MN 113 Sappurisa Sutta – Discurso sobre el hombre íntegro

El Buda distingue entre el carácter del hombre íntegro y del que no lo es.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Estando allí se dirigió a los monjes así: “Monjes”. — “Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

[2] “Monjes, voy a enseñaros sobre el carácter de un hombre íntegro y sobre el carácter de un hombre no verdadero. Escuchad y prestad atención que voy a hablar”. — “Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

[3] “Y, ¿cuál es, monjes, el carácter de un hombre no verdadero? He aquí, un hombre no verdadero que ha renunciado a partir de una familia aristocrática lo considera así: ‘Yo he renunciado a partir de una familia aristocrática; pero estos otros monjes no renunciaron a partir de una familia aristocrática’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido a su familia aristocrática. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, lo considera así: ‘No es por la familia aristocrática de uno que se destruyen los estados de codicia, odio o falsa ilusión. Incluso, aunque alguien no haya renunciado a partir de una familia aristocrática, pero entrena de manera conforme con el Dhamma, se entrena de una manera apropiada y se conduce a sí mismo de acuerdo con el Dhamma, debe ser honrado y elogiado por esto’. De este modo, poniendo la manera de la práctica en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido a su familia aristocrática. Este es el carácter de un hombre íntegro.

[4-6] “Además, monjes, un hombre no verdadero que ha renunciado a partir de una gran familia… de una rica familia… de una familia influyente lo considera así: ‘Yo he renunciado a partir de una familia influyente; pero estos otros monjes no renunciaron a partir de una familia influyente’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido a su familia influyente. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, lo considera así: ‘No es por la familia influyente de uno que se destruyen los estados de codicia, odio o falsa ilusión. Incluso, aunque alguien no haya renunciado a partir de una familia influyente, pero entrena de manera conforme con el Dhamma, se entrena de una manera apropiada y se conduce a sí mismo de acuerdo con el Dhamma, debe ser honrado y elogiado por esto’. De este modo, poniendo la manera de la práctica en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido a su familia influyente. Este es el carácter de un hombre íntegro.

[7] “Además, monjes, un hombre no verdadero que es muy conocido y famoso lo considera así: ‘Yo soy muy conocido y famoso, pero estos otros monjes no son ni conocidos ni famosos’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido a su fama. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, lo considera así: ‘No es por la fama de uno que se destruyen los estados de codicia, odio o falsa ilusión. Incluso, aunque alguien no fuera conocido ni famoso, pero se entrenara de manera conforme con el Dhamma, se entrenara de una manera apropiada y se condujera a sí mismo de acuerdo con el Dhamma, debería ser honrado y elogiado por eso’. De este modo, poniendo la manera de la práctica en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido a su fama. Este es el carácter de un hombre íntegro.

[8] “Además, monjes, un hombre no verdadero que gana hábitos, comida de las limosnas, lugares de residencia y requisitos medicinales, lo considera así: ‘Yo gano hábitos, comida de las limosnas, lugares de residencia y requisitos medicinales, pero estos otros monjes no ganan estas cosas’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido a sus ganancias. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, lo considera así: ‘No es por las ganancias de uno que se destruyen los estados de codicia, odio o falsa ilusión. Incluso, aunque alguien no tuviera ganancias, pero se entrenara de manera conforme con el Dhamma, se entrenara de una manera apropiada y se condujera a sí mismo de acuerdo con el Dhamma, debería ser honrado y elogiado por eso’. De este modo, poniendo la manera de la práctica en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido a las ganancias. Este es el carácter de un hombre íntegro.

[9-20] “Además, monjes, un hombre no verdadero que es instruido… que es experto en la Disciplina… que predica el Dhamma… que es un morador del bosque… que usa hábitos de los deshechos… que come la comida de las limosnas… que mora a la orilla de un árbol… que mora en el cementerio… que mora al aire libre… que siempre permanece sentado… que usa cualquier cama… que se alimenta de una sola comida, lo considera así: ‘Yo me alimento de una sola comida, pero estos otros monjes no se alimentan de una sola comida’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido al hecho de alimentarse con una sola comida. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, lo considera así: ‘No es por alimentarse con una sola comida que uno destruye los estados de codicia, odio o falsa ilusión. Incluso, aunque alguien no se alimentara de una sola comida, pero se entrenara de manera conforme con el Dhamma, se entrenara de una manera apropiada y se condujera a sí mismo de acuerdo con el Dhamma, debería ser honrado y elogiado por eso’. De este modo, poniendo la manera de la práctica en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido a alimentarse con una sola comida. Este es el carácter de un hombre íntegro.

[21] “Además, monjes, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, el hombre no verdadero entra y permanece en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido, lo considera así: ‘Yo logré el primer jhana, pero estos otros monjes no lograron el primer jhana’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido al logro del primer jhana. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, entra y permanece en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido, lo considera así: ‘La no-identificación ha sido declarada por el Bienaventurado, incluso con el logro del primer jhana; de cualquier manera que se lo conciba, el hecho es siempre diferente a esto’ [1]. De este modo, poniendo la no-identificación en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido al logro del primer jhana. Este también es el carácter de un hombre íntegro.

[22-24] “Además, monjes, al calmarse el pensamiento aplicado y sostenido, el hombre no verdadero entra y permanece en el segundo jhana, el cual tiene la placidez interior y la unificación mental, y consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado y sostenido… al desaparecer el arrobamiento, el hombre no verdadero permanece ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, y experimenta la felicidad en su cuerpo; entonces, entra y permanece en el tercer jhana, del cual los nobles declararon: ‘Él es ecuánime, atentamente consciente y es alguien que tiene una morada feliz’… al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, el hombre no verdadero entra y permanece en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, el cual tiene la purificación de la atención consciente mediante la ecuanimidad, lo considera así: ‘Yo logré el cuarto jhana, pero estos otros monjes no lograron el cuarto jhana’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido al logro del cuarto jhana. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, entra y permanece en el cuarto jhana, lo considera así: ‘La no-identificación ha sido declarada por el Bienaventurado, incluso con el logro del cuarto jhana; de cualquier manera que se lo conciba, el hecho es siempre diferente a esto’. De este modo, poniendo la no-identificación en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido al logro del cuarto jhana. Este también es el carácter de un hombre íntegro.

[25-28] “Además, monjes, con la completa superación de las percepciones de las formas, con la desaparición de la afectación sensorial, con la desatención a la percepción de la diversidad, [percibiendo:] ‘el espacio es infinito’, el hombre no verdadero entra y permanece en la base de la infinitud del espacio… con la completa superación de la base de la infinitud del espacio, [percibiendo:] ‘la conciencia es infinita’, el hombre no verdadero entra y permanece en la base de la infinitud de la conciencia… con la completa superación de la base de la infinitud de la conciencia, [percibiendo:] ‘he aquí no hay nada, el hombre no verdadero entra y permanece en la base de la nada… con la completa superación de la base de la nada, el hombre no verdadero entra y permanece en la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, lo considera así: ‘yo alcancé el logro de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, pero estos otros monjes no alcanzaron la base de la ni-percepción-ni-no-percepción’. Así que se elogia a sí mismo y desprecia a otros debido al logro de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción. Este es el carácter de un hombre no verdadero.

Pero un hombre íntegro, monjes, con la completa superación de la base de la nada, entra y permanece en la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, lo considera así: ‘La no-identificación ha sido declarada por el Bienaventurado, incluso con el logro de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción; de cualquier manera que se lo conciba, el hecho es siempre diferente a esto’. De este modo, poniendo la no-identificación en primer lugar, no se elogia a sí mismo ni desprecia a otros debido al logro de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción. Este también es el carácter de un hombre íntegro.

[29] “Además, monjes, con la completa superación de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, el hombre íntegro entra y permanece en el cese de la percepción y sensación. Entonces sus contaminaciones son destruidas al ver con sabiduría. Él, monjes, no concibe cosa alguna, no concibe en consideración de ninguna cosa, ni concibe de ninguna manera”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado, y los monjes fueron satisfechos y se regocijaron en las palabras del Bienaventurado.

 


NOTA:

[1] Parece tratarse de un acertijo filosófico. Los Comentarios de Udana, que tiene un pasaje similar, explican que de cualquier manera que la gente del mundo conciba a cualquier cúmulo —como un ser sustancial o algo que pertenece a este ser—, el producto de lo que se concibe de esta manera, siempre se torna en algo diferente de los aspectos que se le adscriben: nunca es un ser, algo que pertenece al ser, no es un “yo” ni es lo “mío”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Ñanamoli y Bhikkhu Bodhi (1995). Sappurisa Sutta – The True Man en The Middle-Length Discourses of the Buda: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pp. 624-626.

Sappurisasuttam en Digital Pali Reader 4.1.

Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.