DN 26 Cakkavatti Sutta – Discurso sobre el Monarca Universal

Al inicio y final de este sutta, Buda exhorta a los monjes a guardarse a sí mismos mediante la práctica de la atención consciente. Entre medio cuenta la historia del recto monarca universal, poseedor del Tesoro de la Rueda, quien es sucedido por un linaje de rectos reyes que, sin embargo, finalmente va degenerándose. Con esto la sociedad decae y se acorta el periodo de vida de sus miembros. El Buda profetiza que vendrán días en los cuales el sentido de la moralidad se perderá totalmente y la vida promedio no durará más de diez años, hasta que aparezca el próximo Buda de nombre Metteyya (en sánscrito, Maitreya).

[La numeración corresponde al sistema de Rhys Davids seguido por M. Walshe].


 

TABLA DE CONTENIDOS

1. Attadīpasaraṇatā – Siendo uno mismo su propio refugio

2. Daḷhanemicakkavattirājā – El Monarca Universal que hace rodar la Rueda

2.1. Cakkavattiariyavatta – Tarea del Monarca Universal

2.2. Cakkaratanapātubhāva – Aparición del tesoro del Monarca Universal

3. Dutiyādicakkavattikathā – Historia del segundo Monarca Universal

4. Āyuvaṇṇādiparihānikathā – Historia del decrecimiento del espacio vital y de la belleza de la gente

5. Dasavassāyukasamaya – Diez años del espacio vital

6. Āyuvaṇṇādivaḍḍhanakathā – Historia del incremento del espacio vital y de la belleza de la gente

7. Saṅkharājauppatti – El surgimiento del rey Sankha

8. Metteyyabuddhuppāda – Sobre el Buda Metteyya

9. Bhikkhunoāyuvaṇṇādivaḍḍhanakathā – Porción sobre el espacio vital, la belleza, la felicidad y la riqueza del monje


 [Leer en pali]

1. Attadīpasaraṇatā – Siendo uno mismo su propio refugio

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los magadhas en Matula. Estando allí se dirigió a los monjes de esta forma: «Monjes». – «Sí, venerable señor», respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

«Monjes, sed islas para vosotros mismos, sed refugio para vosotros mismos, sin tener otra clase de refugio. Tomad el Dhamma como una isla para vosotros mismos, tomad el Dhamma como un refugio para vosotros mismos, sin tener otra clase de refugio. Y, ¿cómo, monjes, el monje permanece como una isla para sí mismo, como refugio para sí mismo, sin tener otra clase de refugio, con el Dhamma como su isla, con el Dhamma como su refugio, sin tener otra clase de refugio? He aquí, monjes, el monje permanece contemplando el cuerpo como cuerpo, ardiente, con clara comprensión y atención consciente, habiendo dejado atrás la añoranza y la preocupación por el mundo. Además, permanece contemplando las sensaciones como sensaciones… contemplando la mente como mente… contemplando los objetos mentales como objetos mentales, ardiente, con clara comprensión y atención consciente, habiendo dejado atrás la añoranza y la preocupación por el mundo.

«Preservad, monjes, vuestros propios pastizales, vuestras guaridas ancestrales. Si lo hacéis de esta manera, el Mara no podrá encontrar el lugar de vuestra morada ni vuestro asidero. Es precisamente por el cultivo de los saludables estados mentales que el mérito incrementa.

2. Daḷhanemicakkavattirājā – El Monarca Universal Dalhanemi

[2] «Había una vez, monjes, un Monarca Universal de nombre Dalhanemi, un rey acorde a la ley, conquistador de los cuatro confines de la tierra, quien estableció seguridad en su reino y fue el poseedor de los siete tesoros. Los mismos eran: el tesoro de la rueda, el tesoro del elefante, el tesoro del caballo, el tesoro de la joya, el tesoro de la mujer, el tesoro del tesorero hogareño y, el séptimo, el tesoro del consejero. Tenía más de mil hijos que eran héroes, de la estatura de los héroes y conquistadores de bravos ejércitos. Y vivía habiendo conquistado las costas del mar sin palos ni espadas, solamente a través de la ley.

[3] «Después de cientos de miles de años, monjes, el rey Dalhanemi se dirigió a cierto hombre así: ‘Buen hombre, cuando veas que este divino tesoro de la rueda se esté deslizando de su posición, repórtamelo de inmediato’. — ‘Sí, señor’, respondió el hombre. Y después de cientos de miles de años este hombre visualizó que el divino tesoro de la rueda se deslizaba de su posición y, viendo eso, lo reportó al rey. Entonces el rey Dalhanemi mandó a llamar a su hijo mayor desde el Palacio de la Corona y le dijo: ‘Hijo mío, el divino tesoro de la rueda se deslizó de su posición. Y yo escuché decir que si esto sucede al monarca universal, entonces ya no le queda mucho tiempo por vivir. Yo me he llenado de placeres humanos y ahora es tiempo de mirar los placeres celestiales. Así que toma ahora tú, hijo mío, el control de estas tierras rodeadas por el gran océano. Mientras tanto, yo afeitaré mi cabeza y barba, me pondré el hábito amarillo y saldré de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar’. Acto seguido, el rey Dalhanemi instaló en el tronó a su hijo mayor y afeitó su cabeza y barba, se puso el hábito amarillo y salió de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar.

«Y siete días después de que el sabio rey se había ido, el divino tesoro de la rueda desapareció.

[4] «Entonces, monjes, un cierto hombre se fue junto al recién ungido rey Khattiya y le dijo: ‘Señor, usted debe saber que el divino tesoro de la rueda ha desaparecido’. Al escuchar esto, el rey se puso dolorido y triste. Entonces se fue junto al sabio rey y le contó la noticia. Pero el sabio rey le dio: ‘Hijo mío, no te pongas dolorido y triste por la desaparición del tesoro de la rueda. El tesoro de la rueda no es una reliquia familiar de tus ancestros. Más bien, mi hijo, ahora te toca poner en movimiento el noble tesoro de la rueda por ti mismo. Y entonces, si realizas esta tarea de la puesta en movimiento del noble tesoro de la rueda durante el día de ayuno del quince, en el cual te lavas la cabeza y subes a la veranda de tu palacio para el día de ayuno;  puede suceder que el divino tesoro de la rueda vuelva a aparecer para ti, con miles de radios, con el toque ligero, con su eje y todos sus accesorios’.

2.1 Cakkavattiariyavatta – La tarea del Monarca Universal

[5] «‘Pero, ¿cómo se realiza, señor, la tarea del Monarca Universal?’ – ‘Esto es así, hijo mío: dependiendo tú mismo del Dhamma, honrando el Dhamma, reverenciando el Dhamma, estimando el Dhamma, homenajeando y venerando el Dhamma, haciendo del Dhamma tu insignia y tu bandera, reconociendo al Dhamma como tu maestro, debes establecer tu resguardo, tu defensa y protección de acuerdo al Dhamma para tu propia casa, tus tropas, tus nobles y vasallos, para los brahmanes y hombres hogareños, para tus pueblos y ciudades, para los ascetas y brahmanes, para los animales y pájaros. Que no prevalezca el crimen dentro de tu reino y que los seres necesitados reciban bienes. Y cuando los ascetas y brahmanes de tu reino renuncien a la vida de los placeres sensuales, dedicándose al dominio de sí mismo y  la  gentileza —cada uno dominándose a sí mismo, cada uno tranquilizándose a sí mismo y cada uno esforzándose para poner fin a la avidez—, si de tanto en tanto se acercan a ti para consultarte sobre lo que es beneficioso y lo que es perjudicial, lo que es digno y lo que es vergonzoso, lo que debe ser seguido y lo que no, y sobre cuál acción a la larga conduce a la pena y el dolor, y cuál al bienestar y felicidad; debes escucharles y aconsejarles a que abandonen el mal y sigan el bien. Es así, hijo mío, cómo se realiza la tarea del Monarca Universal’.

2.2  Cakkaratanapātubhāva – La aparición del tesoro de la rueda del Monarca Universal

«‘Sí, señor’, dijo el rey y empezó a realizar la tarea del Monarca Universal. Y cuando estuvo haciendo eso, durante el día de ayuno del quince cuando se lavó la cabeza y subió a la veranda de su palacio para el día de ayuno,  volvió a aparecer el divino tesoro de la rueda para él, con miles de radios, con el toque ligero, con su eje y todos sus accesorios. Entonces, el rey pensó así: ‘Yo escuché que cuando un rey Khattiya debidamente ungido logra ver semejante rueda durante el día de ayuno del quince, entonces llegará a ser un Monarca Universal. ¡Ojalá llegue a ser ese monarca!’.

[6] «Entonces, monjes, levantándose de su asiento y cubriéndose uno de los hombros con su vestimenta, el rey tomó una vasija de oro con su mano izquierda, roció la rueda que sostuvo en su mano derecha y dijo: ‘Que el noble tesoro de la rueda ruede, que el noble tesoro de la rueda conquiste’. Y la rueda rodó hacia el este y el rey la siguió con su cuádruple ejército. En cualquier país, en el cual la rueda se detuvo, el rey tomó allí su residencia junto con su cuádruple ejército. Y aquellos que se le oponían en la región oriental, finalmente llegaron junto a él y le dijeron: ‘Venga, Su Majestad, sea bienvenido. Somos suyos, Su Majestad. Gobierne sobre nosotros, Su Majestad’. Y el rey les dijo: ‘No matéis a los seres vivos. No toméis lo que no os ha sido dado. No cometáis actos sexuales indebidos. No digáis mentiras. No toméis bebidas embriagantes. Sed moderados con la comida’. Y aquellos que se oponían a él en la región oriental, finalmente llegaron a ser sus súbditos.

[7] «Y luego, monjes, la rueda rodó hacia el sur… hacia el oeste… hacia el norte, y el rey la siguió con su cuádruple ejército. En cualquier país, en el cual la rueda se detuvo, el rey tomó allí su residencia junto con su cuádruple ejército. Y aquellos que se le oponían en la región norteña, finalmente llegaron junto a él y le dijeron: ‘Venga, Su Majestad, sea bienvenido. Somos suyos, Su Majestad. Gobierne sobre nosotros, Su Majestad’. Y el rey les dijo: ‘No matéis a los seres vivos. No toméis lo que no os ha sido dado. No cometáis actos sexuales indebidos. No digáis mentiras. No toméis bebidas embriagantes. Sed moderados con la comida’. Y aquellos que se oponían a él en la región norteña, finalmente llegaron a ser sus súbditos.

«Finalmente, monjes, el tesoro de la rueda, habiendo conquistado todas las tierras de mar a mar, retornó a la capital real y se detuvo frente al palacio del rey como si se tratara de una envoltura, como si fuera un adorno del palacio real.

3. Dutiyādicakkavattikathā – Historia del segundo Monarca Universal

[8] «Hubo luego,monjes, un segundo Rey Universal… un tercer Rey Universal… un cuarto Rey Universal… un quinto Rey Universal… un sexto Rey Universal… un séptimo Rey Universal. Después de cientos de miles de años este rey se dirigió a cierto hombre así: ‘Buen hombre, cuando veas que este divino tesoro de la rueda se esté deslizando de su posición, repórtamelo de inmediato’. — ‘Sí, señor’, respondió el hombre. Y después de cientos de miles de años este hombre visualizó que el divino tesoro de la rueda se deslizaba de su posición y, viendo eso, lo reportó al rey.

«Entonces, monjes, el rey mandó a llamar a su hijo mayor desde el Palacio de la Corona y le dijo: ‘Hijo mío, el divino tesoro de la rueda se deslizó de su posición. Y yo escuché decir que si esto sucede al monarca universal, entonces ya no le queda mucho tiempo por vivir. Yo me he llenado de placeres humanos y ahora es tiempo de mirar los placeres celestiales. Así que toma ahora tú, hijo mío, el control de estas tierras rodeadas por el gran océano. Mientras tanto, yo afeitaré mi cabeza y barba, me pondré el hábito amarillo y saldré de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar’.

«Acto seguido, el rey instaló en el tronó a su hijo mayor y afeitó su cabeza y barba, se puso el hábito amarillo y salió de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar.  Y siete días después de que el sabio rey se había ido, el divino tesoro de la rueda desapareció.

[9] «Entonces, monjes, cierto hombre se fue junto al recién ungido rey Khattiya y le dijo: ‘Señor, usted debe saber que el divino tesoro de la rueda ha desaparecido’. Al escuchar esto, el rey se puso dolorido y triste. Pero él no se fue junto al sabio rey para preguntarle acerca de la tarea del Rey Universal. En vez de eso, gobernó a la gente de acuerdo a sus propias ideas y la gente, siendo gobernada así, no prosperaba de la misma manera como en tiempos de los reyes anteriores, quienes sí realizaban la tarea del Monarca Universal.

«Entonces, monjes, los ministros, los consejeros, los oficiales del tesoro, los guardias y los conserjes, al igual que los cantores de los mantras, se fueron junto al rey y le dijeron: ‘Señor, desde que usted gobierna de acuerdo a sus propias ideas, de manera diferente de los Monarcas Universales que gobernaban antes de usted, la gente ya no prospera de la misma manera. He aquí, señor, en su reino hay ministros, consejeros, oficiales del tesoro, guardias y conserjes, también cantores de mantras, que —al igual que nosotros aquí reunidos— hemos preservado el conocimiento sobre cómo debe gobernar un Monarca Universal. Entonces, pregúntenos Su Majestad y se lo contaremos a usted’.

4. Āyuvaṇṇādiparihānikathā – Historia del decrecimiento del espacio vital y de la belleza de la gente

[10] «Entonces, monjes, el rey ordenó que se reunieran todos los ministros y los demás funcionarios, y los consultó. De modo que ellos le explicaron la tarea que debe ser realizada por el Monarca Universal. Al haberlos escuchado, el rey estableció la guardia y la protección, pero no ofreció bienes a los necesitados, razón por la cual hubo una gran pobreza. Y como la pobreza se extendió, la gente empezó a tomar lo que no les había sido dado, comportamiento que llegó a llamarse ‘robo’.  Y los que robaron fueron arrestados y la gente los llevaba a la presencia del rey y decía: ‘Su Majestad, este hombre tomó lo que no le había sido dado, lo que nosotros llamamos robo’.  Y el rey preguntaba a aquel hombre: ‘¿Es cierto que tomaste lo que no se te había dado, lo cual es llamado robo?’ – ‘Es así, Su Majestad.’ – ‘¿Por qué lo hiciste?’ – ‘Su Majestad, no tengo nada para seguir sobreviviendo’.  Entonces, el rey le daba algunos bienes y decía: ‘Con eso, buen hombre, vas a poder mantenerte a ti mismo, a tu madre y tu padre, mantener a tu esposa e hijos, llevar a cabo algún negocio y hacer dádivas a los ascetas y brahmanes, lo cual te traerá bienestar espiritual y te llevará a un feliz renacimiento en el plano celestial’. – ‘Muy bien’, respondía el hombre.

[11] «Y llevando a la presencia del rey a otro hombre, dijeron: ‘Su Majestad, este hombre tomó lo que no le había sido dado, lo que nosotros llamamos robo’… ‘Con eso, buen hombre, vas a poder mantenerte a ti mismo… lo cual te traerá bienestar espiritual y te llevará a un feliz renacimiento en el plano celestial’. – ‘Muy bien’, respondió el hombre.

[12] «Entonces, monjes, la gente escuchó que el rey está ofreciendo bienes a aquellos que tomaban lo que no les había sido dado y pensó: ‘¿Qué tal si hacemos lo mismo?’. Y otras personas empezaron a tomar lo que no les había sido dado, comportamiento que llegó a llamarse ‘robo’.  Y los que robaron fueron arrestados y la gente los llevaba a la presencia del rey y decía: ‘Su Majestad, este hombre tomó lo que no se le había dado, lo que nosotros llamamos robo’.  Y el rey preguntaba a aquel hombre: ‘¿Es cierto que tomaste lo que no te había sido dado, lo cual es llamado robo?’ – ‘Es así, Su Majestad.’ – ‘¿Por qué lo hiciste?’ – ‘Su Majestad, no tengo nada para seguir sobreviviendo’.  Entonces, el rey pensó así: ‘Si voy a ofrecer bienes a todos los que toman lo que no les ha sido dado, esta costumbre de robar se va a acrecentar más y más. Mejor voy a terminar con él, voy a ponerle fin cortándole la cabeza’. Acto seguido, ordenó con respecto a ese hombre lo siguiente: ‘Atad las manos de este hombre atrás con una fuerte cuerda, rapad su cabeza y llevadlo al son de tambores por las calles y las plazas hasta la puerta del sur y allí acabad con él infligiéndole la pena capital, cortándole la cabeza’. E hicieron así.

[13] «Cuando la gente escuchó sobre esto, monjes, pensó lo siguiente: ‘Vayamos ahora a afilar nuestras armas hechas por nosotros, para luego poder tomar de cualquiera lo que no nos ha sido dado, vamos a terminar con ellos de una vez, vamos a ponerles fin cortándoles las cabezas’. Acto seguido, produjeron afiladas armas y lanzaron sangrientos asaltos a pueblos, ciudades y campiñas; también asaltaron en las rutas, matando a sus víctimas cortándoles las cabezas.

[14] «De esta manera, monjes, al no ofrecer bienes a los necesitados se acrecentó la pobreza; al acrecentarse la pobreza, se acrecentó la toma de lo que no es dado; al acrecentarse el robo, se acrecentó el uso de las armas; al acrecentarse el uso de las armas, se acrecentó la toma de la vida; y a partir del incremento de las matanzas, decreció el espacio vital de la gente y su belleza; así que como resultado decreció el espacio vital de la gente y su belleza, y los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de ochenta mil años llegaron a vivir sólo cuarenta mil años.

«Y el hombre de aquella generación, monjes, que vivía cuarenta mil años y tomaba lo que no le había sido dado, cuando fue llevado a la presencia del rey y éste le preguntó: ‘¿Es cierto que has tomado lo que no te ha sido dado, lo cual se llama el robo?’, el hombre le respondió: ‘No, Su Majestad’, diciendo así deliberadamente una mentira.

[15] «De esta manera, monjes, al no ofrecer bienes a los necesitados se acrecentó la pobreza; al acrecentarse la pobreza, se acrecentó la toma de lo que no es dado; al acrecentarse el robo se acrecentó el uso de las armas; al acrecentarse el uso de las armas se acrecentó la toma de la vida; al acrecentarse la toma de la vida se acrecentó la mentira; y partir del incremento de las mentiras, decreció el espacio vital de la gente y su belleza; así que como resultado decreció el espacio vital de la gente y su belleza, y los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de cuarenta mil años, llegaron a vivir sólo veinte mil años.

«Y el hombre de aquella generación, monjes, que vivía veinte mil años, tomó lo que no le había sido dado. Entonces otro hombre lo vio y lo denunció frente al rey diciendo: ‘Este hombre de este nombre tomó lo que no le ha sido dado’, hablando mal del otro.

[16] «De esta manera, monjes, al no ofrecer bienes a los necesitados se acrecentó la pobreza; al acrecentarse la pobreza, se acrecentó la toma de lo que no es dado; al acrecentarse el robo se acrecentó el uso de las armas; al acrecentarse el uso de las armas se acrecentó la toma de la vida; al acrecentarse la toma de la vida se acrecentó la mentira; al acrecentarse la mentira se acrecentó el hablar mal del otro; y partir del incremento de hablar mal del otro, decreció el espacio vital de la gente y su belleza; así que como resultado decreció el espacio vital de la gente y su belleza, y los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de veinte mil años llegaron a vivir sólo diez mil años.

«Y algunos de los hombres de aquella generación, monjes, que vivía diez mil años, eran bellos, mientras otros eran feos. Entonces aquellos que eran feos, sintiendo envidia por los que eran bellos, cometían adulterios con las esposas de otros. 

[17] «De esta manera, monjes, al no ofrecer bienes a los necesitados… se acrecentó la conducta sexual inapropiada; y partir del incremento de la conducta sexual inapropiada… los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de diez mil años llegaron a vivir sólo cinco mil años.

«Y entre los hombres de aquella generación, monjes, que vivía cinco mil años, se incrementaron dos cosas: el lenguaje áspero y las charlas frívolas… como resultado, algunos de los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de cinco mil años llegaron a vivir dos mil años y medio, y otros solamente dos mil años.

«Y entre los hombres de aquella generación, monjes, que vivía dos mil años y medio, se incrementó la animadversión y el odio… como resultado, los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de dos mil años y medio llegaron a vivir solamente mil años.

«Y entre los hombres de aquella generación, monjes, que vivía mil años, se incrementaron los falsos puntos de vista… como resultado, los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de mil años llegaron a vivir solamente quinientos años.

«Y entre los hombres de aquella generación, monjes, que vivía quinientos años, se incrementaron tres cosas: el incesto, la avidez y las prácticas desviadas… como resultado, algunos de los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de quinientos años llegaron a vivir doscientos cincuenta años, y otros solamente doscientos años.

«Y entre los hombres de aquella generación, monjes, que vivía doscientos cincuenta años, se incrementaron estas cosas: la falta de respeto por la madre y el padre, por los ascetas, los brahmanes y por los jefes de clanes.

[18] «De esta manera, monjes, al no ofrecer bienes a los necesitados se incrementó la pobreza; al acrecentarse la pobreza, se incrementó la toma de lo que no es dado; al acrecentarse el robo se incrementó el uso de las armas; al acrecentarse el uso de las armas se incrementó la toma de la vida; al acrecentarse el asesinato se incrementó la mentira; al acrecentarse la mentira, se incrementó el hablar mal de los otro; al acrecentarse el hablar mal de los otros, se incrementó la conducta sexual inapropiada; al acrecentarse la conducta sexual inapropiada, se incrementó el lenguaje áspero y las charlas frívolas; al acrecentarse el lenguaje áspero y las charlas frívolas, se incrementó la animadversión y el odio; al acrecentarse la animadversión y el odio, se incrementaron los falsos puntos de vista; al acrecentarse los falsos puntos de vista, se incrementó el incesto, la avidez y las prácticas desviadas; al acrecentarse el incesto, la avidez y las prácticas desviadas, se incrementó la falta de respeto por la madre y el padre, por los ascetas, los brahmanes y por los jefes de clanes; y partir del incremento de la falta de respeto por la madre y el padre, por los ascetas, los brahmanes y por los jefes de clanes, decreció el espacio vital de la gente y su belleza; así que como resultado, decreció el espacio vital de la gente y su belleza, y los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de doscientos cincuenta años llegaron a vivir sólo cien años.

5. Dasavassāyukasamaya – Diez años de vida de espacio vital

[19] «Monjes, llegará el tiempo, en el cual los hijos de aquella gente tendrá el espacio vital de tan sólo diez años. Y con ello las muchachas serán capaces de casarse a los cinco años. Y desaparecerán los sabores de la crema, la mantequilla, el aceite de sésamo, la melaza y la sal. Y el grano de kudrusa será la comida principal, al igual que lo es hoy el arroz con curry. Y con ello desaparecerán por completo los diez cursos de la conducta moral, mientras que los diez cursos de acciones inmorales prevalecerán. Para aquellos con un espacio vital de diez años no existirá la palabra ‘moral’, ¿cómo entonces podría haber alguien que actuara con sentido moral? Aquella gente que no tiene respeto por sus madres y padres, por los ascetas y brahmanes, ni por las cabezas de los clanes, será la que disfrutará la honra y el prestigio. Al igual que hoy la gente que tiene respeto por sus madres y padres, por los ascetas y brahmanes, y por las cabezas de los clanes, disfruta la honra y el prestigio, así lo disfrutarán los que harán lo contrario.

[20] «Monjes, entre aquellos con espacio vital de diez años, no tendrán en cuenta a su propia madre o tía para tomarla, ni a la hermana de la madre, ni a la esposa del maestro, ni a una de las esposas de su padre, sino que todos serán promiscuos con todos en el mundo, como los machos cabríos y las ovejas, como las gallinas, los cerdos, o como los perros y los chacales.

«Monjes, entre aquellos con espacio vital de diez años, prevalecerá una feroz enemistad de uno contra el otro; un feroz odio y una feroz ira, con pensamientos de asesinato, por parte de la madre hacia el hijo, del hijo contra la madre, del padre hacia el hijo, del hijo contra el padre y del hermano hacia el hermano, como si fueran cazadores cazando a las bestias.

[21] «Monjes, para aquellos con espacio vital de diez años, llegará un intervalo de siete días durante los cuales cometerán un error tras otro confundiéndose con las bestias. Aparecerán armas en sus manos y pensarán: ‘Esta es una bestia’, entonces tomarán sus vidas entre ellos con esas armas. Pero habrán algunos que pensarán: ‘No nos matemos ni seamos matados unos por otros. Vayamos a los matorrales de hierba, a la jungla, a la cima de los árboles, a los ríos difícilmente accesibles, a las montañas y vivamos de las raíces y frutas del bosque’. Y harán esto por siete días.

6. Āyuvaṇṇādivaḍḍhanakathā – Historia del incremento del espacio vital y de la belleza de la gente

«Entonces pasados los siete días, monjes, salieron de sus escondites y se regocijaron unánimemente de estar juntos, diciendo: ‘¡Buenos hombres, veo que estáis vivos!’. Luego, este pensamiento se les ocurrió: ‘Es solamente porque hemos sido adictos a lo perjudicial que sufrimos ahora la pérdida de nuestros parientes, así que empecemos a hacer el bien. ¿Qué cosas buenas podemos hacer? Abstengámonos de quitar la vida de los seres vivientes. Ésta será una buena práctica’. Entonces se abstuvieron de quitar la vida de los seres vivientes, y habiéndose comprometido con esa buena acción, la practicaron. Y al haberse comprometido con semejante práctica beneficiosa, incrementaron su espacio vital y su belleza. Y los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de diez años llegaron a  vivir veinte años.

[22] «Entonces este pensamiento se les ocurrió: ‘Es solamente porque hemos realizado prácticas beneficiosas que hemos incrementado nuestro espacio vital y belleza, así que hagamos otras acciones beneficiosas. Abstengámonos de tomar lo que no nos ha sido dado, de relaciones sexuales indebidas, de decir mentiras, de las calumnias, del hablar áspero, de las charlas frívolas, de la avaricia, de la animadversión, de los falsos puntos de vista, del incesto, la avidez y las prácticas desviadas; presentemos nuestro respeto a nuestras madres y padres, a los ascetas y brahmanes, a los jefes de clanes. Preservémonos en estas saludables acciones’.

«Entonces, al haber realizado estas cosas, se incrementó su espacio vital y su belleza. Los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de veinte años llegaron a vivir cuarenta años… sus hijos vivieron ochenta años… sus hijos vivieron ciento sesenta años… sus hijos vivieron trescientos veinte años… seiscientos cuarenta años… sus hijos vivieron dos mil años… sus hijos vivieron cuatro mil años… sus hijos vivieron ocho mil años… sus hijos vivieron veinte mil años. Los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de veinte mil años llegaron a vivir cuarenta mil años. Y los hijos de aquellos cuyo espacio vital era de cuarenta mil años llegaron a vivir ochenta mil años.

7. Saṅkharājauppatti – El surgimiento del rey Sankha

[23] «Entre la gente cuyo espacio vital sea de ochenta mil años, las muchachas serán capaces de casarse a los quinientos años. Y esta gente conocerá solamente tres clases de afecciones: la codicia, la precipitación y la vejez. En el tiempo de aquella gente el continente Jambupida será poderoso y próspero, y sus pueblos, campiñas y ciudades serán como el vuelo de un ave. Este Jambupida, al igual que Avici, será espeso de gente, al igual que la jungla está espesa de cañas y juncos. En este tiempo, la actual Varanasi será la capital real y será llamada Ketumati; será poderosa y próspera, llena de gente y bien provista de todo. En Jambupida habrá ochenta y cuatro ciudades encabezadas por Ketumati, la capital real.

[24] «En este tiempo, cuando el espacio vital de la gente sea de ochenta mil años, surgirá en Ketumati el Monarca Universal de nombre Sankha, un rey acorde a la ley, conquistador de los cuatro confines de la tierra, quien establecerá la seguridad en su reino y será el poseedor de los siete tesoros: el tesoro de la rueda, el tesoro del elefante, el tesoro del caballo, el tesoro de la joya, el tesoro de la mujer, el tesoro del tesorero hogareño y, el séptimo, el tesoro del consejero. Tendrá más de mil hijos que serán héroes, de la estatura de los héroes y conquistadores de bravos ejércitos. Y vivirá habiendo conquistado las costas del mar sin palos ni espadas, sino solamente a través de la ley. 

8. Metteyyabuddhuppāda – Sobre el Buda Metteyya

[25] «Y en los días que la gente posea un espacio vital que sea de ochenta mil años, surgirá en el mundo el Bienaventurado Señor, un Arahant, un Buda plenamente Iluminado de nombre Metteyya, dotado de perfecta sabiduría y conducta impecable, el Sublime, Conocedor de los mundos, el incomparable líder de los que han de ser amansados, el Maestro de dioses y seres humanos, el Bendito, el Bienaventurado, igual que yo soy ahora. Y habiendo conocido exhaustivamente mediante su propio gran conocimiento, proclamará a este mundo con sus devas, Maras y Brahmas, con sus ascetas y brahmanes, a esta generación con sus príncipes y pueblo, al igual que yo ahora. Y enseñará el Dhamma agradable en el principio, agradable en la mitad y agradable al final, tanto en espíritu como en forma, y proclamará, al igual que lo proclamo yo ahora, la vida santa en su plenitud y su pureza. Y será atendido por una compañía de mil monjes, al igual que yo ahora estoy atendido por una compañía de cien monjes.

[26] «Entonces, monjes, el rey Sankha volvió a eregir el palacio construido alguna vez por el rey Maha Panada y, habiendo vivido en él, lo ofreció como presente a los ascetas y brahmanes, a los mendigos, caminantes e indigentes. Luego, afeitó su cabeza y barba, vistió los hábitos amarillos y, renunciando a su vida hogareña, salió para asumir un estilo de vida sin hogar bajo el supremo Buda Metteyya. Habiendo renunciado, al permanecer sólo en reclusión, ardiente, esforzado y resuelto, no mucho tiempo después alcanzó aquí y ahora, mediante su propio conocimiento, la inigualable meta de la vida santa, por la cual actuando correctamente el hombre hogareño abandona el hogar, asume el estilo de vida sin hogar y permanece en él.

[27] «Monjes, sed islas para vosotros mismos, sed refugio para vosotros mismos, sin tener otra clase de refugio. Tomad el Dhamma como una isla para vosotros mismos, tomad el Dhamma como un refugio para vosotros mismos, sin tener otra clase de refugio. Y, ¿cómo, monjes, el monje permanece como una isla para sí mismo, como refugio para sí mismo, sin tener otra clase de refugio, con el Dhamma como su isla, con el Dhamma como su refugio, sin tener otra clase de refugio? He aquí, monjes, el monje permanece contemplando el cuerpo como cuerpo, ardiente, con clara comprensión y atención consciente, habiendo dejado atrás la añoranza y preocupación por el mundo. Además, permanece contemplando las sensaciones como sensaciones… contemplando la mente como mente… contemplando los fenómenos mentales como fenómenos mentales, ardiente, con clara comprensión y atención consciente, habiendo dejado atrás la añoranza y preocupación por el mundo.

[28] «Preservad, monjes, vuestros propios pastizales, vuestras guaridas ancestrales. Si lo hacéis de esta manera, el Mara no podrá encontrar el lugar de vuestra morada ni vuestro asidero. Es precisamente por el cultivo de los saludables estados mentales que el mérito incrementa.

9. Bhikkhunoāyuvaṇṇādivaḍḍhanakathā – Porción sobre el espacio vital, la belleza, la felicidad y la riqueza del monje

[28] «Preservad, monjes, vuestros propios pastizales, vuestras guaridas ancestrales. Si lo hacéis de esta manera, vuestro espacio vital se va a incrementar, vuestra belleza se va a incrementar, vuestra felicidad se va a incrementar, vuestra riqueza se va a incrementar y vuestro poder se va a incrementar.

«Y, ¿qué es, monjes, el espacio vital del monje? He aquí, el monje desarrolla el camino del poder, el cual es la concentración de la intención acompañada por el esfuerzo de la voluntad; desarrolla el camino del poder, el cual es la concentración de la energía acompañada por el esfuerzo de la voluntad; desarrolla el camino del poder, el cual es la concentración de la conciencia acompañada por el esfuerzo de la voluntad; desarrolla el camino del poder, el cual es la concentración de la investigación acompañada por el esfuerzo de la voluntad. Practicando frecuentemente estos cuatro caminos del poder, puede si lo desea, vivir un siglo entero o permanecer una parte del siglo. Este es, monjes, el espacio vital del monje.

«Y, ¿qué es, monjes, la belleza del monje? He aquí, monjes, el monje practica la recta conducta, se restringe de acuerdo a la Disciplina, es perfecto en su moral y en sus hábitos, viendo el peligro en la más mínima falta, entrenándose en las reglas del entrenamiento y sometiéndose a ellas. Esta es, monjes, la belleza del monje.

«Y, ¿qué es, monjes, la felicidad del monje? He aquí, monjes, apartado completamente de los deseos sensoriales, el monje… entra y permanece en el primer jhana… entra y permanece en el segundo jhana… entra y permanece en el tercer jhana… entra y permanece en el cuatro jhana… Esta es, monjes, la felicidad del monje.

«Y, ¿qué es, monjes, la riqueza del monje? He aquí, monjes, el monje permanece impregnando un cuadrante con la mente imbuida de amor benevolente, al igual que el segundo, tercer y cuarto cuadrante [1]; tanto arriba como abajo, alrededor, por todas partes, a todo y a sí mismo. Mora impregnando el mundo entero con la mente imbuida de amor benevolente, abundante, excelso, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Además, permanece impregnando un cuadrante con la mente imbuida de compasión… de dicha altruista… de ecuanimidad, al igual que el segundo, tercer y cuarto cuadrante; tanto arriba como abajo, alrededor, por todas partes, a todo y a sí mismo. Mora impregnando el mundo entero con la mente imbuida de ecuanimidad, abundante, excelso, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Ésta es, monjes, la riqueza del monje.

«Y, ¿qué es, monjes, el poder del monje?  He aquí, monjes, el monje, a través de la destrucción de todas las contaminaciones, entra y permanece en la incomparable liberación de la mente,  la liberación mediante la sabiduría, la cual alcanza aquí y ahora por medio de su propio conocimiento y realización. Éste es, monjes, el poder del monje.

«Monjes, yo no veo otro poder alguno que sea tan fuerte y tan difícil de conquistar que el poder del Mara. Es precisamente por el cultivo de los saludables estados mentales que el mérito incrementa».

Esto es lo que dijo el Bienaventurado, y los monjes se deleitaron y regocijaron con las palabras del Bienaventurado.


NOTA:

[1] Los cuatro puntos cardinales.


FUENTES:

Walshe, M. (1995). Cakkavatti-Sihanda Sutta: The Lion’s Roar on the Turning of the Whell en The Long Discourses of the Buddha: A Translation of the Digha Nikaya. Boston, EEUU: Wisdom Publications, pp. 395-405.

Cakkavattisutta en World Tipitaka Edition 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Anton P. Baron, Sabrina Pachón y Federico Angulo

Publicación de Bosque Theravada, 2011-2018.