Domingo, 31 Mayo 2009 19:05

Khn 1,5 {3V.1.5,7-9} Brahmayacanakatha – Porción con la súplica del Brama

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Mientras el Buda considera si realmente es posible enseñar este Dhamma que acaba de descubrir, siendo que se trata de una doctrina profunda y dificil y la gente manifiesta poco interés en temas espirituales, aparece el Brahma Sahampati implorando y convenciendo finalmente al Buda para que enseñe el Dhamma al mundo.

El sistema de numeración entre corchetes corresponde al sistema de Oldenberg, seguido luego por Horner, en las ediciones de Pali Text Society y, el de entre las llaves, de World Tipitaka Edition

[Leer en pali]

[5] {7} En una ocasión, cuando terminaron los siete días [1], el Bienaventurado, habiendo emergido de la contemplación, partió del árbol de Rajayatana y se acercó a la Higuera del Cabrero. Habiéndose acercado ahí, el Bienaventurado estaba morando debajo de la Higuera del Cabrero.

Entonces, el Bienaventurado estaba meditando en la reclusión y el siguiente pensamiento surgió en su mente: “Este Dhamma alcanzado por mí es profundo, difícil de ver, difícil de entender, apacible, excelso, que trasciende la dialéctica, sutil, inteligible para aprender. Sin embargo, esta generación se deleita en los placeres sensuales, se habitúa deleitarse en los placeres sensuales y se regocija en los placeres sensuales. Y para una generación que se deleita en los placeres sensuales, se habitúa deleitarse en los placeres sensuales y se regocija en los placeres sensuales, sería un asunto muy difícil de ver, el del surgimiento dependiente a modo de causas. También sería un asunto muy difícil de ver, el de calmar las formaciones mentales, renunciar a todos los apegos, destruir la avidez, alcanzar el desapasionamiento, el cese, el Nibbana. De modo que, si yo enseñara este Dhamma a otros y ellos no me entendieran, esto podría llegar a ser una fatiga para mí, podría llegar a ser una vejación para mí”.

Y más adelante, estos versos, nunca antes escuchados en el pasado, surgieron espontáneamente en el Bienaventurado:

Esto lo he ganado mediante una gran fatiga.

¡Suficiente! ¿Por qué debería darlo a conocer?

Para la gente consumida por la codicia y el odio,

este Dhamma es incomprensible.

Yendo en contra de la corriente,

sutil, profundo, difícil de ver y delicado,

oculto detrás de la esclavitud de las pasiones:

[invisible para los que] están encapotados por las tinieblas de la ignorancia.

En semejante sabio, ponderado como el Bienaventurado, la mente se inclina hacia la inactividad [2] y no hacia la enseñanza del Dhamma.

{8} Entonces, al Brahma Sahampati, al haber conocido en su mente esta forma de razonar del Bienaventurado, se le ocurrió este pensamiento: “¡Ay de mí! El mundo está perdido. ¡Ay de mí! El mundo está destruido, en la medida que la mente del Tathagata, el Arahant plenamente despierto, se inclina más hacia la inactividad que hacia la enseñanza del Dhamma.”

Acto seguido, tan rápido como un fuerte hombre estira su brazo recogido o tan rápido como lo recoge, estirado el Brahma Sahampati, despareciendo del mundo del Brahma, se manifestó enfrente del Bienaventurado.

Entonces, el Brahma Sahampati, habiendo arreglado su vestimenta exterior sobre uno de sus hombros, y habiendo apoyado su rodilla derecha en el suelo, saludó al Bienaventurado con las manos juntadas y dijo: “Venerable señor, que el Bienaventurado enseñe el Dhamma, que Tathagata enseñe el Dhamma. He aquí, hay seres con poco polvo en sus ojos, quienes, al no escuchar el Dhamma, están decayendo, pero si a ellos se les enseñara el Dhamma, acrecentarían su imperfecto conocimiento.”

Así habló el Brahma Sahampati, y, habiendo dicho esto, agregó [estos versos] diciendo:

He aquí, ha aparecido en Magadha antes de ti,

un Dhamma no claro, divisado por las mentes impuras.

Abre esta puerta a lo inmortal y hazles escuchar

el Dhamma que es sin mancha y conduce al Despertar.

Como un hombre que estuviera parado en la cima de una montaña,

Pudiendo observar la gente abajo aunque estuviera muy lejos,

asimismo hazlo tú, ¡oh, poseedor de la preciosa sabiduría!,

¡Oh, tú que ves todo desde la terraza más alta de la verdad!

Mira hacia abajo, desde la liberación del dolor, hacia la gente

Hundida en el dolor, oprimida por el nacimiento y la decadencia.

¡Levántate, héroe! ¡Conquistador de la batalla!

[Tú, que eres liberado sin resto alguno, el Hombre de la Caravana,

que camina delante del mundo;

Qué el Bienaventurado Enseñe el Dhamma [3].]

Se acrecentará el imperfecto conocimiento de ellos.

Cuando esto fue dicho, el Bienaventurado dijo lo siguiente al Brahma Sahampati: “Brahma, el siguiente pensamiento surgió en mi mente: ‘Este Dhamma alcanzado por mí es profundo, difícil de ver, difícil de entender, apacible, excelso, que trasciende la dialéctica, sutil, inteligible para aprender. Sin embargo, esta generación se deleita en los placeres sensuales…De modo que, si yo enseñara este Dhamma a otros y ellos no me entendieran, esto podría llegar a ser una fatiga para mí, podría llegar a ser una vejación para mí’. Y más adelante, Brahma, estos versos, nunca antes escuchados en el pasado, surgieron espontáneamente en mí: ‘Esto lo he ganado mediante una gran fatiga… Están encapotados por las tinieblas de la ignorancia.’ En semejante sabio, Brahma, ponderado como yo, la mente se inclina hacia la inactividad y no hacia la enseñanza del Dhamma.”

Entonces, por segunda vez… y por tercera vez, el Brahma Sahampati habló así al Bienaventurado: “Bienaventurado señor, que el Bienaventurado enseñe el Dhamma, que Tathagata enseñe el Dhamma. He aquí, hay seres con poco polvo en sus ojos, quienes, al no escuchar el Dhamma, están decayendo, pero si a ellos se les enseñara el Dhamma, acrecentarían su imperfecto conocimiento.”

Así habló [por tercera vez] el Brahma Sahampati, y, habiendo dicho esto, agregó [estos versos] diciendo:

“He aquí, ha aparecido en Magadha antes de ti… Se acrecentará su imperfecto conocimiento.”

{9} Entonces, el Bienaventurado, habiendo entendido la súplica del Brahma, a causa de la compasión hacia los seres, inspeccionó el mundo con la vista de un Despierto. Y cuando el Bienaventurado, inspeccionó el mundo con la vista de un Despierto, vio a los seres con poco polvo en sus ojos, vio a seres con mucho polvo en sus ojos, seres con sus facultades perspicaces y seres con facultades adormecidas, seres con buena predisposición y seres con mala predisposición, seres dóciles y seres indómitos, pocos, que vieran el temor en las faltas y en los mundos venideros.

Al igual que en un estanque de agua de lotos azules, o en un estanque de agua de lotos rojos, o en un estanque de agua de lotos blancos, pocos son los lotos azules, rojos o blancos que, al nacer en el agua y al crecer en el agua, no emergen del agua y, sin embargo florecen mientras estén completamente sumergidos; y pocos son también los lotos azules, rojos o blancos que, al nacer en el agua y al crecer en el agua, alcanzan la superficie del agua; y pocos son también los lotos azules, rojos o blancos que, al nacer en el agua y al crecer en el agua, se levantan emergiendo del agua, purificados por el agua.

De la misma manera, cuando el Bienaventurado inspeccionó el mundo con la vista de un Despierto, vio a los seres con poco polvo en sus ojos, vio a seres con mucho polvo en sus ojos, seres con sus facultades perspicaces y seres con facultades adormecidas, seres con buena predisposición y seres con mala predisposición, seres dóciles y seres indómitos, pocos, que vieran el temor en las faltas y en los mundos venideros Y viendo al Brahma Sahampati, se dirigió a él con este verso:

Abiertas están, para aquellos que escuchen, las puertas de lo inmortal;

hagámosles renunciar a su fe [4].

Pensando en la inútil fatiga, no he predicado, Brahma, este sublime y excelso Dhamma a los hombres.

Entonces, el Brahma Sahampati pensó: “La oportunidad ha sido dada por mí para que el Bienaventurado enseñe el Dhamma. Y, saludando al Bienaventurado, despareció de ahí, manteniendo al Bienaventurado en su lado derecho.


NOTAS:

[1] Se refiere a los siete días que el Buda pasó debajo del árbol de Rajayatana (Mv I 4,6).

[2] appossukka , lit. “inactividad”. Leída como apposukka, también puede significar “evitar molestias o fastidios” o “menos angustia o ansiedad”. Horner (2000:7) trae a colación otros posibles significados, como “la indiferencia”, “descansar quieto”, “permanecer quieto” y “ser adverso al excesivo esfuerzo”.

[3] El verso entre corchetes está omitido en el la edición del The World Tipitaka Edition.

[4] pamuñcanta , lit., “hacer perder”, “arrojar o despedirse de”, “liberar”.


FUENTES:

“Brahmayacanakatha” en The World Tipitaka Edition http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/3V/1/1.5 (13/05/2008)

HORNER, I.B. (2000) “Told is the on Brahma’s Entreaty” en The Book of the Discipline: Vinaya-Pitaka. Vol. IV: Mahavagga. Oxford, Pali Text Society. Págs. 6-10.


Traducido y publicado por Isidatta para el Bosque Theravada © 2009

Edición de Bosque Theravada © 2009 © 2010

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