AN 3,70 Uposatha Sutta – Uposatha

El Buda explica en qué consiste la verdadera observancia del día de uposatha y cada uno de los ocho preceptos que los seguidores laicos toman en esa ocasión.


[Leer en pali]

[70] Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la mansión de Migaramata en el Parque del Este, cerca de Savatthi. Entonces, en el día de uposatha, Visakha Migaramata se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Y el Bienaventurado le dijo:

“Visakha, ¿por qué vienes al mediodía?”.

“Venerable Señor, hoy estoy observando el uposatha”.

“He aquí, Visakha, tres clases de uposatha. Y, ¿cuáles son esas tres? El uposatha de los pastores, el uposatha de los niganthas y el uposatha de los nobles.

“Y, ¿cómo se observa, Visakha, el uposatha de los pastores? Imagina, Visakha, a un pastor que por la tarde retorna el ganado a sus dueños y reflexiona así: ‘Hoy el ganado fue pastoreado en tal y tal lugar, y tomó el agua en tal y tal lugar’. De la misma manera también alguien aquí, observando el uposatha, reflexiona: ‘Hoy comí estos y aquellos alimentos, consumí la comida de esta y otra clase; mañana comeré estos y aquellos alimentos, consumiré la comida de esta y otra clase’. Y así pasa el día con la codicia y el anhelo en su mente. Es de esta manera, Visakha, cómo se observa el uposatha de los pastores. El uposatha de los pastores, observado de esta manera, no es de mucho beneficio y no ofrece un gran fruto, tampoco es algo extraordinariamente brillante ni penetrante.

“Y, ¿cómo se observa, Visakha, el uposatha de los niganthas? He aquí, Visakha, existen esos ascetas llamados niganthas. Ellos ordenan a sus discípulos esto: ‘Ven, buen hombre, echa un vástago hacia los seres vivos que moran más de cien yojanas de distancia hacia el este. Echa un vástago hacia los seres vivos que moran más de cien yojanas de distancia hacia el oeste. Echa un vástago hacia los seres vivos que moran más de cien yojanas de distancia hacia el norte. Echa un vástago hacia los seres vivos que moran más de cien yojanas de distancia hacia el sur’. De esta manera les mandan a ser comprensivos y compasivos hacia algunos seres vivos, pero no así hacia otros. En el día del uposatha ordenan a sus discípulos esto: ‘Ven, buen hombre, habiendo colocado toda tu ropa a un lado, recita esto: «No estoy en lugar alguno que pertenezca a alguien, ni tampoco en lugar alguno dondequiera que vaya hay cosa alguna que sea mía»’. Sin embargo, sus padres conocen esto: ‘Él es nuestro hijo’. Y él conoce esto: ‘Ellos son mis padres’. Su esposa y sus hijos conocen esto: ‘Él es nuestro sostén’. Y él conoce esto: ‘Ella es mi esposa y ellos son mis hijos’. Sus esclavos, trabajadores y sirvientes conocen esto: ‘Él es nuestro amo’. Y él conoce esto: ‘Ellos son mis esclavos, trabajadores y sirvientes’. De esta manera, en una ocasión en la cual deberían ser ordenados en lo verdadero, los niganthas les ordenan decir falsedades. Pues esto —lo declaro yo— es la falsa manera de hablar. Cuando aquella noche haya pasado, él hace uso de sus posesiones que no han sido donadas. Esto es —lo declaro yo— tomar lo que no ha sido dado. Es de esta manera, Visakha, cómo se observa el uposatha de los niganthas. El uposatha de los niganthas, observado de esta manera, no es de mucho beneficio y no ofrece un gran fruto, tampoco es algo extraordinariamente brillante ni penetrante.

“Y, ¿cómo se observa, Visakha, el uposatha de los nobles? La mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo. Y, ¿Cómo se limpia la mente contaminada mediante el esfuerzo? He aquí, Visakha, el noble discípulo se recuerda del Tathagata así: ‘El Bienaventurado es un Arahant perfectamente iluminado, consumado en el conocimiento verdadero y la conducta, afortunado, conocedor del mundo, insuperable amansador de las personas que han de ser amansadas, maestro de los devas y seres humanos, un Iluminado, un Bendito’. Cuando el noble discípulo se recuerda del Tathagata así, su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas, de la misma manera como cuando la cabeza de uno está sucia y uno la limpia con esfuerzo.

“Y, ¿cómo, Visakha, uno limpia su cabeza cuando está sucia con esfuerzo? Por medio de jabón, barro, agua y el apropiado esfuerzo de la persona. Es de esa manera que la cabeza de uno, cuando está sucia, se limpia con esfuerzo. Así también, la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo. Y, ¿cómo la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo? He aquí, Visakha, el noble discípulo se recuerda del Tathagata así: ‘El Bienaventurado es un Arahant perfectamente iluminado… maestro de los devas y seres humanos, un Iluminado, un Bendito’. Cuando el noble discípulo se recuerda del Tathagata así, su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas. Este se llama el noble discípulo que observa el uposatha del Brahma, que mora junto con el Brahma y es considerando al Brahma que su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas. Es de esta manera que la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo.

“La mente contaminada, Visakha, se limpia mediante el esfuerzo. Y, ¿cómo se limpia la mente contaminada mediante el esfuerzo? He aquí, Visakha, el noble discípulo se recuerda del Dhamma así: ‘El Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, directamente visible, inmediato, invitando a uno a venir y ver, aplicable, experimentable personalmente por el sabio’.  Cuando el noble discípulo se recuerda del Dhamma así, su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas, de la misma manera como cuando el cuerpo de uno está sucio y uno lo limpia con esfuerzo.

“Y, ¿cómo, Visakha, uno limpia su cuerpo cuando está sucio con esfuerzo? Por medio del cepillo de baño, el polvo de lima, agua y el apropiado esfuerzo de la persona. Es de esa manera que el cuerpo de uno, cuando está sucio, se limpia con esfuerzo. Así también, la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo. Y, ¿cómo la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo? He aquí, Visakha, el noble discípulo se recuerda del Dhamma así: ‘El Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado…  experimentable personalmente por el sabio’.  Cuando el noble discípulo se recuerda del Dhamma así, su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas. Este se llama el noble discípulo que observa el uposatha del Dhamma, que mora junto con el Dhamma y es considerando al Dhamma que su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas. Es de esta manera que la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo.

“La mente contaminada, Visakha, se limpia mediante el esfuerzo. Y, ¿cómo se limpia la mente contaminada mediante el esfuerzo? He aquí, Visakha, el noble discípulo se recuerda del Sangha así: ‘El Sangha de los discípulos del Bienaventurado está practicando de buena manera, está practicando de una manera firme, verdadera y apropiada; es decir, las cuatro pares de personas, los ocho tipos de individuos: este es el Sangha de los discípulos del Bienaventurado que es digno de recibir ofrendas, digno de hospitalidad, donativos y reverenciales salutaciones; el insuperable campo de méritos para el mundo’. Cuando el noble discípulo se recuerda del Sangha así, su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas, de la misma manera como cuando la ropa de uno está sucia y uno la limpia con esfuerzo.

“Y, ¿cómo, Visakha, uno limpia su ropa cuando está sucia con esfuerzo? Por medio del calor, lejía, estiércol de vaca, agua y el apropiado esfuerzo de la persona. Es de esa manera que la ropa de uno, cuando está sucia, se limpia con esfuerzo. Así también, la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo. Y, ¿cómo la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo? He aquí, Visakha, el noble discípulo se recuerda del Sangha así: ‘El Sangha de los discípulos del Bienaventurado está practicando de buena manera… este es el Sangha de los discípulos del Bienaventurado que es digno de recibir ofrendas, digno de hospitalidad, donativos y reverenciales salutaciones; el insuperable campo de méritos para el mundo’. Cuando el noble discípulo se recuerda del Sangha así, su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas. Este se llama el noble discípulo que observa el uposatha del Sangha, que mora junto con el Sangha y es considerando al Sangha que su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas. Es de esta manera que la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo.

“La mente contaminada, Visakha, se limpia mediante el esfuerzo. Y, ¿cómo se limpia la mente contaminada mediante el esfuerzo? He aquí, Visakha, el noble discípulo se recuerda de su propia conducta virtuosa como inquebrantable, perfecta, sin mancha, intachable, liberada, alabada por los sabios, no aferrada y que conduce a la concentración. Cuando el noble discípulo se recuerda de su propia conducta virtuosa, su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas, de la misma manera como cuando un espejo está sucio y uno lo limpia con esfuerzo.

“Y, ¿cómo, Visakha, uno limpia un espejo cuando está sucio con esfuerzo? Por medio de aceite, cenizas, rollo de tela y el apropiado esfuerzo de la persona. Es de esa manera que un espejo, cuando está sucio, se limpia con esfuerzo. Así también, la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo. Y, ¿cómo la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo? He aquí, Visakha, el noble discípulo se recuerda de su propia conducta virtuosa… que conduce a la concentración. Cuando el noble discípulo se recuerda así de su propia conducta virtuosa, su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas. Este se llama el noble discípulo que observa el uposatha de la conducta virtuosa, que mora junto con la conducta virtuosa y es considerando a la conducta virtuosa que su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas. Es de esta manera que la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo.

“La mente contaminada, Visakha, se limpia mediante el esfuerzo. Y, ¿cómo se limpia la mente contaminada mediante el esfuerzo? He aquí, Visakha, el noble discípulo se recuerda de las deidades así: ‘He aquí los devas de los cuatro grandes reyes, devas de Tavatimsa, devas de Yama, devas de Tusita, devas que se deleitan en la creación, devas que controlan lo que ha sido creado por otros, devas de la compañía del Brahma y devas aún más altos que estos. Yo también tengo esa fe que tenían aquellas deidades, razón por la cual, cuando fallecieron allí, renacieron allá; yo también tengo esa conducta virtuosa… ese aprendizaje… esa generosidad… esa sabiduría que tenían aquellas deidades, razón por la cual, cuando fallecieron allí, renacieron allá’. Cuando el noble discípulo se recuerda de la fe, el aprendizaje, la generosidad y la sabiduría, tanto de él mismo como de aquellas deidades, su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas, de la misma manera como cuando el oro impuro se limpia con esfuerzo.

“Y, ¿cómo, Visakha, uno limpia el oro impuro con esfuerzo? Por medio del horno, sal, tiza roja, el soplete, las tenazas y el apropiado esfuerzo de la persona. Es de esa manera que el oro, cuando está impuro, se purifica con esfuerzo. Así también, la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo. Y, ¿cómo la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo? He aquí, Visakha, el noble discípulo se recuerda de las deidades así: ‘He aquí los devas de los cuatro grandes reyes… Yo también tengo esa fe… esa sabiduría que tenían aquellas deidades, razón por la cual, cuando fallecieron allí, renacieron allá’. Cuando el noble discípulo se recuerda de la fe, el aprendizaje, la generosidad y la sabiduría, tanto de él mismo como de aquellas deidades, su mente llega a ser apacible, llega la dicha y las impurezas mentales son abandonadas. Éste es llamado el noble discípulo que observa el uposatha de las deidades, que mora junto con las deidades y que considerando a las deidades es que su mente llega a ser apacible, llega a la dicha y las impurezas mentales son abandonadas. Es de esta manera que la mente contaminada se limpia mediante el esfuerzo.

“Este noble discípulo, Visakha, reflexiona así [1]:

(i) «‘Al tiempo que vivan los arahants, ellos abandonan y se abstienen de la destrucción de la vida; con la vara y el arma depuestos, concienzudos y amables, moran compasivos hacia todos los seres vivos. Hoy, durante esta noche, yo también voy abandonar y me abstendré de la destrucción de la vida; con la vara y el arma depuestos, concienzudo y amable, moraré compasivo hacia todos los seres vivos. Voy a imitar a los arahants a ese respecto y observaré el uposatha.

(ii) “’El tiempo que viven los arahants, ellos abandonan y se abstienen de tomar lo que no les ha sido dado; toman solamente lo que se les ofrece, esperan sólo lo que se les ofrece, son honestos de corazón, carentes de robo. Hoy, durante esta noche, yo también voy abandonar y me abstendré de tomar lo que no me ha sido dado; tomaré solamente lo que se me ofrece, esperaré sólo lo que se me ofrece, seré honesto de corazón, carente de robo. Voy a imitar a los arahants a ese respecto y observaré el uposatha.

(iii) “’El tiempo que viven los arahants, ellos abandonan y se abstienen de la conducta sexual y viven en celibato, viven aparte, se abstienen de las relaciones sexuales, lo cual la gente común practica. Hoy, durante esta noche, yo también voy abandonar y me abstendré de la conducta sexual y estaré en celibato, viviré aparte, me abstendré de las relaciones sexuales, lo cual la gente común practica. Voy a imitar a los arahants a ese respecto y observaré el uposatha.

(iv) “’El tiempo que viven los arahants, ellos abandonan y se abstienen de hablar falsamente, dicen la verdad y se adhieren a la verdad; son dignos de confianza y fidedignos, no son engañadores en el mundo. Hoy, durante esta noche, yo también voy abandonar y me abstendré de hablar falsamente, diré la verdad y me adheriré a la verdad; seré digno de confianza y fidedigno, no seré un engañador en el mundo. Voy a imitar a los arahants a ese respecto y observaré el uposatha.

(v) “’El tiempo que viven los arahants, ellos abandonan y se abstienen de los licores, vinos y otras bebidas embriagantes que son la base de la negligencia. Hoy, durante esta noche, yo también voy abandonar y me abstendré de los licores, vinos y otras bebidas embriagantes que son la base de la negligencia. Voy a imitar a los arahants a ese respecto y observaré el uposatha.

(vi) “’El tiempo que viven los arahants, ellos comen una sola vez al día, absteniéndose de comer por la noche y fuera del tiempo apropiado. Hoy, durante esta noche, yo también voy comer una sola vez al día, absteniéndome de comer por la noche y fuera del tiempo apropiado. Voy a imitar a los arahants a ese respecto y observaré el uposatha.

(vii) “’El tiempo que viven los arahants, ellos se abstienen de bailar y cantar, de la música instrumental, de los espectáculos inapropiados, de adornarse y embellecerse vistiendo guirnaldas o aplicándose perfumes y ungüentos. Hoy, durante esta noche, yo también voy abstenerme de bailar y cantar, de la música instrumental, de los espectáculos inapropiados, de adornarme y embellecerme vistiendo guirnaldas o aplicándome perfumes y ungüentos. Voy a imitar a los arahants a ese respecto y observaré el uposatha.

(viii) “’El tiempo que viven los arahants, ellos abandonan y se abstienen de usar largas y lujosas camas; más bien se acuestan en bajos lugares de descanso, como pequeñas camas o esteras de paja. Hoy, durante esta noche, yo también voy a abandonar y me abstendré de usar largas y lujosas camas; más bien me voy acostar en bajos lugares de descanso, como pequeñas camas o esteras de paja. Voy a imitar a los arahants a ese respecto y observaré el uposatha’.

“Es de esta manera, Visakha, que un noble observa el uposatha. Cuando alguien observa el uposatha de la manera de los nobles, habrá un gran fruto y beneficio, extraordinariamente brillante y penetrante.

“Y, ¿de qué alcance es este gran fruto y beneficio? ¿De qué alcance es esto extraordinariamente brillante y penetrante? Imagina, Visakha, que uno ejerciera la soberanía y el reinado sobre los dieciséis grandes países donde abundan las siete sustancias preciosas, es decir, el país de los angans, los magadhans, los kasis, los kosalans, los vajjis, los mallas, los cetis, los vangas, los kurus, los pancalas, los macchas, los surasenas, los asakas, los avantis, los gandharans y los kambojans: esto no valdría ni una decimosexta parte del uposatha observado por completo en aquellos ocho factores. Y, ¿por qué así? Porque el reinado humano es pobre en comparación con la felicidad celestial.

“Para los devas de los cuatro grandes reyes, un solo día y su noche equivale a cincuenta años humanos; treinta de esos días hacen el mes y doce de esos meses hacen el año. El tiempo de vida de los devas de los cuatro grandes reyes es de quinientos de esos años celestiales. Es posible, Visakha, que una mujer o un hombre que observe aquí el uposatha completo en aquellos ocho factores, al disolverse su cuerpo después de la muerte, renazca en la compañía de los devas de los cuatro grandes reyes. Fue en referencia a eso que dije que el reinado humano es pobre en comparación con la felicidad celestial.

“Para los devas de Tavatimsa, un solo día y su noche equivale a cien años humanos; treinta de esos días hacen el mes y doce de esos meses hacen el año. El tiempo de vida de los devas de Tavatimsa es de mil de esos años celestiales. Es posible, Visakha, que una mujer o un hombre que observe aquí el uposatha completo en aquellos ocho factores, al disolverse su cuerpo después de la muerte, renazca en la compañía de los devas de Tavatimsa. Fue en referencia a eso que dije que el reinado humano es pobre en comparación con la felicidad celestial.

“Para los devas de Yama, un solo día y su noche equivale a doscientos años humanos; treinta de esos días hacen el mes y doce de esos meses hacen el año. El tiempo de vida de los devas de Yama es de dos mil de esos años celestiales. Es posible, Visakha, que una mujer o un hombre que observe aquí el uposatha completo en aquellos ocho factores, al disolverse su cuerpo después de la muerte, renazca en la compañía de los devas de Yama. Fue en referencia a eso que dije que el reinado humano es pobre en comparación con la felicidad celestial.

“Para los devas de Tusita, un solo día y su noche equivale a cuatrocientos años humanos; treinta de esos días hacen el mes y doce de esos meses hacen el año. El tiempo de vida de los devas de Tusita es de cuatro mil de esos años celestiales. Es posible, Visakha, que una mujer o un hombre que observe aquí el uposatha completo en aquellos ocho factores, al disolverse su cuerpo después de la muerte, renazca en la compañía de los devas de Tusita. Fue en referencia a eso que dije que el reinado humano es pobre en comparación con la felicidad celestial.

“Para los devas que se deleitan en la creación, un solo día y su noche equivale a ochocientos años humanos; treinta de esos días hacen el mes y doce de esos meses hacen el año. El tiempo de vida de los devas que se deleitan en la creación es de ocho mil de esos años celestiales. Es posible, Visakha, que una mujer o un hombre que observe aquí el uposatha completo en aquellos ocho factores, al disolverse su cuerpo después de la muerte, renazca en la compañía de los devas que se deleitan en la creación. Fue en referencia a eso que dije que el reinado humano es pobre en comparación con la felicidad celestial.

“Para los devas que controlan lo que ha sido creado por otros, un solo día y su noche equivale a mil seiscientos años humanos; treinta de esos días hacen el mes y doce de esos meses hacen el año. El tiempo de vida de los devas que controlan lo que ha sido creado por otros es de dieciséis mil de esos años celestiales. Es posible, Visakha, que una mujer o un hombre que observe aquí el uposatha completo en aquellos ocho factores, al disolverse su cuerpo después de la muerte, renazca en la compañía de los devas que controlan lo que ha sido creado por otros. Fue en referencia a eso que dije que el reinado humano es pobre en comparación con la felicidad celestial”.

Uno no debería matar a los seres vivos ni tomar lo que a uno no le ha sido dado;

uno no debería hablar falsedades ni tomar bebidas embriagantes;

uno debería refrenarse de la actividad sexual, de la falta de castidad;

uno no debería comer por la noche ni fuera del tiempo apropiado.

Uno no debería vestir guirnaldas ni aplicarse perfumes;

uno debería dormir en cama baja o en la estera en el suelo;

se dice que esto es el uposatha de ocho factores

proclamado por el Buda,

quien alcanzó el fin de la insatisfacción.

Hasta donde giran el sol y la luna,

arrojando luz tan hermosa al contemplar,

disipan la oscuridad, moviéndose a través del firmamento,

resplandecen en el cielo, iluminando los puntos cardinales.

Cualquier riqueza que exista en las esferas

—perlas, gemas, berilos excelentes,

cuernos dorados y oro de la montaña,

el oro natural llamado hataka—

todo eso no vale ni la decimosexta parte

del uposatha completo en esos ocho factores,

al igual que todas las huestes celestiales

ni se comparan con el resplandor de la luna.

Por eso la mujer virtuosa o el virtuoso hombre,

habiendo observado el uposatha completo en los ochos factores,

y habiendo hecho mérito, productor de felicidad,

van irreprochables al estado celestial.

 


NOTA:

[1] En este punto, el Buda empieza a explicar los ocho preceptos, a los cuales se someten los laicos el día de uposatha.


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2012). Uposatha en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 294-303.

“Uposathasutta” [en línea] en World Tipitaka Edition 


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2013.