AN 3,66 Salha Sutta – Salha

El Venerable Nandaka pronuncia una enseñanza parecida al sutta anterior (Kalama Sutta), en la cual deja en claro que lo perjudicial es la fuente de la miseria, mientras lo beneficioso es la fuente de la bienaventuranza: la avidez, el odio y la falsa ilusión conducen a perjuicio y sufrimiento, mientras que su eliminación lleva al bienestar y felicidad.


[Leer en pali]

[66] Esto he escuchado. En una ocasión el Venerable Nandaka estaba morando en la mansión Migaramata del Parque del Este, cerca de Savatthi. Entonces, Salha, el nieto de Migara y Rohana, el nieto de Pekhuniya se acercaron al Venerable Nandaka, le rindieron homenaje y se sentaron a un lado. Entonces el Venerable Nandaka dijo a Salha:

“Ven, Salha, no te muevas por tradición oral, por el linaje de la enseñanza, por los rumores, por la colección de las escrituras, por el razonamiento lógico, por el razonamiento inferencial, por reflexión razonada, por aceptación reflexiva de los puntos de vista, por parecer competentes, ni porque pienses: ‘El asceta es nuestro maestro’. Sino cuando comprendas por ti mismo: ‘Estas cosas son perjudiciales, estas cosas son reprochables, estas cosas son censuradas por el sabio, estas cosas, cuando son aceptadas y practicadas, conducen al perjuicio e insatisfacción’; entonces, Salha, deberías abandonarlas».

«¿Qué piensas, Salha, existe la avidez?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Yo digo que esto significa añoranza. Una persona ávida, llena de añoranza, destruye la vida, toma lo que no le ha sido dado, transgrede con la esposa de otro, dice falsedades y también instiga a otros a hacer lo mismo. ¿Conduce esto al perjuicio y la insatisfacción por largo tiempo?».

«Sí, Venerable Señor».

«¿Qué piensas, Salha, existe el odio?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Yo digo que esto significa animadversión. Una persona llena de odio, con la mente llena de animadversión destruye la vida… y también instiga a otros a hacer lo mismo. ¿Conduce esto al perjuicio y la insatisfacción por largo tiempo?».

«Sí, Venerable Señor».

«¿Qué piensas, Salha, existe la falsa ilusión?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Yo digo que esto significa ignorancia. Una persona confundida, inmersa en la ignorancia destruye la vida… y también instiga a otros a hacer lo mismo. ¿Conduce esto al perjuicio y la insatisfacción por largo tiempo?».

«Sí, Venerable Señor».

«¿Qué piensas, Salha, son estas cosas beneficiosas o perjudiciales?». – «Perjudiciales, Venerable Señor». – «¿Reprochables o irreprochables?». – «Reprochables, Venerable Señor»- – «¿Censuradas por el sabio o elogiadas por el sabio?» – «Censuradas por el sabio, Venerable Señor». – «Cuando son aceptadas y practicadas, ¿conducen al perjuicio e insatisfacción o no? O, ¿cómo lo ves?». – «Cuando son aceptadas y practicadas, Venerable Señor, conducen al perjuicio e insatisfacción. Así lo veo».

«Es por eso, Salha, que cuando dijimos: ‘Ven, Salha, no te muevas por tradición oral… Sino cuando comprendas por ti mismo: «Estas cosas son perjudiciales, estas cosas son reprochables, estas cosas son censuradas por el sabio, estas cosas, cuando son aceptadas y practicadas, conducen al perjuicio e insatisfacción»; entonces, Salha, deberías abandonarlas’, fue acerca de esto que se lo dijo.

“Ven, Salha, no te muevas por tradición oral, por el linaje de la enseñanza, por los rumores, por la colección de las escrituras, por el razonamiento lógico, por el razonamiento inferencial, por reflexión razonada, por aceptación reflexiva de los puntos de vista, por parecer competentes, ni porque pienses: ‘El asceta es nuestro maestro’. Sino cuando comprendas por ti mismo: ‘Estas cosas son beneficiosas, estas cosas son irreprochables, estas cosas son elogiadas por el sabio, estas cosas, cuando son aceptadas y practicadas, conducen al bienestar y felicidad’; entonces, Salha, deberías vivir de acuerdo con ellas».

«¿Qué piensas, Salha, existe la no-avidez?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Yo digo que esto significa ausencia de la añoranza. Una persona sin avidez y sin añoranza no destruye la vida, no toma lo que no le ha sido dado, no transgrede con la esposa del otro, no dice falsedades ni tampoco instiga a otros a hacer lo mismo. ¿Conduce esto al bienestar y felicidad por largo tiempo?».

«Sí, Venerable Señor».

«¿Qué piensas, Salha, existe el no-odio?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Yo digo que esto significa buena voluntad. Una persona sin odio, con la mente llena de buena voluntad no destruye la vida… ni tampoco instiga a otros a hacer lo mismo. ¿Conduce esto al bienestar y felicidad por largo tiempo?».

«Sí, Venerable Señor».

«¿Qué piensas, Salha, existe la no-falsa ilusión?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Yo digo que esto significa el verdadero conocimiento. Una persona no confundida, que arribó al conocimiento verdadero, no destruye la vida… ni tampoco instiga a otros a hacer lo mismo. ¿Conduce esto al bienestar y felicidad por largo tiempo?».

«Sí, Venerable Señor».

«¿Qué piensas, Salha, son estas cosas beneficiosas o perjudiciales?». – «Beneficiosas, Venerable Señor». – «¿Reprochables o irreprochables?». – «Irreprochables, Venerable Señor». – «¿Censuradas por el sabio o elogiadas por el sabio?». – «Elogiadas por el sabio, Venerable Señor». – «Cuando son aceptadas y practicadas, ¿conducen al bienestar y felicidad o no? O, ¿cómo lo ves?». – «Cuando son aceptadas y practicadas, Venerable Señor, conducen al bienestar y felicidad. Así lo veo».

«Es por eso, Salha, que cuando dijimos: ‘Ven, Salha, no te muevas por tradición oral… Sino cuando comprendas por ti mismo: «Estas cosas son beneficiosas, estas cosas son irreprochables, estas cosas son elogiadas por el sabio, estas cosas, cuando son aceptadas y practicadas, conducen al bienestar y felicidad»; entonces, Salha, deberías vivir de acuerdo con ellas’, fue acerca de esto que se lo dijo.

«Entonces, Salha, aquel noble discípulo, que evita la añoranza, evita la animadversión, no confundido, comprendiendo claramente, siempre atento, mora impregnando una cuarta parte del mundo con la mente llena del amor benevolente… con la mente llena de la compasión… con la mente llena de la dicha altruista… con la mente llena de la ecuanimidad, al igual que impregnando la segunda cuarta parte del mundo, la tercera y la cuarta. Así por encima, a lo ancho y por todas partes, hacia todos y a sí mismo, mora impregnando el mundo entero con la mente llena de ecuanimidad, vasta, elevada, inconmensurable, sin enemistad y sin animadversión».

“Entonces, Salha, él entiende así: ‘Existe esto, existe lo superior, existe lo inferior, existe el escape definitivo de todo lo que está involucrado con la percepción’. Cuando ve y conoce así, su mente se libera de la corrupción de la sensualidad, de la corrupción de la existencia y de la corrupción de la ignorancia. Y cuando es liberado así, surge este conocimiento: ‘Esto ha sido liberado’. Y comprende esto: ‘El nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que tenía que hacerse, ha sido realizado, y he aquí no hay más futuros estados de existencia’.

“Y también comprende esto: ‘Anteriormente había la codicia; aquello era perjudicial, pero ahora no la hay; esto es beneficioso. Anteriormente había el odio; aquello era perjudicial, pero ahora no lo hay; esto es beneficioso. Anteriormente había la falsa ilusión; aquello era perjudicial, pero ahora no la hay; esto es beneficioso’.

“De esta manera, Salha, ya en esta presente vida, él mora saciado, templado y confortable, experimentando la dicha, habiendo llegado a ser divino, él mismo”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2012). Salha en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 283-286.

“Salhasutta” [en línea] en World Tipitaka Edition 


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2013.