Ud 5,6 (18Ud.5.6,46) Sona Sutta – Discurso con Sona

Un devoto seguidor laico del Buda reconoce los inconvenientes de la vida hogareña y se hace monje.

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant [1] se encontraba en la ciudad de Savatthi, en el Bosque del Príncipe Jeta, en el parque de Anathapindika. En aquella ocasión el venerable Mahakachchana se encontraba en el reino de Avanti, en la ciudad de Kuraraghara, en la montaña del Precipicio.

Y entonces el servidor del venerable Mahakachchana era el upasaka Sona Kutikanna.

Mientras se encontraba solo y retirado, al upasaka Sona Kutikanna se le ocurrió este pensamiento: «Tal como el noble señor Mahakachchana enseña la doctrina, no es fácil ciertamente, llevando una vida de hogar, practicar una vida religiosa totalmente perfecta, totalmente pura, pulida como una madreperla. Cortándome el pelo y la barba y poniéndome las ropas color azafrán, saldré de mi hogar para llevar una vida errante».

Y el upasaka Sona Kutikanna se acercó a donde se encontraba el venerable Mahakachchana y, habiéndosele acercado, saludando al venerable Mahakachchana, se sentó a un lado. Sentado a un lado el upasaka Sona Kutikanna le dijo al venerable Mahakachchana:

«Mientras yo, señor, me encontraba solo y retirado se me ocurrió este pensamiento ‘Tal como el noble señor Mahakachchana enseña la doctrina, no es fácil ciertamente, llevando una vida de hogar, practicar una vida religiosa totalmente perfecta, totalmente pura, pulida como una madreperla. Cortándome el pelo y la barba y poniéndome las ropas color azafrán, saldré de mi hogar para llevar una vida errante’. Que el venerable Mahakachchana me haga entrar en la congregación».

Al decir esto el upasaka Sona Kutikanna, el venerable Mahakachchana le contestó: «Es difícil, oh Sona, practicar durante toda la vida la vida religiosa que comporta una sola comida y la soledad. Oh Sona, tú, siendo un hombre de hogar practica de acuerdo con la enseñanza de los buddhas, por cierto tiempo, la vida religiosa, que comporta una sola comida y la soledad». Y el deseo del upasaka Sona Kutikanna de dedicarse a la vida errante se aquietó.

Por segunda vez mientras se encontraba solo y retirado, al upasaka Sona Kutikanna se le ocurrió este pensamiento: «Tal como el noble señor Mahakachchana enseña la doctrina, no es fácil ciertamente, llevando una vida de hogar, practicar una vida religiosa totalmente perfecta, totalmente pura, pulida como una madreperla. Cortándome el pelo y la barba y poniéndome las ropas color azafrán, saldré de mi hogar para llevar una vida errante».

Por segunda vez el upasaka Sona Kutikanna se acercó a donde se encontraba el venerable Mahakachchana y, habiéndosele acercado, saludando al venerable Mahakachchana, se sentó a un lado. Sentado a un lado, el upasaka Sona Kutikanna le dijo al venerable Mahakachchana:

«Mientras yo, señor, me encontraba solo y retirado, se me ocurrió este pensamiento: ‘Tal como el noble señor Mahakachchana enseña la doctrina, no es fácil ciertamente, llevando una vida de hogar, practicar una vida religiosa totalmente perfecta, totalmente pura, pulida como una madreperla. Cortándome el pelo y la barba y poniéndome las ropas color azafrán, saldré de mi hogar para llevar una vida errante’. Que el venerable Mahakachchana me haga entrar en la congregación».

Por segunda vez el venerable Mahakachchana le contestó al upasaka Sona Kutikanna: «Es difícil, oh Sona, practicar durante toda la vida la vida religiosa que comparta una sola comida y la soledad. Oh Sona, tú, siendo un hombre de hogar, practica, de acuerdo con la enseñanza de los buddhas, por cierto tiempo, la vida religiosa que comporta una sola comida y la soledad». Y por segunda vez el deseo del upasaka Sona Kutikanna de dedicarse a la vida errante se aquietó.

Por tercera vez mientras se encontraba solo y retirado, al upasaka Sona Kutikanna se le ocurrió este pensamiento: «Tal como el noble señor Mahakachchana enseña la doctrina, no es fácil ciertamente, llevando una vida de hogar, practicar una vida religiosa totalmente perfecta, totalmente pura, pulida como una madreperla. Cortándome el pelo y la barba y poniéndome las ropas color azafrán, saldré de mi hogar para llevar una vida errante».

Por tercera vez el upasaka Sona Kutikanna se acercó a donde se encontraba el venerable Mahakachchana y, habiéndosele acercado, saludando al venerable Mahakachchana, se sentó a un lado. Sentado a un lado, el upasaka Sona Kutikanna le dijo al venerable Mahakachchana:

«Mientras yo, señor, me encontraba solo y retirado, se me ocurrió este pensamiento: “Tal como el noble señor Mahakachchana enseña la doctrina, no es fácil ciertamente, llevando una vida de hogar, practicar una vida religiosa totalmente perfecta, totalmente pura, pulida como una madreperla. Cortándome el pelo y la barba y poniéndome las ropas color azafrán, saldré de mi hogar para llevar una vida errante”. Que el venerable Mahakachchana me haga entrar en la congregación».

Y el venerable Mahakachchana hizo entrar en la congregación al upasaka Sona Kutikanna. Y en esa época la región sur de Avanti tenía pocos bhikkhus. Y el venerable Mahakachchana, recién después de tres años, con gran dificultad, reuniendo de aquí y de allá a una asamblea de diez bhikkhus, ordenó al venerable Sona.

Y después de pasar la estación de las lluvias, mientras se encontraba solo y retirado, al venerable Sona se le ocurrió este pensamiento: «Yo no he visto al bhagavant cara a cara, pero sé de oídas que el bhagavant es así y así». Si mi maestro me diera permiso, yo iría a ver al bhagavant, al arhant, al perfectamente iluminado».

Y el venerable Sona, por la tarde, saliendo de su retiro, se dirigió a donde se encontraba el venerable Mahakachchana y una vez ahí, saludando al venerable Mahakachchana, se sentó a un lado. Sentado a un lado, el venerable Sona le dijo al venerable Mahakachchana:

«Mientras yo, señor, me encontraba solo y retirado, se me ocurrió este pensamiento: ‘Yo no he visto al bhagavant cara a cara, pero sé de oídas que el bhagavant es así y así. Si mi maestro me diera permiso, yo iría a ver al bhagavant, al arhant, al perfectamente iluminado’.»

«Bien, bien, Sona, anda, Sona, a ver al bhagavant, al arhant, al perfectamente iluminado. Tú verás, oh Sona, al bhagavant, afable, inspirando confianza, con sus sentidos calmados, con su mente serena, habiendo alcanzado la más perfecta calma y autocontrol, elefante domado, alerta, con sus sentidos subyugados y, habiéndolo visto, ríndele homenaje en mi nombre al bhagavant, prosternándote ante sus pies y pregúntale por su salud, bienestar, vigor, fuerza y comodidad, diciendo: ‘Señor, mi maestro, el venerable Mahakachchana, rinde homenaje al bhagavant, prosternándose ante sus pies y pregunta por su salud, bienestar, vigor, fuerza y comodidad’».

Diciendo: «Sí, señor», el venerable Sona, contento y alegre con las palabras del venerable Mahakachchana, levantándose de su asiento, saludando al venerable Mahâkachchâna, haciendo el padakkhina [2], recogiendo su lecho y su asiento, tomando su manto y su escudilla, partió hacia Savatthi y, avanzando, poco a poco, llegó a Savatthi, al Bosque del Príncipe Jeta, al parque de Anathapindika, a donde estaba el bhagavant y, una vez ahí, saludando al bhagavant, se sentó a un lado. Sentado a un lado, el venerable Sona le dijo al bhagavant: «Señor, mi maestro, el venerable Mahakachchana rinde homenaje al bhagavant prosternándose ante sus pies y pregunta por su salud, bienestar, vigor, fuerza y comodidad».

«Oh, bhikkhu, ¿te encuentras bien? ¿Estás bien? ¿Es que has llegado sin fatigarte? ¿No te has cansado pidiendo limosna?»

«Oh, bhagavant, me encuentro bien, estoy bien, he llegado sin fatigarme y no me he cansado pidiendo limosna».

Y el bhagavant le dijo al venerable Ananda: «Ananda, prepárale un lecho y un asiento a este bhikkhu que acaba de llegar». Y el venerable Amanda pensó: «Si el bhagavant me ha ordenado: ‘Prepárale un lecho y un asiento a este bhikkhu que acaba de llegar, entonces el bhagavant desea alojarse con este bhikkhu en el mismo vihara; el bhagavant desea alojarse con el venerable Sona en el mismo vihara». Y en el mismo vihara en que el bhagavant estaba alojado, Ananda le preparó un lecho y un asiento al venerable Sona.

Y el bhagavant, habiendo pasado gran parte de la noche sentado al aire libre, después de lavarse los pies, entró en el vihara. Y el venerable Sona, habiendo pasado también gran parte de la noche sentado al aire libre, después de lavarse los pies, entró en el vihara. Y el bhagavant, levantándose al amanecer, le dijo al venerable Sona: «Por favor, bhikkhu, recita la doctrina».

Y diciendo: «Sí, señor», el venerable Sona, obedeciendo al bhagavant, recitó de memoria los dieciséis sutras que pertenecen al Atthakavagga [3]. Y el bhagavant, al terminar la recitación de memoria del venerable Sona, expresó su aprobación diciendo: «Bien, bien, oh bhikkhu, has aprendido bien, oh bhikkhu, los dieciséis sutras del Atthakavagga, los has fijado bien en tu mente; has reflexionado bien acerca de ellos. Tienes una voz agradable, clara, pura y que hace comprender bien el sentido de lo que dices. ¿Cuántos años de ordenado tienes, oh bhikkhu?”

«Un año, bhagavant».

«¿Por qué razón, oh bhikkhu, has demorado tanto tu ordenación?»

«Desde hace mucho tiempo, señor, yo había visto el peligro de los placeres, pero la vida de hogar tiene muchas dificultades, muchos deberes, muchas responsabilidades».

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana [4]:

Habiendo visto el peligro que existe en el mundo,

habiendo conocido la doctrina libre de apegos,

el hombre de nobles sentimientos no goza en el mal,

el hombre puro no goza en el mal.


NOTAS:

[1] Se refiere al Bienaventurado, el Buda (BT).

[2] Una forma respetuosa de retirarse consistente en tener a la otra persona siempre a su mano derecha (BT).

[3] Capítulo Cuarto del Sutta Nipata (Trad.).

[4] Exclamación gozosa o emotiva (BT).


FUENTE:

“Udana: La palabra de Buda”, traducción del pali de F. Tola y C. Dragonetti. http://www.oshogulaab.com/BUDA/TEXTOS/LISTADOLIBBUDA.htm

Publicado por el Bosque Theravada © 2009

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