SN 22,81 Palileyya Sutta – Discurso en Palileyya

A pesar de haber escuchado muchas enseñanzas del Buda, un monje todavía desea saber cómo llevar su práctica de meditación a una rápida conclusión. El Buda explica, entonces, la meta que puede ser alcanzada mediante el entendimiento profundo de los cinco cúmulos (khandhas) [Th.Bh.].

[Leer en pali]

{81} En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en Kosambi, en el Parque de Ghosita.

Entonces, por la mañana temprano, el Bienaventurado se vistió y, tomando su tazón y el hábito exterior, entró en Kosambí en búsqueda de limosnas. Cuando hubo caminado en búsqueda de limosnas y hubo retornado de su habitual ronda de la búsqueda de limosnas, después de la comida, ordenó su propio alejamiento, tomó su tazón y el hábito exterior, y sin informar a sus ayudantes personales, sin haberse despedido del Sangha de los Bhikkhus, emprendió un viaje solitario, sin compañía [1].

Entonces, no mucho tiempo después de que el Bienaventurado se haya apartado, cierto monje se acercó al Venerable Ananda y le dijo: “Amigo Ananda, el Bienaventurado ordenó su propio alejamiento, tomó su tazón y el hábito exterior, y sin informar a sus ayudantes personales, sin haberse despedido del Sangha de los Monjes, emprendió un viaje solitario, sin compañía.”

“Amigo, siempre que el Bienaventurado actúa de esta manera, significa que desea morar en soledad. En estas ocasiones, el Bienaventurado no debe ser seguido por nadie”.

Entonces, el Bienaventurado, atravesando regiones, arribó a Palileyya. Allá, en Palileyya, el Bienaventurado moró al pie de un auspicioso árbol sala.

En ese tiempo, un numeroso grupo de monjes se acercó al Venerable Ananda e intercambió con él cordiales saludos. Cuando han concluido estas salutaciones y amables charlas de bienvenida, se sentaron a un lado y dijeron al Venerable Ananda: “He aquí que pasó mucho tiempo desde que hemos escuchado una exposición del Dhamma en presencia del Bienaventurado. Nos gustaría escuchar la exposición del Dhamma en presencia del Bienaventurado, amigo Ananda”.

Entonces, el Venerable Ananda, junto con el grupo de aquellos monjes, se acercó al Bienaventurado, al pie del auspicioso árbol sala. Habiéndose acercado, rindieron homenaje al Bienaventurado y se sentaron a un lado. Entonces, el Bienaventurado instruyó, exhortó, inspiró y regocijó a aquellos monjes con la plática del Dhamma.

En esta ocasión, en la mente de cierto monje surgió esta reflexión: “¿Cómo debería uno conocer, cómo debería uno ver, para que ocurriera inmediatamente la destrucción de las impurezas? [2]

El Bienaventurado, habiendo conocido con su propia mente la reflexión que surgió en la mente de aquel monje, se dirigió a los monjes con estas palabras:

“Monjes, este Dhamma ha de ser enseñando por mí discriminadamente [3]. Los cuatro establecimientos de la atención consciente han de ser enseñados por mí discriminadamente. Los cuatro rectos esfuerzos… las cuatro bases del poder espiritual… Las cinco facultades espirituales… Los cinco poderes… Los siete factores de iluminación… El Noble Óctuple Sendero ha de ser enseñado por mí discriminadamente. Monjes, en relación al Dhamma que ha sido enseñando por mí, en la mente de cierto monje surgió esta reflexión: ‘¿Cómo debería uno conocer, cómo debería uno ver, para que ocurriera inmediatamente la destrucción de las impurezas?’

“¿Y cómo, monjes, uno debería conocer, cómo uno debería ver, para que ocurriera inmediatamente la destrucción de las impurezas?

“He aquí, monjes, alguien que es mundano y no instruido, que no dirige su mirada hacia los nobles, inepto y no disciplinado en su Dhamma, que no dirige su mirada hacia las personas superiores, inepto y no disciplinado en su Dhamma, considera la forma como el ser. Este tipo de consideración, monjes, es formación. ¿Y cuál es la fuente, cuál el origen, de qué nace y se produce esta formación? Cuando alguien que es mundano y no instruido entra en contacto a través de la sensación surgida de la ignorancia del contacto, surge la avidez: de ahí que surge aquella formación. Monjes, cuando uno conoce y ve esto, ocurre la inmediata destrucción de las impurezas.

“Monjes, puede que él no considere la forma como el ser, pero considera al ser como algo que posee forma. Este tipo de consideración, monjes, es formación… (sigue como en el párrafo anterior).

“Monjes, puede que él no considere la forma como el ser ni al ser como algo que posee forma, pero considera la forma como en el ser. Este tipo de consideración, monjes, es formación… (sigue como más arriba).

“Monjes, puede que él no considere la forma como el ser ni al ser como algo que posee forma ni la forma como en el ser, pero considera el ser como en la forma. Este tipo de consideración, monjes, es formación… (sigue como más arriba).

“Monjes, puede que él no considere la forma como el ser ni al ser como algo que posee forma ni la forma como en el ser ni el ser como en la forma, pero considera la sensación como el ser… la sensación como algo que posee forma… la sensación como en el ser… el ser como en la sensación. Este tipo de consideración, monjes, es formación… (sigue como más arriba).

“Monjes, puede que él no considere la forma como el ser ni al ser como algo que posee forma ni la forma como en el ser ni el ser como en la forma ni la sensación como el ser ni la sensación como algo que posee forma ni la sensación como en el ser ni el ser como en la sensación, pero considera la percepción como el ser… la percepción como algo que posee forma… la percepción como en el ser… el ser como en la percepción. Este tipo de consideración, monjes, es formación… (sigue como más arriba).

“Monjes, puede que él no considere la forma como el ser ni al ser como algo que posee forma ni la forma como en el ser ni el ser como en la forma ni la sensación como el ser ni la sensación como algo que posee forma ni la sensación como en el ser ni el ser como en la sensación ni la percepción como el ser ni la percepción como algo que posee forma ni la percepción como en el ser ni el ser como en la percepción. Pero considera las formaciones mentales como el ser… las formaciones mentales como algo que posee forma… las formaciones mentales como en el ser… el ser como en las formaciones mentales. Este tipo de consideración, monjes, es formación… (sigue como más arriba).

“Monjes, puede que él no considere la forma como el ser ni al ser como algo que posee forma ni la forma como en el ser ni el ser como en la forma ni la sensación como el ser ni la sensación como algo que posee forma ni la sensación como en el ser ni el ser como en la sensación ni la percepción como el ser ni la percepción como algo que posee forma ni la percepción como en el ser ni el ser como en la percepción ni las formaciones mentales como el ser, ni las formaciones mentales como algo que posee forma ni las formaciones mentales como en el ser, ni el ser como en las formaciones mentales. Pero considera los estados de conciencia como el ser… los estados de consciencia como algo que posee forma… los estados de conciencia como en el ser… el ser como en los estados de conciencia. Este tipo de consideración, monjes, es formación. ¿Y cuál es la fuente, cuál el origen, de qué nace y se produce esta formación? Cuando alguien que es mundano y no instruido entra en contacto a través de la sensación surgida de la ignorancia del contacto, surge la avidez: de ahí que surge aquella formación. Monjes, cuando uno conoce y ve esto, ocurre la inmediata destrucción de las impurezas.

“Monjes, puede que él no considere la forma como el ser… el ser como en los estados de conciencia. Pero, él mantiene el siguiente punto de vista: ‘así cómo es el ser, así es el mundo; habiendo pasado a la otra vida, seré así: permanente, estable, eterno, no sujeto a cambios’. Este tipo de punto de vista eternalista, monjes, es formación. ¿Y cuál es la fuente, cuál el origen, de qué nace y se produce esta formación? Cuando alguien que es mundano y no instruido entra en contacto a través de la sensación surgida de la ignorancia del contacto, surge la avidez: de ahí que surge aquella formación. Monjes, cuando uno conoce y ve esto, ocurre la inmediata destrucción de las impurezas.

“Monjes, puede que él no considere la forma como el ser… ni mantiene el siguiente punto de vista: ‘así cómo es el ser, así es el mundo; habiendo pasado a la otra vida, seré así: permanente, estable, eterno, no sujeto a cambios’. Pero, él mantiene el siguiente punto de vista: ‘yo podría no ser y esto podría no ser para mí; así que yo no seré ni esto será para mí.’ Este tipo de punto de vista aniquilacionsita, monjes, es formación. ¿Y cuál es la fuente, cuál el origen, de qué nace y se produce esta formación? Cuando alguien que es mundano y no instruido entra en contacto a través de la sensación surgida de la ignorancia del contacto, surge la avidez: de ahí que surge aquella formación. Monjes, cuando uno conoce y ve esto, ocurre la inmediata destrucción de las impurezas.

“Monjes, puede que él no considere la forma como el ser… ni mantiene el siguiente punto de vista: ‘yo podría no ser y esto podría no ser para mí; así que yo no seré ni esto será para mí.’ Pero él está perplejo, dubitativo indeciso en relación al verdadero Dhamma. Esta perplejidad, duda e indecisión acerca del verdadero Dhamma, monjes, es formación. ¿Y cuál es la fuente, cuál el origen, de qué nace y se produce esta formación? Cuando alguien que es mundano y no instruido entra en contacto a través de la sensación surgida de la ignorancia del contacto, surge la avidez: de ahí que surge aquella formación.

“Así que, monjes, aquella formación no es permanente, es condicionada y surgida en forma dependiente; aquella avidez no es permanente, es condicionada y surgida en forma dependiente; aquella sensación no es permanente, es condicionada y surgida en forma dependiente; aquel contacto no es permanente, es condicionado y surgido en forma dependiente; aquella ignorancia no es permanente, es condicionada y surgida en forma dependiente.


NOTAS DEL BT

[1] Los Comentarios asignan este sutta a la época de la famosa riña entre los monjes de Kosambi, cuando el Buda, después de tres intentos fallidos de reconciliar las partes en disputa, decidió retirarse a soledad.

[2] “La destrucción de las impurezas” equivale a alcanzar la meta máxima del camino budista que es el Nibbana.

[3] Lo que viene a continuación son las “37 cualidades mentales que llevan a la Iluminación (bodhipakkhiyadhamma)”, agrupadas en siete conjuntos. Dichas cualidades, como vemos acá, constituyen un listado de elementos más importantes de la enseñanza budista, confeccionado por el mismo Buda. Las mismas se encuentran con frecuencia a lo largo del todo Canon Pali, aunque en diferentes secuencias. Sin embargo, las siete primeras samyuttas de la quinta parte del Samyutta Nikaya, el Mahavagga (El Gran Libro) reúnen los discursos del Buda organizados en torno de los mencionados siete conjuntos.


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2000) “Parileyya” en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Págs. 921-923.

“Palileyyasutta” en World Tipitaka Edition, http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/13S3/1/1.2/1.2.3/1.2.3.9 13 de mayo de 2008


Traducido y editado por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2010.