Martes, 15 Agosto 2017 13:03

SN 4,22 Samiddhi Sutta - Samiddhi

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Mara intenta asustar, con un fuerte temblor, a un monje que medita ardientemente.

 


 [Leer en pali]

[22] En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los sakyas en Savatthi. Mientras tanto, el Venerable Samiddhi estaba morando no muy lejos del Bienaventurado —diligente, ardiente y resuelto—. Entonces, mientras que el Venerable Samiddhi estaba solo en reclusión, una reflexión surgió en su mente de esta manera: “Realmente es una ganancia para mí, esto es bien ganado por mí, que mi Maestro es el Arahant, el Perfectamente Iluminado. Realmente es una ganancia para mí, esto es bien ganado por mí, que yo haya renunciado en este bien expuesto Dhamma-y-Disciplina. Realmente es una ganancia para mí, esto es bien ganado por mí, que mis compañeros en la vida santa sean virtuosos y de buen carácter”.

Entonces, Mara, el Malvado, habiendo conocido con su propia mente la reflexión en la mente del Venerable Samiddhi, se acercó a él y, no muy lejos de él, hizo un ruido fuerte, espantoso y terrorífico, como si se abriera la tierra.

Entonces el Venerable Samiddhi se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le reportó lo sucedido.

[El Bienaventurado dijo:] “Aquello no era una apertura de la tierra, Samiddhi. Aquel fue Mara, el Malvado, que vino con el fin de confundirte. Regresa, Samiddhi, y sigue morando diligente, ardiente y resuelto”. 

“Sí, Venerable Señor”, respondió el Venerable Samiddhi. Acto seguido se levantó de su asiento, rindió homenaje al Bienaventurado y, cuidando de tenerle siempre a su lado derecho, partió de allí.

Y por segunda vez, mientras que el Venerable Samiddhi estaba solo en reclusión, una reflexión surgió en su mente… Y por segunda vez, Mara, el Malvado… hizo un ruido fuerte, espantoso y terrorífico, como si se abriera la tierra.

Pero entonces el Venerable Samiddhi, habiendo entendido: ‘Este es Mara, el Malvado’, se dirigió a él en verso:

 

“Yo he ido por la fe,

Del hogar a la vida sin hogar.

Mi atención consciente y sabiduría están maduras,

Y mi mente bien concentrada.

Puedes evocar cualquier forma que quieras,

Pero nunca me harás temblar”.

 

Entonces Mara, el Malvado, descubriendo: ‘El monje Samiddhi me reconoció’, triste y decepcionado desapareció de allí.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Samiddhi en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 308.

Samiddhisuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

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