DN 2 Samaññaphala Sutta: VIII. Poderes sobrenaturales

De DN 2 Samaññaphala Sutta – Discurso sobre los frutos de la vida contemplativa

El cuerpo mentalOtros poderes sobrenaturalesPercepción extrasensorial de los sonidosLectura de la menteRecuerdos de las vidas pasadasLa muerte y la reconexión de los seres


 

El cuerpo mental

[85] {236} “Con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, él direcciona e inclina su mente hacia la creación del cuerpo mental. A partir de este cuerpo, crea otro cuerpo, dotado de forma, hecho por la mente, completo en todas sus partes, con ninguna de sus facultades inferior a éste.

[86] {237} “Como si un hombre desvainara un junco y dijera: ‘Éste es el junco y ésta es la vaina. El junco es una cosa y la vaina otra, aunque el junco haya salido de la vaina’. O, como si un hombre desvainara su espada de la funda y dijera: ‘Ésta es la espada y ésta es la funda. La espada es una cosa y la funda otra, aunque la espada haya salido de la funda’. O, como si un hombre sacara a una serpiente de su vieja piel y dijera: ‘Ésta es la serpiente y ésta es su vieja piel. La serpiente es una cosa y la vieja piel otra, aunque la serpiente haya salido de su vieja piel’. De la misma manera, el monje, con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, direcciona e inclina su mente hacia la creación del cuerpo mental. A partir de este cuerpo, crea otro cuerpo, dotado de forma, hecho por la mente, completo en todas sus partes, con ninguna de sus facultades inferior a éste.

“Este es, señor, otro fruto de la vida contemplativa visible aquí y ahora, pero más sublime y más perfecto que los anteriores”.

 

Otros poderes sobrenaturales

[87] {238} “Con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, él direcciona e inclina su mente hacia varios poderes sobrenaturales. Siendo uno, se convierte en muchos y siendo muchos, se convierte en uno. Aparece y desaparece. Sin impedimento alguno, traspasa las paredes, terraplenes y montañas, como si fueran aire. Se zambulle dentro de la tierra, como si fuera agua. Camina sobre el agua sin hundirse, como si fuera tierra seca. Sentado con piernas cruzadas, atraviesa los aires como si fuera un pájaro sobre el viento. Con su mano toca y, hasta da palmadas al sol y la luna, así es de imponente y poderoso. Ejercita la influencia de su cuerpo hasta los mundos del Brama.

[88] {239} “Como un hábil alfarero o su aprendiz, sabe dar muchas formas a la arcilla bien preparada y convertirla en diferentes clases de recipientes cerámicos de acuerdo a sus deseos; o como un hábil tallista de marfil o su aprendiz, sabe trabajar el marfil bien preparado de acuerdo a sus deseos; o como un hábil orfebre o su aprendiz, sabe hacer de oro bien preparado los artículos que de acuerdo a sus deseos –así también, el monje, con su mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, direcciona e inclina su mente hacia varios poderes sobrenaturales. Siendo uno sólo, se convierte en muchos… Ejercita la influencia de su cuerpo hasta los mundos del Brama.

“Este es, señor, otro fruto de la vida contemplativa visible aquí y ahora, pero más sublime y más perfecto que los anteriores”.

 

Percepción extrasensorial de los sonidos

[89] {240} “Con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, él direcciona e inclina su mente hacia el oído divino. Con el oído divino, purificado y que supera el de los seres humanos, escucha a ambas clases de sonidos: los divinos y los humanos, provenientes de lejos o de cerca.

[90] {241} “Como un hombre viajando a lo largo de la carretera, puede escuchar los sonidos de los timbales, pequeños tambores, conchas, címbalos e instrumentos de percusión, y discernir: ‘Éste es el sonido de los timbales, éste de los pequeños tambores, éste de conchas, éste de címbalos y éste de los instrumentos de percusión’. De la misma manera el monje, con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, direcciona e inclina su mente hacia el oído divino. Con el oído divino, purificado y que supera el de los seres humanos, escucha a ambas clases de sonidos: los divinos y los humanos, provenientes de lejos o de cerca.

“Este es, señor, otro fruto de la vida contemplativa visible aquí y ahora, pero más sublime y más perfecto que los anteriores”.

 

Lectura de la mente

[91] {242} “Con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, él direcciona e inclina su mente hacia la lectura de otras mentes. Con su propia mente, conoce y distingue la mente de los otros seres o de otras personas. Conoce la mente afectada por la pasión, como mente apasionada, y la mente sin pasión, como la mente liberada de la pasión. Conoce la mente afectada por la aversión, como la mente con aversión, y la mente sin aversión, como la mente liberada de aversión. Conoce la mente afectada por la falsa ilusión, como mente mal ilusionada, y la mente sin falsa ilusión, como la mente liberada de la falsa ilusión. Discierne la mente restringida como tal y sabe cuándo la mente está dispersa. Cuando una mente está expandida, la reconoce como expandida y cuando está estrecha, sabe que está estrecha. A una mente destacada, la reconoce como destacada y una mente corriente reconoce como tal. Sabe cuándo la mente está concentrada y cuando no lo es, en ambos casos lo discierne correctamente, como también cuando la mente está liberada y cuando no.

[92] {243} “Como una mujer, un hombre o un muchacho preocupado por su apariencia, examina cuidadosamente el reflejo de su propio rostro en el brillante espejo o en el tazón con agua pura, sabiendo discernir lunares o motas de las partes libres de manchas, así también, el monje, con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, direcciona e inclina su mente hacia la lectura de las otras mentes. Con su propia mente, conoce y distingue la mente de los otros seres o de otras personas… Sabe cuándo la mente está concentrada y cuando no lo es, en ambos casos lo discierne correctamente, como también cuando la mente está liberada y cuando no.

“Este es, señor, otro fruto de la vida contemplativa visible aquí y ahora, pero más sublime y más perfecto que los anteriores”.

 

Recuerdos de las vidas pasadas

[93] {244} “Con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, él direcciona e inclina su mente hacia el conocimiento de las existencias pasadas. Se acuerda de sus múltiples vidas pasadas: de un nacimiento, dos nacimientos, tres nacimientos, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil nacimientos, muchos eones de las contracciones cósmicas, muchos eones de las expansiones cósmicas, muchos eones de las contracciones y expansiones cósmicas, recordando: ‘En aquel entonces, mi nombre era así, mi linaje era éste y provenía de ésta casta; me alimentaba de ésta clase de alimento experimentaba ésta y aquella clase de alegrías y penas y he vivido ésta cantidad de años. Habiendo terminado mi vida ahí, me he reconectado allá, donde mi nombre era… Habiendo terminado mi vida ahí, me he reconectado aquí’. De esta manera, se acuerda de varias de sus vidas pasadas, con sus condiciones y detalles.

[94] {245} “Como si un hombre saliera de su pueblo para irse al otro, y luego saliera de aquel para irse a uno nuevo y diferente y finalmente volviera a su casa. Entonces, podría tener este pensamiento: ‘Salí de mi pueblo natal y me fui a este otro pueblo. Ahí estuve parado de esta manera, estuve sentado así, hablé de esta forma y permanecí en silencio de esta manera. Salí de este pueblo y me fui a aquel otro pueblo diferente, donde estuve parado de esta manera, estuve sentado así, hablé de esta forma y permanecí en silencio de esta manera. Finalmente, salí de aquel otro pueblo diferente y volví a casa’. De esta misma manera, el monje, con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, direcciona e inclina su mente hacia el conocimiento de las existencias pasadas. Se acuerda de sus múltiples vidas pasadas: de un nacimiento… se acuerda de varias de sus vidas pasadas, con sus condiciones y detalles.

“Este es, señor, otro fruto de la vida contemplativa visible aquí y ahora, pero más sublime y más perfecto que los anteriores”.

 

La muerte y la reconexión de los seres

[95] {246} “Con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, él direcciona e inclina su mente hacia la muerte y la reconexión de los seres. A través del ojo divino, purificado y que sobrepasa el humano, ve la muerte de los seres y su reaparición, discerniendo si su destino es inferior o superior, hermoso u horrible, afortunado o desafortunado, de acuerdo al kamma de cada uno. Conoce de esta manera: ‘Estos seres, que obraron mal con su cuerpo, con su habla o con su mente, los que injuriaban a los nobles, mantenían los incorrectos puntos de vista y asumían acciones resultantes de estos erróneos puntos de vista, al quebrarse su cuerpo, después de la muerte, han reaparecido en el plano de las penurias, de mal destino, en los reinos bajos, en el infierno. Pero aquellos seres, que obraron bien con su cuerpo, con su habla o con su mente, los que no injuriaban a los nobles, mantenían los correctos puntos de vista y asumían acciones resultantes de estos correctos puntos de vista, al quebrarse su cuerpo, después de la muerte, han reaparecido en el buen destino, en el mundo celestial’. De esta manera, a través del ojo divino, purificado y que sobrepasa el humano, él ve la muerte de los seres y su reaparición, discerniendo si su destino inferior o superior, hermoso u horrible, afortunado o desafortunado, de acuerdo a su kamma.

[96] {247} “Como si un hombre, que tuviera una buena vista, estuviera parado en la cima de un edificio en el centro de su ciudad y observara la gente entrando en la casa y saliendo de ella, caminando a lo largo de la calle y gente sentada en la plaza central. Entonces, podría tener este pensamiento: ‘esta gente entra y sale de la casa, camina a lo largo de la calle y está sentada en la plaza central’. De la misma manera, el monje, con la mente concentrada, purificada y brillante, intachable, libre de las impurezas, maleable, flexible, firme y que ha alcanzado la imperturbabilidad, direcciona e inclina su mente hacia la muerte y la reconexión de los seres. A través del ojo divino, purificado y que sobrepasa el humano, ve la muerte de los seres y su reaparición, discerniendo si su destino es inferior o superior, hermoso u horrible, afortunado o desafortunado, de acuerdo a su kamma.

“Este es, señor, otro fruto de la vida contemplativa visible aquí y ahora, pero más sublime y más perfecto que los anteriores”.