SN 42,10 Maniculaka Sutta – Maniculaka

Los monjes que siguen al Buda, no aceptan oro ni plata.

 


[Leer en pali]

[10] En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en el Santuario de las Ardillas, en la arboleda de los bambúes, cerca de Rajagaha. En aquella ocasión los miembros del séquito real se habían reunido en el palacio y, estando sentados juntos, surgió entre ellos la siguiente conversación:

“El oro y la plata son permitidos para los ascetas que siguen al hijo de los sakia; los ascetas que siguen al hijo de los sakia consienten en [recibir] el oro y la plata; los ascetas que siguen al hijo de los sakia aceptan el oro y la plata”.

En esa ocasión estaba sentado en la asamblea el jefe de clan Maniculaka, quien dijo: ‘

«No digáis eso, maestros. El oro y la plata no son permitidos para los ascetas que siguen al hijo de los sakia; los ascetas que siguen al hijo de los sakia no consienten en [recibir] el oro y la plata; los ascetas que siguen al hijo de los sakia  no aceptan el oro y la plata. Ellos han renunciado a la joyería y al oro; han dejado de usar el oro y la plata”. Y Maniculaka fue capaz de convencer a aquella asamblea.

Acto seguido, Maniculaka se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y reportó al Bienaventurado lo sucedido agregando:

«Espero, Venerable Señor, que al responder de esta manera lo hiciera de acuerdo con lo que dijo el Bienaventurado y no lo malinterpretara con algo que fuera contrario con los hechos. Que lo expliqué de acuerdo con el Dhamma, de tal modo que no incurrí [en algo que daría pie] a crítica razonable alguna, ni proporcioné las bases para la censura”.

“Ciertamente, jefe de clan, al responder de esa manera lo hiciste de acuerdo con lo que dije y no lo malinterpretaste con algo que fuera contrario con los hechos. Lo explicaste de acuerdo con el Dhamma, de tal modo que no incurriste [en nada que daría pie] a crítica razonable alguna, ni proporcionaste las bases para la censura. Por cuanto, jefe de clan, el oro y la plata no son permitidos para los ascetas que siguen al hijo de los sakia; los ascetas que siguen al hijo de los sakia no consienten en [recibir] el oro y la plata; los ascetas que siguen al hijo de los sakia no aceptan el oro y la plata. Ellos han renunciado a la joyería y al oro; han dejado de usar el oro y la plata. Para cualquiera que son permitidos el oro y la plata, son permitidas las cinco cuerdas del placer sensual. A alguien, para quien son permitidas las cinco cuerdas del placer sensual, lo puedes considerar como alguien que definitivamente no tiene el carácter de un asceta o un seguidor del hijo de los sakia.

“Además, hijo de clan, yo declaro esto: ‘Alguien que necesita paja, podrá solicitar algo de paja; alguien que necesita madera, puede buscar algo de madera; alguien que necesita un carro, puede buscar un carro; alguien que necesita un obrero, puede solicitar a un obrero’; pero yo no declaro que haya aquí método alguno a través del cual se puede buscar oro y plata y consentir [en su aceptación]”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Maniculaka The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 1556.

Maniculakasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2020.