Martes, 15 Agosto 2017 12:57

SN 4,21 Sambahula Sutta - Un número

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Mara, disfrazado de un viejo brahmán, trata inútilmente de tentar a los monjes para que regresen a la vida mundana.

 


 [Leer en pali]

[21] En cierta ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los sakyas, en Savatthi. En esa ocasión un número de monjes estaba morando no muy lejos del Bienaventurado —diligentes, ardientes y resueltos—. Entonces Mara, el Malvado, se les manifestó en forma de un brahmán con un gran moño enmarañado, viejo, torcido como la abrazadera del techo, jadeando, vestido con la piel de un antílope y sosteniendo un bastón de madera udumbara. Se acercó a aquellos monjes y les dijo: “Vosotros, venerables señores, habéis hecho el renunciamiento cuando estabais jóvenes, mozos de cabello negro, dotados de la dicha de la juventud, en la primicia de la vida, sin haber coqueteado con los placeres sensuales. Disfrutad de los placeres sensuales humanos, señores; no abandonéis lo que es directamente visible con el fin de perseguir lo que lleva su tiempo”.

“Nosotros no abandonamos lo que es directamente visible, brahmán, con el fin de perseguir lo que lleva su tiempo. Nosotros abandonamos lo que lleva su tiempo con el fin de perseguir lo que es directamente visible. Por cuanto el Bienaventurado, brahmán, declaró que los placeres sensuales consumen el tiempo, están llenos de insatisfacción, llenos de desesperanza y el peligro existente en ellos es aún más grande; mientras que el Dhamma es directamente visible, inmediato e invita a uno a venir y ver, a aplicarlo y a ser personalmente experimentado por el sabio”.

Cuando se dijo esto, Mara, el Malvado, sacudió su cabeza, sacó la lengua, frunció el seño en tres surcos y salió de allí apoyado en su bastón.

Entonces, aquellos monjes se acercaron al Bienaventurado, le rindieron homenaje, se sentaron a un lado y reportaron al Bienaventurado lo sucedido.

[Y el Bienaventurado les dijo:] “Aquel, no era un brahmán, monjes. Aquel era Mara, el Malvado, que vino con el fin de confundiros”.

Entonces el Bienaventurado, habiendo entendido el significado de esto, en aquella ocasión recitó este verso:

 

“¿Cómo una persona que vio

Dónde el sufrimiento tiene su resorte,

Puede inclinarse a los placeres sensuales?

Habiendo conocido la adquisición como una cuerda en el mundo,

Una persona debería entrenarse por la remoción de ella”.

 

Entonces Mara, el Malvado, descubriendo: ‘El Bienaventurado me reconoció, el Afortunado sabe que soy yo’, triste y decepcionado desapareció de allí.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). A number En The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), p. 307.

Sambahulasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

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