Domingo, 13 Agosto 2017 14:07

SN 3,24 Issatta Sutta - Tiro al arco

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El Buda rechaza la idea, propagada por los brahmanes de su época, que el nacimiento es un criterio importante de la valía espiritual, subrayando, en vez de eso, que las verdaderas marcas de la nobleza espiritual son la pureza ética y la sabiduría.

 


 [Leer en pali]

[24] En Savatthi.

Sentado a un lado, el rey Pasenadi de Kosala dijo al Bienaventurado:

“Venerable Señor, ¿dónde se deben dar las dádivas?”.

“Dondequiera que tu mente tenga confianza, gran rey”.

“Pero, Venerable Señor, ¿dónde la dádiva trae gran fruto?”.

“Esta es una pregunta, gran rey, y ‘¿dónde se deben dar las dádivas?’, otra. Lo que se ofrenda a alguien que es virtuoso, gran rey, trae gran fruto; no lo que se ofrece a una persona inmoral. Ahora, gran rey, voy a preguntarte acerca del mismo punto. Respóndeme como te parezca. ¿Qué opinas, gran rey? Imagina que estallase una guerra o una batalla en este lugar. Entonces llegase un joven khattiya que no fuera entrenado, sin habilidad ni práctica, inexperto, tímido, petrificado, aterrorizado, rápido para huir. ¿Contratarías a ese hombre? ¿Tendrías alguna utilidad de él?”.

“Ciertamente no, Venerable Señor”.

“Entonces imagina que llegase un joven brahmán… un joven vessa… un joven sudda…que no fuera entrenado, sin habilidad ni práctica, inexperto, tímido, petrificado, aterrorizado, rápido para huir. ¿Contratarías a ese hombre? ¿Tendrías alguna utilidad de él?”.

“Ciertamente no, Venerable Señor”.

“Pero imagina que estallase una guerra o una batalla en este lugar. Entonces llegase un joven khattiya que fuera entrenado, con habilidad y práctica, experto, valiente y osado, listo para estar allí. ¿Contratarías a ese hombre? ¿Tendrías alguna utilidad de él?”.

“Ciertamente lo haría, Venerable Señor”.

“Y si llegase un joven brahmán… un joven vessa… un joven sudda…que fuera entrenado, con habilidad y práctica, experto, valiente y osado, listo para estar allí. ¿Contratarías a ese hombre? ¿Tendrías alguna utilidad de él?”.

“Ciertamente lo haría, Venerable Señor”.

“Así también, gran rey, cuando una persona se ha ido de la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar, no importa su clan, si ha abandonado las cinco cosas y posee los cinco factores, entonces lo que se le ofrece a él trae un gran fruto. Y, ¿Cuáles son las cinco cosas que deben ser abandonadas? El deseo sensual debe ser abandonado, la animadversión debe ser abandonada, la pereza y la somnolencia deben ser abandonadas, la preocupación y el remordimiento deben ser abandonados, la duda debe ser abandonada. Y, ¿cuáles son los cinco factores que debe poseer? Él debe poseer el cúmulo de la virtud de alguien que está más allá del entrenamiento, el cúmulo de la concentración de alguien que está más allá del entrenamiento, el cúmulo de la sabiduría de alguien que está más allá del entrenamiento, el cúmulo de la liberación de alguien que está más allá del entrenamiento y el cúmulo del conocimiento de alguien que está más allá del entrenamiento. Él debe poseer estos cinco factores. Por eso, lo que se ofrece a alguien que ha abandonado estas cinco cosas y posee estos cinco factores trae un gran fruto.

“Así como un rey que tiene la intención de hacer la guerra

Emplea a un joven hábil con el arco,

A alguien dotado de fuerza y vigor,

Pero no a un cobarde, pese a su nacimiento,

“De modo que aunque sea de un nacimiento bajo,

Uno debe honrar a la persona de noble conducta,

A un hombre sabio, en el cual está establecida

La virtud de la paciencia y la gentileza.

“Uno debe construir ermitas deleitosas

E invitar a alguien instruido a morar en ellas;

Uno debe construir tanques de agua en el bosque

Y calzadas en el terreno irregular.

“Con el corazón lleno de confianza uno debe dar

A aquellos de recto carácter:

Dar de comer y de beber y [otras] cosas para comer,

Vestimenta para vestir, camas y sillas.

“Porque así como la nube lluviosa, retruena,

Envuelve relámpagos con centenares de crestas,

Y derrama la lluvia sobre la tierra,

Inundando tanto las llanuras como las valles,

“Así también el hombre sabio, confiado e instruido,

Habiendo preparado la comida,

Satisfecho con la comida y bebida,

A los mendicantes que viven de las limosnas,

Regocijándose, distribuye las dádivas,

Y proclama: ‘¡dad, dad!’

“Alguien así es como el trueno

En el cielo cuando llueve.

La lluvia de sus méritos es así de vasta,

La que se derrama sobre el dador”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). Archery en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, EE.UU.: Wisdom Publications (versión digital), pp. 271- 273.

Issattasuttam en Digital Pali Reader


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

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