mi alma tiene forma ni es ilimitada’; otros no explican el alma ni como si fuera sin forma ni limitada, no afirmando: ‘mi alma no tiene forma ni es limitada’ y otros no explican el alma ni como si fuera sin forma ni ilimitada, no afirmando: ‘mi alma no tiene forma ni es ilimitada’.

[26] {120} “Ahora bien, los que no explican el alma ni como poseedora de forma ni limitada, no la explican ni como poseedora de forma ni limitada en el presente, ni como poseedora de forma ni limitada que llegará a ser , ni tampoco creen lo siguiente: ‘aunque esto no sea aún de esta manera, me esforzaré para alcanzarlo’. Siendo éste el caso, Ananda, es apropiado decir que el punto de vista riguroso sobre el alma, poseedora de forma y limitada, no obsesiona a quien sostiene esto.

“También, los que no explican el alma ni como poseedora de forma ni ilimitada… ni como si fuera sin forma ni limitada… ni como si fuera sin forma ni ilimitada, no la explican ni como si fuera sin forma ni ilimitada en el presente, ni como si fuera sin forma ni ilimitada que llegará a ser [en el futuro o después de la muerte], ni tampoco creen lo siguiente: ‘aunque esto no sea aún de esta manera, me esforzaré para alcanzarlo’. Siendo éste el caso, Ananda, es apropiado decir que un punto de vista riguroso sobre el alma, como si fuera sin forma e ilimitada, no obsesiona a quien sostiene esto.

4. Attasamanupassana {7D.2.4,121-126} – Presunción [sobre la existencia] del alma [Leer en pali]

[27] {121} “¿Y de qué manera, Ananda, la gente presume la existencia del alma? Asumiendo que la sensación es el alma, diciendo: ‘la sensación es mi ser’, ‘la sensación no es mi ser, mi ser no es consciente’ , ‘ni mi ser es la sensación ni mi ser es consciente sino que mi ser siente, mi ser es el sujeto de la sensación’.

[28] {122} “Ahora bien, Ananda, a alguien que asume que ‘la sensación es mi ser’ se debería decir: ‘he aquí, hay tres clases de sensaciones, amigo –sensaciones placenteras, sensaciones penosas y sensaciones ni placenteras ni penosas. ¿Cuál de estas tres clases de sensaciones asumes como tu ser?’ En el momento, en el cual se siente la sensación placentera, no se puede sentir la sensación penosa ni la sensación que no es placentera ni penosa. Solamente la sensación placentera se puede sentir en este momento. En otro momento, en el cual se siente la sensación penosa, no se puede sentir la sensación placentera ni la sensación que no es placentera ni penosa. Solamente la sensación penosa se puede sentir en este momento. Y en otro momento, en el cual se siente la sensación que no es placentera ni penosa, no se puede sentir la sensación placentera ni la sensación penosa. Solamente la sensación que no es placentera ni penosa se puede sentir en este momento.

[29] {123} “De modo que la sensación placentera es impermanente, condicionada, que surge de manera dependiente, es sujeta a desaparecer, a disolverse, a desvanecer y cesar. También la sensación penosa es impermanente, condicionada, que surge de manera dependiente, es sujeta a desaparecer, a disolverse, a desvanecer y cesar. Y también la sensación que no es placentera ni penosa es impermanente, condicionada, que surge de manera dependiente, es sujeta a desaparecer, a disolverse, a desvanecer y cesar. Así que cualquiera que, habiendo sentido una sensación placentera, dice: ‘éste es mi ser’, con el cese mismo de esta sensación placentera, debería perecer también su ser. De la misma manera, habiendo sentido una sensación penosa, dice: ‘éste es mi ser’, con el cese mismo de esta sensación penosa, debería perecer también su ser. Y habiendo sentido una sensación que no es placentera ni penosa, dice: ‘éste es mi ser’, con el cese mismo de esta sensación que no es placentera ni penosa, debería perecer también su ser.

“De esta manera, cuando alguien asume que ‘la sensación es mi ser’, está asumiendo también, en el presente inmediato, la impermanencia del ser, enredado en placeres y penas, sujeto al surgimiento y la desaparición. Así, Ananda, no parece apropiado asumir que ‘la sensación es mi ser’.

[30] {124} “Y en cuanto a alguien que asume que ‘la sensación no es mi ser, mi ser no es consciente ’, se le debería preguntar: ‘Amigo, si no hay nada que pueda ser sentido, ¿podría existir la idea de «yo soy»?’”

“No, venerable señor”.

Así, Ananda, no parece apropiado asumir que ‘la sensación no es mi ser, mi ser no es consciente’.

[31] {125} “Y en cuanto a alguien que asume que ‘ni mi ser es la sensación ni mi ser es consciente, sino que mi ser siente, mi ser es el sujeto de la sensación’, se le debería preguntar: ‘Amigo, si las sensaciones deberían cesar por completo de cualquier manera y sin residuos, entonces, con el mismo cese de la sensación, ¿podría existir la idea de «yo soy»?’”

“No, venerable señor”.

Así, Ananda, no parece apropiado asumir que ‘ni mi ser es la sensación ni mi ser es consciente sino que mi ser siente, mi ser es el sujeto de la sensación’.

[32] {126} “Ahora bien, Ananda, cuando el monje no asume que la sensación es su ser, ni tampoco que la sensación no es su ser, que su ser no es consciente, ni asume que ‘mi ser siente, mi ser es el sujeto de la sensación’, entonces, al no hacer semejantes presunciones, él no se apega a nada en el mundo. Sin el apego, no se conmuta por nada. No agitado, alcanza el Nibbana por sí mismo. Entonces, discierne que ‘el nacimiento ha terminado, la vida santa ha sido realizada y la tarea ha sido hecha: he aquí, no queda nada por hacer en este mundo’.

“Y si alguien dijera a este monje, cuya mente ha sido liberada de esta forma, ‘el Tathagata existe después de la muerte’, semejante opinión le parecería incorrecta e inapropiada. También que ‘el Tathagata no existe después de la muerte’… que ‘el Tathagata tanto existe como no existe después de la muerte’… que ‘el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte’, semejante opinión le parecería incorrecta e inapropiada. ¿Por qué? Porque este monje ha conocido, Ananda, el alcance de la designación y el alcance de los objetos designados, el alcance de los conceptos y el alcance de los objetos conceptualizados, el alcance de la expresión y el alcance de los objetos expresados, el alcance de la descripción y el alcance de los objetos descritos, el alcance de la compresión y el alcance de los objetos comprendidos, el alcance de este ciclo de interminables vueltas: y habiéndolo conocido directamente, ha sido liberado mediante este conocimiento especial. Y se ha dicho, que el monje que mantiene semejante libertad, no conoce ni ve lo que podría ser incorrecto o inapropiado [2].

5. Sattavinnanatthiti {7D.2.5,127-128} – Siete moradas de los estados de conciencia [Leer en pali]

[33] {127} “Ananda, existen estas siete moradas de los estados de conciencia y las dos esferas. ¿Cuáles son estas siete?

“Hay seres con la diversidad corporal y la diversidad perceptiva, como los seres humanos, algunos devas y los seres de los reinos bajos. Ésta es la primera morada de los estados de conciencia.

“Hay seres con la diversidad corporal y la singularidad perceptiva, como los devas del séquito del Brahma, originados a partir del primer jhana. Ésta es la segunda morada de los estados de conciencia.

“Hay seres con la singularidad corporal y la diversidad perceptiva, como los devas radiantes. Ésta es la tercera morada de los estados de conciencia.

“Hay seres con la singularidad corporal y la singularidad perceptiva, como los bellos devas lustrosos. Ésta es la cuarta morada de los estados de conciencia.

“Hay seres que, habiendo trascendido completamente la percepción de la forma, con la desaparición de la percepción de la resistencia, al no atender a la percepción de la diversidad y pensando ‘el espacio infinito’, alcanzan la dimensión del espacio infinito. Ésta es la quinta morada de los estados de conciencia.

“Hay seres que, habiendo trascendido completamente la dimensión del espacio infinito, pensando ‘la conciencia infinita’, alcanzan la dimensión de la conciencia infinita. Ésta es la sexta morada de los estados de conciencia.

“Hay seres que, habiendo trascendido completamente la dimensión de la conciencia infinita, pensando ‘no hay nada’, alcanzan la dimensión de la nada. Ésta es la séptima morada de los estados de conciencia.

“[Y las dos esferas son:] la esfera de los seres no perceptivos y la esfera de la ni-percepción-ni-la-no-percepción.

[34] {128} “Ahora bien, Ananda, considerando la primera morada de los estados de conciencia –la de los seres con la diversidad corporal y la diversidad perceptiva, como los seres humanos, algunos devas y los seres de los reinos bajos- cuando alguien comprende esta morada, comprende su origen y su cese, cuando comprende su seducción con su peligro, y cuando comprende el escape de ella, ¿sería apropiado para él, en vista de esta comprensión, disfrutar de los placeres de esta morada?”

“No, venerable señor”.

“También, Ananda, considerando la segunda morada de los estados de conciencia – seres con la diversidad corporal y la singularidad perceptiva, como los devas del séquito del Brahma, originados a partir del primer jhana… la séptima morada, de los seres que, habiendo trascendido completamente la dimensión de la conciencia infinita, pensando ‘no hay nada’, alcanzan la dimensión de la nada- cuando alguien comprende esta morada, comprende su origen y su cese, cuando comprende su seducción con su peligro, y cuando comprende el escape de ella, ¿sería apropiado para él, en vista de esta comprensión, disfrutar los placeres de esta morada?”

“No, venerable señor”.

“También, Ananda, considerando estas dos esferas: la esfera de los seres no perceptivos y la esfera de la ni-percepción-ni-la-no-percepción, cuando alguien comprende esta esferas, comprende su origen y su cese, cuando comprende su seducción con su peligro, y cuando comprende el escape de ellas, ¿sería apropiado para él, en vista de esta comprensión, disfrutar los placeres de estas esferas?”

“No, venerable señor”.

“Ananda, cuando son conocidas –tal como realmente son, con su origen y su cese, su seducción con su peligro y su escape- estas siete moradas de los estados de conciencia y las dos esferas, por el monje que es liberado mediante la falta del apego, se dice que este monje es uno que ha sido liberado a través de la sabiduría.

6. Atthavimokkha {7D.2.5,129-130} – Ocho liberaciones [Leer en pali]

[35] {129} “Ananda, existen estas ocho liberaciones. ¿Cuáles ocho?

“Provisto de formas, uno ve las formas. Esta es la primera liberación.

“No percibiendo las formas internamente, uno ve las formas externamente. Esta es la segunda liberación.

“Pensando: ‘esto es bello’, uno intenta solamente esto. Esta es la tercera liberación.

“Habiendo trascendido completamente la percepción de la forma, con la desaparición de la percepción de la resistencia, al no atender a la percepción de la diversidad y pensando ‘el espacio infinito’, uno entra y permanece en la dimensión del espacio infinito. Esta es la cuarta liberación.

“Habiendo trascendido completamente la dimensión del espacio infinito, pensando ‘la conciencia infinita’, uno entra y permanece en la dimensión de la conciencia infinita. Esta es la quinta liberación.

“Habiendo trascendido completamente la dimensión de la conciencia infinita, pensando ‘no hay nada’, uno entra y permanece en la dimensión de la nada. Esta es la sexta liberación.

“Habiendo trascendido completamente la dimensión de la nada, uno entra y permanece en la dimensión de la ni-percepción-ni-la-no-percepción. Esta es la séptima liberación.

“Habiendo trascendido completamente la dimensión de la ni percepción ni la no percepción, uno entra y permanece en el cese de la percepción y la sensación . Esta es la octava liberación.

[36] {130} “Cuando el monje alcanza estas ocho liberaciones, en orden ascendiente y en orden descendiente, cuando las alcanza y emerge de ellas donde quiera y cuando quiera, y por el tiempo que quiera, entonces, al poner fin a las contaminaciones mentales, entra y permanece en la liberación del conocimiento y la liberación de la sabiduría, libre de contaminaciones, habiéndolo directamente realizado y conocido por sí mismo aquí y ahora; este monje, Ananda, se llama ‘uno liberado de ambas formas’ y no existe liberación alguna que fuera más sublime y más perfecta que ésta.”

Esto es lo que dijo el Bienaventurado y el Venerable Ananda se regocijó y se deleitó en las palabras del Bienaventurado.


NOTAS:

[1] La cadena de condicionamientos conduce a partir de la avidez, por un lado, al nacimiento, decadencia y muerte y, por otro lado, a peleas, disputas, mentiras, etc.

[2] Thanissaro Bhikkhu señala que, aunque esta frase, tenga diferentes lecturas en distintas ediciones, todas ellas son maleadas. Sugiere, entonces, que el sentido de este verso se puede ver bastante más claro a la luz del AN 10,96, según cuyo fragmento, la última sentencia se debe interpretar como la que versa acerca del monje liberado y no acerca de los cuatro puntos de vista erróneamente atribuidos a él. El Bhante termina: “En otras palabras, el monje liberado no tiene opinión sobre si el Tathagata existe o no existe, después de la muerte, etc. Esto podría conducir al supuesto, según el cual, esta falta de opinión es causada por la falta del conocimiento o la visión. Pero la descripción sobre lo que él va conociendo en el proceso de alcanzar la liberación, demuestra que este supuesto es incorrecto. Él sabe y ve, y aquello que sabe y ve acerca de las limitaciones del lenguaje y los conceptos, le demuestra que la pregunta acerca de la existencia del Tathagata después de la muerte, debe dejarse del lado.”


FUENTES:

“Mahanidanasutta” en The World Tipitaka Edition http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/7D/2 (13/05/2008)

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Maha-Nidana Sutta: The Great Causes Discourse. http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/dn/dn.15.0.than.html (18/06/2006)

WALSHE, Maurice (1995) “Mahanidana Sutta: The Great Discourse on Origination” en The Long Discourses of the Buda: A Translation of the Digha Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Págs. 223-230.


Traducido y publicado por Isidatta para el Bosque Theravada © 2009

Edición de Bosque Theravada © 2009 © 2010

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