Viernes, 08 Septiembre 2017 16:40

SN 41,8 Niganthanataputta Sutta - Nigantha Nataputta

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En este sutta, sale a la superficie el sentido de humor del hombre hogareño Citta en su encuentro con el maestro jainista Nigantha Nataputta, a quien conduce a una embarazosa trampa verbal.

 


[Leer en pali]

[8] En cierta ocasión Nigantha Nataputta llegó a Macchikasanda junto a un gran séquito de niganthas. El hombre hogareño Citta, escuchando esto, junto con un grupo de seguidores laicos se acercó a Nigantha Nataputta e intercambió con él cordiales saludos. Cuando concluyeron las amables palabras de bienvenida y los cordiales saludos, se sentó a un lado. Entonces Nigantha Nataputta le dijo:

“Hombre hogareño, ¿tienes fe en el asceta Gotama cuando él dice: ‘He aquí, hay una concentración sin pensamiento aplicado y sostenido; he aquí, hay un cese del pensamiento aplicado y sostenido’?”.

“En esta materia, venerable señor, yo no voy por la fe al Bienaventurado cuando él dice: ‘He aquí, hay una concentración sin  pensamiento aplicado y sostenido; he aquí, hay un cese del pensamiento aplicado y sostenido’”.

Cuando se dijo esto, Nigantha Nataputta miró con orgullo hacia su propio séquito y dijo: “Mirad esto, señores, qué honrado es este hombre hogareño Citta. Qué honesto y abierto. Alguien que pensase que el pensamiento aplicado y sostenido pudiera detenerse, podría ser comparado con alguien que intenta coger el viento con una red o detener la corriente del río Ganges con su propio puño”.

“¿Qué opina, venerable señor? ¿Qué es superior: el conocimiento o la fe?”.

“El conocimiento, hombre hogareño, es superior a la fe”.

“Bien, venerable señor, en cualquier grado que deseo, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, entro y permanezco en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido. Luego, en cualquier grado que deseo, al calmarse el pensamiento aplicado y sostenido, entro y permanezco en el segundo jhana, el cual tiene la placidez interior y la unificación mental, y consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado y sostenido. Luego, en cualquier grado que deseo, al desaparecer el arrobamiento, permanezco ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, y experimento la felicidad en mi cuerpo; entonces, entro y permanezco en el tercer jhana, del cual los nobles declararon: ‘Él es ecuánime, atentamente consciente y es alguien que tiene una morada feliz’. Luego, en cualquier grado que deseo, al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, entro y permanezco en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, el cual tiene la purificación de la atención consciente mediante la ecuanimidad.

“Puesto que lo conozco y lo veo así, venerable señor, ¿en qué otro asceta o brahmán necesito poner la fe, respecto a la afirmación sobre que hay aquí una concentración sin pensamiento aplicado y sostenido, y hay aquí un cese del pensamiento aplicado y sostenido?”.

Cuando se dijo esto, Nigantha Nataputta miró de reojo hacia su propio séquito y dijo: “Mirad esto, señores, qué torcido es este hombre hogareño Citta. Qué fraudulento y engañoso”.

“Pero hace justo un momento, venerable señor, hemos entendido que dijo: ‘Mirad esto, señores, qué honrado es este hombre hogareño Citta; qué honesto y abierto’, y ahora, sin embargo, hemos entendido que dijo: ‘Mirad esto, señores, qué torcido es este hombre hogareño Citta; qué fraudulento y engañoso’. Si su primera declaración fue cierta, entonces ésta tiene que ser falsa, y si ésta es cierta, entonces la anterior era falsa.

“Además, venerable señor, vienen estas diez preguntas razonables. Cuando Usted comprenda su significado, entonces pueda respondérmelas junto con su séquito [1]. Una pregunta, una sinopsis, una respuesta. Dos preguntas… tres… cuatro… cinco… seis… siete… ocho… nueve… diez preguntas, diez sinopsis, diez respuestas”.

Acto seguido, el hombre hogareño Citta, se levantó de su asiento y partió de allí, habiendo hecho estas diez preguntas razonables a Nigantha Nataputta.

 


NOTA:

 [1] No parece claro el contenido de estas preguntas (cf. Bodhi, 1662). Sin embargo los Comentarios sugieren que se trata del catequismo de los diez preceptos (ver: Khp 2).

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Nigantha Nataputta The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the SamyuttaNikaya.Boston: WisdomPublications, (versión digital), pp. 1534-1535.

Niganthanataputtasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015, 2020.  

  

Visto 1386 veces Modificado por última vez en Sábado, 28 Marzo 2020 01:30