Viernes, 18 Agosto 2017 16:40

SN 7,9 Sundarika Sutta - Sundarika

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Buda enseña a un brahmán que las oblaciones hechas con el fuego, como un mero acto exterior, no tienen poder de purificación.

 


 [Leer en pali]

[9] En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los kosalas, en la orilla del río Sundarika. En esa ocasión, el brahmán Sundarika Bharadvaja estaba ofreciendo un sacrificio de fuego y realizando la oblación del fuego en la orilla del río Sundarikaya. Entonces, el brahmán Sundarika Bharadvaja, habiendo hecho el sacrificio del fuego y realizado la oblación del fuego, se levantó de su asiento y, examinando alrededor de los cuatro puntos cardinales, se preguntó: “¿Quién es digno de comer este pastel del sacrificio?”.

Entonces, el brahmán Sundarika Bharadvaja vio al Bienaventurado sentado al pie de un árbol, con su cabeza cubierta. Habiéndolo visto, tomó el pastel del sacrificio en su mano izquierda y el cántaro en su mano derecha y se acercó al Bienaventurado. Cuando el Bienaventurado escuchó el sonido de los pasos del brahmán descubrió su cabeza. Entonces el brahmán Sundarika Bharadvaja, pensando: “Este digno tiene la cabeza afeitada, este digno es un rapado”, quiso volver atrás, pero se le ocurrió esto: “Algunos brahmanes aquí también son cabezas rapadas; me acercaré a él e indagaré acerca de su nacimiento”.

Entonces, el brahmán Sundarika Bharadvaja se acercó al Bienaventurado y le dijo:

“¿Cuál es el nacimiento del digno?”.

[El Bienaventurado:]

“No preguntes por el nacimiento, sino pregunta por la conducta:

El fuego, en realidad, se produce de cualquier madera.

Un sabio resuelto, aunque de baja familia,

Es alguien de pura raza, restringido por el sentido de la vergüenza

        El que sacrifica debe invocar a este:

        Alguien amansado por la verdad, perfecto en el amansamiento.

        Alguien que llegó al fin del conocimiento,

        Que completó la vida santa.

        Entonces hace oportuna oblación

            A alguien que es digno de las ofrendas”.

[El brahmán Sundarika Bharadvaja]

“Ciertamente mi sacrificio está bien realizado,

Tal como lo he visto del Maestro de Conocimiento.

Porque no he visto a aquellos como tú,

Otra gente que coma el pastel del sacrificio.

Que el maestro Gotama coma. Es digno de un brahmán”.

[El Bienaventurado:]

“La comida sobre la que se han cantado versos,

No está en condiciones para que la consuma.

Este, brahmán, no es el principio

Observado por aquellos que ven.

Los Iluminados rechazan semejante comida

Sobre la que se han cantado versos.

Como existe tal principio, brahmán,

Esta es su regla de conducta.

        Servir otra comida y bebida

        A alguien que es consumado, al Gran Visionario,

        Con las contaminaciones destruidas y el remordimiento calmado:

        Este es el campo para alguien que busca el mérito”.

“Entonces, ¿el Maestro Gotama debe ofrecer este pastel del sacrificio a alguien más?”.

“Yo no veo a nadie, brahmán, en este mundo con sus devas, Mara y Brahma, en esa generación con sus ascetas y brahmanes, sus devas y seres humanos, que podría comer y digerir apropiadamente este pastel del sacrificio, excepto el Tathagata o el discípulo del Tathagata. Por lo tanto, brahmán tira el pastel de sacrificio a algún lugar de escasa vegetación o deposítalo en el agua que no tenga seres vivos”.

Acto seguido, el brahmán Sundarika Bharadvaja depositó el pastel de sacrificio en el agua que no tuviera seres vivos. Cuando fue depositado en el agua, aquel pastel de sacrificio crepitó y silbó, con el vapor y humo que salía de él. Así como una rejilla de arado calentada todo el día crepita y silba, sacando vapor y humo cuando se la deposita en el agua, así también aquel pastel de sacrificio, cuando fue depositado en el agua, crepitó y silbó con el vapor y humo que salía de él.

Entonces el brahmán Sundarika Bharadvaja, conmocionado y aterrado, se acercó al Bienaventurado y se quedó a un lado. Entonces, el Bienaventurado se dirigió a él en verso:

“No me imagino, brahmán, cómo el hecho de encender la madera,

Este acto externo puede traer la purificación;

Los sabios enseñan que la purificación no puede ser ganada

Por alguien que busca afuera.

            “Habiendo abandonado el fuego hecho de madera,

            Sólo enciendo la luz interior, oh brahmán.

            Siempre encendida, mi mente siempre está concentrada,

            Soy un arahant que vive una vida santa.

“La presunción, oh brahmán, es tu carga en el hombro,

La ira, el humo, el habla falso, las cenizas;

La lengua es el cucharón, el corazón, el altar,

Y el bien amansado «yo» es la luz del hombre.

            “El Dhamma es un lago con vados de virtud

            —Límpido, elogiado por los bueno a los buenos—

            Donde el conocimiento de los maestros va a bañarse,

            Y con las extremidades secas, cruza a la orilla lejana.

“La verdad, el Dhamma, la restricción, la vida santa,

El logro del Brahma tiene fundamento en el medio:

Rinde homenaje, oh brahmán, a los rectos;

Yo llamo a aquella persona impelido por el Dhamma”.

Cuando se dijo esto, el brahmán Sundarika Bharadvaja dijo al Bienaventurado: “¡Excelente, Maestro Gotama! ¡Excelente, Maestro Gotama! El Maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al Maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. ¿Puedo recibir el renunciamiento bajo el Maestro Gotama y recibir la plena ordenación?”.

Entonces, el brahmán Sundarika Bharadvaja recibió el renunciamiento bajo el Bienaventurado y recibió la plena ordenación. Y pronto, no mucho después de su plena ordenación, morando en soledad, apartado, ardiente y resuelto, el Venerable Sundarika Bharadvaja, al descubrirlo por sí mismo con el conocimiento directo, en esta presente vida entró y permaneció en aquella insuperable meta de la vida santa por la cual, correctamente, los hombres de clan renuncian a la vida hogareña y asumen el estilo de vida sin hogar. Y conoció esto directamente: “Destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que tenía que hacerse ha sido hecho y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia”. Y el Venerable Sundarika Bharadvaja llegó a ser uno de los arahants.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Sundarika en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 388-390.

Sundarikasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

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