Atención consciente en la respiración

Del libro «Anapanasati Sutta: Una guía práctica para la meditación de la conciencia de la respiración», por Bhante Vimalaramsi.

Nota de Bosque Theravada: en cursiva el texto del MN 118 {11M2.8,144-152} Anapanasati Sutta – Discurso sobre la atención consciente en la respiración. En formato normal los comentarios de Bhante Vimalaramsi

 

[15] «Bhikkhus, cuando la atención consciente en la respiración es desarrollada y cultivada, es de gran fruto y gran beneficio. Cuando la Atención consciente en la Respiración es desarrollada y cultivada, se verifican los Cuatro Fundamentos de la Atención. Cuando los Cuatro Fundamentos de la Atención son desarrollados y cultivados, se verifican los Siete Factores de la Iluminación. Cuando los Siete Factores de Iluminación son desarrollados y cultivados, se verifica el verdadero conocimiento y la liberación».


Uno observa que los Cuatro Fundamentos de la Atención están en este sutta y son verificados a través de la práctica de jhana o estados meditativos tranquilos y sabios de la mente. Esto es decididamente diferente a la teoría actual de que uno no puede lograr los Cuatro Fundamentos de la Atención mientras experimenta los jhanas [etapas de meditación]. El Señor Buda sólo enseñó un tipo de meditación y el mismo es samatha o de tranquilidad o, uno puede decir, que enseñó samadhi – meditación de sabiduría tranquila.

 

[16] «Y cómo, monjes, es la atención de la respiración desarrollada y cultivada, para que sea de gran fruto y gran beneficio?»

[17] «Aquí un monje, yéndose al bosque, en la raíz de un árbol o en una ermita vacía, se sienta; habiendo doblado sus piernas en forma cruzada, dispone su cuerpo erecto, y establece la atención delante de él, siempre atento inhala y atento exhala.»


La frase «yéndose a un bosque o en la raíz de un árbol o en una ermita vacía» significa que uno va a un lugar razonablemente tranquilo donde habrá pocas distracciones. Una ubicación apropiada sería aquella que esté lejos de los ruidos de la carretera, de los sonidos y de la música fuerte y persistente; lejos de personas y animales.

Durante el tiempo del Señor Buda la mayoría de las personas se sentaba en el suelo. Es por eso que aparece la frase «se sienta; habiendo doblado sus piernas en forma cruzada, dispone su cuerpo erecto».

Pero hoy en día, sentarse en el suelo puede ser muy cansador y doloroso, ya que la mayoría de las personas se sienta en sillas, pisos, o cojines. Si uno quiere sentarse en el suelo, puede ser de ayuda que se siente en un cojín. De hecho, es muchísimo más importante observar lo que está ocurriendo en la mente que sentarse con sensaciones incómodas o dolorosas. Recuerda que no hay magia en sentarse en el suelo. La magia viene de una mente clara, calmada , que está en paz, lo más posible.

Así, si sentarse en el suelo es una experiencia muy dolorosa, entonces está bien sentarse en un banquillo o en una silla. Hay sin embargo, un factor extremadamente importante cuando el meditador se sienta en una silla. Debe sentarse sin recostarse en ella. Recostarse es bueno para dormir pero no para la meditación. «Dispone su cuerpo erecto», significa sentarse con una espalda suavemente derecha, no rígida e incómoda.

Una espalda suavemente derecha tiene todas las vértebras acomodadas una sobre otra. Esto asegura que la energía pueda fluir hacia arriba y abajo de la espalda sin bloqueos.

Recostarse detiene la energía de su flujo y causa sueño. Así, por favor no te recuestes en nada. Cuando comienza, la espalda no está acostumbrada a estar derecha y algunos músculos pueden rebelarse y reclamar. Sin embargo, con paciencia y perseverancia, estos músculos no usados gradualmente se ajustarán y fortalecerán.

Hay otro aspecto importante en el sentarse en meditación. Uno debe sentarse sin mover el cuerpo por ningún motivo. Por favor no muevas los dedos de los pies, dedos de las manos o las manos para sobar, rascar o cambiar la postura de ninguna forma hasta después de que la sesión termine. Cualquier movimiento rompe la continuidad de la práctica y esto causa que el meditador comience todo de nuevo. Algunos maestros de meditación dicen a sus estudiantes que está bien moverse siempre que estén «atentos». Pero si los estudiantes están realmente atentos, serían capaces de observar la mente y su desagrado por las sensaciones y luego, relajar la mente. Así, ¡no habría razón para moverse! La Atención consciente significa amar-aceptar lo que está ocurriendo en el momento presente, sin tratar de controlarlo, resistirlo o cambiarlo. Estar realmente atento y consciente significa abrir y permitir lo que sea que se presente en el momento presente. Moverse, mientras se está sentado significa que el meditador no está atento ni consciente en absoluto. El meditador está cediendo al deseo de moverse, y se está identificando con este deseo. Así, cuando uno está listo y comienza a meditar, debe permanecer quieto y seguir tranquilizando la mente cuando haya una distracción. Sentarse tan quieto como una imagen del Buda es lo mejor. En realidad, el único movimiento permitido durante la meditación es enderezar la espalda cuando ésta comienza a curvarse o a caer, siempre que no se haga esto demasiado seguido.

La frase «establece la atención delante de él» significa que uno deja de lado todo asunto mundano e el involucramiento con los placeres sensoriales.

Uno cierra suavemente los ojos y cuando hay un sonido, olor, gusto o sensación, o pensamiento que distrae, uno es consciente de esto y simplemente lo deja ir.

Luego, uno relaja la rigidez de la cabeza y redirige la atención al objeto de la meditación.

«Siempre atento inhala, atento exhala» nos señala la forma de practicar la atención de la respiración. Ser consciente de la respiración significa saber cuándo uno está experimentando la inhalación y saber cuándo uno está experimentando la exhalación. Simplemente significa abrir la propia conciencia y estar atento a la respiración lo más posible y al mismo tiempo, relajar la rigidez en la cabeza (esto será explicado con mayor precisión en un momento).

 

[18] «Inhalando largo, él entiende: ‘inhalo largo’; o exhalando largo, él entiende: ‘exhalo largo’; Inhalando corto, él entiende: ‘inhalo corto’; exhalando corto, él entiende: ‘exhalo corto’.

 

Las palabras «él entiende» son enfatizadas para mostrar que uno no enfoca en la fuerte atención en la respiración hasta el punto de excluir todo lo demás.

Uno meramente entiende lo que la respiración está haciendo en el momento presente.

¡Eso es todo lo que hay en ello! Uno simplemente sabe cuando inhala largo o cuando inhala corto. No hay control de la respiración en ningún momento. En vez de esto, hay sólo el entendimiento de lo que uno está haciendo en el momento presente. Si uno trata de «sobre-enfocarse» o «concentrarse» en la respiración hasta la exclusión de todo lo demás, desarrollará una jaqueca debido a la «concentración equivocada». Cuando un meditador se mantiene rígidamente en el objeto de meditación y trata de forzar la mente para «concentrarse» o choca contra toda distracción, la cabeza desarrollará una tensión muy apretada y dolorosa. Esta rigidez o tensión en la cabeza también ocurre cuando el meditador intenta controlar la sesión arrojando cualquier pensamiento que le distrae y los también a los sentimientos, para luego, rápidamente volver al objeto de meditación. Esto ocurre con la ‘concentración momentánea’ como también con cualquier otra técnica de ‘concentración’.

Muchos maestros de meditación dicen a sus estudiantes que pongan su atención en medio de la sensación para ver su verdadera naturaleza. Esto causará varias cosas diferentes. Primero, los estudiantes desarrollarán un dolor más fuerte y esto se convierte en una distracción. Esto se debe a que estos profesores de meditación dicen a sus estudiantes que permanezcan con ese dolor hasta que se vaya. Desafortunadamente, esto puede tomar muchísimo tiempo. En adición, los estudiantes necesitan poner aún más rígida la mente y endurecerla para observar la tensión. De hecho, este proceso de poner la mente más rígida y dura no es la atención consciente. Los estudiantes comienzan a desarrollar una mente que se endurece cuando surge el dolor. Es simplemente natural que esto ocurra, ya que requiere mucho coraje y mucha fortaleza el hecho de observar el dolor de esta manera. Un tipo de aversión es naturalmente desarrollado, y este endurecimiento de la mente no es notado como annica, dukkha, anatta.

En consecuencia, aún cuando uno no está meditando, esta supresión puede causar endurecimiento de la personalidad, y eso causa que los verdaderos problemas surjan. La mente tiene una tendencia a volverse crítica y juiciosa y el desarrollo de la personalidad del meditador se vuelve dura. Muchas personas dicen que necesitan tomar un retiro de amor-amabilidad después de realizar otros tipos de meditación, porque han descubierto que hacen y dicen cosas no muy agradables a otras personas. Cuando esto ocurre, aparece una pregunta, ¿Es éste realmente un tipo de técnica de meditación que lleva a mi felicidad y a la felicidad de otros? Si la respuesta es sí, entonces ¿por qué necesito practicar otra forma de meditación para equilibrar mi pensamiento?

Finalmente, uno es capaz de suprimir esta aversión practicando la ‘concentración’, que es enseñada como el «método correcto» por la mayoría de los profesores de meditación. Pero el método enseñado por el Señor Buda nunca fue suprimir nada. Su método era abrir y expandir la mente para permitir todo lo que surja en el momento presente. Así, cuando un dolor surge en el cuerpo, uno primero reconoce que la mente se ha ido hacia esa sensación, deja ir cualquier pensamiento acerca de esa sensación, abre la mente y deja ir el apretado puño mental que se aferra a esa sensación, o deja que la sensación esté ahí por sí misma sin resistencia mental o aversión alguna hacia ella.

Esto se hace diciéndose a uno mismo, «No importa, está bien que este dolor esté aquí». Luego, relaja la rigidez en la cabeza… siente la mente expandirse y calmarse… luego redirige la atención al objeto de meditación, es decir, la respiración.

Si uno se deja atrapar por el pensamiento acerca de la sensación o el dolor, la sensación se agrandará y será más intensa. Finalmente, no puedes soportarla más y sientes que tienes que moverte. Este pensamiento o verbalización interna acerca de la sensación y desear que se vaya, es la ‘identificación del ego’ con la sensación dolorosa. Este involucrarse… tratar de controlar… luchar con la sensación… resistir la sensación, etc., es solo luchar con el Dhamma (Verdad del Momento Presente). Cuando alguien lucha y trata de controlar o endurece su mente al Dhamma del momento presente, causa a sí mismo el sufrimiento y el dolor. Otra forma de luchar contra el Dhamma es tomar la sensación personalmente. Esto empeora el dolor y como resultado, duele aún más. Así, uno debe aprender a abrir y amar-aceptar el momento presente sin esta ‘identificación del ego’ y el pensamiento o verbalización interna, o tomar las cosas como «yo soy eso». Es así como uno gana la calma y la compostura mental, así como la ecuanimidad, la completa conciencia y atención consciente.

El Señor Buda nos enseñó tres tipos de acciones al meditar o durante nuestras actividades diarias. Estas son: (1) Amar El Lugar en el que Estamos, (2) Amar Lo Que Estamos Haciendo en el Momento Presente y (3) Amar a ‘Con Quien Estamos’. Estas simples explicaciones permiten aceptar completamente el momento presente. «Amar El Lugar en el que Estamos» significa aceptar el hecho de que cuando uno está sentado en meditación, las cosas no son siempre como queremos que sean. «Amar Lo que estamos Haciendo» significa abrir la mente y permitir que cualquier cosa que surja en el momento presente, esté ahí sin que nos apeguemos a ello. Un buen acrónimo para esto es «DROPS» (en inglés, Don’t Resist or Push. Soften) que significa «No Resistas o Empujes. Suaviza». Lo que sea que surja, uno no lo resiste ni lo empuja. Simplemente lo suaviza, abre la mente y lo acepta. En otras palabras, esto significa «Amar lo que Estamos Haciendo». «Amar a ‘Con Quién Estamos’», significa amarse lo suficiente como para ver y dejar ir todo tipo de apegos que causan el surgimiento de dolor en el cuerpo y la mente. El reconocimiento de que uno causa su propio sufrimiento es una realización gigante. Cuando uno se ama verdaderamente, verá el dolor y el sufrimiento y amablemente los dejará ir. Esto se hace dejando ir el pensamiento acerca de ello. Así, se deja ir el apego y la identificación del ego con ello.

 

“Él entrena así: ‘Debo inhalar experimentando el cuerpo completo’;

Él entrena así: ‘Debo exhalar experimentando el cuerpo completo’.”

 

Esta parte del sutta quiere decir que el meditador sabe cuando la respiración está comenzando y finalizando en la inhalación. Uno además sabe cuando la respiración está comenzando y finalizando en la exhalación. El meditador no tiene que sobre-enfocar la mente o ‘concentrarse’ en la respiración, o tomar su respiración como objeto de extrema concentración. Uno simplemente sabe lo que la respiración está haciendo en el momento presente. Su atención consciente es lo suficientemente aguda como para saber lo que la respiración está haciendo en todo momento, sin controlarla de ninguna forma. Sólo deja que la respiración y la conciencia sean un proceso natural.

 

“Él entrena así: ‘Debo inhalar tranquilizando la formación corporal’;

Él entrena así: ‘Debo exhalar tranquilizando la formación corporal’;”

 

Esta simple sentencia es la parte más importante de las instrucciones de meditación. Instruye para notar la rigidez que surge en la cabeza con cada surgimiento de una ‘conciencia’, e instruye a dejar que esa rigidez se vaya, mientras se está inhalando y exhalando. Después uno siente que su mente se abre, expande, relaja y se tranquiliza. Cada vez que ves que la mente está distraída fuera de la respiración, simplemente dejas ir la distracción, relajas la rigidez en la cabeza y en la mente… en la exhalación relaja, expande y calma la tensión en la cabeza y en la mente. Por ejemplo, cuando un pensamiento surge, simplemente deja que el pensamiento se vaya. No continúes pensando, incluso si uno está en medio de una sentencia. Simplemente deja suavemente que el pensamiento se vaya. Si la distracción es una sensación, primero abre la mente y deja ir la aversión a esa sensación, luego abre y expande la mente antes de redirigir la atención a la respiración.

Este abrir, expandir y dejar ir la tensión en la cabeza es de hecho dejar ir la sutil ‘identificación del ego’ que se apega a todo lo que surge. Así, cuando uno deja ir esta tensión, se está de hecho dejando ir toda ignorancia que causa el renacer.

Cuando estas instrucciones de meditación se siguen de cerca, no habrá ‘signos o nimitta’ surgiendo en la mente (o sea, no habrá luces u otro tipo de objetos creados por la mente, que surgen al practicar la ‘meditación de concentración’). La mente se calma y tranquiliza naturalmente. Uno no necesita tratar de forzar la mente para que permanezca en el objeto de meditación a través de una fuerte ‘concentración’, que causa tensión y dolor de cabeza. Uno comienza a realizar la verdadera naturaleza de todo fenómeno como impermanente (anicca), insatisfactoria (dukkha), y no-yo (anatta).

Así, cuando uno practica la «Meditación de Sabiduría Tranquila», está consciente de la inhalación y al mismo tiempo, de la relajación de la tensión en la cabeza y en la mente. Está bien si ocurre que uno pierde una inhalación o una exhalación al principio. Uno no debe presionarse innecesariamente, porque esto causa la impresión negativa sobre cuán difícil es esta práctica. Sin embargo, ésta es una práctica increíblemente fácil y una manera simple de desarrollar la mente. Así, si uno ocasionalmente pierde la inhalación o exhalación, simplemente déjala ir y ‘atrapa’ la próxima inhalación o exhalación. Simple y fácil, no es así? Al principio, la respiración puede parecer muy rápida y difícil de notar. Sin embargo, a medida que uno continúa con su práctica, la meditación se vuelve más fácil y no perderás muchas inhalaciones ni exhalaciones. Después de todo, este es un entrenamiento gradual. No hay necesidad de presionarse. Simplemente relájate en la meditación.

Cuando uno practica la «Meditación de Sabiduría Tranquila», la respiración no se vuelve sutil y difícil de observar. Si esto ocurre, entonces el meditador se está ‘concentrando’ demasiado en la respiración. Además, la tensión en la cabeza no está lo suficientemente relajada. Si la respiración parece desaparecer, el meditador está enfocando su ‘concentración’ y no está tranquilizando la mente lo suficiente. Los jhanas (etapas de meditación) aparecerán por sí solos a medida que la mente se calma y pacifica. El meditador no debe empujar, forzar o ‘concentrarse con una mente fija’. De hecho, el Señor Buda enseñó la forma más natural de meditación que funciona para todo tipo de personalidad o individuo.

 

[19] «Él entrena así: ‘Debo inhalar experimentando alegría;

Él entrena así: ‘Debo exhalar experimentando alegría.”

 

Esto se refiere al logro de los dos primeros jhanas (etapas de meditación).

La descripción de estas etapas es una fórmula establecida que se repite muchas veces en los suttas [1] . Observaremos ahora la descripción de estos dos primeros jhanas:

 

“Aquí bastante apartado de los placeres sensoriales. . . “

 

Cuando uno comienza con su sesión de meditación, primero cierra sus ojos. Esto es estar apartado del placer sensorial de ver. Cuando un sonido distrae a la mente, las instrucciones son dejar que el sonido esté ahí por sí solo, sin pensar acerca de si a uno le agrada dicho sonido o no. Simplemente dejas ir el sonido. . . dejas ir el puño mental que rodea al sonido. . . relajas la rigidez en la cabeza, sientes la mente calmándose y en paz. . . rediriges la atención al objeto de la meditación, o sea, la respiración. Relaja la rigidez en la cabeza, siente que la mente se abre, expande y tranquiliza en la inhalación, relaja la rigidez mental en la exhalación, siente que la mente se abre, pacifica y calma. Uno permanece con la respiración y relaja la tensión de la mente hasta que la próxima distracción aparezca por sí sola.

Uno hace esto con el olfato, gusto, sensaciones corporales y pensamientos o cualquier tipo de placer sensorial que distraiga a la mente de la respiración.

Cuando haya una distracción de las puertas sensoriales uno debe dejar ir, relajar el puño mental que rodea a la distracción. . . soltar la tensión en la cabeza, abrir y expandir la mente . . . redirigir la atención a la respiración nuevamente. No importa cuantas veces surja el placer sensorial. Uno debe permitirle estar ahí todas las veces que surja. Sólo recuerda dejarlo ir. . . soltar la rigidez de la cabeza, sientir la mente expandirse y volver a la respiración.

 

“. . . apartado de estados dañinos. . . “

 

Cuando la mente está distraída de la respiración y comienza a pensar acerca de los sentimientos que surgen, hay una tendencia a que a la mente le agrade o desagrade ese sentimiento. Este pensar y tratar de controlar los sentimientos, pensando en ellos, provoca que el sentimiento se agrande y se intensifique. Así que, en consecuencia surge aún más dolor. Este proceso mental-corporal está hecho de cinco diferentes agregados que son afectados por el apego. El meditador tiene un cuerpo físico, sentimientos (físicos y mentales), percepción (reconocimiento), volición o pensamientos de libre albedrío y conciencia. Al ver esto, uno claramente observa que los sentimientos son una cosa y los pensamientos otra. Desafortunadamente, todos hemos desarrollado el hábito de tratar de pensar para alejar los sentimientos. Esto solo hace más grandes e intensos a los sentimientos. Como resultado, hay más dolor y surge sufrimiento.

Cuando uno practica el método de meditación del Señor Buda, debe entender y dejar ir este viejo hábito de pensar. Así, cuando un sentimiento surge, no importa si es físico o emocional, primero, deja ir ese apretado puño mental que rodea dicho sentimiento. . . ahora relaja la rigidez en la cabeza. . . siente que la mente se expande, luego se calma y tranquiliza. . . después redirige la atención a la respiración. Cuando uno hace esto, está viendo la verdadera naturaleza de ese sentimiento: No estaba ahí. . . ahora surgió por sí solo, es decir, es decir, es cambiante e impermanente. Uno ciertamente no pidió que esta sensación increíblemente dolorosa surgiera, ni tampoco pide al mismo tiempo sentirse enojado, triste, con miedo, deprimido, con dudas o lo que sea que esté al orden del día. Estos sentimientos surgen por sí solos, sin el propio deseo de que surjan. Duran tanto como duran. Mientras más uno trata de controlarlos, luchar o empujarlos, más se quedan, se agrandan e intensifican. Esto es porque cuando uno trata de controlar el sentimiento, se está identificando con esa sensación o emoción como si fuera algo personal. Uno tiende a pensar acerca de cuánto duele, de dónde vino, por qué tiene que molestarme ahora, «¡Oh! Odio ese sentimiento y quiero que se vaya».

Todo pensamiento acerca del sentimiento es la identificación del ego con ese sentimiento.

Cada vez que uno trata de resistir lo que está ocurriendo en el momento presente, está luchando con el Dhamma del Momento Presente. Cuando un sentimiento doloroso o incluso placentero surge, la Verdad es: sólo está ahí. Cualquier resistencia, el tratar de controlar, desear que se vaya, a través de los pensamientos, o luchar con ese sentimiento de cualquier manera, sólo causa más sufrimiento. De hecho, cuando un sentimiento surge, uno abre la mente. . . deja ir el querer controlar. . . amablemente acepta el hecho de que el sentimiento está ahí, y permite que esté ahí por sí solo. No Resistas O Empujes. Suaviza… Este DROPS (Don’t Resist Or Push. Soften) es la clave para tener una mente que se abre y acepta, y que lleva al desarrollo de la ecuanimidad. Cualquier pequeña resistencia o rigidez significa que hay alguna identificación del ego aún apegada a ello.

Digamos que un amigo vino y te regaña temprano en la mañana antes de que te fueras a trabajar. Qué ocurrió en tu mente? Si fueras como la mayoría de las personas, lo regañaría también a él, porque estabas enojado y peleado. Cuando tu amigo se fue, ¿en qué pensaste? En lo que dijiste. . . lo que tu amigo te dijo. . . lo que debiste decir. . . en que estás bien en sentirte así y por lo que dijiste. . . que él está equivocado por lo que dijo e hizo. . . Y así continuado… Este sentimiento de enojo es fuerte y hay pensamientos que están apegados a ese sentimiento.

Después de un rato te distraes con otras actividades. Pero el enojo está aún ahí y si alguien viene a hablarte, hay gran probabilidad de que te quejes de ese otro amigo que te regañó. Así, en ese momento le estás dando tu insatisfacción y enojo a alguien más y eso lo afecta de forma negativa. En diferentes momentos del día, estos sentimientos y los pensamientos que tienes apegados a ellos, surgen. De hecho, estos pensamientos son como si estuviesen grabados en un cassette. Vienen en el mismo orden con exactamente las mismas palabras. Al final del día te has distraído tanto que este sentimiento ya no viene tan seguido. Luego viene el momento de sentarse en la meditación y purificar tu mente. Pero ¿qué surge? Este sentimiento de enojo y los pensamientos asociados reaparecen. Así que, aquí vamos de nuevo. Pero esta vez, a medida que dejas ir el involucrarte con esos sentimientos y pensamientos, comienzas a dejarlos ir. Viendo que estos pensamientos provocan que el sentimiento crezca, el meditador comienza a suavizar la mente. No importa, no es tan importante. . . Suaviza. . . «Déjalo ser». . . deja ir la aversión a ese sentimiento. . . siente la mente que comienza a expandirse luego relaja. . . ahora suelta la rigidez de la cabeza. . . siente que la mente se calma, ¡que alivio! Ahora gentilmente vuelve a la respiración. . . en la inhalación suelta la rigidez de la cabeza. . . en la exhalación relaja la rigidez de la cabeza. . . siempre siente la mente que se abre, expande y tranquiliza.

Luego el enojo viene de nuevo, y entonces, nuevamente haces lo mismo. . . déjalo estar ahí por sí solo sin involucrarte con el pensamiento acerca de él. . . abre y relaja el agarrón mental existente en él. . . suelta la tensión de la cabeza. . . suavemente redirige la atención de vuelta a la respiración. No importa cuantas veces la mente vuelva a ese sentimiento de enojo. Se la trata de la misma forma todas las veces. Uno no está tomando ese sentimiento personalmente cuando deja que el mismo esté ahí por sí solo. Así que, no hay identificación del ego con el sentimiento. Esto es ver la verdadera naturaleza de ese sentimiento, ¿no es así? El sentimiento no estaba ahí antes, pero ahora si. Esto es ver la impermanencia. Cuando ese sentimiento surge, se lleva la tranquilidad y la paz. Eso es definitivamente doloroso, una verdadera forma de sufrimiento. Cuando uno permite que el este sentimiento esté ahí por sí solo sin involucrarse o pensar en él, abre la mente y relaja la tensión, está experimentando la naturaleza del no-yo en ese momento. Así, cuando uno practica la «Meditación de Sabiduría Tranquila», experimenta las tres características de la existencia: impermanencia, sufrimiento, y no-yo.

A medida que uno continúa soltando la mente y deja ir cualquier distracción, el apego se reduce y se debilita. Finalmente no tiene suficiente fuerza para surgir nunca más. Cuando esto ocurre, la mente se llena de alivio y alegría. Este dejar ir el apego es estar apartado de estados dañinos. Cuando uno deja ir, surge la alegría y dura un período de tiempo. Como resultado, la mente se vuelve muy tranquila y pacífica. El meditador experimenta una mente que permanece en el objeto de meditación muy fácilmente.

Cuando esto se hace repetidamente, la mente se volverá naturalmente calmada y compuesta por sí misma. Al mismo tiempo, uno comienza a desarrollar algo de ecuanimidad y equilibrio de mente.

“. . . El Bhikkhu entra y permanece en el primer jhana (etapa de meditación) que está acompañado de pensamiento aplicado y sostenido, con alegría y placer nacidos de la reclusión”.

Todos estos diferentes factores hacen lo que es comúnmente llamado el primer jhana (etapa de meditación). En el momento pueden aún existir algunos pocos pensamientos vagabundos o erráticos. Si la mente divaga lejos de la respiración y el meditador relaja la mente, los pensamientos vagabundos se notan rápidamente. Simplemente déjalos ir… relaja la rigidez antes de volver a la respiración. Algunos profesores de meditación llaman a esto concentración de acceso. Pero en realidad están mirando las cosas desde el punto de vista de «meditación de concentración» y no desde la «Meditación de Sabiduría Tranquila».

El Pensamiento Aplicado y Sostenido son descripciones de la mente pensante y del pensamiento discursivo (pensamiento errático). Algunas traducciones llaman pensamiento inicial y sostenido como pensar y reflexionar. Aún pueden haber pensamientos dirigidos en cada uno de los diferentes jhanas. La diferencia entre pensamiento dirigido y pensamiento errático es: Con los pensamientos erráticos, uno piensa acerca de lo que ocurrió en el pasado o lo que ocurrirá en el futuro, o sueña despierto acerca de lo que le gustaría ver. El pensamiento dirigido es, en cambio, acerca de lo que está ocurriendo en el momento presente. Hay pensamientos de observación, es decir, la mente se siente muy feliz ahora, o la mente está muy calmada, o el cuerpo se siente quieto y pacífico en este momento, etc. Hay además otra forma de mirar el Pensamiento Aplicado y Sostenido. Pensamiento Aplicado es la mente que nota cuando la mente se distrae y regresa la atención a la respiración. Pensamiento Sostenido es la mente que permanece en la respiración sin escapar nuevamente.

Cuando la mente comienza a permanecer en el objeto de meditación por períodos más y más largos de tiempo, el alivio y la alegría se volverán bastante fuertes; uno querrá sonreír naturalmente debido a que la alegría es un sentimiento muy placentero tanto para la mente como para el cuerpo. En este momento, el cuerpo y la mente se sienten muy livianos hasta parece como si flotaran. Esta es una experiencia bastante rica y placentera.

Algunos profesores de meditación dicen a sus alumnos que cuando surja la alegría, «¡No Se Apeguen!» Así, estos estudiantes temerán a esa alegría y tratarán de alejarla para que no exista posibilidad de apegarse.

Sin embargo, esto no es correcto porque no importa el tipo de sentimiento que surja, si bien sea placentero o no, o neutral, su trabajo es ver que la mente permanezca en la respiración y abrir, luego relajar la mente.

Si la mente es jalada por un sentimiento, simplemente déjalo estar ahí por sí solo y relaja la rigidez de la cabeza, siente que la mente se abre y expande, luego vuelve a la respiración. El aferrarse o el ansia, vienen del involucramiento con el agrado o desagrado de lo que surge en el momento presente, mientras que el apego es una forma de pensar acerca de ello. Uno no se aferra cuando permite que lo que surja esté ahí por sí solo, luego vuelve al objeto de meditación. Después de que la alegría se desvanezca, la mente se vuelve muy calma, pacífica y confortable.

Este es el sentimiento confortable y tranquilo que es llamado “felicidad nacida de la reclusión”. Al principio, uno puede sentarse en esta etapa de meditación por diez o quince minutos y más tiempo con la práctica. Este es el primer jhana y surgirá cuando uno ha dejado ir el placer sensorial por un período de tiempo, y además, ha dejado ir los hábitos o los estados mentales dañinos que detienen al meditador en el proceso de tener una mente sin distracciones.

Cuando uno ha experimentado este estado de calma, comienza a descubrir las razones por las que está meditando. En ese momento, la mente, está bien compuesta y feliz con muy pocas distracciones. Hay más paz mental que nunca antes se haya experimentado. Así que, después de esa experiencia, uno se vuelve más entusiasta y quiere que esto ocurra cada vez que se sienta. PERO, ese mismo deseo de tener estos estados calmados de mente es lo que detiene su surgimiento. Entonces tratas con más intensidad y pones más esfuerzo. Desafortunadamente, la mente sólo se vuelve más y más inquieta. Esto es así debido al deseo de que algo ocurra de alguna forma en particular. Cuando no ocurre de esa forma, uno empuja más y trata de forzar las cosas para calmarse y tranquilizarse.

Como resultado, uno no puede experimentar esta calmada etapa de meditación debido al apego o deseo de que las cosas ocurran como uno quiere. Este deseo provoca que uno se salga del momento presente y trate de hacer que el próximo momento presente sea como uno quiere que sea. Cuando el momento presente no está bien, tratas aún más. Sin embargo, este calmado estado mental solamente ocurrirá cuando ocurra.

Sólo relaja y deja ir ese fuerte deseo, cálmate y deja de esperar que las cosas funcionen de acuerdo a los propios deseos y apegos. Después de la primera experiencia de jhana, la mente puede que se ponga bastante activa la próxima vez que te sientes en meditación. Pero, la atención consciente es aguda y capaz de reconocer cuando la mente se aleja rápidamente. Entonces dejas ir, abres la mente, y vuelves la atención a la respiración. Calmando y abriendo en la inhalación, calmando y soltando la mente en la exhalación. . . Después de un rato, la mente se tranquilizará y la alegría surgirá nuevamente. Cuando la misma se desvanece, uno experimentará nuevamente ese sentimiento feliz confortable, como también una mente quieta y en paz.

En ese momento, uno aún se tiene la experiencia de los cinco agregados afectados por el apego. Uno aún oye, o tiene sentimientos surgiendo en el cuerpo. Por ejemplo, uno sabría cuando un mosquito se pose en uno. Puede que uno tenga algunos pensamientos acerca del mosquito, pero rápidamente reconoces que esta es una distracción y la dejas ir. . . sueltas la tensión en la cabeza y en la mente, luego suavemente vuelves a la respiración.

A medida que uno continúa abriendo y calmando la mente en la inhalación y exhalación, finalmente llegará a una etapa donde no haya más pensamientos erráticos. La alegría es un poco más fuerte, y dura un poco más. Cuando se va, el sentimiento confortable de felicidad es más fuerte y la mente calmada se va más profundo a la respiración. Este estado es descrito como:

“Nuevamente, con el aquietamiento del pensamiento aplicado y sostenido, el Bhikkhu entra y permanece en el segundo jhana (etapa de meditación), que tiene auto-confianza y unicidad de mente sin pensamiento aplicado y sostenido, con alegría y felicidad nacidos de la quietud de la mente”.

El aquietamiento del pensamiento aplicado y sostenido significa que en este momento, la mente se vuelve muy quieta y permanece en el objeto de meditación muy bien.

No hay pensamiento discursivo acerca del futuro o el pasado. Sin embargo, aún puede haber pensamientos de observación. Recuerda que la verdadera meditación es observación silenciosa y abierta. Aún hay un sentimiento en el cuerpo dado que todas las puertas sensoriales están funcionando. Pero, por ejemplo, si un sonido surge, no hace que la mente se sacuda o mueva. Uno sabe donde está y qué está haciendo. La auto-confianza mencionada en el sutta, viene de la confianza que uno gana al ver claramente por sí mismo cuán bien funciona la meditación. La auto-confianza no sólo surge cuando uno está sentado en meditación sino, también durante las actividades diarias. La unicidad de mente significa que la mente está muy calmada y no corre por todos lados. Está contenta con permanecer en la respiración y mantener abriendo y soltando en las inhalaciones y exhalaciones. Estas son las descripciones de los primeros dos jhanas (etapas de meditación).

Ahora volvemos al Anapanasati Sutta.

 

“Él entrena así: ‘Debo inhalar experimentando Felicidad’;

Él entrena así: ‘Debo exhalar experimentando Felicidad’”.

 

A medida que uno continúa adelante con su práctica y sigue calmando y abriendo la mente, finalmente llega a una etapa donde el sentimiento de alegría se vuelve muy tosco y no surgirá más en forma natural. Este es siempre un momento algo cómico para el profesor porque el meditador viene y dice:

“Estudiante: ‘Hay algo mal en mi meditación!’

Profesor : ‘Por qué lo dices?’

Estudiante: ‘Ya no siento más alegría’,

Profesor : ‘Es eso malo?’

Estudiante: ‘No, claro que no, pero aún así no siento más alegría, por qué?’

Profesor : ‘Te sientes cómodo y más calmado que nunca antes, tiene tu mente un fuerte sentido de equilibrio, te sientes muy en paz?’

Estudiante: ‘Si, siento todo eso, pero ya no siento la alegría!’

Profesor : ‘Bien, continúa. Todo está yendo bien. Relájate y deja de demandar que la alegría surja cuando tu quieras que sea así.’“

La Alegría se desvanece por sí sola y un muy fuerte sentido de equilibrio y calma se vuelve bastante evidente. Uno puede aún oír sonidos, e incluso aunque el cuerpo parece desaparecer, a veces uno sabría si alguien lo tocara durante la sesión sentada de meditación. Sin embargo, la mente no se distrae con eso. Esto es lo que significa cuando el sutta dice que el meditador tiene completa conciencia. Esto está descrito así:

“Nuevamente, con el desvanecimiento también de la alegría, el Bhikkhu permanece en la ecuanimidad, atento y completamente consciente, aún sintiendo felicidad (o placer) con el cuerpo, entra y permanece en el tercer jhana (etapa de meditación), a cuenta de lo que el noble anuncia: ‘Él tiene un placentero permanecer con ecuanimidad y está atento y consciente’. “

Con la descripción de arriba, uno puede ver que al estar en el tercer jhana, la mente es muy clara, alerta y balanceada. Se está consciente de lo que ocurre alrededor, pero la mente permanece en el objeto de meditación fácil y confortablemente. Estar alerta (estar atento y consciente) y tener la ecuanimidad en la mente es algo inusual y experimentado sólo porque este estado de meditación es el mayor y mejor sentimiento que uno ha experimentado jamás en toda la vida. Pero aún así, uno no está apegado a él debido a la fuerte ecuanimidad.

Al mismo tiempo, el cuerpo y la mente están excepcionalmente relajados y en paz.

¡Qué agradable estado para estar! Es por esto que este estado es elogiado por los nobles.

Aparte de este relajamiento de la rigidez de la cabeza, el cuerpo suelta la tensión y al sentir las sensaciones comienza a desaparecer. Esto es así, porque la rigidez de la mente causa la tensión del cuerpo. Pero ahora, la mente está tan confortable y libre de tensión que la tensión de la sensación del cuerpo también se va.

Cuando esto ocurre, el cuerpo se vuelve tan suave y confortable que no hay nada más que sentir. Sin embargo uno está consciente si alguien lo fuera a tocar. Este es el significado de estar atento y completamente consciente… La mente sabe lo que está ocurriendo alrededor pero simplemente no se sacude ni se perturba.

Esto es lo que uno llama experimentar la felicidad en la inhalación y exhalación.

Algunos profesores de «Meditación de Concentración Fija» dicen que cuando uno está en este estado de jhana, el meditador ya no puede experimentar el cuerpo o cualquiera de las puertas sensoriales. Claman que el meditador no sabrá si alguien fuera a golpearlo con una vara o alguien fuera a cambiar la posición de sus manos o pies. Esto es porque su mente está tan profundamente absorta en el objeto que no pueden estar completamente conscientes. Esto es claramente falso si alguien leyera los suttas o practicara la «Meditación de Sabiduría Tranquila».

 

“Él entrena así: ‘Debo inhalar experimentando la formación mental’;

Él entrena así: ‘Debo exhalar experimentando la formación mental’;

Él entrena así: ‘Debo inhalar tranquilizando la formación mental’;

Él entrena así: ‘Debo exhalar tranquilizando la formación mental’. “

 

A medida que uno continúa calmando, expandiendo y relajando la mente, comienza naturalmente a ir más profundo. Finalmente el sentimiento de placer en el cuerpo y mente se vuelve demasiado tosco y la mente experimenta la ecuanimidad y el equilibrio mental excepcionales. Esto está descrito así en los suttas:

“Aquí con el abandono de placer y de dolor, con la previa desaparición de la alegría y el pesar el Bhikkhu entra y permanece en el cuarto jhana (etapa de meditación), que no tiene ni dolor ni placer y la pureza de la atención consciente debida a la ecuanimidad. “

Cuando la mente se vuelve muy calma y quieta, uno experimenta profunda tranquilidad y ecuanimidad de la mente. Aún se pueden oír sonidos y sentir sensaciones con el cuerpo, pero éstos no sacuden o mueven la mente para nada. Otra descripción de esta etapa de meditación (jhana) es:

«Mi mente compuesta estaba purificada, brillante, sin mancha, libre de imperfección, maleable, manejable, firme y realizada en imperturbabilidad».

Esto da al meditador serio una idea de qué esperar cuando uno logra esta etapa. La mente está excepcionalmente clara, brillante y alerta. La mente puede incluso ver cuando una distracción comienza a surgir, luego la deja ir y abre, expande y calma nuevamente antes de volver a la respiración. El abandono del dolor y placer no significa que ocasionalmente dolor y placer no surjan. Surgirán, pero la mente está en tal estado de equilibrio que no se sacudirá o no se involucrará con las distracciones. En ese momento la mente está muy consciente cuando el dolor o el placer surgen, pero la ecuanimidad y la atención consciente son tan fuertes que uno no se preocupa por ellos.

La desaparición previa de la alegría y el pesar, significa que la mente ha dejado ir los estados emocionales inferiores de agrado y desagrado. Todas las etapas de los jhanas inferiores involucran dejar ir los estados emocionales de la mente. Al principio, cuando uno comienza a aprender acerca de la meditación, deja ir los estados muy bajos y toscos que frecuentemente mueven la mente. Después de aprender a calmar la mente, uno puede sentarse por períodos más largos de tiempo sin que surjan distracciones. Uno entonces experimenta las aplicaciones iniciales y sostenidas de la mente y los otros factores de jhana. Cuando la mente se sosiega más profundamente, la aplicación inicial y sostenida de la mente desaparece. La alegría se fortalece por un rato pero gradualmente se vuelve demasiado tosca y la mente tiene mucho movimiento en ella. Así, la mente irá naturalmente aún más profundo al objeto de meditación y la alegría se desvanece por sí sola. En este momento hay ecuanimidad, felicidad, atención consciente y completa conciencia en la mente. Todos estos estados de la mente son experiencias muy placenteras. Pero finalmente, la felicidad aparece como un sentimiento demasiado tosco y entonces, la mente va más profundo a la respiración y al mismo tiempo, continúa abriendo, expandiendo y relajando. En este punto la respiración y la relajación de la mente comienzan a surgir juntas. Luego la felicidad se desvanece y todo lo que queda en la mente es una fuerte ecuanimidad, atención consciente excepcional y la compostura mental. Es así como uno experimenta y tranquiliza las formaciones mentales. Como Krishnamurti describe este verdadero estado meditativo, «Una mente meditativa es silenciosa. No es el silencio que los pensamientos pueden concebir; no es el silencio de una tarde quieta; es el silencio cuando los pensamientos, con todas sus imágenes, sus palabras y percepciones han cesado por completo. Esta mente meditativa es la mente religiosa – la religión que no toca las iglesias, los templos ni los cánticos.»

 

“[20] Él entrena así: ‘Debo inhalar experimentando la mente’;

Él entrena así: ‘Debo exhalar experimentando la mente’. “

 

En este momento, la mente se vuelve muy clama y cualquier pequeña perturbación es notada y se deja ir rápida y fácilmente. Primero, la mente deja ir la rigidez. . . ahora vuelve a la respiración. . . abriendo, expandiendo y calmando en la inhalación. . . soltando, estirándose y relajando la mente en la exhalación.