SN 3,19 Pathamaputtaka Sutta – Primer discurso sobre sin hijos

Un símil de dos hermosos estanques de agua, uno de ellos ubicado en un lugar deshabitado y otro, cerca de la ciudad, ilustra el correcto uso de las riquezas.

 


[Leer en pali]

[19] En Savatthi.

El rey Pasenadi de Kosala se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Y el Bienaventurado le dijo: “¿De dónde vienes, gran rey, a esta hora del mediodía?”.

“He aquí, Venerable Señor, en Savatthi ha muerto un financista, hombre hogareño. Llegué después de transferir su fortuna a sus herederos en el palacio, ya que murió intestado. He aquí, había ochenta lakhs de oro, sin hablar de la plata, y aún así, Venerable Señor, la comida de este financista hombre hogareño era así: comía el arroz rojo con gachas agrias. Su ropa era así: llevaba prendas de vestir de cáñamo de tres piezas. Su vehículo era así: iba en un carrito en mal estado con el toldo de hojas”.

“¡Es así, gran rey, es así mismo, gran rey! Cuando una persona inferior gana abundantes riquezas, no se hace feliz ni satisfecha a sí misma, no hace felices ni satisfechos a su madre ni padre, tampoco a su mujer ni hijos, no hace felices ni satisfechos a sus esclavos, obreros ni sirvientes, tampoco a sus amigos ni colegas; no se establece en donativos para los ascetas ni los brahmanes, y se conduce en sentido contrario al fruto celestial, que resulta en la felicidad y conduce al cielo. Y porque sus riquezas no se usan apropiadamente, se los lleva el rey o los ladrones, los quema el fuego, se los lleva el agua o los toman los herederos envidiosos. Siendo así el caso, gran rey, no siendo usadas las riquezas apropiadamente, las mismas se desperdician, no se utilizan. 

“Imagina, gran rey, un estanque de lotos en un lugar deshabitado por seres humanos, con agua clara, fresca y dulce, con buenos vados, que es deleitoso; pero no hay gente que pueda usar aquella agua, tomarla, bañarse en ella o usarla para propósito alguno. En tal caso, gran rey, aquella agua se desperdicia, no se la utiliza. De la misma manera, gran rey, cuando una persona inferior gana abundantes riquezas… Siendo así el caso, gran rey, no siendo usadas las riquezas apropiadamente, las mismas se desperdician, no se utilizan.

“Pero, gran rey, cuando una persona superior gana abundantes riquezas, se hace feliz y satisfecha a sí misma, hace felices y satisfechos a su madre y padre, también a su mujer e hijos, hace felices y satisfechos a sus esclavos, obreros y sirvientes, también a sus amigos y colegas; se establece en donativos para los ascetas y los brahmanes, y se conduce en sentido del fruto celestial, que resulta en la felicidad y conduce al cielo. Y porque sus riquezas se usan apropiadamente, no se los lleva el rey ni los ladrones, no los quema el fuego, no se los lleva el agua ni los toman los herederos envidiosos. Siendo así el caso, gran rey, siendo usadas las riquezas apropiadamente, las mismas se utilizan, no se desperdician.

“Imagina, gran rey, un estanque de lotos no muy lejos de un pueblo o una ciudad, con agua clara, fresca y dulce, con buenos vados, que es deleitoso; y hay gente que usa aquella agua, la toma, se baña en ella y la usa para otros propósitos. En tal caso, gran rey, aquella agua se utiliza, no se desperdicia. De la misma manera, gran rey, cuando una persona superior gana abundantes riquezas… Siendo así el caso, gran rey, siendo usadas las riquezas apropiadamente, las mismas se utilizan, no se desperdician.

“Como la fresca agua en un lugar desolado 

Se evapora sin ser tomada,

Así también, cuando un sinvergüenza adquiere riquezas

Ni él los disfruta ni comparte con otros.

“Pero cuando el sabio obtiene las riquezas,

Los disfruta él y los suyos.

Habiendo apoyado a sus parientes, libre de culpa,

Aquel noble hombre va camino al cielo”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Childless (1) en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, EE.UU.: Wisdom Publications (versión digital), pp. 258-259.

Pathamaputtakasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.