DN 16 Mahaparinibbana Sutta. Parte I: En Magadha

De DN 16 Mahaparinibbana Sutta – Discurso acerca de la Gran Liberación.

Los números entre corchetes y las partes principales obedecen al sistema de Rhys Davids de Pali Text Society, mientras que los números entre llaves y los títulos de los cuarenta capítulos, al de World Tipitaka Edition.

Parte I: En Magadha

Tabla de contenidos:

0. Introducción

1. Vassakarabrahmana – El braman Vassakara

2. Rajaaparihaniyadhamma – Condiciones para evitar la decadencia de una nación

3. Bhikkhuaparihaniyadhamma – Condiciones para evitar la decadencia de los monjes

4. Sariputtasihanada – El rugido de león de Sariputta

5. Dussilaadinava – Desventajas de la vida inmoral

6. Silavantaasisamsa – Beneficios de la vida moral

7. Pataliputtanagaramapana – Constructores de fortalezas de Pataligama


0. Introducción [Leer en pali]

[1.1.] {131} Esto he escuchado. En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en Rajagaha, en la colina llamada Pico de Buitre. En este tiempo, el rey Ajatasattu Vedehiputta de Magadha quiso atacar a los vajjianos y dijo lo siguiente: «Voy a golpear a los vajjianos; por más que sean poderosos y gloriosos, voy a cortarlos y destruirlos. Voy a traerles ruina y destrucción».

[1.2.] {132} Y el rey Ajatasattu se dirigió a su primer ministro, el brahmán Vassakara con estas palabras: «Brahmán, ve junto al Bienaventurado, ríndele homenaje con tu cabeza a sus pies en mi nombre y pregúntale si se encuentra libre de enfermedad o dolencia y si está viviendo tranquila, vigorosa y confortablemente. Luego dile: ‘Venerable señor, el rey Ajatasattu Vedehiputta de Magadha desea atacar a los vajjianos y dice «voy a golpear a los vajjianos; por más que sean poderosos y gloriosos, voy a cortarlos y destruirlos. Voy a traerles ruina y destrucción.»’ Entonces, cualquier cosa que el Bienaventurado te declare, vuelve a repórtamelo fielmente, ya que el Tathagata nunca miente».

1. Vassakarabahmana – El barman Vassakara [Leer en pali]

[1.3.] {133} «Muy bien, señor», respondió Vassakara y, habiendo tenido los carruajes estatales enganchados, montó sobre uno de ellos y se dirigió hacia afueras de Rajagaha, al Pico de Buitre, montando el carruaje hasta donde le permitió el camino, para después continuar a pie hasta llegar al lugar, en el cual estaba el Bienaventurado. Habiendo llegado ahí, intercambió los saludos de cortesía con el Bienaventurado, se sentó a un lado y le entregó el mensaje de parte del rey.

2. Rajaaparihaniyadhamma – Condiciones para evitar la decadencia de una nación [Leer en pali]

[1.4.] {134} En esta ocasión, el Venerable Ananda estaba de pie detrás del Bienaventurado, abanicándolo. Y el Bienaventurado dijo: «Ananda, ¿escuchaste si los vajjianos se reúnen frecuentemente en las asambleas regulares?» – «Lo escuché, venerable señor, ellos lo hacen con frecuencia».

«Ananda, mientras los vajjianos mantengan estas frecuentes y regulares asambleas, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

«¿Escuchaste si los vajjianos se encuentran en armonía, disuelven sus asambleas en armonía y hacen sus negocios en armonía?» – «Lo escuché, venerable señor, ellos lo hacen en armonía».

«Ananda, mientras los vajjianos se encuentren en armonía, disuelvan sus asambleas en armonía y hagan sus negocios en armonía, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

«¿Escuchaste si los vajjianos no autorizan cosas que no han sido autorizadas aún, no derogan las que han sido autorizadas, sino que proceden de acuerdo a lo que ha sido autorizado por sus costumbres ancestrales?» – «Lo escuché, venerable señor, ellos lo hacen con frecuencia.»

«¿Escuchaste si ellos respetan, veneran, honran y saludan a sus ancianos y los consideran dignos de ser escuchados… si no secuestran forzosamente las mujeres de otros, ni sus hijas y las obligan a vivir con ellos… si respetan, veneran, honran y saludan a los santuarios, tanto los que están en su tierra como los del extranjero, no retirándoles el debido apoyo, con el cual se comprometieron con anterioridad… si ofrecen la debida provisión para la seguridad de los Arahants, de manera tal que los Arahants puedan llegar y vivir ahí en el futuro y los que ya viven ahí, lo hacen confortablemente?» – «Lo escuché, venerable señor, ellos lo hacen así».

«Ananda, mientras los vajjianos ofrezcan la debida provisión para la seguridad de los Arahants, de manera tal que los Arahants puedan llegar y vivir ahí en el futuro y los que ya viven ahí, lo hacen confortablemente, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia».

[1.5.] {135} Entonces el Bienaventurado se dirigió al brahmán Vassakara: «En una ocasión, brahmán, cuando estaba en el santuario Sarandada en Vesali, enseñé a los vajjianos estos siete principios que previenen la decadencia y mientras que ellos los guarden, mientras que estos principios mantengan su fuerza, los vajjianos pueden esperar a ser prósperos y no decadentes».

A esto, Vassakara respondió: «Venerable Gotama, si los vajjianos cumpliesen aunque sea con uno de estos principios, pudiesen esperar la prosperidad y no la decadencia, mucho más si lo hacen con todos los siete. Realmente, los vajjianos nunca van a ser conquistados por el rey Ajatasattu por medio de la fuerza o las armas. Solamente, esto sería posible por medio de alguna traición o si sucediera la discordia entre ellos. Y ahora, Venerable Gotama, te pedimos permiso para partir; estamos ocupados y tenemos mucho que hacer».  – «Brahmán, puedes hacerlo de acuerdo a tu propia conveniencia». Entonces, Vassakara se regocijó en las palabras del Bienaventurado y se deleitó en ellas, después de lo cual, se levantó de su asiento y partió.

3. Bhikkhuaparihaniyadhamma – Condiciones para evitar la decadencia de los monjes [Leer en pali]

[1.6.] {136} Un poco después de que Vassakara se hubo retirado, el Bienaventurado dijo: «Ananda, ve junto a los monjes que están viviendo alrededor de Rajagaja y reúnelos en la sala de las asambleas.» «Muy bien, Venerable Señor», respondió el Venerable Ananda y así hizo. Después se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y colocándose a un lado, dijo: «La comunidad de los monjes está reunida, Venerable Señor. Puede Usted proceder según su deseo». Entonces, el Bienaventurado se levantó de su asiento, se fue a la sala de las asambleas, y sentándose en el asiento preparado para él, dijo: «Monjes, voy a enseñaros los siete principios que conducen al bienestar. Escuchad y prestad atención que voy a hablar». – «Sí, venerable señor», respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

«Mientras los monjes sigan reuniéndose frecuentemente en asambleas regulares, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

«Mientras se encuentren en armonía, disuelvan sus asambleas en armonía y traten sus asuntos en armonía, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

«Mientras no autoricen cosas que no han sido autorizadas aún, no deroguen las que han sido autorizadas, sino que procedan de acuerdo a lo que ha sido autorizado por las reglas de la práctica, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

«Mientras respeten, veneren, honren y saluden a sus ancianos de una larga estadía, a los que han sido ordenados hace mucho tiempo, padres y líderes del Sangha y los consideren dignos de ser escuchados, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

«Mientras no caigan como presas de los deseos que nacen en ellos y que llevan a nuevas existencias, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

«Mientras permanezcan devotos al bosque como su lugar de residencia, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

«Mientras preserven su propia atención consciente de manera tal que en el futuro, otros virtuosos monjes encuentren entre ellos una grata compañía y aquellos que ya están ahí, vivan en paz, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

«Mientras los monjes mantengan estos siete principios y tengan conocimiento de ellos, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

[1.7.] {137} «Ahora, os enseñaré otros siete principios que conducen al bienestar. Escuchad y prestad atención que voy a hablar». – «Sí, Venerable Señor», respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

«Mientras que los monjes no se regocijen, deleiten ni estén absortos en diversas actividades, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia. Mientras que los monjes no se regocijen, deleiten ni estén absortos en parloteo… en el sueño… en la compañía… en los malos deseos… en mezclarse y asociarse con malos amigos… en contentarse con los logros parciales… Mientras que los monjes mantengan estos siete principios que conducen al bienestar y tengan conocimiento de ellos, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

[1.8.] {138} «Ahora, monjes, os enseñaré otros siete factores que conducen al bienestar. Escuchad y prestad atención que voy a hablar». – «Sí, Venerable Señor», respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

«Mientras que los monjes tengan fe, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia. Mientras que los monjes tengan modestia… miedo de cometer maldades… competencia en el aprendizaje… vigor… atención consciente… sabiduría, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia. Mientras que los monjes mantengan estos siete principios que conducen al bienestar y tengan conocimiento de ellos, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

[1.9.] {139} «Ahora, monjes, os enseñaré otros siete factores que conducen al bienestar. Escuchad y prestad atención que voy a hablar». – «Sí, Venerable Señor», respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

«Mientras que los monjes desarrollen la atención consciente como factor del despertar, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia. Mientras que los monjes desarrollen la investigación de los fenómenos como factor del despertar… la energía como factor del despertar… la felicidad como factor del despertar… la tranquilidad como factor del despertar… la concentración como factor del despertar… la ecuanimidad como factor del despertar, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia. Mientras que los monjes mantengan estos siete factores que conducen al bienestar y tengan conocimiento de ellos, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

[1.10.] {140} «Ahora, monjes, os enseñaré otros siete factores que conducen al bienestar. Escuchad y prestad atención que voy a hablar». – «Sí, Venerable Señor», respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

«Mientras que los monjes desarrollen la percepción de la impermanencia, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia. Mientras que los monjes desarrollen la percepción del no-ser… de las impurezas… del peligro… de la desdicha… del renunciamiento… del desapasionamiento… del cese, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia. Mientras que los monjes desarrollen estos siete factores que conducen al bienestar y tengan conocimiento de ellos, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

[1.11.] {141} «Ahora, monjes, os enseñaré los seis factores que conducen al bienestar. Escuchad y prestad atención que voy a hablar». – «Sí, Venerable Señor», respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

«Mientras que los monjes, tanto en público como en privado, muestren el amor benevolente mutuo en sus actos, en su forma de hablar y en su pensamiento, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia. Mientras que los monjes compartan con sus virtuosos compañeros cualquier cosa que reciban, como los rectos obsequios, incluida la comida de sus cuencos y no lo guarden exclusivamente para ellos mismos… Mientras que los monjes guarden de manera consistente, inquebrantablemente e inalteradamente las reglas de la conducta intachable, reglas que llevan a la liberación, alabadas por los sabios, elogiables y conducentes a la concentración y perseveren en ellas, tanto en público como en privado… Mientras que los monjes continúen en la noble visión que lleva a la liberación, a la ulterior destrucción del sufrimiento, permaneciendo conscientes con sus compañeros, tanto en público como en privado… Mientras que los monjes guarden estos seis factores que conducen al bienestar y tengan conocimiento de ellos, pueden esperar la prosperidad y no la decadencia.

[1.12.] {142} Entonces, el Bienaventurado, mientras estaba aún en el Pico del Buitre, ofreció un detallado y completo discurso: «He aquí, la moralidad, la concentración y la sabiduría. Cuando la concentración está imbuida con la moralidad, trae un gran beneficio y muchos frutos. Cuando la sabiduría está imbuida con la concentración, trae un gran beneficio y muchos frutos. La mente imbuida con la sabiduría, se libera completamente de las corrupciones de la sensualidad, de la existencia, de las falsas opiniones y de la ignorancia.»

[1.13.] {143} Y cuando el Bienaventurado permaneció lo suficiente en Rajagaha, dijo al Venerable Ananda: «Ven, Ananda, vayamos a Ambalatthika». – «Muy bien, Venerable Señor», respondió el Venerable Ananda y el Bienaventurado fue ahí con un numeroso grupo de monjes.

[1.14.] Mientras el Bienaventurado estuvo en el parque real de Ambalatthika, ofreció este detallado y completo discurso: «He aquí, la moralidad, la concentración y la sabiduría. Cuando la concentración está imbuida con la moralidad, trae un gran beneficio y muchos frutos. Cuando la sabiduría está imbuida con la concentración, trae un gran beneficio y muchos frutos. La mente imbuida con la sabiduría, se libera completamente de las corrupciones de la sensualidad, de la existencia, de las falsas opiniones y de la ignorancia.»

[1.15.] {144} Habiendo permanecido en Ambalatthika por suficiente tiempo, se dirigió al Venerable Ananda con estas palabras: «Vayamos ahora a Nalanda», después de lo cual, fueron ahí. En Nalanda, el Bienaventurado se detuvo en la Arboleda de los Mangos.

4. Sariputtasihanada – El rugido de león de Sariputta [Leer en pali]

[1.16.] {145} Entonces, el Venerable Sariputta se fue a ver al Bienaventurado, lo saludó respetuosamente y sentándose a un lado, dijo: «Para mí, está claro esto, Venerable Señor, que nunca ha habido, nunca habrá, ni hay ahora otro asceta o brahmán alguno quien ha sido, es o será, mayor o más despierto que el Bienaventurado».

«Has hablado de forma altanera, con voz de toro, Sariputta, has rugido el grito de león audazmente. ¿Cómo fue esto? ¿Se te habrán aparecido todos los arahants y budas del pasado, para que, con sus mentes, te abrieran también la tuya y te enseñaran: ‘éstos y éstos Bienaventurados tuvieron éstas y éstas virtudes; ésta fue su enseñanza, ésta era su sabiduría, éste fue su camino y ésta su liberación?'» – «No, Venerable Señor».

«Entonces, ¿habrás percibido a todos los arahants y budas que aparecerán en el futuro y tienes este conocimiento directo y personal: ‘éstos y éstos Bienaventurados tendrán éstas y éstas virtudes; ésta será su enseñanza, así será su sabiduría, éste será su camino y ésta su liberación?'» – «No, Venerable Señor».

«Bien, Sariputta, entonces, al menos, ¿me habrás conocido a mí como a un Arahant y Buda y sabes esto: ‘el Bienaventurado tiene éstas y éstas virtudes; ésta es su enseñanza, así es su sabiduría, éste es su camino y ésta su liberación?'» – «No, Venerbale Señor».

«Entonces, Sariputta, al no tener el conocimiento de los budas del pasado, del futuro y del presente, ¿cómo, Sariputta, pudiste hablar de esta forma altanera, con voz de toro y rugir el grito de león tan audazmente?»

[1.17.] {146} «Venerable Señor, la mente de los budas del pasado, del futuro y del presente no está abierta para mí. Sin embargo, conozco la corriente del Dhamma. Venerable Señor, esto es semejante a una ciudad real fronteriza, que tiene grandes baluartes, que es rodeada de imponentes muros, en los cuales se encuentra una sola puerta con un portero sabio, hábil e inteligente, el cual no deja entrar a los extraños y sólo permite pasar a los conocidos. Este mismo guardia, patrulla y controla todo a lo largo del camino de manera tal, que no queda ni una sola grieta en el baluarte, ni siquiera tan pequeña, que sea capaz de abrir paso a un gato. De esta manera, todos los seres más grandes que entran o abandonan la ciudad, necesariamente tienen que atravesar esta única puerta. A mí me parece, señor, que con la corriente del Dhamma pasa lo mismo. Todos aquellos arahants y budas del pasado, han alcanzado el supremo despertar mediante el abandono de los cinco impedimentos y de las impurezas mentales que debilitan el entendimiento, habiéndose establecido firmemente en las cuatro maneras de establecer la atención consciente en sus mentes y verdaderamente han realizado los siete factores del despertar. También, todos los arahants y budas del futuro alcanzarán el supremo despertar… Así también, el Bienaventurado, quien ahora es el Arahant, el Buda plenamente iluminado, ha alcanzado la suprema iluminación, mediante el abandono de los cinco impedimentos y las impurezas mentales que debilitan el entendimiento, habiéndose establecido firmemente en las cuatro maneras de establecer la atención consciente en su mente y también, verdaderamente ha realizado los siete factores del dspertar».

[1.18.] {147} Después de esto, mientras estaba todavía en Nalanda, en la Arboleda de los Mangos de Pavarika, el Bienaventurado ofreció a los monjes un detallado y completo discurso en el cual dijo: «He aquí, la moralidad, la concentración y la sabiduría. Cuando la concentración está imbuida con la moralidad, trae un gran beneficio y muchos frutos. Cuando la sabiduría está imbuida con la concentración, trae un gran beneficio y muchos frutos. La mente imbuida con la sabiduría, se libera completamente de las corrupciones de la sensualidad, de la existencia, de las falsas opiniones y de la ignorancia.»

5. Dussilaadinava – Desventajas de la vida inmoral [Leer en pali]

[1.19.] {148} Y habiendo permanecido lo suficiente en Nalanda, el Bienaventurado dijo a Ananda: «Vayamos a Pataligama». – «Muy bien, venerable señor», respondió Ananda y el Bienaventurado fue ahí con un numeroso grupo de monjes.

[1.20.] En Pataligama se escuchó esto: «¡El Bienaventurado llegó aquí!» Entonces los seguidores laicos fueron a ver al Bienaventurado y saludándolo respetuosamente se sentaron un lado y le dijeron lo siguiente: «Que el Bienaventurado acepte estar en nuestra casa de descanso». Y el Bienaventurado aceptó en silencio.

[1.21.] Comprendiendo esta aceptación, se levantaron de sus asientos y saludando respetuosamente al Bienaventurado se retiraron, cuidando que el Bienaventurado quedara siempre a su derecha. Después, fueron a su casa de descanso y cubriendo el piso, prepararon los asientos y proveyeron el sitio de un gran tarro de agua y de una lámpara de aceite. Entonces volvieron junto al Bienaventurado y saludándolo respetuosamente se sentaron a un lado y dijeron: «todo está preparado, Venerable Señor, en la casa de descanso. Puede habitar ahí, tan pronto lo desee».

[1.22.] Entonces, el Bienaventurado se vistió, tomó su cuenco y el hábito exterior y fue con los monjes a la casa de descanso, donde lavó sus pies y se sentó con el rostro dirigido al este y sus espaldas hacia el pilar central de la casa. Y también los monjes, al lavarse los pies se sentaron con sus espaldas hacia la pared occidental y sus rostros dirigidos al este, teniendo al Bienaventurado enfrente. Y finalmente, los seguidores laicos entraron, se lavaron los pies y se sentaron con sus espaldas hacia la pared occidental y sus rostros dirigidos al este, teniendo al Bienaventurado enfrente.

[1.23.] {149} Entonces, el Bienaventurado se dirigió a los seguidores laicos de Pataligama con estas palabras: «Hombres hogareños, he aquí los cinco peligros que corre una persona inmoral o falta de moralidad. ¿Cuáles son estos cinco?

«En primer lugar, esta persona sufre grandes pérdidas de sus propiedades por ser negligente en sus asuntos.

«En segundo lugar, consigue mala reputación a causa de su inmoralidad y mala conducta.

«En tercer lugar, cuando se acerca a cualquier asamblea, puede ser la de los khattiyas, de los brahmanes o de los hombres hogareños, siempre está insegura y turbada.

«En cuarto lugar, esta persona, muere confundida.

«Y finalmente, después de la muerte, una vez quebrado su cuerpo, llega a los lugares de sufrimiento, de mala suerte; llega al infierno.

«Éstos son los cinco peligros para una persona inmoral o falta de moralidad.

6. Silavantaasisamsa – Beneficios de la vida moral [Leer en pali]

[1.24.] {150} «Hombres hogareños, he aquí los cinco grandes beneficios de una persona moral o cuidadosa de la moralidad. ¿Cuáles son estos cinco?

«En primer lugar, esta persona gana muchas riquezas por ser diligente en sus asuntos.

«En segundo lugar, consigue buena reputación a causa de su moralidad y buena conducta.

«En tercer lugar, cuando se acerca a cualquier asamblea, puede ser la de los khattiyas, de los brahmanes o de los dueños de casa, siempre está segura y confiada.

«En cuatro lugar, esta persona no muere confundida.

«Y finalmente, después de la muerte, una vez quebrado su cuerpo, llega a los buenos lugares, al mundo celestial.

«Éstos son los cinco grandes beneficios de una persona moral o cuidadosa de la moralidad».

[1.25.] {151} Después de que el Bienaventurado haya instruido, inspirado, entusiasmado y deleitado a los seguidores laicos de Pataligama con su plática del Dhamma, llegó la noche. Entonces, los despidió diciendo: «Hombres hogareños, está llegando la noche. Es tiempo para que podáis retiraros de acuerdo a vuestra conveniencia». – «Muy bien, venerable señor», respondieron y se levantaron de sus asientos y, saludándolo respetuosamente, se retiraron, cuidando que el Bienaventurado quedara siempre a su derecha. Y el Bienaventurado, pasó el resto de la noche en la casa de descanso, la cual quedó vacía luego de su partida.

7. Pataliputtanagaramapana – Constructores de fortalezas de Pataligama [Leer en pali]

[1.26.] {152} En esta ocasión, los ministros de Magadhan, Sunidha y Vassakara, estaban edificando fortalezas en Pataligama para defenderse de los vajjianos. En este mismo tiempo, una gran multitud de miles de devas estaban habitando en Pataligama. Y aquellos devas que eran poderosos, influían en la mente de los oficiales reales de tal manera, que éstos tomaban aquellos lugares, en los cuales estaban asentados los devas de poder mediano o inferior [desplazándolos de ahí]. Esto es lo que causaban los devas poderosos en sus mentes.

[1.27.] Y el Bienaventurado, con su ojo divino que sobrepasa el de los humanos, pudo visualizar a miles de devas tomando su residencia en Pataligama. Y cuando se hizo de día, el Bienaventurado se dirigió al Venerable Ananda: «Ananda, ¿quién está construyendo la fortaleza en Pataligama?» – «Venerable señor, Sunidha y Vassakara, los ministros de Magadhan, son los que construyen la fortaleza en contra de los vajjianos».

[1.28.] «Ananda, es como si Sunidha y Vassakara, recibieran un consejo de las Treinta y Tres Divinidades para construir esta fortaleza en Pataligama. Yo pude visualizar, a través de mi ojo divino, cómo miles de devas han tomado su residencia en Pataligama Y aquellos devas que eran poderosos, influían en la mente de los oficiales reales de tal manera, que éstos tomaban aquellos lugares, en los cuales estaban asentados los devas de poder mediano o inferior [desplazándolos de ahí]. Esto es lo que causaban los devas poderosos en sus mentes. En una región, en la que prevalecen los devas poderosos, se establecen los oficiales de gran poder; en la región, en la cual prevalecen los devas medianos e inferiores, se establecen los oficiales de mediano y pequeño poder. Realmente, Ananda, hasta donde se extienda el reino de los aryas, hasta donde se extienda su comercio, así será esta gran ciudad, Pataliputta, la ciudad más destacada. Sin embargo, Pataliputta, la misma tendrá que hacer frente a tres peligros: el fuego, el agua y la disputa».

[1.29.] {153} Entonces, Sunidha y Vassakara fueron junto al Bienaventurado y, habiendo intercambiado los saludos de cortesía, permanecieron a un lado, diciendo: «Que el Venerable Gotama acepte de nosotros la comida mañana, junto con el Sangha de los monjes». Y el Bienaventurado aceptó en silencio.

[1.30.] Comprendiendo esta aceptación, Sunidha y Vassakara se fueron a sus casas y prepararon una gran comida, escogiendo ellos mismos toda clase los alimentos, duros y blandos. Cuando la comida estaba lista, lo reportaron al Bienaventurado: «Venerable Gotama, la comida está lista». Entonces, el Bienaventurado habiéndose vestido por la mañana temprano, tomó su cuenco y el hábito exterior y fue con el Sangha de los monjes a la residencia de Sunidha y Vassakara. Estando ahí, se sentó en el asiento preparado para él. Entonces, Sunidha y Vassakara sirvieron toda clase de comida, que habían preparado al Bienaventurado y al Sangha de los monjes hasta satisfacerles a todos. Y cuando el Bienaventurado terminó de comer, retiró su manó del cuenco y ellos se sentaron en un taburete más bajo.

[1.31.] Entonces, el Bienaventurado, dio su agradecimiento a través de estos versos:

En cualquier reino, en que viva una persona sabia,

La misma, debe ofrecer alimentos a los líderes virtuosos de la vida santa.

Dondequiera que los devas vean semejante ofrenda,

Respetarán a tal persona y la honrarán.

Cuidarán de ella como una madre cuida de su hijo,

Así los devas cuidarán que ella siempre sea feliz.

[1.32.] {154} Después de esto, Sunidha y Vassakara, siguieron muy de cerca al Bienaventurado, diciendo: «Cualquier puerta que el asceta Gotama escoja hoy para utilizarla como su salida, será llamada, a partir de hoy, ‘La Puerta del Gotama’. Cualquier vado que el asceta Gotama escoja hoy para cruzar el río Ganges, será llamado, a partir de hoy, ‘El Vado del Gotama’. Y la puerta, que escogió el Bienaventurado para salir [de la ciudad] fue llamada ‘La Puerta del Gotama’.

[1.33.] Entonces, el Bienaventurado se acercó al río Ganges. Y en esta ocasión, el río estaba lleno de multitudes que fueron ahí para tomar agua. Algunas personas estaban buscando un bote, otras querían encontrar una balsa y algunos, que ya estaban en la balsa, la empujaban con juncos para llegar a la otra orilla. Entonces el Bienaventurado, en un instante, suficiente sólo para que un fuerte hombre extendiera su brazo doblado o  doblara su brazo extendido, desapareció de un lado del Ganges y reapareció en la otra orilla, junto con el Sangha de sus monjes.

[1.34.] En esta oportunidad, el Bienaventurado miró a la gente que estaba buscando un bote, a los que querían hallar una balsa y a los que ya estando en la balsa, la empujaban con juncos para llegar a la otra orilla, y conociendo sus intenciones, compuso este verso:

Mientras que ellos, queriendo cruzar el mar, el lago o un estanque,

Construyen puentes o toman balsas, el sabio ya cruzó a la otra orilla.


FUENTES:

«Mahaparinibbanasutta» [en línea] en World Tipitaka Edition http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/7D/3 (13/05/2008).

HERMANA VAJIRA y Francis STORY [en línea]. «Maha-parinibbana Sutta: Last Days of the Buddha «. (18/06(2006).

THANISSARO BHIKKHU [en línea]. «Maha-Parinibbana Sutta: The Great Discourse on the Total Unbinding » (fragmentos) Partes V y VI. (18/06/2006).

WALSHE, Maurice. «Mahaparinibbana Sutta: The great Passing. The Buddha’s Last Days». En «The Long Discourses of the Buddha: A Translation of the Digha Nikaya «. Boston, Wisdom Publications. Págs. 231-277.


Traducido y editado por Isidatta para Bosque Theravada © 2008

Revisado y corregido por Upasika

Edición de Bosque Theravada © 2008 © 2010

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