¿Cómo se originan los pensamientos demeritorios?
Sutta Pitaka
AN 2,65-77 Sukkhavagga – Capítulo sobre la felicidad
Diferentes clases de felicidad agrupadas en pares.
AN 2,53-64 Puggalavagga – Capítulo acerca de las personas
Los primeros suttas de este capítulo explican los beneficios que traen a la humanidad los budas, los monarcas universales, los budas silenciosos y los monjes que renunciaron a los deseos sensuales
AN 2,42-51 Parisavagga – Capítulo sobre las asambleas
En este capítulo se distingue entre las diversas clases de asambleas de los monjes que pueden ser: (1) superficiales y profundas, (2) divididas y armoniosas, (3) inferiores y superiores, (4) nobles y ordinarias, (5) “heces” y “crema”, (6) entrenadas en vanas charlas y entrenadas en interrogación, (7) las que valoran el Dhamma y las que valoran las cosas mundanas, (8) incorrectas y rectas, (9) las que actúan de manera contraria al Dhamma y las que actúan de acuerdo al Dhamma, y (10) las que hablan el no-Dhamma y las que hablan el Dhamma.
[42] “Monjes, he aquí existen estas dos clases de asambleas. Y, ¿cuáles son esas dos? La asamblea superficial y la asamblea profunda.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea superficial? La asamblea en la cual los monjes están inquietos, engreídos, vanos, habladores, enmarañados en sus charlas, con atención consciente nublada, carentes de clara comprensión, desconcentrados, de mentes dispersas, con facultades sensoriales laxas; esta es, monjes, la asamblea que se llama superficial.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea profunda? La asamblea en la cual los monjes no están inquietos, engreídos, vanos, habladores, ni enmarañados en sus charlas, sino que están establecidos en la atención consciente, con clara comprensión, concentrados, de mentes unificadas, con facultades sensoriales restringidas; esta es, monjes, la asamblea que se llama profunda.
“Estas son, monjes, las dos clases de asambleas. De esas dos clases de asambleas, la asamblea profunda es la primera”.
[43] “Monjes, he aquí existen estas dos clases de asambleas. Y, ¿cuáles son esas dos? La asamblea dividida y la asamblea armoniosa.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea dividida? La asamblea en la cual los monjes discuten y riñen, caen en las disputas, se apuñalan unos a otros con palabras punzantes; esta es, monjes, la asamblea que se llama dividida.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea armoniosa? La asamblea en la cual los monjes moran en concordia, armoniosamente, sin las disputas, sin apuñalarse unos a otras con palabras punzantes; esta es, monjes, la asamblea que se llama armoniosa.
“Estas son, monjes, las dos clases de asambleas. De esas dos clases de asambleas, la asamblea armoniosa es la primera”.
[44] “Monjes, he aquí existen estas dos clases de asambleas. Y, ¿cuáles son esas dos? La asamblea inferior y la asamblea superior.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea inferior? La asamblea en la cual los monjes son lujuriosos y laxos, líderes en reincidencia, que descartan el deber de la reclusión; no hacen surgir la energía para lograr lo que aún no han logrado, para realizar lo que aún no realizaron. Y la siguiente generación de ellos sigue su ejemplo. Ellos también son lujuriosos y laxos, líderes en reincidencia, que descartan el deber de la reclusión; no hacen surgir la energía para lograr lo que aún no han logrado, para realizar lo que aún no realizaron. Esta es, monjes, la asamblea que se llama inferior.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea superior? La asamblea en la cual los monjes no son lujuriosos ni laxos, descartan la reincidencia, se conducen a la reclusión; hacen surgir la energía para lograr lo que aún no han logrado, para realizar lo que aún no realizaron. Y la siguiente generación de ellos sigue su ejemplo. Ellos tampoco son lujuriosos ni laxos, descartan la reincidencia, se conducen a la reclusión; hacen surgir la energía para lograr lo que aún no han logrado, para realizar lo que aún no realizaron. Esta es, monjes, la asamblea que se llama superior.
“Estas son, monjes, las dos clases de asambleas. De esas dos clases de asambleas, la asamblea superior es la primera”.
[45] “Monjes, he aquí existen estas dos clases de asambleas. Y, ¿cuáles son esas dos? La asamblea noble y la asamblea ordinaria.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea ordinaria? La asamblea en la cual los monjes no comprenden cómo realmente es esto: ‘esta es la insatisfacción’; no comprenden cómo realmente es esto: ‘este es el origen de la insatisfacción’; no comprenden cómo realmente es esto: ‘este es el cese de la insatisfacción’; no comprenden cómo realmente es esto: ‘este es el sendero que conduce al cese de la insatisfacción’. Esta es, monjes, la asamblea que se llama ordinaria.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea noble? La asamblea, en la cual los monjes comprenden cómo realmente es esto: ‘esta es la insatisfacción’; comprenden cómo realmente es esto: ‘este es el origen de la insatisfacción’; comprenden cómo realmente es esto: ‘este es el cese de la insatisfacción’; comprenden cómo realmente es esto: ‘este es el sendero que conduce al cese de la insatisfacción’. Esta es, monjes, la asamblea que se llama noble.
“Estas son, monjes, las dos clases de asambleas. De esas dos clases de asambleas, la asamblea noble es la primera”.
[46] “Monjes, he aquí existen estas dos clases de asambleas. Y, ¿cuáles son esas dos? La asamblea-heces y la asamblea-crema.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea-heces? La asamblea en la cual los monjes entran en los equivocados cursos del deseo, odio, falsa ilusión y miedo. Esta es, monjes, la asamblea-heces.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea-crema? La asamblea en la cual los monjes no entran en los equivocados cursos del deseo, odio, falsa ilusión y miedo. Esta es, monjes, la asamblea-crema.
“Estas son, monjes, las dos clases de asambleas. De esas dos clases de asambleas, la asamblea-crema es la primera”.
[47] “Monjes, he aquí existen estas dos clases de asambleas. Y, ¿cuáles son esas dos? La asamblea entrenada en vanas charlas, no en interrogación y la asamblea entrenada en interrogación, no en vanas charlas.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea entrenada en vanas charlas, no en interrogación? He aquí, monjes, en esa clase de asamblea, cuando se recitan aquellos discursos pronunciados por el Tathagata, que son profundos, de profundo significado, que trascienden el mundo, conectados con la vacuidad, los monjes no quieren escucharlos, no prestan atención a ellos, no aplican sus mentes a la comprensión de ellos, no piensan que aquellos discursos deberían ser meditados y aprendidos. Pero, cuando los discursos que están recitados son meros poemas compuestos por poetas, solo unas hermosas frases y palabras creadas por unos desconocidos, pronunciadas por los discípulos, entonces ellos sí quieren escucharlos, prestan atención a ellos, aplican sus mentes a la comprensión de ellos, piensan que aquellos discursos deberían ser meditados y aprendidos. Y una vez aprendidas las enseñanzas, no se interrogan unos a otros acerca de ellas ni las examinan en profundidad así: ‘¿Qué es esto? ¿Cuál es el significado de esto?’. No analizan lo que está oscuro ni elucidan lo que no está claro, tampoco aclaran lo que está perplejo en los numerosos puntos perplejos. Esta es, monjes, la asamblea que se llama entrenada en vanas charlas, no en interrogación.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea entrenada en interrogación, no en vanas charlas? He aquí, monjes, en esa clase de asamblea, cuando se recitan los discursos que son meros poemas compuestos por poetas, sólo unas hermosas frases y palabras creadas por unos desconocidos, pronunciadas por los discípulos, entonces ellos no quieren escucharlos, no prestan atención a ellos, no aplican sus mentes a la comprensión de ellos, ni piensan que aquellos discursos deberían ser meditados y aprendidos. Pero cuando se recitan aquellos discursos pronunciados por el Tathagata, que son profundos, de profundo significado, que trascienden el mundo, conectados con la vacuidad, los monjes sí quieren escucharlos, prestan atención a ellos, aplican sus mentes a la comprensión de ellos, piensan que aquellos discursos deberían ser meditados y aprendidos. Además, habiendo aprendido aquellas enseñanzas se interrogan unos a otros acerca de ellas y las examinan en profundidad así: ‘¿Qué es esto? ¿Cuál es el significado de esto?’. También analizan lo que está oscuro y elucidan lo que no está claro, y aclaran lo que está perplejo en los numerosos puntos perplejos. Esta es, monjes, la asamblea que se llama entrenada en interrogación, no en vanas charlas.
“Estas son, monjes, las dos clases de asambleas. De esas dos clases de asambleas, la asamblea entrenada en interrogación, no en vanas charlas, es la primera”.
[48] “Monjes, he aquí existen estas dos clases de asambleas. Y, ¿cuáles son esas dos? La asamblea que valora las cosas mundanas, no el Dhamma, y la asamblea que valora el Dhamma, no las cosas mundanas.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea que valora las cosas mundanas? He aquí, monjes, en esa clase de asamblea los monjes alaban a otro monje en presencia de los hombres hogareños vestidos de blanco de esta manera: ‘Este monje es uno que está liberado en ambos aspectos; este monje es uno que está liberado por medio de la sabiduría; este monje es uno que alcanzó la visión; este monje es uno que está liberado por medio de la fe; este monje es el seguidor del Dhamma; este monje es el seguidor de la fe; este monje es virtuoso y de buen carácter’. De este modo reciben ganancias, las cuales usan mientras permanecen atados a ellas, apegados a ellas, absortos ciegamente en ellas, no viendo peligro en ellas ni comprendiendo el escape. Esta es, monjes, la asamblea que se llama la asamblea que valora las cosas mundanas.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea que valora el Dhamma? He aquí, monjes, en esa clase de asamblea los monjes no alaban a otro monje en presencia de los hombres hogareños vestidos de blanco de esta manera: ‘Este monje es uno que está liberado en ambos aspectos; este monje es uno que está liberado por medio de la sabiduría; este monje es uno que alcanzó la visión; este monje es uno que está liberado por medio de la fe; este monje es el seguidor del Dhamma; este monje es el seguidor de la fe; este monje es virtuoso y de buen carácter’. De este modo reciben ganancias, las cuales usan, pero no permanecen atados a ellas, apegados a ellas ni absortos ciegamente en ellas, viendo el peligro en ellas y comprendiendo el escape. Esta es, monjes, la asamblea que se llama la asamblea que valora el Dhamma.
“Estas son, monjes, las dos clases de asambleas. De esas dos clases de asambleas, la asamblea que valora el Dhamma, es la primera”.
[49] “Monjes, he aquí existen estas dos clases de asambleas. Y, ¿cuáles son esas dos? La asamblea incorrecta y la asamblea recta.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea incorrecta? He aquí, monjes, en esa clase de asamblea se promulgan las acciones disciplinarias contrarias al Dhamma y no se promulgan las acciones disciplinarias concordantes con el Dhamma; se promulgan las acciones disciplinarias contrarias a la Disciplina y no se promulgan las acciones disciplinarias concordantes con la Disciplina; se explican las acciones disciplinarias contrarias al Dhamma y no se explican las acciones disciplinarias concordantes con el Dhamma. Esta es, monjes, la asamblea que se llama incorrecta. Y porque la misma es incorrecta, se promulgan allí las acciones disciplinarias contrarias al Dhamma… y no se explican las acciones disciplinarias concordantes con el Dhamma.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea recta? He aquí, monjes, en esa clase de asamblea se promulgan las acciones disciplinarias concordantes con el Dhamma y no se promulgan las acciones disciplinarias contrarias al Dhamma; se promulgan las acciones disciplinarias concordantes con la Disciplina y no se promulgan las acciones disciplinarias contrarias a la Disciplina; se explican las acciones disciplinarias concordantes con el Dhamma y no se explican las acciones disciplinarias contrarias al Dhamma. Esta es, monjes, la asamblea que se llama recta. Y porque la misma es recta, se promulgan allí las acciones disciplinarias concordantes con el Dhamma… y no se explican las acciones disciplinarias contrarias al Dhamma.
“Estas son, monjes, las dos clases de asambleas. De esas dos clases de asambleas, la asamblea recta es la primera”.
[50] “Monjes, he aquí existen estas dos clases de asambleas. Y, ¿cuáles son esas dos? La asamblea que actúa de manera contraria al Dhamma y la asamblea que actúa de acuerdo al Dhamma… [sigue igual que en 2,49].
“Estas son, monjes, las dos clases de asambleas. De esas dos clases de asambleas, la asamblea que actúa de acuerdo al Dhamma es la primera”.
[51] “Monjes, he aquí existen estas dos clases de asambleas. Y, ¿cuáles son esas dos? La asamblea que habla el no-Dhamma y la asamblea que habla el Dhamma.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea que habla el no-Dhamma? He aquí, monjes, en esa clase de asamblea los monjes toman un asunto disciplinario que puede estar de acuerdo con el Dhamma o contrario al Dhamma. Habiendo tomado este asunto, no se persuaden uno al otro ni permiten a sí mismos ser persuadidos; no deliberan ni dan bienvenida a la deliberación. Careciendo del poder de la persuasión y el poder de la deliberación, reacios a renunciar sus opiniones, toman erróneamente aquel asunto disciplinario, incluso de manera más estrecha y, adheridos a sus propias posiciones, declaran esto: ‘Esto solamente es la verdad; todo lo demás está equivocado’. Esta es, monjes, la asamblea que se llama asamblea que habla el no-Dhamma.
“Y, ¿cuál es, monjes, la asamblea que habla el Dhamma? He aquí, monjes, en esa clase de asamblea los monjes toman un asunto disciplinario que puede estar de acuerdo con el Dhamma o contrario al Dhamma. Habiendo tomado este asunto, se persuaden uno al otro y permiten a sí mismos ser persuadidos; deliberan y dan bienvenida a la deliberación. Poseyendo el poder de la persuasión y el poder de la deliberación, dispuestos a renunciar a sus opiniones, no toman erróneamente aquel asunto disciplinario ni lo hacen de manera estrecha, tampoco, adheridos a sus propias posiciones, declaran esto: ‘Esto solamente es la verdad; todo lo demás está equivocado’. Esta es, monjes, la asamblea que se llama asamblea que habla el Dhamma.
“Estas son, monjes, las dos clases de asambleas. De esas dos clases de asambleas, la asamblea que habla el Dhamma es la primera”.
FUENTES:
Bhikkhu Bodhi (2012). Assemblies en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 161-167.
“Parisavagga” en World Tipitaka Edition
Traducido por Anton P. Baron
Editado por Anton P. Baron y Federico Angulo
Publicación de Bosque Theravada, 2012.
AN 2, 33-42 Samacittavagga – Capítulo acerca de poseer la ecuanimidad
Los suttas de este capítulo abarcan diferentes tópicos de las cuales destaca el tema de nuestra deuda hacia los padres y el consecuente respeto que les debemos y un sutta que explica qué tipo de persona anciana merece nuestra veneración.
AN 2,27-32 Balavagga – Capítulo sobre los poderes
En estos suttas se contraponen personas que hacen «acciones secretas» y las que tienen la dirección correcta, las que tienen visión correcta y las que tienen la visión incorrecta, entre otros.
AN 2,11-21 Adhikaranavagga – Capítulo sobre las disputas
La primera parte de este capitulo trata sobre el poder mental de la atención y de la concentración. La segunda, sobre un tópico de la disciplina monástica (Vinaya): la caída del monje y la acusación. En los siguientes suttas, el Buda explica, primero a un brahmín y luego al Venerable Ananda, la importancia de las acciones beneficiosas y por último, explica a los monjes, en qué consisten las acciones meritorias y las no lo son, como también las acciones que conducen a la confusión y las que no producen tal confusión.
AN 2,6 Samyojana Sutta – Grillete
Lo que nos ata a las cosas no son ellas mismas, sino la manera en la que las contemplamos.
[6] “He aquí, monjes, hay estas dos cosas. Y, ¿cuáles son esas dos? Contemplación de la gratificación en cosas que pueden encadenar y contemplación del desencantamiento en cosas que pueden encadenar. Alguien que mora contemplando la gratificación en cosas que pueden encadenar no abandona la codicia, el odio y la falsa ilusión. Al no haber abandonado la codicia, el odio y la falsa ilusión, uno no es libre del nacimiento, la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia; uno no es libre de la insatisfacción, declaro yo.
“Alguien que mora contemplando el desencantamiento en cosas que pueden encadenar abandona la codicia, el odio y la falsa ilusión. Al haber abandonado la codicia, el odio y la falsa ilusión, uno es libre del nacimiento, la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia; uno es libre de la insatisfacción, declaro yo.
“Estas son, monjes, aquellas dos cosas”.
FUENTES:
Bhikkhu Bodhi (2012). Fetter en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. P. 142.
“Samyojanasutta” en World Tipitaka Edition
Traducido por Anton P. Baron
Editado por Anton P. Baron y Federico Angulo
Publicación de Bosque Theravada, 2012.
AN 2,1 Vajja Sutta – Las faltas
Al igual que el temor de ser castigados por la ley, permite evitar cometer faltas en esta vida, el temor a las consecuencias negativas de nuestras malas acciones, permite no cometerlas.
[1] Esto he escuchado.
En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta del Parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Estando allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes:
“Monjes”.
“Venerable señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:
“He aquí, monjes, hay esas dos faltas. Y, ¿cuáles son esas dos? La falta perteneciente a la presente vida y la falta perteneciente a la vida futura.
“Y, ¿cuál es la falta, monjes, perteneciente a la presente vida? He aquí, alguien mira que cuando los reyes arrestan a un ladrón, un criminal, lo sujetan a varias clases de castigos: lo azotan con látigos, golpean con bastones, golpean con palos, le cortan las manos, le cortan los pies, le cortan las manos y los pies, le cortan las orejas, le cortan la nariz, le cortan las orejas y la nariz, le hacen sujeto de la ‘olla de gacha’, de la ‘concha de afeitar pulida’, de la ‘boca de Rahu’, de la ‘corona de fuego’, de la ‘mano ardiente’, de las ‘hojas de hierba’, del ‘vestido de la corteza’, del ‘antílope’, de los ‘ganchos para la carne’, de las ‘monedas’, de la ‘lejía decapada’, de la ‘clavija giratoria’, del ‘jergón enrollado’. Entonces, lo salpican con aceite hervido, lo dejan para ser devorado por los perros, lo empalan vivo en las estacas y cortan su cabeza con la espada.
“Entonces, se le ocurre lo siguiente: ‘Cuando los reyes arrestan a un ladrón, un criminal, lo sujetan a varias clases de castigos por culpa de su malas acciones: lo azotan con látigos… y cortan su cabeza con la espada. Ahora bien, si yo cometiese semejantes malas acciones, y los reyes me arrestasen, podrían someterme a los mismos castigos. Podrían azotarme con látigos… y cortar mi cabeza con la espada’. Temeroso de la falta perteneciente a la presente vida, no saquea las casas de otros. Esto se llama la falta perteneciente a la presente vida.
“Y, ¿cuál es la falta, monjes, perteneciente a la vida futura? He aquí, alguien reflexiona de esta manera: ‘La mala conducta corporal es perjudicial, conlleva resultados penosos en la vida futura; la mala conducta verbal es perjudicial, conlleva resultados penosos en la vida futura; la mala mental es perjudicial, conlleva resultados penosos en la vida futura. Si me involucrase en mala conducta corporal, verbal o mental, entonces con la ruptura de mi cuerpo después de la muerte, renacería en plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno’. Temeroso de la falta perteneciente a la vida futura, abandona la mala conducta corporal y desarrolla una buena conducta corporal, abandona la mala conducta verbal y desarrolla una buena conducta verbal, abandona la mala conducta mental y desarrolla una buena conducta mental; se mantiene a sí mismo en la pureza. Esto se llama la falta perteneciente a la vida futura.
“Estas son, monjes, las dos faltas. Por eso, monjes, deberíais entrenaros a vosotros mismos de esta manera: ‘Estaremos temerosos de la falta perteneciente a la presente vida; estaremos temerosos de la falta perteneciente a la vida futura; vamos a temer cometer las faltas y vamos a ver el peligro en las faltas’. De esta manera, monjes, deberíais entrenaros a vosotros mismos. Es de esperar que alguien que teme cometer las faltas y ve en ellas el peligro, será liberado de todas las faltas”.
FUENTES:
Bhikkhu Bodhi (2012). Faults en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 139-140.
“Vajjasutta” en World Tipitaka Edition
Traducido por Anton P. Baron
Editado por Anton P. Baron y Federico Angulo
Publicación de Bosque Theravada, 2012.
AN 1,616-627 Amatavagga – Capítulo sobre lo inmortal
El Buda vuelve a señalar la importancia de la contemplación del cuerpo, elevándola al rango de lo inmortal: la última meta del budismo.
[616] “Monjes, no participan en lo inmortal los que no participan en la contemplación del cuerpo. Los que participan en la contemplación del cuerpo, participan en lo inmortal.
[617] “Monjes, lo inmortal no ha de ser participado por los que no participan en la contemplación del cuerpo. Lo inmortal ha de ser participado por los que participan en la contemplación del cuerpo.
[618] “Monjes, caen de lo inmortal los que caen de la contemplación del cuerpo. No caen de lo inmortal los que no caen de la contemplación del cuerpo.
[619] “Monjes, han sido negligentes en lo inmortal los que han sido negligentes en la contemplación del cuerpo. Han sido realizados en lo inmortal los que han sido realizados en la contemplación del cuerpo.
[620] “Monjes, los que son desatentos acerca de lo inmortal, son desatentos acerca de la contemplación del cuerpo. Los que son atentos acerca de lo inmortal son atentos acerca de la contemplación del cuerpo.
[621] “Monjes, los que se han olvidado de lo inmortal, se han olvidado de la contemplación del cuerpo. Los que no se han olvidado de lo inmortal, no se han olvidado de la contemplación del cuerpo.
[622] “Monjes, los que no han perseguido lo inmortal, no han perseguido la contemplación del cuerpo. Los que han perseguido lo inmortal, han perseguido la contemplación del cuerpo.
[623] “Monjes, los que no han desarrollado lo inmortal, no han desarrollado la contemplación del cuerpo. Los que han desarrollado lo inmortal, han desarrollado la contemplación del cuerpo.
[624] “Monjes, los que no han cultivado lo inmortal, no han cultivado la contemplación del cuerpo. Los que han cultivado lo inmortal, han cultivado la contemplación del cuerpo.
[625] “Monjes, los que no han conocido directamente lo inmortal, no han conocido directamente la contemplación del cuerpo. Los que han conocido directamente lo inmortal, han conocido directamente la contemplación del cuerpo.
[626] “Monjes, los que no han comprendido plenamente lo inmortal, no han comprendido plenamente la contemplación del cuerpo. Los que han comprendido plenamente lo inmortal, han comprendido plenamente la contemplación del cuerpo.
[627] “Monjes, los que no han realizado lo inmortal, no han realizado la contemplación del cuerpo. Los que han realizado lo inmortal, han realizado la contemplación del cuerpo.
FUENTES:
Bhikkhu Bodhi (2012). Introduction en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 17-74
“Amatavagga” en World Tipitaka Edition
Woodward, F.L. (2001). The Book of the Gradual sayings” Vol. I: Ones, Twos, Threes. Lancaster: Pali Text Society.
Traducido por Anton P. Baron
Editado por Anton P. Baron y Federico Angulo
Publicación de Bosque Theravada, 2008, 2012.